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El polvorín

Perú: EL ESCARABAJO Y LA MIERDA....

20 Marzo 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

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LA MIERDA Y EL ESCARABAJO

 

El Apra representa la miseria de los desalmados, el indigno e inmoral aprovechamiento de una sociedad peruana levantada entre la mentira, la corrupción y la traición. Falsamente democrática, donde los “escarabajos políticos”, creen que el Perú es una enorme mierda que se pueden repartir…”

 

Por: Mirko Senda

 

La patria es una palabra que aprieta el corazón, su semántica debería ser unidad, lealtad y compromiso a ser defendida por aquellos que creen poseerla. Sin embargo;  en el Perú su hueca prosodia lleva el cinismo de escarabajos políticos, que ocultando sus proyectos siniestros y serviles a la oligarquía y el imperialismo no han hecho mas que convertirla en el último refugio de los canallas. El Apra y la derecha toda no aceptan a la patria como un hogar común en ideas y prácticas de identidad, libertad y dignidad por el bien de todos. Alan García es un escarabajo y el Apra una mierda, que en torticeros manoseos han proscrito la política, desacreditado el valor de la patria y aplastado la dignidad del Perú y están dejando a los peruanos en total desamparo.

 

Los ciclos vitales de la vida son similares a los círculos viciosos de la política peruana, en la cadena trófica, los unos se comen a los otros y en la cadena cóprica, los unos se comen la mierda de los otros, aquí soy directo y claro, los aprista hablan como piensa, con esa fraternidad delincuencial que los caracteriza llena de confusión y vacios mentales no hacen mas que proyectar su suciedad en todo lo que tocan, lo que por ley natural, decencia y docencia debería ser el arte de la política y la democracia verdadera. Haya de la Torre, no solo fue un charlatán “progre”, fue un capo que adoctrino a sus sicarios y los organizo en torno al Apra al mismo estilo Siciliano cuya herencia fue la miseria del oportunismo y el silencio cómplice, dejo el órdago de perfeccionar y limpiar la casa, al mismo estilo mafioso que busca siempre blanquear sus capitales y generar rutas de escape, colocando o comprando jueces, militares, políticos de oposición y prensa hasta donde el imperialismo y la oligarquía les permitiese llegar.

 

En esta “larga noche de sangre y lamento” de conquista y gobiernos inútiles y desastrosos, dictadores digitados por el imperialismo yanqui, por enésima vez se ha destapado otra trampa, la farsa sobre la liberación de Crousillat, lanzada como barómetro que mida las reacciones ante la inminente liberación del Terrorista A. Fujimori y camarilla, planificada en Palacio. El hedor a mierda ha sido tan fuerte que Aurelio Pastor Ex-ministro de la injustica y su cómplice Alan García, han tenido que apretar sus traseros, para aguantar la zurrada del moribundo resucitado, del indultado perseguido. Alan García, como buen escarabajo, ha hecho que Pastor se coma toda la mierda, y luego a arrastrado su cabeza como malabarista, pronto se sabrá cuanto costo montar el teatro.

 

De manera simbólica y literalmente hablando en el Apra hay mierda cuantitativa y mierda cualitativa, en la primera recordemos que hay apristas que la cagan y dejan estelas de mierda por todo el perú, por ejemplo las matanzas de Accomarca, Cayara, El Frontón, Lurigancho, Santa Barbara y Santa Monica, los crímenes en el Moqueguazo y el Baguazo, el Tren Eléctrico, el dólar MUC, los Petroaudios, el enriquecimiento ilícito de Alcaldes Apristas como el de Chimbote Valentin Fernández, e innumerables actos delictivos de Alan García, Giampietri, Yeude Simons, León Alegría, Jorge del Castillo, Mauricio Mulder, Alva Castro, étc. episodios que no deben olvidarse y que los jóvenes deberían reclamar justicia, de otro lado existe la mierda cualitativa que representa la alienación y manipulación de la voluntad popular, mediante las promesas incumplidas, el despilfarro del erario nacional, la entrega de nuestro patrimonio a las transnacionales, el populismo, la inmoralidad y corrupción institucional y constitucional que hace ver que el Perú está gravemente enfermo que donde se pone el dedo salta la pus, sin lugar a dudas si hacemos una recopilación exhaustiva de la suciedad política en el Perú, el Apra elevaría su prontuario.

 

El escarabajo, lleva “una vida de mierda”, porque para este coleóptero las heces son su sustento, su trabajo y su nido. El escarabajo García, ha hecho de su mafiosa organización Apra la mejor mierda donde sostenerse y protegerse, desde allí nos  intenta proyectar su personalidad, es verdad que los peruanos tenemos que lidiar con tanta mierda política, con un putrefacto sistema neoliberal que ha pervertido la administración del Estado, lo que nos diferencia del escarabajo García es que él la cuida y la adora, porque allí se revuelca como los cerdos.

 

En política la ingenuidad es un error y la indiferencia un peligro que se paga con dolor y sangre, y los peruanos en especial los jóvenes deberían reflexionar. Los primeros días de marzo el hampa aprista organizo su conclave, sobre la mesa un solo tema a debatir; quienes se encargarían de cuidar la seguridad y limpieza de la “familia”, quienes llevaría las riendas del negocio y de invertir lo robado, y evaluar la lealtad a la “familia”, al mismo estilo de las mafias, los distintos clanes o facciones, hicieron sus alardes bufalescos pero no eran más que un pelotón de escarabajos que se convertían en mierda en cuanto llegaba el escarabajo García. Todos aparentando ser más listos que el jefe, el copista e inefable Víctor R. Haya de la Torre un “político”, apasionado, inteligente, capaz hacer alianzas contra natura o de pactar con sus enemigos acérrimos (revisar la convivencia aprista APRA-Bustamante y Rivero, 1945-1948; la deplorable coalición APRA – UNO, 1963-1968 o la conspirativa alianza burguesa APRA – UN, 2001-2006), teatral en la tribuna, en apariencia frío y calculador, inspirado en  esa corriente Hitleriana que impuso entre sus seguidores. La mafia  APRA siempre destacó por su política AMBIDIESTRA y DEMAGOGICA, la elocuencia intelectual y pragmática de sus líderes les sirvió para engatusar y chantajear al pueblo: Luís Alberto Sánchez, Ramiro Prialé, Larco Cox, Andrés Townsend Ezcurra, el propio Villanueva del Campo y la verborrea de Javier Valle Riestra son parte de esa mierda cualitativa.

 

En aquel congreso del hampa Aprista, se pudo reafirmar que lo que les mueve es sólo el poder y el dinero, a secas, no el interés público, conscientes que no tienen ninguna posibilidad electoral para el 2011, eligieron a Jorge del Castillo, un escarabajo aventajado en lo inútil dispuesto a aceptar la guillotina en las casi seguras alianzas o acuerdos subterráneas a tres bandas con Castañeda Lossio, Alex Kouri y Keiko Fujimori igual estos también pertenecen al mismo basurero de la democracia-rentista. El juego es polarizar la lucha electoral únicamente entre la derecha, total el libreto es el mismo, anular Ollanta Humala hasta desaparecerlo. ¡Jamás olvidar!, el Apra nace de la mierda, a vivido en la mierda y de la mierda a resucitado varias veces, en esto  parte de la culpa la tenemos los peruanos por no haber tenido la fortaleza de decir basta ya!. Los jóvenes deberían investigar y concienciarse, que el Apra es una organización mafiosa de verdad de larga data, dispuesta a perseguir y asesinar a cualquier opositor, pretenden acribillar las ambiciones presidenciales de la izquierda y el nacionalismo, como toda mafia no tolera que nadie se le adelante, lo curiosamente indigno es saber porque “intelectuales,  estudiosos y jueces” se prestan a limpiar sus andanzas criminales.

