amcastells 22-03-2011
Con el aséptico título de "Operaciones de las Fuerzas Armadas en el exterior" se ha presentado hoy la "Solicitud de autorización o, en su caso, ratificación por el Congreso de los Diputados del apartado primero del Acuerdo del Consejo de Ministros de 18 de marzo de 2011, por el que se dispone la participación de fuerzas españolas en la resolución de la crisis de Libia, en aplicación de las resoluciones 1970 (2011) y 1973 (2011) del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas."
Aquí puede seguirse todo el debate de esta mañana, y también clickando sobre la imagen. Las intervenciones de Gaspar Llamazares se encuentran desde el minuto 59:20 hasta el 1:05:30 y la réplica a la contestación de Rodriguez Zapatero, desde el minuto 1:59:48 al 2:02:59.
Transcripción:
Señor presidente del Gobierno, en nombre de Izquierda Unida yo digo ‘No’. Señor presidente, ¡quién le ha visto y quién le ve! Otrora tras la pancarta del ‘No a la Guerra’: no a la guerra de Irak; más tarde con el sí, pero… a la guerra de Afganistán, y ahora encabezando la coalición de París, rememorándonos a todos otra coalición: la coalición de las Azores.
Pero yo digo ‘No’ a esta intervención; ‘No a la Guerra’ porque el argumentario de la intervención, si bien tiene, a diferencia de Irak, un mandato de Naciones Unidas, no son los derechos humanos, no es la democracia en Libia, porque ni los derechos humanos ni la democracia se exportan. Ni los derechos humanos ni la democracia se imponen mediante la guerra. Muy al contrario, son los intereses: los intereses geoestratégicos, los intereses económicos y políticos en Libia y, sobre todo, se abre una nueva etapa en la política internacional, y a mí no me gusta. No me gusta esta nueva etapa donde cada uno establece su ‘patio trasero’ y en es e ‘patio trasero’ gobierna con el apoyo de los otros o con la anuencia o abstención de los otros: nosotros en el Mediterráneo, Rusia en su entorno, China en el suyo, y Estados Unidos en los de todos. Señor presidente del Gobierno, es e no es el multilateralismo, es e no es un futuro también democrático para el gobierno del mundo.
Señor presidente del Gobierno, no es verdad, es hipócrita hablar de derechos humanos. En es tos momentos hay en el mundo 32 conflictos prácticamente iguales, con características muy similar es al de Libia, donde hay un gobierno despótico, un tirano que sojuzga a su pueblo y que en muchos casos extermina a parte de su pueblo, a una tribu o al que piensa de forma distinta que él, y sin embargo sería una verdadera locura que la política internacional fuera la utilización de la guerra para acabar con esas situaciones. Sería una locura porque nos llevaría a un conflicto mundial. Por eso no se hace. Por eso se adoptan otras medidas.
¿Por qué lo hacemos en el caso de Libia? ¿Por qué en el caso de Libia en lugar de adoptar medidas políticas, que se han hecho en la primera resolución, precipitadamente -y digo precipitadamente- en la segunda resolución vamos directamente a la intervención militar? Pues porque Libia juega un papel muy importante en el norte de África y en el Mediterráneo, y porque queremos gobernar los cambios en el Mediterráneo a nuestro acomodo. Digámoslo claramente: que queremos gobernar los cambios que se están produciendo, encauzarlos, controlarlos, y que queremos también saber y garantizar el futuro de la energía en el Mediterráneo.
No se trata de la responsabilidad de proteger, señorías. Se trata del derecho a controlar, esa es la cuestión: del derecho a controlar en nuestro espacio, del derecho a controlar en nuestro patio trasero, y en nuestra opinión es o no se puede hacer mediante la guerra. Señorías, si fuera una cuestión de derechos humanos, hay que saber que la guerra, la intervención militar, la exclusión en el espacio aéreo provocan más sufrimiento -y tenemos la experiencia-, provocan más desplazamientos de población, enconan las situación es y los enfrentamientos, y dificultan la solución de los conflictos.
¿Por qué adoptamos pues esa estrategia? Pues porque nuestro objetivo, como he dicho antes, no son los derechos humanos, nuestro objetivo es la defensa de la geoestrategia y de los intereses. Y, en mi opinión, incluso para este objetivo menos ‘santo’ de estrategia y de intereses la estrategia de la guerra es también equivocada.
Señorías, nosotros proponemos, por el contrario, que se mantengan las políticas que en otros casos han tenido éxito, y recuerdo Sudáfrica. Sudáfrica no fue bombardeada; tampoco pensamos bombardear Palestina, ni tampoco bombardear Marruecos por el conflicto del Sahara, ni Birmania. No pensamos hacer ninguna cosa de esas. Lo que podemos hacer es utilizar al máximo los medios civiles que tiene la comunidad internacional: bloquear las cuentas de los tiranos, también embargar las armas para que no tengan medio de reprimir a sus pueblos y tomar medidas para aislar políticamente a esos regímenes. Esas medidas tuvieron éxito en el caso de Sudáfrica, han tenido también éxito en otros países y no tienen por qué dificultar las cosas en el caso de Libia.
