El problema es el euro.
La columna de Daniel Figares.

El Problema es el Euro…Para ser más exacto el título de la nota de Le Figaro del 16 de febrero del 2010 fue: “El problema no es Grecia, es el euro”.
Con este enfático tono resumían la grave crisis financiera que azota a Grecia y que amenaza –como en efecto domino- llevarse consigo a toda la zona euro.
Mientras tanto, el modelo neoliberalista de masiva ayuda estatal que permitió a las finanzas privadas salir de las crisis, socializando las pérdidas y trasladándolas al sector público se ha globalizado. Ya no sólo Uruguay sabe de este jueguito (nuestro país dio asistencia a los bancos Comercial, Montevideo, Crédito y otros en el 2002 x 2400 millones de dólares), ni ninguno de los llamados países emergentes en donde estas situaciones se vienen replicando. En el mismísimo corazón del imperio neoliberalista, los Estados Unidos, se tuvo que ir al ‘salvataje’ de los bancos y las instituciones financieras asumiendo en nombre del estado, y en definitiva de los pueblos, la responsabilidad de bancar con cientos de miles de millones de dólares la joda de unos pocos, el estilo de vida de los más privilegiados. (En USA, 700.000 millones de dólares como parte del TARP, el “Programa de Alivio para Activos en Problemas”, un maravilloso eufemismo neoliberal creado para la ocasión.)
A sabiendas que las replicas de este espantoso sismo económico se iban a concretar en el resto del globo –y conociendo el ya prefabricado modelo de salvataje-, la prensa neoliberal oficialista, llámese The Economist en Londres, x ejemplo, comenzaban ya en enero de este año a bajar línea: en un editorial de fin de mes se titulaba “Stop”, y en él se recomendaban algunos imperativos: “En el mundo de la empresa, reducir los empleados en un 10% es moneda corriente. No hay razón x la que los gobiernos no puedan hacer lo mismo” (…) “Los salarios del sector público pueden bajarse, teniendo en cuenta la seguridad del empleo” (…) “Las jubilaciones del sector público son demasiado generosas”… y otras linduras x el estilo. La orden es REDUCIR-REDUCIR-REDUCIR. Lo que deja en claro que el modelo neoliberalista ya prefabricado para estos tiempos, o sea el mecanismo de convertir las crisis de las finanzas privadas en crisis de finanzas públicas, continuará su marcha… ¿triunfal?
Tanto los gobiernos de Alemania, España, Francia, Irlanda, Italia y Portugal ya han comenzado a implementar la receta de recortes y reducción. En Grecia la situación es angustiante: para muestra el botón del desempleo: a fines del 2009 se elevaba oficialmente al 10,6%, pero el nivel real se estima en 18% (ya que, como en nuestro país y la mayoría de las naciones del planeta, los distintos organismos de estadísticas oficiales ‘miden’ de manera que les de guarismos menos alarmantes y/o más favorables al gobierno de turno, según sea el caso).
Grecia, centro del último estallido, ocultó el verdadero estado de sus cuentas con la ayuda del célebre banco de inversión Goldman Sachs. “La factura de servicios deberá pagarla la sociedad helénica” escribe Serge Halimi, director de Le Monde Diplomatique, en París. (Así como los uruguayos pagamos el pato x la joda de los bancos del 2002.)
En un pequeño pero clarísimo editorial titulado “Todo bien mal habido beneficia a Goldman Sachs”, Halimi dice que “los Estados salvaron a los bancos sin exigir contrapartidas.” Y advierte: “Los bancos apuntan sus fuerzas renovadas contra los Estados. Y los extorsionan sacando provecho de las bajezas que les recomendaron. Xque cuando el crédito público disminuye, las tasas de interés de los préstamos aumentan… Así, Goldman Sachs ayudó a Grecia a pedir prestados miles de millones de euros en secreto. Luego, para evadir las reglas europeas que limitan el nivel de la deuda pública, la firma de Wall Street aconsejó a Atenas recurrir a ingeniosos artificios contables y financieros [dibujos, que le dicen]. La factura de estas innovaciones redondeó a continuación la generosa deuda griega. ¿Quién gana, quién paga? El director general de Goldman Sachs, Lloyd Craig Blankfein, acaba de cobrar un bono de nueve millones de dólares; mientras tanto los funcionarios helénicos van a perder el equivalente anual a un mes de salario.”