En el Perú no existe una clase política definida, lo que subsiste son clanes mafiosos en los autodenominados partidos que funcionan como la cosa nostra en el universo delincuencial peruanos, engendros del capital que los niega y los protege, contradicciones subrealistas bien aprovechadas. Puedo afirmar que la derecha toda es un órgano de excrecencia en el sistema democrático, su principal labor consiste en mentir, enfangar, inventar campañas, mentir, realizar análisis antojadizos, colgarse medallas, inventarse historias o distorsionar la realidad, estemos enterados que la derecha es una enorme diarrea….y sus voceros, aduladores y financistas coprófagos tiene los días contados si llueve y se agita el viento rebelde de los peruanos no habrá piedad con ellos.

 

El escarabajo García luego de pretender imponer la Ley del Punto Final, en materia de la guerra interna que sufrió el Perú, hoy ha pedido carta blanca para legislar en materia “antiterrorista”, recordemos que LA GUERRA SUCIA SE INSTITUCIONALIZO, el 14 de agosto de 1985,  el delincuente Alan García tenía un mes en el gobierno, permitió que una patrulla del ejercito dirigida por el teniente Telmo Hurtado asesinara a 69 campesinos en Accomarca (Ayacucho), las fuerzas opositoras, las fuerzas armadas y policiales deberían pronunciarse, de concretarse este pedido el terrorista Alan García reviviría la guerra sucia del pasado, obligarían a las fuerzas armadas a una guerra fraticida de incalculables consecuencias y que sumada a la INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN EN EL ESTADO, el Perú se convertiría en paraíso de tiranos, de la delincuencia nacional e internacional. El pueblo no puede tragarse el vomito, los sapos y las culebras de este escarabajo que se despelleja por agradar al imperialismo.

 

El Apra es mierda, Alan García un escarabajo juntos son el chupo reventado que demuestra que no existe maduración política: transición, alternancia ni democracia interna ni nacional se parece cada vez más a los grupos mafiosos —del narco y el crimen organizado—, que pelean por mantener sus territorios, imponer sus reglas, impedir que un grupo rival les arrebate su feudo y, por supuesto, hacen todo contra sus adversarios. Y utilizan al País como botín para repartirse el patrimonio público con total cinismo y desvergüenza.

 

 

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APRA: EL QUIEBRE FINAL

Por: César Lévano

 

El congreso del Apra ha tenido el final que se merecía: ha elegido secretario general a Jorge del Castillo. El hombre del sometimiento a las transnacionales y los banqueros; el cómplice de Rómulo León; el defensor de la minera Majaz contra los comuneros de Piura; el que impidió el impuesto a las sobreganancias de las grandes mineras es ahora el líder máximo del Apra.

 

No puedo olvidar la vez en que Armando Villanueva dijo, en el local del Apra de la avenida Alfonso Ugarte: “El Apra fue y tiene que seguir siendo un partido antiimperialista. No sé qué pensará mi secretario general de esto”.

El secretario general era Del Castillo; la frase era irónica.

 

El currículo del ahora jefe máximo del aprismo está lleno de mentiras. No existen pruebas de que haya militado, como él dice, en el Apra en horas de prueba. Compañeros de la vieja guardia aprista aseguran que fue Rómulo León quien lo llevó a las filas del Apra.

 

En todo caso, el 8 de octubre de 2008, Perú 21 informó de un diálogo de León con Fortunato Canaán, el empresario dominicano de los petroaudios. Lo publicó con este subtítulo: “Exclusivo: Perú 21 obtuvo pasajes inéditos del audio donde el prófugo ex ministro aprista deja entrever que Fortunato Canaán iba a apoyar la futura campaña electoral de Del Castillo”.

 

En los días en que fue presidente del Consejo de Ministros, Del Castillo ideó la fórmula para burlarse de los reclamos laborales o regionales. Primero se negaba rudamente a ceder, por justas que fueran las demandas. Luego, cuando, ante esa actitud tozuda, los reclamantes entraban en huelgas, protestas y marchas, declaraba que no iba a resolver nada frente a actitudes de fuerza. Interrumpida la acción directa de los ciudadanos, Del Castillo suscribía actas de acuerdo, que después tiraba al cesto del olvido.

 

Que, con esos antecedentes, Del Castillo haya sido elegido secretario general del Apra indica hasta qué punto éste ha dejado de ser un partido, aunque sea parcialmente, del pueblo.

 

La quiebra final del Apra, de la que Del Castillo es ejecutor, se expresa no sólo en el ángulo moral, en el pudridero de la corrupción y la abdicación de todo sentido ético y nacional en los Colliques y los puertos. No es sólo eso. Es también la orfandad ideológica.

 

Ninguno de los sectores que en el congreso aprista se disputaron el poder puso algo más que botellazos, combos y patadas. Ninguna idea de fondo estuvo en debate.

 

Después de todo, los que pelean por un sueldo fiscal o un faenón no necesitan de ideas. Y los compañeros reclutados en los barracones del Callao no requieren de la cabeza; les basta con el cabezazo.

Con Del Castillo el Apra es, ya sin tapujos, el partido que el fascismo peruano necesita. Habrá que oponerle un frente único ancho, popular y combativo.

 

CÉSAR VALLEJO: ARTÍCULO SOBRE HAYA DE LA TORRE

EN ALEMANIA BEBIENDO DEL FASCISMO

Esta carta dirigida a José Carlos Mariátegui como un precioso artículo de César Vallejo, informando sobre la permanencia de Haya de la Torre en Alemania, refleja pues la genialidad de Vallejo para dar una información tan metafórica, que necesita un severo análisis con los datos de la época que así lo hace el Dr. Alfredo Alberdi Vallejo. LEA DETENIDAMENTE, NO SE VA A ARREPENTIR. REPRODUZCO LOS DOS; PRIMERO EL ARTÍCULO DE VALLEJO Y LUEGO EL ANÁLISIS DEL DR ALBERDI VALLEJO: (Las notas aclaratorias para su mejor comprensión están entre parentesis de color azul)


VARIACIONES SOBRE BERLÍN


Por: César Vallejo


No sé si antes de la guerra venían más gentes latinas de América a Berlín. Hoy casi no viene nadie. Unos días de permanencia en la capital alemana me han hecho ver que el número de hispano-americanos se puede contar aquí por los dedos de la mano. 

 

Me refiero a las personas que residen y no a las que pasan como balas por Berlín. Estas últimas son, acaso, numerosas. De Buenos Aires, de México, de Bogotá, de Santiago de Chile, no faltan turistas apurados, cuyas horas alemanas se festinan entre la aduana, Unter den Linden y otra vez la aduana. 


¿Por qué no quieren los de América permanecer en Alemania? ¿Porqué la atracción hacia Berlín, no excede del corto calibre de una corta semana? A los nueve días, la gana del tránsito renace y amenaza. Se ha estado en la Opera de Charlottenburg, en el Casanova, en los almacenes de Wertheim, en el Circo Buch, en Friedrichstrasse. Se ha vuelto al hotel muchas veces. Se ha lamentado, una vez más, el pecado católico de soberbia, a que se debe la confusión de las lenguas. El pie de imprenta, al final del carnet hebdomadario, se traduce en un desfile de maletas y de gentes. 


¡A Viena! ¡A Roma! ¡A París! Berlín es hermoso, pero, no se sabe por qué resulta, en resumidas cuentas, pesado e insoportable. ¿Por qué Berlín resulta, pues, espeso y aburrido? 


