La perdida del mar de Bolivia
El Canciller aclaró que, en las conversaciones con el Gobierno chileno, la intención de Bolivia es ser "prácticos" para obtener resultados concretos antes de la conclusión de su gestión, en 2010.
"Quisiéramos conseguir todo, pero debemos ser prácticos y por eso hablamos de reintegración, no de reivindicación, porque reivindicación quiere decir recuperar todo lo perdido y en cambio reintegración significa que lo que queremos es un acceso soberano al mar", precisó.
Los gobiernos de La Paz y de Santiago iniciaron conversaciones bilaterales en julio de 2006, con una agenda en la que Chile aceptó, por primera vez, incluir la antigua demanda de Bolivia por una salida al litoral del Pacífico.
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La Audiencia de Charcas, con el germen separatista y activo en su organismo vive los últimos años de la dominación española estrechamente vinculada a las provincias interiores del virreinato con quienes mantiene un activo comercio e intercambio. Extenso y dilatado territorio el del nuevo Virreinato del Río de la Plata, requería de una organización administrativa ágil que hiciera sentir el peso de la autoridad en todos y cada uno de los distritos.
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Más de mil kilómetros de costas de la Audiencia de Charcas separaban el Virreynato del Perú del territorio de la Audiencia de Chile... Bolivia quedó impedida de esa salida al Oceáno Pacífico tras la guerra con Chile ...ahora reclaman aunque sea un CORREDOR AL MAR ...pero Chile se lo niega
VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA: AUDIENCIA DE CHARCAS
La Audiencia de Charcas que así aparecía incorporada al Virreinato de La Plata como base económica y cultural, naturalmente que lo hacía con todo su extenso territorio, que incluía sus costas en el Océano Pacífico.
Dividida la Audiencia en cinco intendencias una de ellas era la de Potosí. El texto de esta Ordenanza decía: "Otra en la ciudad de La Plata (Charcas), cuyo distrito será el del Arzobispado de Charcas, excepto la Villa de Potosí con todo el territorio de la Villa de Porco que esta situado y lo de las de Chayanta o Charcas, Atacama y Tarija, pues estas cinco provincias han de componer el distrito privativo de la restante intendencia que ha de situarse en la expresada Villa".
La jurisdicción de la Independencia de Potosí sobre la desértica región de Atacama y toda su extensa costa jamás fue controvertida. Al contrario, la posición de esta intendencia fue plena e ininterrumpida.
A manera de ilustración es interesante conocer la descripción remitida por el intendente de Potosí Juan del Pino Manrique al Virrey Marqués de Loreto en 16 de diciembre de 1787, de todo el territorio de su jurisdicción quien, en la parte pertinente expresaba: "El partido de Atacama, situado al extremo de la provincia, linda por la parte del norte con el de Lipez y el de Tarapacá del Virreinato de Lima, por el sur con el reino de Chile, por el este con la Provincia de Tucuman, y por el oeste, con la costa del Mar del sur".
Potosí mediante su provincia de Atacama tenía por límite antiguo a Chile en río Salado, junto al Paposo, a 25º 31’ 36" latitud sur.
Así aparece en el mapa levantado en 1810 por el geógrafo británico Arrowsmith con el título de "Cullines of the Physical and Political Divisions of South America".
La historiografía chilena refiere que la costa la Audiencia de Charcas no cristalizó un puerto "propio" de importancia. Pero el boom económico vivido por la Audiencia de Charcas con su enclave económico de Potosí durante más de doscientos años dió lugar a la segunda fundación de Buenos Aires; dió vida e importancia a Arica que llegó a llamarse "Puerto Potosí" por su estrecha dependencia; dió vida e importancia a Valparaíso y Santiago. No necesitaba de un puerto "propio" cuando su cauce natural y gravitante le empujaba a comunicarse a través de estos tres conductos.
Chile durante largo tiempo vivió de la ayuda económica prestada por el Alto Perú. "Hubo ocasiones -dice el historiador chileno Vicente Bustos Peres- en que no se tuvo como pagar a los funcionarios públicos y el ejército. El rey ordenó que Potosí enviara a Chile una ayuda anual en dinero. A esta ayuda se llamaba "real situado".