Termino refiriéndome a algo que me parece muy importante. Fíjense cómo hemos devaluado las cosas que hemos pasado del ¡OTAN no! y del ¡No a la guerra! al sí a esta guerra y a encabezarla. Devaluamos la autorización de la Cámara y la convertimos en una mera ratificación. Esto demuestra cómo se devalúan las cosas, pero -y termino- también demuestra nuestra propia hipocresía. No es La Odisea o, si es La Odisea, no vamos de Troya a Ítaca, vamos al revés, de Ítaca a Troya. Muchas gracias.
TURNO DE RÉPLICA DE LLAMAZARES A LA RESPUESTA DE RODRÍGUEZ ZAPATERO:
Señor presidente del Gobierno, las palabras no son inocentes, y usted ha dicho que mi intervención ha sido agresiva. Aquí el único agresivo es el dictador contra su propio pueblo. Lo que yo he hecho ha sido una intervención crítica. Ha dicho usted también que he caricaturizado su posición. Usted la mía. Usted ha peleado con molinos de viento pero ha querido transformarlos en gigantes.
Señor presidente del Gobierno, yo he dicho que en concreto para luchar contra la vulneración de los derechos humanos, para luchar también a favor de la democracia en el norte de África, la guerra -donde estamos, en una resolución que es una carta blanca que va de la exclusión aérea a intervenciones militares- es el peor método, porque aumenta el sufrimiento de la población, porque encona la situación y porque en definitiva no permite una solución política.
Pero le digo lo mismo que le dije y no me ha respondido. Ha dicho, primera resolución: bloqueo, embargo; segunda resolución al cabo de un mes: porque no cumplen, directamente la intervención militar. ¿Van a hacer ustedes lo mismo con todos los que incumplen las primeras resoluciones de Naciones Unidas? ¿Ese es el camino con Myanmar? ¿Ese es el camino con Israel en relación con Palestina? ¿Ese es el camino con Marruecos en relación con el Sahara? ¿ Es el camino? Yo creo que sería equivocado, a pesar de mi profundo desacuerdo respecto a esos regímenes que también exterminan y golpean a sus pueblos o a pueblos hermanos. Creo que el mecanismo debe ser muy diferente. He recordado, en concreto, el caso de Sudáfrica, donde el embargo, el bloqueo y el aislamiento internacional fueron duros y difíciles, pero hoy Sudáfrica es una democracia consolidada y con futuro. En mi opinión, eso pone en valor la diplomacia de los valores y quita valor a la diplomacia de los cañones.
Señoría, termino con Afganistán. Yo le he dicho ‘sí, pero…’ en Afganistán porque usted fue quien dijo que nos retirábamos de Libertad Duradera y que seguíamos en ISAF. Eso es ‘sí, pero’; es decir, sí estoy en Afganistán pero no estoy plenamente en Libertad Duradera. Sí, ha sido así, yo he protagonizado esos debates con usted durante esta legislatura, pero si no se acuerda no hay problema.
Quería plantear una cuestión final en relación con la posición de los presidentes del Gobierno que terminan sus legislaturas. La verdad, no sé qué les pasa, que pierden el contacto con la gente -y la gente en este país es pacifista- y que ya solamente responden ante la historia.
Organizaciones españolas se movilizan contra ataque a Libia
Españoles se manifiestan contra ataques a Libia
El parlamento español no representa al pueblo. Mientras el 60% de los ciudadanos está contra la guerra, el 99 % de los políticos la apoya
El frente militarista y violento se desmorona en el terreno político y entre la opinión publica en todos los países capitalistas. Tras el ataque a su exsocio Gadafi los imperialistas tienen problemas
No todos los artistas están vendidos: El No a la Guerra sigue teniendo voces representantivas La firme unidad antibelicista de la mayoría de los artistas e intelectuales del estado español a la hora de defender el No a la guerra contra la intervención militar en Irak se ha llenado de matices cuando ha llegado el momento de que se pronuncien acerca de la participación del ejército español en la guerra en Libia. La mayoría, agradecidos ellos/as, se han puesto del lado del gobierno de Zapatero "el guerrero", y es que el negocio de las subvenciones públicas es bastante goloso como para posicionarse en contra de lo que dicta el PSOE.
Sin embargo, sigue habiendo un grupo de artistas e intelectuales para quienes, al igual que para la inmensa mayoría de la izquierda consciente de este estado, el No a la guerra no admite matices. Al menos, así lo hemos podido leer hoy en un reportaje en el diario Público, diario este, dicho sea de paso, ferviente defensor de la guerra de Zapatero, como no podría ser de otra manera. El supuesto izquierdismo de Público queda en evidencia cada vez que hace falta posicionarse del lado de "las razones de estado", esto es, al dictado del PSOE.
Según Público, la escritora Rosa Regàs sería una de esas personas del ámbito de la cultura que se posiciona claramente en cotra de la guerra de Zapatero: "Estoy totalmente en contra, es irracional. ¿Por qué no nos explican cómo han intentado que mejorara la situación sin recurrir a la guerra?". Para Regàs, la acción militar contra el régimen de Gadafi viene marcada por los intereses estratégicos y por la existencia de reservas de hidrocarburos en la zona. "Sólo buscan tener más ventajas con el petróleo y asegurar que todos los países del norte de África van a apoyar las políticas de Israel", opina la escritora.