La capital alemana ha ganado, después de la guerra, en concentración nacional y en depuración internacional. „Todo lo que quedaba de importante en provincias –decía recientemente Henrich Mann– ha acabado por reconcentrarse en Berlín. Además, - agrega Mann- esta capital constituye, por su misma situación geográfica, un centro internacional o, al menos, europeo“. En su mayor parte, Berlín es nuevo.

Calles anchas, circulación holgada y ejemplar, el primer golpe de vista sobre Berlín convence de su evidente superioridad ciudadana sobre París y aún sobre Londres. 


Quizás hay en esta urbe, realmente encantadora y flamante, una fuerte supervivencia del espíritu alemán „d’avant-guerre“. El acero de temple moderno de las nuevas arquitecturas, contiene, indudablemente, la ecuación molecular de la fórmula Krup. 


El metal, -oro y hierro- de la Alemania imperial, no ha desparecido. Ha cambiado, a lo sumo, de formas. Ya no hay acaso cañones en los cuarteles, ni becerros de plata en los ducados, pero hay más aviones y ferrocarriles que durante Guillermo II. Ya no brilla ni truena el carro de oro de los emperadores, pero truena y brilla con deslumbrantes sonoridades y desusado imperio, la máquina de arar, al ascensor, el acorde sincrónico del filme y de la música. Es la supervivencia o, más propiamente, la permanencia del espíritu germano, la creciente afirmación de la raza, en lo que ella tiene de anergía creadora y no en lo que ella tiene o tuvo (el tiempo del verbo no es aquí muy preciso) de política guerrera y de competencia capitalista. 


Sin embargo, al alemán, más que a ningún otro, hay que verle en su conducta personal y en sus actos de carne y hueso, para definir nuestro concepto sobre Alemania. Y hay que verle actuando, no ya fuera de su país, sino dentro de él. Observado en el extranjero, nunca sabremos lo que es un alemán ni lo que es Alemania. Un barrio o una aldea germana son ya documentos definitivos y arrojan inapelables conclusiones.

 

Menos aún. Un restorán, un teatro, una reunión familiar o un café, son bellos gabinetes de observación acerca de lo que es el espíritu alemán. 


¿En qué relación sociológica estará el carácter auténtico del alemán con las creaciones, sin duda, maravillosas de este pueblo? Se le ocurre a uno que en la vida social alemana han de existir tal vez resortes y normas de conducta más o menos contrapuestas a nuestros gustos y manera de ser latinoamericana, circunstancia bastante considerable para obligar a las gentes de ultramar a huir de Alemania o a no estar aquí sino las horas suficientes para aburrirse y desesperar. 


Se le ocurre a uno que el alemán en Alemania ha de ser desagradable, verbigracia, por su mentalidad metafísica, por sus zapatos de cuartel, por sus chorizos colorados e insípidos, por sus categorías lógicas o por su tontería pastoral. 


Algunos grandes pueblos, como ciertos grandes hombres, poseen por debajo de detalles personales aburridos o repulsivos, sugestiones creadoras indudables. 


Berlín, noviembre de 1928. 

César Vallejo 


Fuente: 
“Perú”, Revista para fomentar las relaciones comerciales con el Perú Berlín, (noviembre de 1928). Leipzig, enero de 1929.

También el mismo artículo fue reproducido por la Revista “Marka“, N° 157, Año VI, 27 de mayo de 1980, págs. 37–8,. Lima. 


AQUÍ EL ANÁLISIS DEL ARTÍCULO: 

El APRA Y EL NAZISMO 
APRECIACIÓN SOCIOLÓGICA DEL ARTÍCULO 
“VARIACIONES SOBRE BERLÍN” DE CÉSAR VALLEJO
 
Dr. Alfredo Alberdi Vallejo 
Berlín, Alemania 

1.- Introducción.



LA INTRODUCCIÓN ES LARGA. Este es el resumen:(...)En el año de 1928–9 el poeta habríase detenido cerca de un mes en Berlín (inclusive hay una fotografía del poeta en la Puerta de Brandenburgo) durante el segundo viaje a la Unión Soviética de entonces. 


Esta estadía de César Vallejo en la capital prusiana no era gratuita, sino un encargo de la “Comintern” a través de José Carlos Mariátegui para observar in situ la actividad política del entonces “compañero” Haya de la Torre quien vivía en 1928 en el domicilio particular del general Faupel y no con los estudiantes peruanos becarios que habitaban la “Casa Latinoamerica” de la “Fasanen Strasse”, edificio destruído en la Segunda Guerra Mundial.(En este lugar que fuese edificio destinado a la vivienda de los becarios latinoamericanos que viajaban a Berlín, actualmente es propiedad de un Banco alemán, queda muy cerca a la estación del “Zoologischer Garten”, unas décadas antes en una de sus paredes del edificio había pintado el mapa de Latinoamérica que era el símbolo de la Liga de Fomento Económico Alemania y Latino América). 

La revista “Perú” donde apareció el artículo de Vallejo, ha fenecido en su primer número, ¿pero quiénes fueron los editores de esta efímera publicación? Al proponernos descrifrar el “misterio” llegamos a ubicar la autoría de los esposos Faupel quienes consiguieron financimiento económica de la Liga de Fomento Económico Alemania y América Latina cuyo símbolo era el mapa de Latinoamérica dentro de un círculo, el mismo que usaba el apra en su bandera fundacional. 


¿Pero quiénes fueron los Faupel?


El general Wilhelm Faupel y su distinguida “Mamá de los estudiantes íbero–americanos” 
fueron miembros del Partido Nacional Socialista Alemán (nazi); residieron algún tiempo en el Perú; la señora Edith Faupel obtuvo su “doctorado” en la Universidad Mayor de San Marcos de Lima, sin embargo fueron borrados cualquier rastro de esta persona, los papeles legales y la tesis que sostuvo dicha militante nazi desaparecieron por orden de las autoridades universitarias (L. A. Sánchez) después de la derrota nazi en la II Guerra Mundial.(Muchos estudios sobre las relaciones germanas con el Perú no mencionan a la señora Faupel ni hacen constar que fuera “estudiante sanmarquina”, sin embargo Jorge Basadre Grohmann, menciona que aquella fue su estudiante en 1928 –no escribe que le fue otorgado a la susodicha el título doctoral– y más tarde fue ella que le acogió a Basadre en Berlín durante el gobierno nazi, cfre. Jorge Basadre G. La Vida y la Historia: ansayos sobre personas, lugares y problemas. 3ra. Edic. Lima, Edit. Copé, Lima, 2007. Existen varias fotrografías de los “estudiantes peruanos” en Berlín, entre ellos destaca Víctor Raúl Haya de la Torre en varias ceremonias: “en el homenaje a la Mamá de los peruanos y conmemorando el aniversario Patrio del Perú” en la casa de Babelsberg donde residía Haya junto a los esposos Faupel. Cfre. “Revista Alemana” Año VIII, Nros. 33, 34 y 35, Hamburg, junio 1940). 

Mas, algunos documentos y fotografías se conservan aún en los legados de muchos peruanistas alemanes, especialmente en los legados de Max Uhle y los del mismo Faupel en la ciudad de Berlín. 


Edith Faupel, del partido nazi, con un grupo de “estudiantes” peruanos (en el círculo Haya de la Torre) brindando al ser distinguida la susodicha con la medalla Caballero de la Orden “El Sol del Perú” por Enrique Gildemeister, Ministro de Educación del Perú. Fuente: Revista HH. 


2.- La Revista “Perú” y la Liga de Fomento Económico Alemania y América Latina. 

El artículo de Vallejo intitulado: “Variaciones sobre Berlín” fue publicado en la Revista “Perú”, Leipzig, Enero de 1929, “revista para fomentar las relaciones comerciales con el Perú”. 


