Cuando la realidad supera a la ficción
Nota exclusiva de Agencia de comunicación Rodolfo Walsh
(AW) En Hollywood pudiera estarse preparando un nuevo filme. Narra la vida de un joven norteamericano a quien seleccionan para infiltrarse en las filas de un peligroso grupo terrorista. No se trata de un héroe a la usanza de las películas de espionaje; es un hombre común, más cercano a un ingeniero, a un maestro, incluso a un poeta, que a James Bond.
Por Osvaldo Piñero, desde La Habana, Cuba
Para cumplir con su misión se ve precisado a alejarse de su familia; una mujer con la que había vivido sus mejores momentos y un hijo muy pequeño que reía cuando lo apretaba. Se despiden sin melodrama; ella no se aferra llorando a sus piernas, ni el deja una carta para en caso de muerte. Los padres y amigos cercanos lo creen estudiando en un país lejano.
La trama tampoco explota la utilización de armas sofisticadas, saltos sin paracaídas, técnicas para asesinar con las manos o los pies, ni manejar automóviles que vuelan como aviones. El joven vive una vida bastante aburrida; trata de conocer los planes del enemigo e informa con urgencia a su país mediante una vieja computadora.
Los terroristas lo aceptan porque cada día cuentan con menos gente dispuesta a seguirlos, pero comienzan a sospechar cuando las operaciones se malogran una tras otra. Aterrados, piden ayuda al gobierno que les brinda protección y apoyo. El joven resulta capturado por los servicios secretos y tratan de ablandarlo mediante las técnicas más modernas de interrogatorio; también le ofrecen dinero, pero se mantiene firme y no muestra señales de arrepentimiento.
La prensa convierte el caso en un asunto de seguridad nacional y los fundamentalistas del pueblo piden lincharlo. Es juzgado por un tribunal de talibanes.
Como el juez esta más asustado que el reo, acepta sin chistar las reglas del juego que impone la fiscalía.
Lo condenan a varias vidas de encierro y lo envían a convivir con criminales peligrosos en la esperanza de que alguien le corte el pescuezo. Así y todo no cede, por lo que se agregan nuevas torturas.
Lo colocaron en una celda llamada " la caja", destinada a enajenar al hombre de su condición humana. Se trata de un cubículo cerrado herméticamente; apenas hay espacio para caminar, no se divisa un árbol, ni otros seres humanos, ni siquiera insectos y ratones. Nada vivo puede ser palpado por sus dedos y solo se percibe el olor de los ladrillos. No se le permite leer o escribir y un bombillo encendido se convierte en un sol permanente que rompe el ciclo de los días y las noches. Solo escucha los gritos del resto de los reos.
Como casi vive en otro planeta, no se entera cuando se desata una guerra contra lo que todo el mundo protesta.
El final de la película deja espacio a la esperanza; el joven dice que su estrella - una que no han podido arrebatarle - ilumina para vencer el reto de cada día y la gente en la calle - que porta banderas de Estados Unidos - clama por su liberación.
De llegarse a producir, con seguridad seria una película impactante para el pueblo norteamericano, sobre todo después de los atentados del 11 de septiembre. En Cuba, por desgracia, constituye una realidad cotidiana. Cinco jóvenes cubanos, hace más de una década, viven este guión en cárceles de Estados Unidos.
UN CAMINO ANUNCIADO
Desde el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, Cuba sufre una variedad irrefrenable de agresiones por parte de Estados Unidos y sus aliados europeos. Este es el alto precio que viene pagando desde entonces por no aceptar imposiciones, de ninguna índole, y defender su derecho a decidir su destino, de manera digna e independientemente.
El terrorismo mediático tiene su base en Washington y se ha esparcido por todo el planeta. Ahora, la justificación para atacar nuevamente a Cuba y su pueblo, fue el fallecimiento de un preso común cubano al que se pretendió disfrazar de " detenido político". El juez de turno fue el Parlamento Europeo quien, deliberadamente y sin argumentos validos, acuso a las autoridades de la Isla de violar los derechos humanos.
Sin embargo, nada dijeron ni dicen acerca del brutal bloqueo económico, financiero y comercial que el imperio del norte mantiene sobre Cuba desde hace casi medio siglo; el cierre de la prisión de Guantánamo; el hostigamiento al pueblo palestino, que ha provocado no una sino miles de muertes; de la ocupación militar en Irak y Afganistán, que siembra muerte, dolor y destrucción en pueblos y ciudades y la devolución a Cuba de la base naval de Guantánamo ocupada desde 1902.
Que autoridad moral puede tener entonces el Parlamento Europeo cuando exige trato humano - que jamás le fue negado por las autoridades del gobierno cubano - para un delincuente, y nada dice sobre la barbarie desplegada en cualquier rincón del planeta por Estados Unidos. El silencio, en algunas ocasiones, es complicidad. Sobre todo cuando esta en juego la vida humana.
Estamos nuevamente frente a una malintencionada estrategia política para desacreditar a Cuba y las bondades de la Revolución, que no son pocas. Para el imperio del norte y sus pusilánimes aliados, seguramente violar los derechos humanos es defenderlos como lo hace Cuba, enviando misiones internacionalistas de médicos y educadores a los países que por múltiples razones, necesitan de sus servicios. Una Cuba donde nadie se queda sin comer, sin trabajo, sin estudiar, sin vivienda. Una Isla pequeña pero con tremenda dignidad y sentido solidario. El capitalismo decadente, representado por los países más poderosos del mundo, se resiste a aceptar que el socialismo en Cuba es indestructible porque así lo quiere el pueblo, que Cuba es y seguirá siendo socialista y que a través del socialismo un mundo mejor es posible.
FUENTE DE CONSULTA: CUBA Y ESTADOS UNIDOS, UN DEBATE DE AHORA, JESUS ARBOLEYA CERVERA, EDITORIAL DE CIENCIAS SOCIALES, LA HABANA, 2004.
AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH
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Foto El Polvorín