El actor Willie Toledo, por su parte, y cómo tampoco podía ser de otra manera, habida cuenta de la integridad moral de la que hace gala Toledo en toda circunstancia, insiste en la misma idea: "Es una nueva agresión imperialista para apoderarse de los recursos naturales de un país, en este caso el petróleo. Nos están vendiendo una guerra humanitaria, pero es sólo una cuestión de recursos". Para Toledo, la intervención en el norte de África tiene "cero diferencias" con las guerras de Irak o Afganistán e incluso percibe una "táctica mucho más feroz" en este caso. El artista acusa, además, a la comunidad internacional de haber convertido a Gadafi, de la noche a la mañana, en el "enemigo número uno".
El actor Juan Margallom es otro de los que, según Público, también se une al grupo de los que enarbolan la bandera del No a la guerra. "Me muestro en contra en el sentido de que no hay un mismo rasero para medir a todos los dictadores. Hay petróleo y eso indudablemente influye". Margallo insiste con otro argumento: "Es paradigmático que la misma gente que le ha vendido armas o ha recibido a Gadafi, ahora lo ataque".
Ismael Serrano subraya, por su parte, y siempre según el diario de Roures, su "tristeza" por el "fracaso de las vías diplomáticas y políticas" en la resolución del conflicto en Libia. "No sé hasta qué punto [los aliados] han agotado esas vías", apunta Serrano con un punto de desconfianza. Para el cantante madrileño, la premura en la acción de la ONU revela cierta "hipocresía" en la comunidad internacional. "El hecho de que en Libia haya grandes reservas de petróleo desacredita esa pretendida acción humanitaria por la que dicen intervenir. ¿Por qué han actuado en Libia y no en otros países donde también hay conflictos?".
Afortundamente, aún queda un halo de esperanza para seguir confiando en la dignidad de quienes hacen del mundo de la cultura su profesión, pese a la actitud cobarde y traicionera, agradecida y comprada, de quienes hace no tanto recogían sus premios al grito de NO A LA GUERRA, y ahora solo les falta apuntarse en las listas de Ministerio de Defensa para ir, previo cobro (obviamente), a actuar en las bases militares, o las fragatas, donde haya destinados soldados del ejército español que están participando en esta nueva guerra imperialista. Algo, dicho sea de paso, que seguramente no tardaremos en ver.
Por otro lado, en el mismo diario, una encuesta refleja el sentimiento de parte de la población de izquierdas en el estado español: el 71% de los votantes se posiciona claramente del lado del NO A LA GUERRA. Similares cifras se han podido ver otros medios de comunicación como EL País, donde cerca de un 60% de los votantes se posicionan igualmente en contra de la operación. Estas encuestas no dejan de ser significativas, si tenemos en cuenta que Público y El País están siendo los dos medios que, curiosamente, con más empeño están defendiendo la guerra de Zapatero "el guerrero", tratando incluso de esconder en todo momento la propia palabra "guerra" en sus diversas informaciones al respecto. El pueblo, parece, vuelve a estar mayoritariamente en contra de la guerra. Al menos así lo están de manera oficial en Reino Unido, donde dos de cada tres británicos dicen estar en contra del ataque imperialista contra Libia. En el estado español, seguro, y a tenor de lo que denotan las encuestas en diversos medios, el % no debe ser muy diferente.
Kaos. No a la guerra.
El 'No a la guerra' vuelve a las calles
El Mundo
Partidos políticos, como Izquierda Unida, y diversas asociaciones han convocado una manifestación el sábado en Madrid para decir "No a la guerra" en Libia y rechazar la intervención militar extranjera en ese país.
Esta manifestación, que transcurrirá desde la Plaza de Cibeles a la Puerta del Sol, ha sido anunciada en rueda de prensa por los representantes de algunos de los colectivos convocantes, que esperan sea secundada por todos aquellos que estén en contra de imponer la paz con bombardeos.
Tal y como ha explicado Julio Rodríguez Bueno, representante de IU en esta convocatoria, también otros lugares acogerán protestas de este tipo, como Gijón o Granada mañana o el mismo sábado la base aeronaval de Rota (Cádiz).
'Ni dictaduras ni imperialismo' "Ni dictaduras ni imperialismo" es el lema de este 'No a la guerra' al que los convocantes desean se sume el mayor número de españoles, aunque están convencidos de que no se logrará el respaldo que tuvieron las protestas contra la guerra de Irak.
Rodríguez ha dejado claro que las organizaciones convocantes están"completamente en desacuerdo" con la política de Gadafi, a quien califican de "criminal de guerra", pero consideran que la respuesta a la política del líder libio debe proceder de los países árabes.
Son ellos quienes deben resolver el conflicto, ha dicho el representante de IU, quien ha subrayado que los convocantes apuestan por los procesos democráticos que se están desarrollando en países comoTúnez o Egipto frente a la política de represión de algunas dictaduras.