Nos preguntamos: ¿Cuál fue la orientación de esta revista y cómo llegó Vallejo a publicar un artículo en ella?. Respondiendo a estas preguntas el mismo autor puntualiza sus conceptos en diferentes acápites de dicho artículo por lo que proponemos aquí una síntesis consecutiva, reconstruída por nosotros. 


2.1 La revista fue apoyada financieramente por la entonces Liga de Fomento Económico Alemania y América Latina con sede en Berlín, Potsdamer Str. 28, entidad que existió desde 1916 hasta 1938.

Miembros integrantes y regentes de esta institución económica fueron los esposos Faupel. 


La distinguida Edith Faupel, obtuvo el grado doctoral en Economía, en 1928, en la Universidad de San Marcos de Lima, con la tesis: “Fracaso económico del bolcheviquismo”. El excelentísmo señor Wilhelm Faupel, general prusiano, asesor en Chile, Bolivia y Perú (posteriormente) en la formación de sus respectivos ejércitos de los nombrados países, fue miembro fundador del Instituto Iberoamericano y segundo director de dicha entidad berlinesa, emimente miembro ejecutivo del Partido Nacional Socialista y luego embajador nazi en la Argentina en 1938, fellecido por suicidio, junto a su esposa, en 1945 al igual que los otros jerarcas nazis.( La nazi Edith Faupel sustentó su tesis titulada: “Causas del fracaso económico del bocheviquismo” en la Universidad Mayor de San Marcos de Lima “para optar el Grado de Doctor en Ciencias Políticas y Económicas” el 1° de Mayo de 1929. Como se lee del título de aquella tesis, la palabra “bolcheviquismo” fue traducción de la Faupel que mucho tiempo los líderes apristas usaron el término y esas ideas para referirse a los bolcheviques. El sustento teórico de la nombrada tesis de Faupel fue la traducción y tergiversación del economista judío–alemán Robert Liefmann, profesor por entonces de la Universidad de Freiburgo, quien luego fue víctima del nazismo, pese a sus principios contrarios a los de Marx y Lenin, con la complicidad de su predilecta lectora que no hizo nada por salvarle de la deportación al “Camp de Gurs” dejándole morir en el campo de concentración de Moorlaàs, Pirineos franceses). 


También, los Faupel, fueron los especialistas nazis sobre el Perú e “Iberoamérica”, protectores, mentores e influyentes ideológicos en la persona de Víctor Raúl Haya de la Torre (por entonces, 1928, simpatizante y admirador del partido de Hitler), fundador del APRA –acción popular revolucionaria americana– y líder del PRI –partido revolucionarioinstitucional – de México. (El señor César Lévano en su artículo sobre este tema mal supone que el coronel Julio César Guerrero haya sido quien le haya inducido a Vallejo escribir y publicar ese artículo en la citada revista. No hemos hallado jamás documento alguno donde exista una relación con el “polemólogo peruano”, como le llama Lévano, que no fue más que el secretario del Mariscal Andrés A. Cáceres cuando estuvo de Ministro Plenipotenciado del Perú en la capital de Prusia y pasó a limpio sus memorias del citado militar ayacuchano. Esa suposición, por el solo hecho que existe un artículo en la misma revista del citado militar peruano, no tiene sustento válido. Cfre. César Lévano: “Vallejo; Moscú – Berlín 1928” en: “Revista Marka”, Año VI, N° 157 del 27 de mayo de 1980, Lima, pág. 37). 


2. 2 Aparece el artículo de Vallejo en el momento de la ruptura entre Mariátegui- Haya de la Torre. El artículo de Vallejo no puede ser más claro en el deslinde con las posiciones nazistas de Haya de la Torre. El fundador del aprismo fue el encargado de presentar a Vallejo a los Faulpel quienes eran miembros del Partido Nacional Socialista y editores de la revista “Perú”. (En otra de las tantas suposiciones del citado Lévano éste plantea que: “puede haber servido a Vallejo para obtener algunos marcos imprescindibles”; esta suspicacia es del todo inexacta. Vallejo entregó este artículo a los editores (los Faupel) a través de Haya de la Torre. La mala fama creada a Vallejo como a un “pobre de solemnidad”, dispuesto arañar cualquier centavo de donde viniera es falsear la verdad de los hechos; si bien es cierto que el poeta peruano luchó a favor e identificado con los pobres esto no quiere decir que fuese un mendigo (lumpen) que se vendiese a cualquier postor por un plato de lentejas, Vallejo trabajaba escribiendo, publicando y traduciendo; si no era rico es por que no se arrastraría por arribar a una posición como cualquier neoliberal de nuestros días). 


3.- La posición de Vallejo: 


Vallejo, en el citado artículo, parte de premisas concretas y explica sus conclusiones sutilmente eleboradas sobre la Alemania y Berlín pre–Nazi, justo es el momento de los prolegómenos hitlerianos en el asalto al poder alemán por aquellos; pregúntase Vallejo sobre los siguientes puntos: 


“¿Porqué no quieren los de América permanecer en Alemanía? ¿Porqué la atracción hacia Berlín, no excede del corto calibre de una corta semana?...¿Por qué Berlin resulta, pues, espeso y aburrido?...¿En qué relación sociológica estará el carácter auténtico del alemán con las creaciones, sin duda, maravillosas de este pueblo?” 

 

Luego de estas preguntas vienen las respuestas no ordenadas consecutivamente en el texto, por lo que hay la necesidad de reconstruir usando la verbalización intencionada del autor para definir la situación social que por entonces se presentaba en Alemania. (Los puntos principales de la ciudad como la “Friedrichstrasse”, la Ópera de Charlottemburgo, el “Circo Busch” fundado en 1891 es una verdadera “fábrica” del espectáculo por la fastuosidad desde sus butacas, tendidos, artista, animales, etc. Y de este mismo circo habla Vallejo en otro artículo escrito en Berlín. También se aprecia todo una señalización comercial de las grandes tiendas fundada en 1890 por Georg Wertheim en el momento del despegue de la gran industria y la expasión topográfica metropolitana de la capital alemana). 


Vallejo plantea: “... al alemán, más que a ningún otro, hay que verle en su conducta personal y en sus actos de carne y hueso, para definir nuestro concepto sobre Alemania...” “Se le ocurre a uno...” : 


3. 1 “...que el alemán en Alemania ha de ser desagradable, verbigracia, por su mentalidad metafísica...”; en otro acápite, para engarzar con este concepto Vallejo dice: “Es la supervivencia o, más propiamente, la permanencia del espíritu germano, la creciente afirmación de la raza, en lo que ella tiene de energía creadora y no en lo que ella tiene o tuvo (el tiempo del verbo no es aquí muy preciso) de política guerrera y de competencia capitalista”. 


3. 2 “...por sus zapatos de cuartel...“ (en otro acápite dice:) “...la Alemania imperial, no ha desaparecido. Ha cambiado, a lo sumo, de formas”.


3. 3 “...por sus chorizos colorados e insípidos...” (y, seguramente se complementa el comentario este con otro concepto que está líneas arriba:) “ ...en la vida social alemana han de existir tal vez resortes y normas de conducta más o menos contrapuestas a nuestros gustos y manera de ser latinoaméricano...” 


3. 4 “...por sus categorías lógicas”... (se complementa con otro acápite:) “El acero de temple moderno de las nuevas arquitecturas, contienen, indudablemente, la ecuación molecular de la fórmula de Krup”. (Posiblemente Vallejo se refiere con la “fórmula Krup” al consorcio alemán “Krupp-Konzern” que busca la “higiene, rapidéz y ahorro de la energía”, además que éstos fueron los productores de armas en las dos Guerras Mundiales, especialmente las producidas por la mano de obra de los presos de los campos de concentración, cañones, granadas, torpedos y morteros conocidas con las fórmulas: 42 cm (Dicke Bertha), batería Skoda 305 mm – haubitze Model 1911, torpedo “14L/16, etc.). 


