Otra manera de ver las cosas, otro enfoque ...
En el día de ayer (por el miércoles 7 de julio), el Arzobispado de La Habana hizo pública la decisión del Gobierno cubano de liberar en los próximos meses a 52 contrarrevolucionarios detenidos y juzgados en 2003, cinco de ellos de forma inmediata. Como resultado de los contactos establecidos por el Gobierno con el Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana y Monseñor Dionisio García Ibáñez, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, había sido liberado ya, por motivos de salud, otro de los sancionados.
El Gobierno de Cuba sabe conversar y tomar decisiones –sin presiones, ni chantajes, ni condiciones previas--, sobre cualquier tema, y con cualquier interlocutor que respete la soberanía del país. El mayor obstáculo para la liberación de esos presos -juzgados y condenados por tribunales cubanos, según las leyes del país-, era precisamente la clara intención de chantaje de una campaña mediática que las grandes corporaciones de prensa y la derecha europea y norteamericana habían promovido de forma irresponsable. La Revolución, en cambio, propone el diálogo respetuoso. Habría que recordar una larga lista de ejemplos históricos: el canje de mercenarios capturados durante la invasión de Playa Girón; el diálogo con la emigración cubana en 1978 y la liberación posterior de cientos de batistianos y de contrarrevolucionarios, muchos de ellos capturados en actividades terroristas; los acuerdos migratorios con gobiernos norteamericanos de uno u otro partido (tanto los de Reagan o W. Bush, como los de Clinton u Obama); el proceso de contactos permanentes e intercambio de criterios con las diferentes denominaciones religiosas, incluida la católica, entre otros. La lista incluye mediaciones internacionales de trascendencia, como la que llevó definitivamente la paz a Angola y al cono sur africano.
No hay debilidad en la disposición al diálogo, sino fortaleza. Las recientes conversaciones del Gobierno con la jerarquía de la Iglesia católica cubana están respaldadas por la existencia de una comunicación franca y sistemática con las instituciones y organizaciones religiosas del país. Creyentes y no creyentes –de cualquier denominación--, participan por igual en la construcción de una sociedad cada vez más justa. Aunque estas conversaciones transcurrieron por iniciativa de las partes, y encauzaron una decisión que el acoso internacional había pospuesto, los medios trasnacionales y sus lacayos internos, inicialmente desconcertados, intentan ahora capitalizar los resultados. Era previsible, y no nos preocupa. Por la vida de Guillermo Fariñas, como por la de cualquiera de sus coterráneos, Cuba puso los equipos médicos que posee –y los que no posee pero buscó donde pudo, a pesar del bloqueo--, y los mejores especialistas que ha formado. Pero su actitud nunca hubiese conducido a la obtención de los resultados que esperaba. Qué triste es que un hombre exponga su vida, sin saber acaso que otros manipulan sus sentimientos, planifican las ganancias posibles de su sacrificio, usan su empecinamiento con fines espurios. Qué triste es –con tantas causas justas, imprescindibles, en este mundo esencialmente injusto--, que un hombre arriesgue su vida por el bienestar personal de un puñado de pillos y de un estado imperialista. Que un hombre apueste a la muerte para derrotar a un país que lucha a contracorriente por la vida.
¿Sería capaz Obama de abrir el diálogo franco, sin resabios imperiales, con su pequeño pero digno vecino?, ¿tendría el coraje de reconocer el carácter político, vengativo, de las sanciones que pesan sobre los cinco antiterroristas cubanos, presos hace ya más de diez años en cárceles de su país?, ¿podría Obama, en un acto sencillo, que dignificaría su mandato, indultar a esas cinco personas que hicieron en territorio norteamericano, a favor de sus ciudadanos, lo que no hicieron las autoridades de su país? Una vez más la Revolución cubana ofrece un ejemplo de dignidad y de fortaleza.
Fuente: http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2010/07/la-liberacion-de-presos-una-victoria.html
Escribe, un gran señor: Enrique Ubieta
En el sistema de presons de Cuba sol concedir-se llicència extrapenal al sancionat que -amb independència del motiu del seu delicte-, presenta problemes de salut que són incompatibles amb el sistema carcerari. Des de l'any 2004 s'havien beneficiat d'aquesta política habitual uns altres 21 de contrarevolucionaris de la mateixa causa judicial; quatre d'ells van viatjar a Espanya amb les seves famílies, com a part d'un acord amb el Govern espanyol.
El Govern de Cuba sap conversar i prendre decisions -sense pressions, ni xantatges, ni condicions prèvies--, sobre qualsevol tema, i amb qualsevol interlocutor que respecti la sobirania del país. El major obstacle per a l'alliberament d'aquests presos -jutjats i condemnats per tribunals cubans, segons les lleis del país-, era precisament la clara intenció de xantatge d'una campanya mediàtica que les grans corporacions de premsa i la dreta europea i nord-americana havien promogut de forma irresponsable, entre ells els inconscients redactors de El Punt o el ignorant del Sr. Ramón Rovira, treballador a sou del Banc de Sabadell i defensor dels seus interesos a Miami.
Seria capaç Obama en cas d'obrir el diàleg franc, sense resavis imperials, amb el seu veí petit però digne?, tindria el coratge de reconèixer el caràcter polític, venjatiu, de les sancions que pesen sobre els cinc antiterroristes cubans, presos fa ja més de deu anys en presons del seu país?, podria Obama, en un acte senzill, que dignificaria el seu mandat, indultar aquestes cinc persones que van fer en territori nord-americà, a favor dels seus ciutadans, el que no van fer les autoritats del seu país? Una vegada més la Revolució cubana ofereix un exemple de dignitat i de fortalesa.
