Perú: Por Amnistía General y Derechos Fundamentales
Gran escándalo a desatado entre un sector de la población peruana y cierta prensa, la liberación de Lori Berenson.
A esta situación se suman dos cosas: algún comprensible temor y rechazo de gente de clase media y, sobre todo, la orquestación de algunos periodistas y polÃticos que buscan sacar cuero para sus correas (intenciones polÃticas), buscando desinformar y escandalizar a la opinión pública, para presentarse como guardianes del orden y de la moral pública, sobre todo en épocas electorales donde la demagogia y los ofrecimientos fáciles tienen cabida.
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Cabe recordar aquÃ, que este no es el único derecho que se les quiere conculcar o se les ha conculcado a los presos polÃticos.
No solo se les ha vuelto a recortar el derecho de redención de la pena por el trabajo, sino, su derecho al trabajo mismo, suspendiendo todos sus talleres laborales, educativos y culturales, con el agravante de haberles confiscado sus herramientas y material de trabajo, (14/10/2009)
Es importante resaltar también que en las cárceles peruanas, en los únicos lugares donde la población penitenciaria no vive en la corrupción, en la degradación, en la sordidez del hampa y de las autoridades, es en los pabellones de los presos polÃticos. Donde los pabellones son ordenados y limpios. Y las personas de esos pabellones se mantienen laborando, con formas de convivencia humanas, lejos de la denigración que en los otros ambientes penitenciarios prima. Sirviendo de estÃmulo y aliento a otros internos que buscan hacer su estadÃa en la cárcel, algo mejor para ellos mismos y sus familias
Por eso es importante que desde muchas opciones, que para nada tengan que estar de acuerdo con los presos polÃticos o, si, se haga una campaña por la vigencia de los derechos fundamentales del pueblo y de los presos polÃticos como parte de él.
De esta manera avanzaremos en el camino de la reconciliación nacional, como parte de la lucha por una sociedad más justa y equitativa.
Sobre la AmnistÃa, por el momento me remito a trascribir un artÃculo de Javier Valle Riestra en La República 23/5/2010
Ley de amnistÃa o de punto final
Por Javier Valle Riestra
Me siento un discÃpulo o maestro apedreado. En la columna Ofidio que apareció el domingo, me apostrofan como el Abogado del Diablo. ¿Por qué? Porque he desarrollado verbal e informalmente en CPN-Radio una posible ley de amnistÃa o de punto final que ustedes con justicia vanguardista podrÃan aceptar por ser defensores de los Derechos Humanos de propios y extraños. ¿Cómo comenzó el tema? Me telefonearon para reportearme si yo estaba de acuerdo con el régimen de visitas informal y liberal a Alberto Fujimori. Respondà que sà y que me hallaba en la propia lÃnea del Presidente de la República, quien no se perturbó al respecto y hasta le pareció lógico. Natural; él es hijo de un viejo luchador aprista, GarcÃa Ronceros, quien pasó lustros en el Panóptico. Por eso le dije a la entrevistadora que debÃamos elevarnos y buscar la pacificación nacional, evidentemente no lograda con mezquindades y que me tenÃa sin cuidado lo dicho por un ex jefe del INPE. PreferÃa yo las palabras de Alan. Pero agregué: el Perú necesita, sustantivamente, una ley de punto final. Esas leyes se dieron en 1945, excarcelando a centenas de apristas incriminados de hechos violentos y cruentos acontecidos en las catacumbas; se repitieron en 1956, al acabar la dictadura odriÃsta; y en 1980 con FBT por iniciativa parlamentaria mÃa. Asà que no hay nada nuevo bajo el sol. Las leyes de amnistÃa no son para los inocentes –que puede haberlos– sino para culpables, que por razones ideológicas o pasionales infringieron el código punitivo desde un punto de vista izquierdista o desde una perspectiva derechista. No solo puede reclamarse amnistÃa para los militares, que atropellaron en defensa del orden público burgués. Ni tampoco solo una amnistÃa para la izquierda emerretista o de otra Ãndole. SerÃa una amnistÃa hemipléjica. Divagando telefónicamente  con mi interlocutora –yo no he presentado ahora ningún proyecto de ley–  dije que habÃa que acabar con los procesos de El  Frontón (los militares debieron vencer a los insurrectos por cansancio, cercándolos); La Cantuta (los militares debieron llevarlos, malheridos, a un centro hospitalario); Accomarca, Puccayacu (menos explicables, pero acontecidos hace más de un cuarto de siglo, los sujetos activos resultan cromosómicamente iguales, pero psicológicamente son personas distintas y hasta antipódicas por el efecto destructor del tiempo). Como la periodista insistÃa en si Abimael tenÃa derecho a casarse, le repliqué que era humano y democrático y cristiano, y que no debÃa hacerlo por poder, sino personalmente. Y agregué –y allà está el origen del problema–  que muchos casos como el de él podrÃan dar lugar a arresto domiciliario, lo cual serÃa altamente pacificador. Las amnistÃas no pueden ser cojas. Lo dicho por mà ha sido una opinión circunstancial, y no un proyecto parlamentario. Aquà lo sustantivo es, más allá de polémicos detalles casuÃsticos: busquemos la ley de punto final, el Perú la reclama en vÃsperas del nuevo gobierno 2011-2016, en que incluso debemos tener una Constitución bicameral. Todo nuevo desde el subterráneo. FÃjense lo que le ha pasado al juez Baltasar Garzón, de quien soy amigo y admirador. Lo han sometido a proceso penal por prevaricato y suspendido en la judicatura. PretendÃa juzgar la Guerra Civil española empezada el 18 de julio de 1936 y hasta procesar post morten al generalÃsimo Francisco Franco y a los insurrectos de entonces. Muy estético polÃticamente; polémico penalmente, pasar a horcajadas sobre la atipicidad, la prescripción, la amnistÃa, la cosa juzgada, el sobreseimiento. Buscaba grandes principios, es verdad, pero no era ortodoxo. Aquà nuestra ortodoxia es más fanática. Nace del siglo XVI, de la Inquisición. Se es culpable no solo por hablar, sino por pensar en el fuero Ãntimo.
´No se trata de conmutación como está diciendo el ministro de Justicia, pues ésta es cambiar una pena por otra, explicó en RPP el experto en derecho constitucional.
En diálogo con RPP, Javier Valle Riestra dijo que cuando fue premier en el gobierno de Alberto Fujimori propuso la expulsión de Lori Berenson.
"Se le expulsaba porque es facultad del Poder Ejecutivo, porque se le podÃa declarar como una extranjera non grata", indicó.
"Esta persona, según el Tribunal que la condenó dice que no se ha logrado plena certeza que la inculpado haya logrado asociarse y ser parte integrante de la organización del MRTA", dijo.
Valle Riestra comentó que técnicamente el Gobierno no conmutarÃa la pena a Berenson, sino que la indultarÃa.
"A mà me parece que la solución que está por dar el Gobierno que puede ser en las próximas horas, que no es conmutación de pena, es indulto. ¿Cuál es la diferencia? Que indulto genéricamente es el perdón que el Poder Ejecutivo hace del delito que ha cometido alguna persona y la expulsa del Perú, eso es viable", explicó.
"Ahora yo creo que lo que está haciendo el Gobierno es correcto, pero no se trata de conmutación como está diciendo el ministro de Justicia, se trata de indulto, porque la conmutación es cambiar una pena por otra. ¿Por qué pena la están cambiando? El irse del paÃs a petición de ella no vale la pena", dijo.
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