3. 5 “...o por su tontería pastoral”; es posible que con este calificativo se refiera a la existencia del „Führer“, un guía, un pastor conductor de la grey ovejuna como el nazismo conceptuaba a las masas populares. 


4. Conclusiones: 


4. 1 Vallejo, permanece en Berlín, al parecer, más de un mes, tiempo que aprovecha para observar la parafernalia nazi a la que era afecto Haya de la Torre. (Una vez fracasado el intento de Vallejo por devolver a la descarriada oveja negra al redil antinazista e informado el Partido de Mariátegui sobre esos resultados, el Amauta por una nueva oportunidad más envió hasta Berlín, buscando un acercamiento con Haya de la Torre, esta vez a través de Eudocio Ravines – más tarde éste renegó de la línea mariateguista– quien conversó y vió una manifestación nazi en Berlín junto al fundador del aprismo que escribe lo siguiente: “La presencia de los jefes del Nacional–Socialismo desencadenó una epilepsia colectiva... “¿Qué te parece...? (pregunta Haya a Ravines) “Pues que éste es el peligro que tendrá que enfrentar el mundo libre”... (Haya vuelve a responder:) ¡Qué nazi, hombre!... – repuso, haciendo un gesto despectivo– Dime tú, ¿te imaginas una de estas manifestaciones en Lima? Bosques de banderas, alaridos emocionantes, paramento, estilo nuevo. La gente se volverá loca. Ni piensa en lo que se le dice, ni razona lo que se le propone. Basta el aparato teatral para convencerla. Y si los alemanes son así, imagínate lo que será nuestra pobre gente de allá, que guarda horas y horas con la boca abierta, esperando que prendan el castillo de fuegos artificiales...

 

Al pueblo hay que entretenerlo como a los niños –sentenció con aplomo Haya– darle juguetes, es decir paradas, bandas de músicos, desfiles, fuegos artificiales... y un blanco sobre el cual dispare su odio. Darles interés en la representación, haciéndolos sentirse actores y no meros espectadores. A eso se reduce todo... ¡cállate...! a que cada pobre diablo se sienta persona; cada infeliz un actor; cada individuo del montón, un héroe de la escena. Lo demás, déjate de tonterías: idearios, programas, sistemas... boberías...!” Cfre.

Eudocio Ravines: La gran estafa. 2da. Edi. Edit. Pacífico S. A. Santiago de Chile, 1954, págs. 154 y 155.). 


3. 2 Los conceptos sobre la Alemania pre–nazi y los alemanes de entonces (la gran mayoría adeptos al partido nazi) vertido por Vallejo en su artículo aparecido en Leipzig, no se vuelven a repetir en sus dos artículos más conocidos que escribió durante su permanencia en Berlín: “Keyserling contra Spengler”, fechado en Berlín, noviembre de 1928 (publicado en Lima en enero de 1929 por “Mundial”) y en: “Un circo alemán”, fechado en Berlín, julio de 1928 (publicado en Lima en octubre de 1929 por “El Comercio”). ( Precisamente la singularidad de este artículo de Vallejo, es la de fijar una posición tajante contra los puntos de vista de Haya de la Torre y la admiración al nazismo, sutilmente entreteje comparaciones sociales para entender el espíritu alemán que estaba siendo avasallado por el partido de Hitler. En 1929, momento de la estadía de Vallejo en Berlín, estaba en boga las tesis de Hermann Graf Keyserling (1880 – 1946) a los defensores de las “ideas irracionalistas”; este fue un filósofo intuicionista de la aristocracia alemana que se enfrentó al partido nazi sentenciándole como “irracional”; mientras que Oswald Spengler (1880 – 1936) fue un filósofo matemático adicto a los postulados de Nietzsche y al fascismo, crítico consumado contra el bolchevismo y con marcadas inclinaciones al nacionalsocialismo más algunas críticas veladas a la figura del capitoste nazi (amor–odio). Ambos filósofos coinciden en la “decadencia del occidente”). 


5.- Bibliografía: 

 

BASADRE GROHMANN, Jorge: La Vida y la Historia: ansayos sobre personas, lugares y 
problemas. 3ra. Edic. Lima, Edit. Copé, Lima, 2007 
BASADRE G., Jorge: “La Historia y el historiador”. Mermorias, en: 
http://www.unjbg.edu.pe/maestrobasadre/yepes/doc02.pdf 
LÉVANO, César (1980): “Vallejo; Moscú – Berlín 1928” en: “Revista Marka”, Año VI, N° 
157 del 27 de mayo, Lima, pág. 37. 
LIEHER, Reinhard; MAIHOLD, Günther; VOLLMER, Günter (2003): Ein Institut und ein 
General. 
Verlag Vervuert, Frankfurt/Main. 
RAMOS OLIVEIRA, Antonio (1995): Historia social y política de Alemania. Tomos I y II; 
Primera reimpresión, edit. Breviarios Fondo de Cultura Economica, México, D. F. 
RAVINES, Eudocio (1954): La gran estafa. 2da. Edi. Edit. Pacífico S. A. Santiago de 
Chile.  VALLEJO, 
César (2002) Ensayos y reportajes completos, notas de Manuel M. del Priego, 
1ra. Edic. Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima. 
VALLEJO, César (1992): Contra el secreto profesional. 1ra. Edic. Tropykos, Caracas. 
VALLEJO, César (1987): Desde Europa: Crónicas y artículos, 1923 – 1938; notas Jorge 
Puccinelli, Edit. Fomento de Cultura Peruana, Lima. 
VALLEJO, Georgette de (1978): Vallejo: allá ellos, allá ellos, allá ellos. 1ra. Edic. Zalvac, Lima. 
“EL COMERCIO”, periódico peruano: “El Apra era visto como un grupo ‘nazi’ por EE. 
UU”; del 18 de agosto del 2008.

 

ATROCIDADES Y GENOCIDIOS APRISTAS

Por: Oscar vilca

 

LA HISTORIA NEGRA DEL GENOCIDA ALAN GARCIA, QUE LA PRENSA DE HOY: TELEVISION, RADIO Y PERIDODICOS OCULTAN.


Alan García reclama tener experiencia de gobierno. Recapitulemos en que consistió esta en dos temas claves de preocupación de esta revista: derechos humanos y lucha contra la subversión.


Alan García 1985-2000: barbarie y fracaso


El 28 de julio de 1985 el flamante presidente Alan García en su discurso inaugural, refiriéndose al problema de la violencia política en el país sostuvo enfáticamente que su gobierno no combatiría la barbarie con la barbarie. Insurgía así contra una política antisubversiva condenada desde diferentes sectores por su permanente recurso a prácticas ilegales y violatorias de los derechos humanos y que había sido uno de los factores para que un fenómeno marginal y aislado en sus inicios, empezara a extenderse por el país.


Accomarca y Pucayacu


A los quince días de instalado el nuevo gobierno, el 14 de agosto de 1985, como respuesta a una serie de emboscadas senderistas, se pone en práctica la "Operación Huancayoc". Así, un contingente del Ejército comandado por el sub?teniente Telmo Hurtado, atacó la aldea de Accomarca en el departamento de Ayacucho. 69 campesinos murieron durante el ataque, incluyendo algunas mujeres y niños. Antes, el 7 de agosto, cinco hombres y dos mujeres que habían sido detenidos en un operativo militar fueron llevados a la zona de Pucayacu en un camión del Ejército por un contingente al mando del teniente De la Cruz Salcedo. Los detenidos fueron asesinados con disparos en la nuca. Más tarde se pudo establecer que hablan actuado por órdenes del teniente coronel David Lama Romero, jefe político?militar de Huanta.