Consigna también Halimi que según el New York Times se habló de una cifra de 300 millones de dólares devengados a Goldman a titulo de honorarios. El trabajo era encontrar un ardid que le permitiera a Grecia pedir prestados miles de millones de dólares en secreto, para no poner en riesgo el ingreso del país, ya muy endeudado, en la unión monetaria europea. Para esto Goldman Sachs habría jugado a tres puntas: ayudando al Estado griego a maquillar la presentación de su deuda haciéndola cumplir con la exigencias europeas; aconsejando a Atenas sobre los medios de financiación de su deuda; y tomando simultáneamente posición sobre el alza de los contratos de riesgo de default de la deuda griega.
En el año 2 008, Goldman Sachs recibió US$10.000 millones del programa TARP.
El Grupo Goldman Sachs (The Goldman Sachs Group, Inc.) o simplemente Goldman Sachs (GS) es uno de los grupos de inversión más grandes del mundo. Fundado en 1869 tiene su sede principal en el Bajo Manhattan en Nueva York, 85 Broad Street.
Goldman Sachs actúa como un asesor financiero para algunas de las compañías más importantes, grandes gobiernos y ricas familias del mundo; es enlace primario en el mercado de seguridad del Tesoro de los Estados Unidos; ofrece a sus clientes asesoría en inversiones y adquisición, provee servicios de aceptación, inversión en comercio de propiedades, inversión privada y maneja la riqueza de personas o familias influyentes del mundo. (Comprando bonos, hipotecas y todo tipo de documentos.)
Es x esto que algunos economistas –los menos- opinan, y con razón, que el reflotamiento de los bancos en el mundo mezcla solidaridad de clase con amiguismos varios. De esto, ya nadie puede tener dudas.
"¿Qué significa robar un banco comparado con fundarlo?", nos sigue preguntando Bertolt Brecht.
DanielFigares
(A propósito del título, los cambios se darán, y a la baja parece ser: mientras unos dicen que Estados Unidos y China están abocados –para consolidar su recuperación- a subvaluar sus monedas, hay quienes sostienen que ciertos países europeos procuran una devaluación controlada del euro, para facilitar sus exportaciones.)
En otro orden de cosas, nobleza obliga decir que no es sin orgullo que participé de la notificación de la jueza Mota al ex dictador Juan maría Bordaberry de su condena a 30 años, con una opción de prórroga x otros 15, x "un delito de atentado contra la Constitución, (...) con nueve crímenes de desaparición forzada y dos crímenes de homicidio político". Tras ser testigo de la notificación, la abogada denunciante, Hebe Martínez Burlé señaló que "en este país cuando se da un golpe de estado, el golpe de estado recibe su castigo". Y agregó: "Bordaberry terminará sus días en la cárcel denigrado. Ojalá sirva como ejemplo para el mundo, ojalá sirva como ejemplo para América Latina". Hago mías sus palabras, y reflexiono: si como bien se sabe los códigos penales contienen leyes para juzgar –y combatir- crímenes, no puede ser que exista una ley (la de Caducidad) que los proteja y los consagre.
(Agradezco a mi amigo y colega, el periodista Carlos Peláez, quién me invitó a ser una simple firma más al pie de un documento, junto a la suya y la de tres mil ciudadanos que apoyaron en la ocasión el justo pedido de Martínez Burlé, a quién felicito.)
(Detalle morboso del diario El País: en la nota titulada “Bordaberry fue notificado de su condena en silla de ruedas” se incluía un aviso Google con imágenes que decía: “sillas de ruedas. Manual y a batería. // Envíos a todo el Uruguay.”)