Lobo fue blanco de críticas tras su llegada a Perú
El sucesor del régimen de facto hondureño, Porfirio Lobo, llegó a Perú en el marco de su gira por Latinoamérica. Esta visita ha sido criticada por los peruanos, entre ellos el ex candidato presidencial, Ollanta Humala, quien pidió considerar a Lobo como ''persona non grata''. Por su parte, el presidente de la República, Álan García, ha mantenido su posición de apoyar a Lobo.
Humala pidió este martes que se considerara a Lobo "persona non grata" y exhortó al presidente de la nación, Álan García, a "tener más dignidad y no arrastrar al país en su afán de quedar bien, de manera servil, con los Estados Unidos".
Lobo, quien llega a Lima, en el marco de su primera gira por América del Sur desde que asumió la presidencia el pasado mes enero, también fue repudiado por dos analistas, que se sumaron a las expresiones de protesta.
El director del diario La Primera, César Lévano, y el comentarista Alberto Adrianzén rechazaron la acción del Gobierno por recibir al sucesor del régimen de facto.
"La visita de Porfirio Lobo al Perú deshonra al país, pero desenmascara al presidente Álan García, convertido en aliado de la reacción antidemocrática del continente, apoyada, por supuesto, por el imperialismo", indicó Lévano en su columna diaria.
El director recordó el golpe de Estado del que fue víctima el presidente constitucional, José Manuel Zelaya, el pasado 28 de junio. Asimismo, mencionó los crímenes cometidos por su administración en apenas unos meses de haber asumido el poder.
"La recepción al repudiado personaje responde sin duda a la pretensión de García de afirmar un bloque de naciones contrarias a la democracia, y sometidas al mandato del Pentágono y de la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, en inglés)", manifestó el columnista.
Subrayó también que la posibilidad de tal alineamiento podría servir a los planes de Washington de agredir a Venezuela, país que no reconoce la presidencia de Lobo, y utilizando a sus gobiernos aliados como Colombia y Perú como "carne de cañón".
Por su parte, Adrianzén manifestó que el gobierno de Lima se muestra como el más cercano a Estados Unidos y recordó que el régimen hondureño viola constantemente los derechos humanos.
García, salió al paso de las críticas y se preguntó "¿Quiénes somos o quién es el señor Humala para negarle la legitimidad popular a un hombre elegido por el pueblo?", señaló, y dejó claro que no le importa diferir con otros países suramericanos, pues "no sigo a la manada", anotó.
El mandatario aseguró que Lobo no dio ningún golpe de Estado, debido a que se disputó un proceso electoral, que se produjo cuando ya vencía la gestión de Zelaya, y dijo que de todos los Golpes de se sale a través de unas elecciones.
"Otra cosa es que sancionen a los que dieron el golpe de Estado antes, otra cosa es que se pueda conversar con el presidente Lobo para pedir amplias garantías para el señor Zelaya, pero en ningún caso me sustituyo yo a la voluntad del pueblo hondureño", insistió el gobernante peruano.
Lobo fue electo presidente de la República tras unas elecciones cuestionadas por las comunidad internacional y consideradas espurias.
La mayoría de los países del hemisferio no reconocieron los comicios, debido a que fueron organizados por la dictadura del presidente de facto, Roberto Micheletti.
Asimismo, organismos como la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), no reconocen a Lobo como presidente, y amenazaron con no asistir a la Cumbre de la Unión Europea con América Latina y el Caribe (ALC-UE) si el centroamericano era invitado.
La Organización de Estados Americanos (OEA), expulsó a Honduras tras el golpe.
Colombia fue el primer país en recibir al presidente hondureño, quien garantizó que su nación conservarán la estabilidad y descartó que la democracia "sufra algún tipo de estrés", indicó Lobo ante un auditorio de empresarios reunidos en la sede de la Cancillería.
Lobo se propuso agradecer a Uribe y a García, su solidaridad con la crisis que se desató en Honduras después del derrocamiento de Zelaya.
Se prevé que Lobo y García suscriban dos acuerdos de cooperación en materia de narcotráfico y de lavado de activos, y un tercero sobre documentos históricos, según la Cancillería peruana.
Después de la firma de estos convenios los gobernantes ofrecerán una rueda de prensa conjunta, antes de celebrar un almuerzo, según una nota de prensa de la Presidencia hondureña