La reacción presidencial frente a los sucesos de Pucayacu y Accomarca fue rápida y enérgica. El 15 de septiembre, el Presidente le pidió la renuncia al Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, César Enrico Praelli, después que él negara públicamente estos sucesos y los atribuyera al oportunismo de los políticos. El presidente ordenó, asimismo, que el Comando Conjunto compareciera ante la Comisión de Derechos Humanos del Senado. El 17 de septiembre, se presentaron los generales Sinesio Jarama Dávila, comandante de la Zona de Seguridad del Centro y Wilfredo Morí Orlo, jefe político?militar de la Zona de Emergencia de Ayacucho. Sus testimonios fueron evaluados como insuficientes y no ofrecieron respuesta sobre los hallazgos. Esa misma noche, el gobierno anuncio el cambio del general Jarama a otro puesto y el pase a retiro de Mori.


A fines de septiembre, la Comisión de Derechos Humanos del Senado, presidida por Javier Valle Riestra, viajó a la zona de la masacre y entrevistaron al sub?teniente Hurtado quien se mostró desafiante en sus respuestas, llegando incluso a justificar el crimen "en defensa de Los políticos y de la democracia". Luego de un trabajo bastante sostenido y rápido la Comisión evacuó su informe. En el de mayoría, se defendía la tesis de que los crímenes cometidos debían ser sometidos a la jurisdicción ordinaria y no a la de los tribunales militares, pero ignorando las recomendaciones de la Comisión, el Senado decidió por mayoría terminar con las investigaciones y pasar los expedientes al fuero militar para que fueran juzgados. Como consecuencia de ello el senador Valle Riestra renunció a la presidencia de la Comisión. Los responsables de los hechos terminarían luego básicamente impunes.


La Comisión de Paz


Alan García formo una Comisión de Paz. Sus integrantes fueron monseñor Augusto Beuzeville; Fernando Cabieses, médico vinculado al Partido AprIsta; Diego García Sayán. secretario ejecutivo de la Comisión Andina de Juristas: César Rodríguez Rabanal, psicólogo y Alberto Giesecke, conocido científico. Presidió inicialmente la Comisión el abogado Mario Suárez Castañeda, antiguo militante aprista.


La Comisión trabajó recopilando información y documentación sobre problemas relacionados con los derechos humanos y en la formulación de una política alternativa frente al problema de la violencia. Un primer acuerdo de la Comisión de Paz fue someter a consideración del Presidente, una serie de recomendaciones, las que si bien no fueron explícitamente rechazadas por el gobierno, tampoco fueron tomadas en cuenta. Ante estos problemas y la falta de apoyo claro del Presidente, los miembros de la Comisión de Paz renunciaron de manera colectiva en enero de 1986. Con el fracaso de la Comisión de Paz se desperdició una gran oportunidad de una convocatoria amplia a la ciudadanía que planteara nuevos rumbos a la lucha contra la violencia y por los derechos humanos.


La matanza de los penales


El 17 de junio de 1986, Alan García en la cúspide de su popularidad recibía a delegaciones de todo el mundo que venían a participar, por primera vez en Lima, en un Congreso de la Internacional Socialista. Aprovechando esta circunstancia, presos senderistas de Lurigancho, El Frontón y Santa Bárbara tomaron rehenes, se apoderaron de sus pabellones y anunciaron su decisión de no rendirse, hasta obtener la plena satisfacción de sus demandas.


A las cuatro horas de haberse tomado al primer rehén, el Presidente García convocó una reunión del Consejo de Ministros en Palacio de Gobierno, en la que participaron los jefes de las instituciones militares. Allí se tomó la decisión de entregar al Comando Conjunto el control de los penales en procura de establecerla calma lo más rápido posible.


En la cárcel de mujeres la Guardia Republicana recuperó el control del penal relativamente rápido. Demolieron una pared y lanzaron gases lacrimógenos y paralizantes. En dos horas los rehenes fueron liberados quedando dos internas muertas.


Mientras tanto, en El Frontón, el viceministro del Interior Agustín Mantilla anunciaba que la isla se encontraba bajo el control del Comando Conjunto, afirmando que había sido declarada zona militar restringida. El director del penal, el juez y el fiscal dejaron finalmente sentada su protesta por la presencia de los marinos, a quienes negaron autorización para actuar dentro del penal, declarando que no se responsabilizaban por los resultados de esta intervención. Luego la marina atacó militarmente el Pabellón Azul usando armas de guerra y luego con la ayuda de un helicóptero echaron abajo las paredes. Murieron 3 miembros de las Fuerzas Armadas, uno de los rehenes y 135 prisioneros.


A Lurigancho llegó el escuadrón Llapan Atic de la Guardia Republicana que colocó explosivos alrededor de la pared exterior del Pabellón Industrial donde los senderistas tenían al rehén. A las tres de la mañana. después del ataque con fusiles y granadas, los senderistas se rindieron. Horas más tarde los 124 senderistas que ocupaban el edificio estaban muertos; habían sido asesinados, uno a uno, de un tiro en la nuca. 

El escándalo nacional e internacional frente a este crimen múltiple fue enorme. El presidente García visitó tardíamente, el lugar de los sucesos y haciendo uso de su acostumbrada elocuencia, dijo que frente a éstos sólo cabían dos posibilidades: "o se van ellos (los autores del crimen) o me voy yo".


En los días o meses siguientes nada significativo se hizo por determinar lo sucedido y sancionar a los responsables. Sólo un año después se logró que empezara a actuar una Comisión Investigadora del Congreso y que se le encargara la presidencia al senador opositor Rolando Ames. La Comisión realizó un amplio, riguroso y severo proceso de investigación de lo sucedido, lo que permitió una reconstrucción de los hechos verdaderamente detallada y escrupulosa.


El Informe Ames -que quedó al final en ajustada minoría por las maniobras del APRA- encontró que hubo imprevisión en la actuación del gobierno, así como desgobierno en los penales, permitido por el entonces Ministro de Justicia, Luis Gonzáles Posada. Se demostró que la información proporcionada al país era distorsionada y dirigida a magnificar los hechos. Igualmente se probó que las autoridades gubernamentales ?principalmente a través de la actuación del viceministro Mantilla y los mandos militares- impidieron y limitaron ilegalmente la actuación de las autoridades judiciales y del Ministerio Público.


Encontró, asimismo, que el gobierno dio órdenes que trajeron como consecuencia un injustificable número de muertes. Ello, cuando el Presidente pidió debelar los motines en el plazo más breve y perentorio, sin existir ninguna razón que obligara a actuar con excesiva premura. Se estableció, por otro lado, que la fuerza militar utilizada en el ataque a los amotinados fue desproporcionada e innecesaria en relación al peligro realmente existente. Sólo en el caso de El Frontón los internos tenían tres armas de fuego fuego, en los otros dos penales carecían de ellas. En cambio las fuerzas encargadas de reducir a los internos utilizaron fusiles, ametralladoras, lanzacohetes, bazucas, cañones de 81 milímetros, explosivo plástico y dinamita.


El Informe confirmó que las fuerzas encargadas del debelamiento realizaron ejecuciones extrajudiciales. En Lurigancho se fusiló con un disparo en la nuca a un número superior a 90 internos ya rendidos. En el Frontón, la Marina voló el Pabellón Azul a sabiendas que en su interior se encontraban aún internos con vida. 

