Especialista recomienda fomentar alianzas entre las empresas estatales petroleras del Perú y Venezuela.
Escribe: Jorge Manco Zaconetti (Investigador de la UNMSM y Consultor)
Es una máxima de la ciencia política que los “estados no tienen amigos sino intereses”. Entre el Perú y Venezuela siempre han existido relaciones de amistad y solidaridad, incluso en los momentos más aciagos de nuestra historia republicana del siglo XIX, el país del Orinoco fue uno de los pocos aliados que apoyó a nuestro país para una paz justa con Chile que no implicará la pérdida definitiva de Arica y Tarapacá. Es más, en el siglo XX, Venezuela fue para miles de peruanos y latinoamericanos un refugio democrático ante las recurrentes dictaduras políticas que empobrecen a nuestro continente.
En dicho contexto histórico y respetando las particularidades de los procesos políticos resulta de interés nacional fomentar alianzas entre las empresas estatales petroleras del Perú y Venezuela. No solamente por la importancia que tiene Petróleos de Venezuela (PDVSA), un gigante del sector de hidrocarburos a nivel mundial con una producción que supera los 2.5 millones de barriles diarios, sino por las potencialidades de una empresa que ha desarrollado fortalezas en la producción y tratamiento de crudos pesados. Éstos actualmente en nuestro país no pueden ser procesados por las refinerías locales y se tienen que exportar.
A Venezuela se le reconoce aproximadamente 80 billones de barriles de reservas probadas que representan el 6.7 % de las reservas a nivel mundial y se estiman en más de 150 billones las reservas probables y posibles. Si a ello, se agrega que más del 50 % de su producción se realiza en el mercado norteamericano, a pesar del discurso antiimperialista del Comandante Chávez. Ello nos demuestra la primacía de los intereses económicos sobre los discursos políticos.
Es decir, PetroPerú con PDVSA podrían firmar una serie de acuerdos para adquirir a precios de mercado parte de sus requerimientos de crudos. De ser una realidad la ampliación de la refinería de Talara supondría una capacidad de tratamiento de 90,000 barriles diarios de los cuales más del 50 % tendría que ser crudo importado. Es más, a pesar del rápido crecimiento del consumo del gas natural, el parque automotor utilizará el petróleo diesel 2, por ello se ha de importar este derivado, y que mejor que la seguridad de un abastecimiento oportuno de PDVSA a precios de productor directo.
Por último, como una forma de hacer previsible las compras de PetroPerú que no tiene ningún lote propio en explotación gracias a una nefasta privatización realizada en la década de los noventa, es necesario establecer acuerdos de compras directas con empresas estatales de América Latina, con ello se deja de lado a los especuladores y traders que encarecen los precios con “altos costos de transacción”.