Esta misma noche ha habido seis muertos en Siria, ha recordado Rodríguez antes de criticar el "error" de los países occidentales por haber apoyado hasta hace poco a algunas de esas dictaduras, como la de Gadafi, mientras que ahora están "bombardeando" el país.
La libertad no puede "imponerse a cañonazos", ha añadido el representante de IU, quien ha señalado que hasta que no paren los bombardeos occidentales y Gadafi deje el poder, los convocantes seguirán organizando protestas como la del próximo sábado.
Zapatero, 'al otro lado de la pancarta' También se ha referido a la intervención de ayer en el Congreso del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para pedir el respaldo del Parlamento a la participación militar española en Libia y ha lamentado que el jefe del Ejecutivo está ahora "al otro lado de la pancarta".
"Quién le ha visto y quién le ve. Zapatero encabezaba las manifestaciones contra la guerra de Irak y ahora utiliza el presupuesto nacional y los barcos para bombardear", ha apostillado Rodríguez.
Además de IU, han convocado la manifestación del sábado el PCE marxista-leninista, Izquierda Anticapitalista, Juventud Comunista de España, Vía Democrática, Plataforma de Ciudadanos por la República, Socialismo Libertario, ACSUR-Las Segovias, Asociación Marroquí de Derechos Humanos, Paz Ahora, Casa Libia y Centro de Defensa y Estudios de Derechos Humanos, entre otros.
CRITICAN A LOS ARTISTAS DE LA CEJA POR SU POSTURA A FAVOR DE LA INTERVENCIÓN
Los actores: del rotundo “No a la Guerra de Irak” al “mal menor” en Libia
Claudia Munaiz El confidencial
Mientras que numerosas personas del mundo del espectáculo y algunos representantes sindicales justifican la intervención militar en Libia, un sector de la sociedad española les critica por “hipócritas”. Los primeros insisten en que nada tiene que ver la guerra de Irak con el conflicto libio. Los segundos afirman que “no se puede ser tan sectario”.
La Red no ha tardado en hacerse eco del tal sinsentido. Un cartel bélico muestra a Zapatero vestido de Rambo, metralleta en mano y sonrisa torcida. El mensaje en letras rojas dice “Sí a la guerra”. En un lateral, custodiado por una explosión, Pedro Almódovar sonríe e imita el gesto de la ceja, símbolo de los actores españoles para mostrar su apoyo al presidente del gobierno. El pie de foto dice “por si les quedaba algo de dignidad”.
Para
Antonio López Gaona, 32 años, arquitecto y fundador del grupo de Facebook
“A los del No a la Guerra, No a la ceja”, se trata de un colectivo (el de los actores) subvencionado por el gobierno español que actúa de manera hipócrita. “Ya quisieron engañar a los españoles en el 2003 yendo en contra de la intervención en Irak, con la pancarta del pacifismo, una mera careta con la que trataron y de hecho consiguieron agredir hasta físicamente a los dirigentes que entonces estaban en el gobierno lanzando piedras y huevos a las sedes del partido popular en muchos puntos de España”.
“Sectarios hasta el vómito”
Según las encuestas, casi un 80% de los españoles rechazó en 2003 la postura del gobierno de José María Aznar de apoyar a Washington en la guerra de Irak y las manifestaciones con el lema “No a la guerra” fueron masivas. Hay que recordar que, en aquella ocasión, España se limitó a respaldar las decisiones de Estados Unidos y Gran Bretaña con aquella foto de las Azores que tantos quebraderos de cabeza acabaría por traerle a Aznar.
Ajeno a este grupo, Alfredo Crespo, doctorado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), afirma que “los actores de la ceja han dado su enésima muestra de sectarismo. Ni una palabra de reproche a Zapatero aunque tampoco de apoyo. Postura un tanto ventajista la suya, en la que ha podido influir que las encuestas de intención de voto son muy desfavorables para el Gobierno y un posible apoyo de su parte, no las mejoraría”. El experto agradece que esta vez parezcan abstenerse de dar “lecciones de relaciones internacionales, de geoestrategia y de geopolítica”.
En opinión de López Gaona, “tratan ahora de tomarnos por imbéciles desmemoriados pero realmente, si no hubieran sido sectarios hasta el vómito en aquella ocasión, ahora se les podría dar una mínima credibilidad a sus comparecencias, pero las imágenes están aún muy frescas en la retina de los españoles, las frases que pronunciaron, las manifestaciones que realizaron, los insultos, los gritos a la mitad de la sociedad que no pensaban como ellos. Es una 'hipogresía' más que una progresía”.
El actor y escritor Carlos Bardem no opina igual y cree que hay una clara diferencia entre ambas crisis. “Cuando el No a la Guerra de Irak se dio una gran unidad de criterio porque se daba por igual en toda la sociedad española, mayoritariamente en contra de aquella mentira, de aquella barbaridad montada por unos sinvergüenzas para invadir y expoliar un país”. Además, insiste en que antes que “actores” son ciudadanos y como tales tienen derecho a opinar y a manifestarse. Según cifras no oficiales, en el conflicto iraquí murieron cerca de 1 millón 140 mil personas.