Otro aspecto grave que consigna el Informe Ames, es que se pretendió encubrir los delitos realizados por las fuerzas del orden durante las acciones de debelamiento de los motines. El propio presidente García conoció inmediatamente el número de víctimas; sin embargo en lugar de ordenar en ese momento la investigación de esos hechos, felicitó al Comando Conjunto de la Fuerza Armada; asimismo prohibió el ingreso de los jueces y civiles, declarando 'zonas militares restringidas' a los penales. La denuncia sobre lo sucedido, hecha luego de los sucesos por el Presidente se refirió exclusivamente al caso de Lurigancho, pese a que se conocían ya los hechos ocurridos en los otros penales.


El Informe Ames atribuía responsabilidades al Presidente y al Consejo de Ministros, a los oficiales encargados de las operaciones de debelamiento, al personal militar y policial que participó en ellas, al Fiscal de la Nación, César Elejalde, a las autoridades del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), y al viceministro del Interior. El Informe propuso al Congreso se aplique el antejuicio constitucional a los ministros y a Alan García, al finalizar su mandato.

 

Sin embargo primó la impunidad. La Corte Suprema argumentó que por tratarse de hechos ocurridos en el marco de una zona militar restringida tenía que inhibirse de ver la causa y decidió su traslado a la jurisdicción militar. El caso de El Frontón fue sobreseído por uno de esos tribunales, al no encontrar responsabilidad alguna en lo sucedido. En el caso de Lurigancho sólo se encontró responsabilidad en dos oficiales subalternos de la Guardia Republicana, absolviéndose a los demás acusados. No sólo eso, sino que el Senado ascendería tiempo después al General José Rabanal Portilla, Jefe Militar encargado de debelar el motín de Lurigancho, al más alto rango del escalafón militar.


El círculo de impunidad se cierra en noviembre de 1990, ya durante el régimen de Fujimori, cuando la Cámara de Diputados con una precaria mayoría conformada por el APRA y el movimiento Cambio 90 obtuvo 80 votos contra y 75 a favor de la acusación constitucional contra Alan García. En el debate se hizo evidente que existía un acuerdo político para exculpar al ex-presidente. Según fuentes de prensa de la época una delegación del APRA encabezada por su secretario general, Luis Alva Castro, fue hasta en 3 oportunidades en Palacio de Gobierno y pasada la medianoche a reunirse con Fujimori. 

A callar Cayara


El 13 de mayo de 1988, un contingente de Sendero Luminoso tendió una emboscada a un convoy militar de 20 efectivos en Erusco, provincia de Cangallo, Ayacucho. En el combate resultaron muertos cuatro senderistas, un capitán del Ejército y tres soldados. Al día siguiente el Ejército ingresó en Cayara, la localidad más cercana a Erusco. El contingente militar asesinó al primer habitante que encontró; luego llegó a la iglesia del poblado, donde encontró a cinco hombres que estaban desarmando tabladillo en donde se había celebrado una fiesta religiosa y los fusiló en el acto. Luego reunió a la población en la plaza principal, esperando a que los hombres volvieran del trabajo en el campo. Los hombres y jóvenes fueron separados de las mujeres y niños y en presencia de éstos los soldados obligaron a los hombres a acostarse y los mataron utilizando bayonetas e instrumentos de labranza. El número total de víctimas se ha establecido entre 28 y 31 personas. Acto seguido, los soldados enterraron a los muertos en un lugar cercano.


En el Senado de la República se produjo un debate en el que se reclamaba la constitución de una Comisión Investigadora de los hechos. La mayoría gubernamental se opuso inicialmente a dicho pedido, pero finalmente el Congreso aprobó multipartidariamente la iniciativa, encargándose la presidencia al senador aprista Carlos Enrique Melgar.


La Comisión viajó a Cayara solo un mes después de los hechos y durante los tres días de su estadía en Ayacucho se dedicó fundamentalmente a dialogar con los jefes militares, eludiendo comunicarse directamente con los testigos. El propio senador Melgar sostuvo que él no había entrevistado a los testigos de la masacre porque no era "chulillo de ellos para ir correteando testigos". Dijo también: "(Los de Amnistía Internacional) son imbéciles y corruptos porque están diseminando por el mundo que el Perú es un país de genocidas y eso no se hace; eso es una impostura".


Entre tanto el fiscal Carlos Alberto Escobar quien, pese a las dificultades que la situación tenía, avanzó significativamente en la investigación de los sucesos, fue permanentemente hostilizado por las Fuerzas Armadas, así como por el senador Melgar. Finalmente fue retirado del caso por sus superiores y ante persistentes amenazas de muerte al punto que se vio obligada a buscar asilo en el extranjero. La persecución contra los testigos fue sistemática. Nueve de ellos fueron asesinados. La última fue la enfermera Marta Crisóstomo García, quien fue sacada de su casa en septiembre de 1989 por ocho hombres encapuchados que usaban uniformes del Ejército.


El informe mayoritario de la Comisión Melgar de mayo de 1989 concluyó que "categóricamente no hubo abuso por parte del personal militar en Cayara". Propuso en cambio que se iniciaran acciones legales contra el fiscal Escobar por haber "conducido mal" la investigación. Además, la mayoría expresó sus felicitaciones al Comando Político?Militar de Ayacucho durante 1988, "por su eficiente trabajo y espíritu de lucha en la tarea de pacificar la región bajo su responsabilidad, una misión que lograron completamente, respetando el orden legal de la nación".


El informe en minoría de Gustavo Mohme y Javier Diez Canseco concluye que la masacre fue 'indiscutiblemente' responsabilidad del comandante político militar de la zona, el general del Ejército José Valdivia Dueñas y los soldados que perpetraron la matanza. Además, el informe señala que "todo induce a la suposición que al enfrentar la denuncia pública de la masacre, el Comando Político Militar de Ayacucho tomó la decisión de hacer desaparecer la evidencia".


A fines de agosto de 1989 por presión de la opinión pública, el caso fue reabierto por orden de la oficina de la Fiscalía de la Nación. En manos del fiscal de la provincia de Víctor Fajardo no se logró progreso alguno y en enero de 1990 el caso fue sobreseído. En noviembre de 1990 el Senado de la República pese a la intensa oposición de los organismos de derechos humanos, asciende al General Valdivia, principal acusado en este caso.


La aparición de los paramilitares


Una de las herencias más nefastas del régimen de Alan García fue la aparición de los grupos paramilitares en el país, que contaron con tolerancia gubernamental. Aunque ya habían algunos indicios de su existencia, su primera acción significativa fue el 28 de julio de 1988 con el asesinato de Manuel Febres, abogado defensor del líder senderista Osmán Morote, por parte de un autodenominado "Comando Rodrigo Franco".


El Comando Rodrigo Franco fue el principal gestor de este nuevo tipo de violencia política que se concretó en amenazas de muerte, atentados y asesinatos selectivos. Aparecieron también otras bandas similares de ámbito más bien local "Comando de Aniquilamiento a Senderistas" en Cusco; "Comando Chavín" en Ancash: "Comando Manuel Santana Chiri" en lea: "Comando Haya Vive". "Comando Regional de Aniquilamiento Manuel Cipriano" en Trujillo: "Comando Braulio Zaga Pariona". "Pelotón Punitivo Peruano" y "Aguilas Negras" en Ayacucho.


Uno de los crímenes que más impactó a la opinión pública y que según todos los indicios fue cometido por los grupos paramilitares fue el del secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores Mineros metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú, Saúl Cantoral. Otro asesinato político que se le atribuye al Comando Rodrigo Franco, fue el del diputado de la Izquierda Unida, Eriberto Arroyo Mío.