Si bien es cierto que la Audiencia de Charcas y después Bolivia en los primeros años de su fundación no dieron el debido realce a sus poblaciones costeñas; no es menos cierto que en ellas hubo en todo momento un real ejercicio de jurisdicción y poder.
Mapa de las fronteras actuales y anteriores a la Guerra del Pacífico entre Bolivia, Chile y el Perú
En Bolivia durante el gobierno de Andrés de Santa Cruz, en 1837, se creó el Departamento del Litoral, el cual se dividía en dos provincias: La Mar (con capital en Cobija) y Atacama (con capital en San Pedro de Atacama) y en 1868, Antofagasta sería la capital de la provincia de Mejillones.
La ciudad de Antofagasta, fue fundada por el gobierno boliviano en 1868. Desde antes de su fundación era un puerto de desembarque y un lugar de refugio y descanso sobre la costa boliviana para los exploradores chilenos.
Chile ocupó el territorio boliviano de Antofagasta cuya soberanía había sido ratificada antes de 1866. Esta operación se llevó a cabo el 14 de febrero de 1879, cuando fuerzas militares chilenas al mando del coronel Emilio Sotomayor ocupan el puerto boliviano de Antofagasta con el apoyo de los acorazados de reducto, Blanco Encalada, Cocharne y la corbeta O'Higgins, declarando anulado el tratado de 1874. El prefecto boliviano Severino Zapata emite una protesta y se asila en el consulado peruano.
Las regiones que en el presente reciben el nombre de Tarapacá y Antofagasta, en el norte de Chile, están separadas por una franja de desierto absoluto, EL DESIERTO DE ATACAMA, con recursos limitados y asentamientos prehispánicos discontinuos caracterizando una de las áreas menos pobladas del actual territorio chileno.
Sabemos que esta área intermedia yerma no fue en ningún caso impedimento para el flujo social de todo tipo entre poblaciones tarapaqueñas y atacameñas (Núñez 1976, 1985; Núñez & Dillehay 1995 [1979]).
La presencia de bienes foráneos a cada zona, procedentes de una u otra de estas regiones, da cuenta de un contacto sostenido, que se remonta al menos a esta época Sin duda, este proceso no sólo continuó en los períodos tardíos, sino que existió un mayor incremento, profundización y contraste en estas relaciones, situación que nos proponemos abordar en este trabajo.
Tal como se vio anteriormente, a partir de los análisis textiles de Agüero (1998, 2007) se ha podido establecer que para el Período Intermedio Tardío la vestimenta en Atacama fue de forma cuadrangular o rectangular, mientras que, durante la misma época, en Tarapacá se popularizó la vestimenta semitrapezoidal con orillas de urdimbre curva y recta. Se ha establecido que el arte rupestre en Tarapacá incorporó estos elementos en la construcción de la figura humana, tal como se aprecia en el sitio Pachica . A partir de nuestras observaciones en terreno, detectamos esta vestimenta en el campo de geoglifos de Pintados y en Tarapacá-47 De esta manera, su identificación en Atacama es un indicador distintivo de representaciones tarapaqueñas, constituyendo así un rasgo formal de interacción y de la presencia de estas poblaciones en Atacama.
VERTICALIDAD HORIZONTALIDAD Y CULTURAS PRECOLOMBINAS
Podemos inferir que la presencia tarapaqueña en Atacama se estableció a partir de dos tipos de ocupación. Primero, una población estable y permanente que negoció simbólica y productivamente el uso del espacio de Quillagua ante las poblaciones atacameñas, constatándose una concurrencia intercultural densa. Segundo, y seguramente gravitando en relación a este núcleo de asentamiento que es Quillagua, se identifica una ocupación de desplazamiento, transitoria e intermitente en los ejes de movilidad interregional, la cual se expresó en una red de circulación orientada al Alto Loa, Loa Medio y Loa Inferior.
A diferencia de lo que sucede con las relaciones altitudinales altiplano-valles-costa -las cuales se han sistematizado en modelos como la verticalidad de Muña (1972), o la complementación económica a través del tráfico caravanero (Núñez 1984)- se sabe poco acerca de las dinámicas en un sentido longitudinal, como es el grado de interacción entre Atacama y Tarapacá, entendidas ambas como unidades culturales integradas por sujetos o agentes que comparten, en cada caso, una misma identidad material.
