México: Michoacanazo, el retroceso
Nuevamente Calderón ha dado un golpe al panal,sin medir las consecuencias
A dos semanas de que termine el terrible año de 2010 el gobierno de facto panista ha impuesto un régimen de excepción en el estado de Michoacán, donde en días recientes se han producido enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales (Ejército, Marina y Policía Federal) contra La Familia Michoacana, una antigua banda de delincuentes dedicada al tráfico de estupefacientes, con fuerte arraigo en Michoacán y presencia en 19 entidades, incluyendo el Distrito Federal.
Mediante un cruento operativo inicialmente implementado por la PF y posteriormente reforzado con tropas de la Marina y del ejército debido al inesperado poder de fuego de los delincuentes, el gobierno dice haber recuperado el control de Apatzingán, tras una serie de escaramuzas que duraron varios días y decenas de bloqueos de carreteras, acciones en la que fue liquidado uno de los principales jefes e ideólogo de esa organización, Nazario Moreno González, El Chayo, cuyo cadáver no ha sido exhibido hasta hoy.
Los sicarios se internaron en la Sierra Madre Occidental. Pero las fuerza gubernamentales no los persiguieron para evitar caer en una emboscada. En cambio han establecido un cerco estratégico mediante la toma de varias poblaciones como Nueva Italia y Ario de Rosales, donde ayer la población salió a protestar contra los federales por las violaciones que cometieron durante su embestida para matar a El Chayo.
En un comunicado difundido por La Familia amenaza de muerte al presidente de facto Felipe Calderón: “Cuídate Felipe Calderón, reza a tu santo porque nosotros traemos la bendición de nuestro Dios. Nuestro Dios Nazario, que Dios lo tenga en su gloria. Esto no va a parar hasta que La Familia Michoacana muera”
Moreno González de 40 años, era el responsable de adoctrinar a los integrantes de esa organización con una mezcla de citas bíblicas e ideas de superación personal.
Según fuentes oficiales a los nuevos reclutas de esa organización delictiva se les enviaba a las montañas michoacanas para recibir entrenamiento por ex militares colombianos y salvadoreños.
En el documento que esta circulando en el Internet La Familia informa que no practica el narcoterrorismo sino una guerrilla que “luchará por la paz”. Por cierto ayer a pesar del patrullaje de cientos de soldados en Nueva Italia y Ario de Rosales, fueron cometidos cuatro asaltos bancarios, desconociéndose la identidad de los autores.
Hasta el momento se han realizado varias movilizaciones populares contra la presencia de las fuerzas federales que en sus operativos cometen violaciones a los derechos humanos y han salido a relucir pancartas de apoyo a la banda que según el gobierno, además de dedicarse al tráfico de drogas sintéticas también practica la extorsión y el secuestro.
El alcalde de Apatzingán denunció que durante la incursión castrense se “violaron muchachas”, se allanaron viviendas y detuvo a decenas de personas, por lo que realizaron 70 denuncias ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
Hace unas semanas La Familia ofreció disolverse a cambio de que el gobierno de Calderón se comprometiera a garantizar la seguridad de los michoacanos y evitar que otros grupos mafiosos se establecieran en la entidad. Propuesta rechazada de inmediato por Calderón quien esta empeñado en someter a Michoacán e imponer a su hermana como gobernadora.
Hoy además de los estados norteños de Tamaulipas, Durango y Chihuahua con fuerte presencia militar, en Michoacán se ha dado una escalada con el establecimiento de un verdadero Estado de excepción, tal como pretendía el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, General Guillermo Galván, según información de Wiki Leakes publicada la semana pasada.
Otra hazaña del gobierno calderonista que también elevará la temperatura de los mexicanos en este frío invierno es el incremento de los precios en los combustibles, alimentos y servicios.
El caso de la tortilla que de 8 pesos el kilogramo subiría a 12, es ilustrativo de lo que esta ocurriendo en el país, pues el gobierno hizo recular a los empresarios tortilleros debido al descontento que se está acumulando en estos días y por el momento se llevará a cabo una negociación con los grupos que controlan el comercio del maíz, entre los que destaca Gruma, perteneciente a Roberto González Barrera, dueño también de Banorte.
Al respecto se advirtió que pese a la suspensión momentánea subirá el precio de la tortilla, un alimento básico de la dieta mexicana.
Tan solo la gasolina magna ha tenido un incremento mayor al 12 por ciento durante el 2010.
En cuanto al aumento en los precios de los alimentos, la Confederación Nacional Campesina, estima que el costo de la canasta básica lleva un incremento del 115 por ciento en los cuatro años del gobierno actual. Mientras que los salarios han quedado tremendamente rezagados y el próximo incremento al salario mínimo seguramente no rebasará el 5 por ciento. Como ocurrió este año en que en las revisiones del salario se impuso un tope menor al 4 por ciento.