La gravedad que esta nueva manifestación de la violencia política venía adquiriendo, así como las constantes denuncias sobre las posibles vinculaciones que podría tener con el Estado y el partido de gobierno, generaron una importante presión de opinión pública para que se investigue y sancione a los autores de esta organización paramilitar. Se creó así una Comisión Investigadora en el Parlamento, cuyo trabajo fue muy accidentado por los esfuerzos por sabotearlo desde dentro por parte de los parlamentarios apristas que la integraban en mayoría. Finalmente, ante la negligencia de la mayoría que demoraba la presentación del dictamen, los miembros en minoría Sotomarino, Espinoza y Piqueras, hicieron conocer el suyo, en el que sostuvieron que "esta probada la existencia en nuestro país de una organización que desarrolla actividades caracterizadas por su finalidad terrorista no subversiva, que ha reivindicado un número considerable de sus atentados como propios". Asimismo que "existen múltiples evidencias que vinculan a la organización en cuestión con personas investidas de autoridad pública, como son el Señor Ministro del Interior. Máximo Agustín Mantilla Campos, el General Fernando Reyes Roca, el General Raúl Járez Gago y General (r) Edgar Luque Freyre."


El informe en mayoría se presentaría muchos meses después y como era previsible, desconoció la existencia de los grupos paramilitares tratando de desviar la atención de la opinión pública con gruesas acusaciones contra otros parlamentarios.


No les gustaban los estudiantes


La lógica paramilitar continuó entretanto cobrando vidas, ahora con la nueva modalidad del anonimato absoluto y la no reivindicación de los hechos. Entre los casos más crueles de esta nueva forma de violencia en el país, se puede mencionar los que se cometieron contra estudiantes universitarios.


Uno de los casos más graves fue el de dos estudiantes de la Universidad Católica, Luis Alberto Alvarez Aguilar y José Abel Malpartida Páez, cuyos cuerpos destrozados fueron hallados el 28 de julio de 1989, en un descampado cerca a la playa de San Bartolo, 53 kilómetros al sur de Lima. Al día siguiente de su desaparición, la familia recibió una llamada anónima indicando que Luis Alberto Alvarez Aguilar se hallaba detenido en la Comisaría de infantas, en el distrito de San Martín de Porras.


Otro caso similar ocurrió el 12 de abril de 1990, cuando los cadáveres de Oswaldo Haro Castillo de 26 años y Jorge Manuel Silva Seminario de 25, ambos estudiantes de medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, fueron encontrados en el interior de una acequia de regadío. a la altura del kilómetro 32 de la carretera Carabayllo?Canta, en la Hacienda Caballero, al noreste de Lima. Habían desaparecido seis días antes cuando salieron de sus domicilios con la finalidad de dirigirse a su centro de estudios.


Los enfrentamientos sin heridos


Otra forma de violación a los derechos humanos bastante grave, fue la de rematar a los heridos luego de enfrentamientos armados con grupos subversivos. El principal indicio de ello provino de los propios comunicados militares, en donde se consignaban para estos enfrentamientos un altísimo número de muertos y ninguno o muy pocos heridos.


Un caso muy notorio fue el acontecido durante el enfrentamiento del Ejército con una columna del MRTA en la zona de Los Molinos, en Junín, en la madrugada del 28 de abril de 1989, cuando efectivos militares se toparon con una columna del MRTA que, oculta en dos camiones, se dirigía a Concepción. El resultado final de la acción arrojó como saldo la muerte de los 62 ocupantes de los camiones y seis miembros de las Fuerzas Armadas. No quedó un solo herido o capturado. Entre los cadáveres habían ancianos, mujeres y niños. 

Al lugar de los hechos y para felicitar a los responsables del operativo viajó el propio presidente García quien se paseó entre los cadáveres, acompañado del ministro de Defensa Enrique López Albujar (luego cobardemente asesinado por el MRTA) y el jefe del Comando Conjunto, general Artemio Palomino Vargas.


Final con Fuga y Tunel


El 9 de julio, a menos de veinte días de la transferencia al nuevo gobierno. Víctor Polay, "Comandante Rolando" y 47 militantes del MRTA lograron fugar del penal de "máxima seguridad" Miguel Castro Castro a través de un túnel de 330 metros construido desde fuera del penal. La construcción contaba con conexiones de agua y desagüe, instalaciones de servicios de alumbrado y un respiradero que facilitaba el trabajo operativo. Por la precisión del diserto del túnel, la policía supuso la participación de personal altamente calificado. 

Mas allá del hecho mismo, la repercusión obtenida por el MRTA, a nivel nacional e internacional, constituyó un duro cuestionamiento no sólo a la estrategia antisubversiva del gobierno, sino también a la capacidad operativa de las autoridades policiales y penales. Más aún, siendo el fin del gobierno de Alan García, le dejó una aureola de fracaso frente a la subversión.


Así, las diversas agrupaciones políticas del país coincidieron en señalar al gobierno y a los ministros del Interior y Justicia, como los responsables de la escandalosa fuga. Pero los aludidos manifestaron que no tenían la obligación moral de renunciar. "No he decidido renunciar" ?dijo Mantilla, ministro del Interior. No creo que en medio de esta guerra como la que estamos viviendo hoy se pueda hablar de responsabilidad política por un hecho por el cual, si hay responsables, serán castigados...". Pese a la indignación creciente, el todavía presidente de la República Alan García Pérez, ratificó su apoyo a sus colaboradores.


Barbarie y fracaso.


Un balance global de lo ocurrido en esos cinco anos, en materia de derechos humanos, nos indica que la detención?desaparición forzada de personas se convirtió en un recurso sistemático de la estrategia antisubversiva, colocando a nuestro país, desde 1987, como el lugar del mundo en donde año a año se produjeron el mayor número de casos de este tipo. Por su lado las ejecuciones extrajudiciales salieron de las zonas de emergencia bajo control militar y comenzaron a repetirse, de manera cada vez más sistemática en otros lugares del país. Surgieron los grupos paramilitares que, según demasiados indicios, estuvieron vinculados a sectores del Partido Aprista y a miembros de las fuerzas de seguridad.


Lo que es más grave, frente a todas estas situaciones la impunidad con que actuaron sus promotores fue la única respuesta. A ello contribuyó no sólo el Poder Ejecutivo, sino también el Judicial y el Legislativo. Ello fue incluso más evidente y arbitrario cuando los casos involucraron en su ejecución a miembros de las Fuerzas Armadas.


Durante estos cinco años la acción contra el país por parte de los grupos subversivos, creció en intensidad. Se extendieron hacia otras regiones del territorio y usaron todas las formas de violencia, en especial aquellas que por su crueldad o repercusión política pudiesen desencadenar una reacción represiva indiscriminada contra la población. La estrategia antisubversiva con que se enfrentó el problema fue, a la luz de los resultados, claramente ineficaz e incluso contraproducente. El permanente recurso de la violación a los derechos humanos y de la impunidad fue uno de ingredientes fundamentales que explican ese fracaso.


El costo fue, para el Perú, demasiado alto. El número de muertos por razones directamente vinculadas a la violencia política llegaban en 1990 a cerca de veinte mil. El costo económico de la violencia y del esfuerzo fallido por acabar con ella, fue estimado conservadoramente para la década en veinte mil millones de dólares, equivalentes al total de la deuda externa del país.


Quizás la actuación de Alan García en este campo se podría resumir en una sola frase: "Hizo lo que dijo que no iba a hacer, porque al comienzo pensaba que si lo hacía iba a fracasar; al final, lo hizo y fracasó".


* Este texto se basa principalmente en el Capítulo II "...y combatió a la barbarie con la barbarie" del libro La oportunidad perdida, publicado por el IDL en 1990.


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