Toda guerra es injusta
La opinión mayoritaria es que no hay ninguna guerra que haya acabado bien. Pero luchar contra un dictador al que no le tiembla la mano a la hora de masacrar a su propio pueblo parece ser una obligación de los países occidentales. Así lo cree Manuel Mateo Pérez, escritor y editor: “La defensa de los valores democráticos, tras las revueltas en Túnez, Egipto y en buena parte de los países árabes gobernados por sátrapas como Gadafi, es un asunto al que España no podía permanecer ajena”.
Bardem coincide con él: “Una vez el pueblo libio se levanta contra su dictador me parece bien impedir mediante una zona de exclusión aérea que este lo machaque a bombazos. Equilibrar las fuerzas para que sea el pueblo libio y solamente él, quien se libere. En ningún caso me parecería aceptable una invasión y ocupación por parte de tropas extranjeras”.
A diferencia del conflicto en Irak, esta intervención en Libia cuenta con el aval de Naciones Unidas (ONU) y de la Liga Árabe y existen tres aspectos fundamentales que marcan distancias entre ambas crisis y una sola coincidencia. En Libia ha habido levantamiento popular; una resolución previa de la ONU y un peligro más que evidente de que Gadafi masacre a miles de personas. ¿La coincidencia? En ambos casos, son zonas con abundante petróleo. Entonces, ¿hay un exceso de cinismo a la hora de involucrarse en una guerra por parte del gobierno socialista?
Para Carlos Bardem, sí, y recuerda todas las fotografías de Gadafi con absolutamente todos los dirigentes occidentales. El pasado sábado en Madrid, el coordinador general de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, se mostró contrario a la intervención y consideró paradójico que Zapatero “llegara cabalgando a La Moncloa de mano del ‘No a la guerra’ de Irak y que vaya a salir de La Moncloa con un sí a la guerra en Libia”.
Por su parte, Mateo Pérez piensa que no es un acto de hipocresía y cinismo reconocer las variables económicas en este conflicto ya que “España ha entrado en guerra, pero su participación es anecdótica. Lo que no es anecdótico es la necesidad de estabilizar aquel país donde España adquiere casi un veinte por ciento de sus necesidades petrolíferas. Nos jugamos algo más que el aumento en unos céntimos en el precio del litro de gasolina. A medio plazo el corte de suministro libio pondría en serios apuros a España debido a su dependencia energética”.
Según Alfredo Crespo, la comunidad internacional ha actuado motivada por la forma en que el dictador africano ha reprimido a la oposición, aunque, matiza, “no se puede hablar de que Europa haya estado unida, pues países como Alemania han practicado un peligroso apaciguamiento. Sarkozy y Cameron, por el contrario, han salido en defensa de los derechos humanos del pueblo libio”.
Solo uno de cada tres británicos está a favor de la misión en Libia
Solo uno de cada tres británicos está de acuerdo con la operación militar en Libia, según se
22 Marzo 11 - Londres - Reuters / EP
El 43 por ciento de los encuestados critica la misión, mientras que un 22 por ciento se mantiene indeciso. Poco menos de la mitad, estima que se trata de un riesgo innecesario para Reino Unido, uno de los países que más se ha involucrado en la operación contra las fuerzas del mandatario libio, Muamar Gadafi.
La Cámara de los Comunes aprobó este lunes, por 557 votos frente a 13, la operación en la que participan aviones de guerra y embarcaciones militares británicas.
Los británicos guardan un mal recuerdo del conflicto de Irak, donde murieron 179 soldados de Reino Unido. La popularidad del ex primer ministro Tony Blair se vio resentida tras alinearse con el ex presidente estadounidense George W. Bush para iniciar la invasión, en marzo de 2003.
"Esto es diferente a Irak. Esto no es adentrarse en un país, derribar su Gobierno y después apropiarse y ser responsable de todo lo que pasa después", ha subrayado el primer ministro, David Cameron. "Se trata de proteger a la población y dar al pueblo libio una oportunidad para dar forma a su propio destino", subrayó.
Para la elaboración del sondeo, se entrevistó a 2028 adultos a través de Internet entre los días 18 y 20 de marzo, cuando los aliados comenzaron a establecer la zona de exclusión aérea sobre suelo libio.
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El 58,2% cree que Zapatero olvida su discurso pacifista
Zapatero ha cambiado su discurso sobre la participación de España en los conflictos bélicos internacionales y esta semana ha anunciado la entrada de efectivos españoles en una operación militar en Libia, que tampoco tiene un respaldo mayoritario entre la sociedad española.
20 Marzo 11 - - P. Poveda
Madrid- Al menos así se desprende de una encuesta de NC Report para LA RAZÓN en la que apenas cuatro de cada diez miembros de la muestra seleccionada opinan que el presidente del Gobierno mantiene a día de hoy la misma postura que hace siete años con respecto a la intervención de tropas españolas en ataques contra líderes extranjeros (el 36,7 por ciento), mientras que el 52,8 por ciento sí que cree que el jefe del Ejecutivo ha cambiado de parecer tras su llegada a La Moncloa.
¿Apoyan los españoles la intervención de su ejército contra Muamar Gadafi? Prácticamente la mitad de los encuestados (el 47,9 por ciento) es contrario a la entrada de España en el conflicto libio y, además, cree que atacar a una nación árabe tendrá consecuencias para el país, con un 51,8 por ciento de respuestas afimativas.