Michoacán, laboratorio de guerra
Por Julio Pimentel Ramírez
Michoacán, primer estado de la República en el que Felipe Calderón inició en diciembre de 2006, a unos días de su imposición en Los Pinos, su aventurada “guerra” contra el narcotráfico, en un desesperado afán de legitimarse y respondiendo a los requerimientos de la estrategia del vecino del Norte, vive momentos difíciles con amplias zonas de su territorio convertidas en escenario de sangrientos enfrentamientos entre fuerzas federales e integrantes del cártel autonombrado la “Familia Michoacana” y, en medio de ese caos, la inerme población civil.
Sin afán de exagerar, en Michoacán, en medio de tiroteos y fuego, se encuentra en juego el futuro de la nación, ya que esa entidad (lo mismo que Chihuahua en el Norte del país) es el laboratorio donde Felipe Calderón ensaya sus “juegos de guerra” y lo que sucede ahí puede extenderse a otras regiones de la República.
Cabe anotar que en gran parte de Michoacán, como en otras amplias zonas de la República (la última filtración de Wikileaks da a conocer observaciones estadounidenses en el sentido de que la frontera Sur se caracteriza por su “porosidad”, además de que la ineficacia y la corrupción de policías y otros funcionarios se traduce en que los habitantes de esa región sean “protegidos” por “Los Zetas”) los cárteles, en este caso La Familia, controlan territorios y llevan adelante una variada gama de actividades delincuenciales al tiempo que construyen cierta base social al generar ingresos para una población empobrecida. Por esto se habla de vacío de poder, del Estado fallido.
En los hechos Michoacán vive un estado de excepción en el que sus habitantes ven limitadas varios derechos constitucionales, entre ellos el de libre tránsito, el de reunión (cualquier grupo de personas, en especial de jóvenes, se vuelve sospechoso para policías y sicarios), sin olvidar el riesgo a la propiedad y a la vida misma. Dicen que todo está en orden y tranquilo pero no hay clases en las escuelas de todos los niveles, se suspenden eventos públicos, no hay servicio de transporte por las noches, la gente se encierra en sus casa, en fin la vida cotidiana se encuentra trastocada.
Además se violaron los fundamentos del pacto federal pues el gobierno calderonista realiza operativos, con la Policía Federal como punta de lanza y la Marina y el Ejército como respaldos, sin previa consulta con las autoridades estatales y sin la más elemental coordinación con ellas.
Durante varias horas los municipios michoacanos de Apatzingán, Morelia, La Huacana, Pátzcuaro, Ciudad Hidalgo, Zitácuaro, Ario de Rosales, Múgica y Copándaro fueron escenario de sangrientas batallas en las que además de un número indeterminado de muertos -los sicarios de La Familia recogieron a sus muertos incluido, según se dice, el cadáver de uno de sus jefes; también testigos señalan que la Policía Federal se llevó en sus helicópteros a un gran número de sus elementos abatidos, no solamente las cinco bajas que reconoce- estuvieron presentes los llamados “daños colaterales”, es decir víctimas inocentes asesinadas en el fuego cruzado: Santiago Trinidad Magaña Flores, bebé de ocho meses, y la jovencita de 17 años Emma Ayari Jaimes, hija de un ex alcalde de Apatzingán.
El gobierno insiste en que no hay otra estrategia, para enfrentar al narcotráfico y el crimen organizado, que la del uso la fuerza, la del combate frontal, que por lo demás se lleva a cabo en contra de ciertos grupos delincuenciales mientras se protege a otros, en particular el del capo preferido de las administraciones panistas, el de Joaquín Guzmán, El Chapo; aunque en Michoacán se comenta que la actual ofensiva de la Policía Federal responde a la intención de Genaro García Luna de dejarle la plaza a Los Zetas.
Por supuesto que la delincuencia no debe de ser tolerada, que no se trata de dejarle el campo libre a quienes extorsionan, cobran derecho de piso, controlan la venta de mercancía ilegal, secuestran, trafican con estupefacientes y ejecutan, lo que se demanda es una estrategia diametralmente opuesta a la actual que contemple el problema de la delincuencia de forma integral, que impulse una estrategia de desarrollo que genere empleos suficientes y dignos, que ponga énfasis en la educación, la cultura, la salud, el deporte, en fin que ponga en el centro al hombre y redistribuya la riqueza en forma menos desequilibrada.
Solamente una sociedad equilibrada, sin las abismales diferencias actuales que en un polo tienen a una selecta élite de millonarios y en el otro una pléyade de pobres, más de 70 millones de personas que sobreviven en la inseguridad y la desesperanza; un sistema político, incluido el gobierno, verdaderamente democrático y no como el actual permeado por la incongruencia, el oportunismo y la corrupción; y un Estado que con base a un proyecto nacional, soberano y digno, ponga por encima de todo los intereses de la nación y la sociedad, sobre todo los de aquellos que durante siglos han sido excluidos del desarrollo.
Tomado de Pocamadrenews
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