Políticamente, todo esto debió suponer algún nivel de centralización o al menos el surgimiento de liderazgos más institucionalizados capaces de planificar, coordinar y mantener en el tiempo el sistema productivo y social establecido. Bajo qué sistema político ocurrió todo esto, es un tema sobre el cual no hay total acuerdo, existiendo distintos enfoques que se pueden sintetizar en dos tipos de perspectivas. Tradicionalmente se atribuyeron a esta época sociedades de rango o jefaturas/señoríos (Núñez 1984), que describen sociedades excluyentes con altos grados de desigualdad y elites que poseían un control total de las decisiones políticas y de los recursos económicos, incluyendo el tráfico caravanero y especialmente la redistribución de los bienes de prestigio. Pero recientemente, en oposición al modelo anterior, se ha propuesto que este tipo de sociedades se ajusta más al modo segmentario (Albanacín-Jordán 1997) o a sociedades corporativas (Nielsen 2006, 2007), con sistemas organizativos inclusivos, un control colectivo de los recursos y bajos niveles de desigualdad. Más allá de estas categorías -que no son materia a discutir en este trabajo- existe consenso de que estamos ante una época, en los Andes Centro Sur, donde se generaron importantes procesos de fusión de comunidades en un contexto de extendidos conflictos sociales.
LOS AYMARAS EN CHILE
se ubican principlamente en Arica, Antofagasta, Iquique, Calama, etc. Las autoridades chilenas han tenido un exitoso programa de preservación de la naturaleza en ésta zona aymara. Un ejemplo notable de ello es el parque nacional de Lauca (Lawqa) a orillas del hermoza laguna de Chungará (chunkara). Este parque es considerado un verdadero santuario ecológico.
Pueblo atacameño
Los Atacameños provienen de antiguos cazadores y recolectores que se adaptaron a la zona gracias a las favorables condiciones que ofrecía la cuenca del río Loa. Esta cultura alcanzó un gran desarrollo en el siglo XV, antes de la llegada de los Incas al actual territorio chileno.
Los Atacameños o likanantai habitan en los oasis, valles y quebradas de la provincia del Loa, en el norte de Chile (II Región). En esta zona se encuentran el Salar de Atacama, el volcán Licancabur y los ríos Salado y Grande. Este hábitat desértico comprende el sector de la hoya del Salar de Atacama, el pueblo de San Pedro de Atacama y la cuenca del río Loa, cuyo centro es la ciudad de Calama.
Lengua originaria del pueblo Atacameño
La lengua originaria del pueblo Atacameño es el Kunza. En el siglo XIX, según informa el viajero alemán Philippi, (1858) era usado por: una población de tres o cuatro mil almas, hablándose sólo en los lugares: San Pedro de Atacama, Toconao, Soncor, Socaire, Peine, Antofagasta, y unos pequeños lugares del cantón Chiuchiu. Hubo un tiempo en que el idioma atacameño se hablaba también en Chiuchiu y Calama, pero actualmente lo ha subrogado el español en estos pueblos, y sólo personas muy ancianas entienden todavía la lengua de sus padres.
El pueblo Atacameño hoy
con respecto a su lengua Actualmente el Kunza es una lengua prácticamente extinguida que sólo se usa en ceremonias y cantos rituales. Un programa de recuperación del Kunza, se está realizando en algunas escuelas de la zona, en conjunto con entidad académicas
Religión
Creían en varios dioses, que según ellos, habitaban las cumbres del Volcán Licancabur; también en una vida después de la muerte, por lo cual sepultaban a sus muertos con todo lo necesario para el largo viaje que les esperaba.
Economia Atacameña
Se caracteriza por la agricultura de oasis donde cultivan maíz, porotos, quinoa, calabaza, ají etc. y el pastoreo de auquénidos, la llama la cual es utilizada como animal de carga para las relaciones comerciales con las comunidades atacameñas y con otros grupos indígenas como los diaguitas e incas.