La ofensiva internacional contra el régimen libio por parte de los estados miembros de la ONU no se ha llevado a cabo a tiempo. Prácticamente dos de cada tres españoles (el 65,5 por ciento) opina que la organización internacional ha actuado «muy tarde» en Libia, y la mitad de ellos (el 49,5 por ciento) asegura que deberían haberse agotado todas las vías diplomáticas antes de llegar al uso de la fuerza.
Con la guerra ya iniciada, el 47 por ciento de los encuestados piensa que la ofensiva en Libia no es comparable a la de Irak frente a un 42,3 por ciento que sí ve similitudes entre ambos conflictos. Los españoles son optimistas sobre el resultado de estos ataques; casi seis de cada diez se muestran convencidos de que las revoluciones árabes desembocarán en democracias.
CNT rechaza la guerra en Libia y la participación del gobierno español en la misma
· Los gobiernos que durante años apoyaron y armaron a Gadafi al igual que hicieron con otros regímenes como el de Mubarak en Egipto o Ben Alí en Tunez no tienen ninguna credibilidad.
· CNT rechaza el inicio de bombardeos contra Libia y la participación del gobierno español en los mismos.
Esta nueva guerra no hará sino agravar la situación del pueblo libio, como ya pusieron de manifiesto intervenciones similares en Yugoslavia, Afganistán o Irak. Al igual que en estos países, las razones humanitarias esgrimidas no son sino la pantalla de hipocresía y cinismo tras la cual se esconden los descarados intereses de las elites capitalistas en su rapiña de los recursos energéticos del planeta.
Las intervenciones militares arrastran siempre un reguero de víctimas civiles, destrucción de infraestructuras y desorganización de los servicios públicos fundamentales, provocando en definitiva sufrimiento y muerte a la población civil en beneficio de las elites de turno.
Amparados en una ONU y en un Consejo de Seguridad sin legitimidad alguna, las potencias capitalistas solo pretenden asegurar el acceso al petróleo y el gas libio,a la vez que tratan de recuperar el dominio de una zona vital, dominio que se ha visto cuestionado por las sucesivas revueltas populares de los últimos meses
No deja de ser paradójico, que esta guerra cuente con el apoyo y participación de la Liga Árabe, compuesta por gobiernos en su mayoría tan dictatoriales como el libio, con muchos de ellos aplastando en estos mismos momentos revueltas populares en sus países (Arabia Saudí, Bahrein,Yemen, Marruecos, etc).
Muchas de estas revueltas han tenido en sus orígenes un importante componente social, de oposición a las políticas económicas impuestas por instituciones capitalistas como el FMI y sus consecuencias de paro, alza del precio de productos básicos, privatización de servicios públicos, etc, con un fuerte protagonismo de las luchas obreras, poniendo en marcha experiencias de autogestión y organización popular, que ahora se intentarán silenciar y redirigir hacia cambios institucionales que no cuestionen el orden social y económico capitalista.
Ninguna credibilidad pueden tener los gobiernos que durante años apoyaron y armaron a Gadafi al igual que hicieron con otros regímenes como el de Mubarak en Egipto o Ben Alí en Tunez. Ninguna confianza deberían inspirarnos quienes continúan apoyando a regímenes igualmente dictatoriales y brutales como el de Marruecos, Arabia Saudí o Israel.
Nada deben esperar por tanto los trabajadores y trabajadoras de una orilla u otra del Mediterráneo de las elites capitalistas occidentales ni de las elites árabes a su servicio, sólo obtendrán colonialismo económico, depredación de sus recursos y políticas económicas neoliberales bajo el envoltorio de reformas democráticas formales y desde arriba, mientras en nada afecten al orden económico y social.
Igualmente nada han aportado a los trabajadores los planteamientos nacionalistas y militaristas, envueltos en demagogia revolucionaria como los que durante años agitaron los Gadafi y quienes les apoyaban, que ninguna simpatía nos suscitan y tras los cuales solo se esconde el más descarado capitalismo de estado, la dictadura y la corrupción.
La política de guerra en la orilla sur del Mediterráneo, no es sino el reverso necesario de las medidas de ajuste y recorte de derechos en Europa, impuesta por elites decididas a recuperar sus beneficios , haciendo recaer los efectos de la crisis económica con toda su dureza sobre las clases trabajadoras, mientras se asegura el acceso a los recursos y aumenta la militarización de un espacio vital para gestionar las tensiones que el avance de la crisis económica, ecológica y social no harán sino aumentar.
No en vano figuras como Gadafi han jugado un papel fundamental en el control de los flujos migratorios de trabajadores africanos hacia Europa, al servicio de las elites que sufragan sus centros de internamiento de trabajadores, política que la militarización de esta zona no hará sino reforzar levantando un nuevo muro, reforzando la xenofobia y el fascismo.
En España, el gobierno del PSOE lanzado en la cuesta abajo de poner en marcha aplicadamente las sucesivas contrarreformas y medidas antiobreras y antisociales exigidas por una Europa al servicio del capital, se destaca ahora en la participación en esta guerra, para la que no hay problemas de financiación, al contrario de lo que ocurre con los servicios públicos y los gastos sociales.
Así, el gobierno, además de posicionarse en el nuevo escenario del norte de África y asegurarse acceso al reparto de sus recursos, desvía la atención sobre la cruda realidad social de precariedad y paro a la que nos enfrentamos la clase trabajadora consecuencia de sus políticas económicas.
Una vez más, como ocurrió con la firma del último pacto social, cuenta el gobierno del PSOE con la complicidad y el apoyo de CCOO y UGT y otras fuerzas de la izquierda institucional, a la vez que ultiman la reforma de la negociación colectiva, nuevo ataque a los derechos de los trabajadores al servicio del Pacto del Euro.
Llamamos a los trabajadores a apoyar las revueltas obreras en el norte de África y Oriente Medio, oponiéndose a las injerencias militares, apoyando desde una perspectiva libertaria las experiencias de autoorganizacion, apoyo mutuo y acción directa, oponiéndose al gasto militar y a la preparación de la guerra.
Es especialmente necesaria la solidaridad con los trabajadores migrantes y la lucha contra las fronteras, exigiendo libertad de movimiento, iguales derechos y el fin de los centros de internamiento y las leyes de excepción en ambas orillas del Mediterráneo, reclamando la acogida de todos los refugiados de las guerras, hambrunas y persecuciones.
No hay mejor solidaridad que rebelarnos nosotros mismos en Europa contra las elites capitalistas cuyo único programa es la guerra, el recorte de derechos, la rapiña y la destrucción ecológica como única vía para prolongar un capitalismo en crisis permanente, desenmascarando a quienes desde la izquierda y el sindicalismo institucional apuntalan un sistema sin futuro.
Las clases populares del mundo árabe han demostrado la posibilidad de enfrentarse a regímenes y realidades que se pensaban inamovibles, sigamos su impulso y no dejemos que la guerra sea la respuesta a la esperanza de un cambio revolucionario a ambos lados del Mediterráneo.
Secretariado Permanente del Comité Confederal de CNT
CGT a favor de una solución antimilitarista en el conflicto de Libia, y en contra de la participación española en la intervención militar
Tras muchos días de inoperancia de los gobiernos e instituciones con responsabilidad directa en acabar con la masacre del pueblo de Libia por parte del dictador Gadafi y sus miserables mercenarios, la “solución” encontrada y “legitimada” por la ONU, la Unión Europea, Estados Unidos, la OTAN, la Liga Árabe y otros países ricos… ha sido la intervención militar. Los bombardeos ya han comenzado con un alarde de precipitación, improvisación y objetivos difusos.
dimanche 20 mars 2011
Las instituciones mundiales y los gobiernos de los principales países del mundo han sido incapaces de adoptar ningún tipo de medidas previas para evitar la brutal represión y genocidio del pueblo libio en demanda de libertad, respeto de los derechos humanos y justicia social. Una vez más se ha demostrado que para los dirigentes políticos, no es prioritario evitar el sufrimiento de los pueblos, el sufrimiento de las y los trabajadores, sino que han preferido jugar a la política, han preferido escenificar sus protagonismos y personalismos, han optado por pensar primero en los intereses económicos de las grandes multinacionales y en el futuro del petróleo de Libia.
Han sido incapaces de embargar y bloquear las cuentas del tirano Gadafi, su familia y sus generales, incapaces de bloquear la venta de armas, de bloquear sus puertos, de establecer zonas de exclusión aérea, incapaces de romper las relaciones comerciales, de identificar y perseguir a los responsables de la represión y aplicarles la justicia universal, incapaces de iniciar ningún proceso de mediación o de negociación para encontrar una solución pacífica al conflicto.
Por el contrario, la única medida adoptada ha sido la intervención militar. Para CGT, esta medida no solucionará el conflicto sino que provocará más muertes, incentivará un clima de guerra civil y prolongará el conflicto de una forma indeterminada, de consecuencias incalculables, como sucede en los países en los que se ha intervenido recientemente, Irak o Afganistán.
CGT denuncia que nuevamente gobiernos de los países más ricos eligen el uso de la fuerza militar como la única forma de “ayuda” a los pueblos y en especial a los pueblos que consideran del tercer mundo.
CGT condena el empleo de la fuerza militar como forma de resolver los conflictos sociales y populares que se están produciendo en los países árabes, y en concreto en Libia, cuyo origen está en la falta absoluta de libertad y justicia social.
Para CGT, el presidente Zapatero vuelve a sorprendernos con su apuesta entusiasta por la intervención militar olvidando la actitud claramente pacifista de nuestro pueblo. El gobierno español no debe prestarse a la militarización de los conflictos, ni debe autorizar el uso de las bases militares, ni enviar tropas, sino que debe mantener una permanente defensa de una solución pacífica a los conflictos.
SECRETARIADO PERMANENTE DEL COMITÉ CONFEDERAL DE CGT
DECLARACIÓN DE INICIATIVA COMUNISTA ANTE LA AGRESIÓN IMPERIALISTA A LIBIA.
DECLARACIÓN DE INICIATIVA COMUNISTA ANTE LA AGRESIÓN IMPERIALISTA A LIBIA.
En la tarde de ayer, 19 de Marzo, el imperialismo cumplía sus amenazas y comenzaba los bombardeos sobre objetivos libios. Justo ochos años después del inicio de la invasión de Iraq que, como punto final de 10 años de continuas agresiones con el único fin de expoliar y controlar el petróleo iraquí, causaron más de un millón de muertes entre la población iraquí y dejaron un país hoy absolutamente destrozado y vendido a las multinacionales petroleras occidentales.
Hoy, al igual que entonces, los gobiernos imperialistas utilizan los medios de comunicación de masas como imprescindible arma de guerra y propaganda que buscan una “adormecimiento” de las sociedades occidentales para que éstas acepten, sin críticas ni movilizaciones a la contra, sin rechistar, el estar de nuevo metidos en otra guerra… Y así, nos hablan de defensa de los derechos humanos del pueblo libio los mismos que callan miserablemente ante la entrada de más de mil militares de Arabia Saudí en Bahrein para apoyar la dictadura gobernante en aquel emirato. Nos hablan de libertad los mismos que llevan más de dos años permitiendo que el gobierno golpista hondureño que derrocó por medio de las armas al legítimo presidente Zelaya siga en el poder, asesinando y reprimiendo salvajemente la voluntad del pueblo de Honduras.
Y nos hablan de dictaduras los mismos que han compartido sillón y reuniones en la Internacional Socialista con “demócratas” tan reconocidos como Ben Alí o Mubarak. Los mismos que apenas si van más allá de una declaración de condena cuando Mohamed VI reprime, asesina e impide el derecho de autodeterminación al pueblo saharaui. Los mismos, en definitiva, que miran para otro lado ante el cotidiano genocidio practicado por la entidad sionista llamada Israel o que apoyan y participan en la invasión de Afganistán.
No dudan en utilizar cualquier mentira y manipulación informativa para conseguir sus objetivos: y si en el 91 nos mintieron haciendo circular montajes pseudo-periodísticos, pronto absolutamente desmentidas por la realidad, acerca de “soldados iraquies asesinando niños en las incubadoras de Kuwait” o sobre polluelos de cormorán envueltos en petróleo derramado por Saddam Hussein, hoy nos hablan sobre supuestas masacres sobre la población civil libia que nadie ha conseguido comprobar ni demostrar sobre el terreno, al igual que se le concede el título de “revolucionarios” a quienes envueltos en la bandera del siniestro rey Idris (aquel monarca feudal contra el que se levantó el coronel Gadaffi) sólo parecen ser agentes al servicio de los intereses del imperialismo.
No nos dejemos engañar: al igual que hace años en Iraq, es el control del petróleo libio (fundemental para la economía de una buena cantidad de países europeos, empezando por el nuestro), de forma directa y sin la “intermediación” de Gadaffi, el verdadero objetivo de este nuevo ataque militar del imperialismo, al igual que pretenden, de esta manera, controlar, vigilar y limitar los procesos de liberación que los pueblos de Egipto, Túnez, Qatar, Yemen, Bahrein, Marruecos, etc están desarrollando. Por ello, debemos condenar y movilizarnos con toda la fuerza de la que seamos capaces contra esta nueva agresión imperialista que por mucho que haya sido aceptada por el Consejo de Seguridad de la ONU, va en contra de las más esenciales reglas del derecho internacional y utiliza la figura de la “ayuda humanitaria” sólo para justificar, nuevamente, el saqueo y el expolio de los recursos naturales de Libia.
Igualmente debemos denunciar públicamente el activo papel que en esta nueva agresión imperialista está jugando el gobierno de Zapatero, ofreciendo las bases españolas para el operativo militar y desplegando en la zona un submarino y varios aviones de combate. En línea con aquel Felipe González que nos metió en la OTAN y que apoyó la primera invasión de Iraq, en el año 91, hoy el PSOE y Zapatero nos vuelven a mostrar su cara más real, la de la claudicación ante el capitalismo y el imperialismo. Y sin ningún tipo de remordimiento olvidan aquel “no a la guerra” sobre el que se auparon al poder hace 8 años para volvernos a colocar en el centro de una agresión imperialista, como ya hicieran también en Afganistán. Y los mismos que no dudan en recortar derechos laborales y sociales al conjunto de los trabajador@s, en una política económica que sólo favorece los intereses de la Banca y del capital, nos meten ahora de lleno en un operativo militar cuyos gastos volverán a repercutir, como no, sobre el conjunto de las clases populares de todo el Estado Español. Por todo ello, la denuncia del imperialismo pasa, inevitablemente, por la denuncia y el desenmascaramiento del papel cómplice y reaccionario del gobierno Zapatero y por la necesidad de reforzar un movimiento anti-guerra y anti-capitalista independiente del PSOE y de sus diferentes “agencias”.
¡¡CONTRA LA AGRESIÓN IMPERIALISTA A LIBIA!! ¡¡POR LA AUTODETERMINACIÓN Y SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS!! ¡¡NO A LA GUERRA!! ¡¡OTAN NO, BASES FUERA!!