El presidente Rafael Correa dijo esta semana que la sublevación policial es muestra de que "en cualquier momento algún loco nos puede meter un tiro".
En declaraciones a corresponsales de prensa, el mandatario destacó que "los gobiernos progresistas de América Latina, los que queremos un verdadero cambio de estructuras, enfrentamos una conspiración permanente".
Adicionalmente, una grabación de la Radio Patrulla de la Policía Nacional de Ecuador, difundida por la agencia pública Andes, reveló que hubo agentes de Policía que instaron a asesinar a Correa durante la sublevación.
Según Andes, el audio corresponde a los momentos previos al rescate del mandatario, quien estuvo varias horas retenido en un hospital policial al que acudió tras lastimarse la pierna en unos incidentes no relacionado con el de la Policía.
"Que maten a Correa para que se acabe esto, maten a Correa y se acaba la protesta", son frases que se escucharon durante los seis minutos de grabación.
La Fiscalía ecuatoriana investiga si existió un intento de magnicidio durante la sublevación y para ello utilizará los videos y las grabaciones de ese día.
Al respecto, Correa dijo que se investigará "hasta el fondo y tratar de tomar todas las precauciones para que no se vuelvan a repetir a futuro".
Al cierre de esta edición Ecuador seguía en estado de excepción.
El mandatario agregó que "no hay revolución sin contrarrevolución, aquí lo que se ha revelado es la contrarrevolución que siempre hemos tenido".
De protesta a disturbios
El 30 de septiembre pasado, los agentes del principal cuartel policial se alzaron para protestar por la eliminación de beneficios económicos, lo que derivó en ataques verbales y físicos a Correa.
El mandatario dijo que en la policía "hay un núcleo ideológico de extrema derecha sanguinaria, herederos de la época policial donde se secuestraba a la gente, donde se secuestraba en los calabozos y se les hacía desaparecer".
Criticó incluso a los medios de comunicación, porque "han sembrado odio, desinformación… hay medios de comunicación que permanentemente han conspirado".
Tras los acontecimientos, a los motociclistas policiales le fueron quitadas las armas, y los efectivos del principal cuartel de la policía capitalina — el Regimiento Quito —, fueron redistribuidos en distintas unidades y varios oficiales fueron a otras funciones, sin mando de grupos.
La televisión ecuatoriana informó que la Fiscalía ordenó la detención de 58 personas implicadas en la revuelta policial. Entre ellas figuraba el ex militar Fidel Araujo, del opositor Partido Sociedad Patriótica (PSP), que fue detenido y recluido en las oficinas de la Policía Judicial.
También el letrado Pablo Guerrero, abogado del ex presidente Lucio Gutiérrez (líder del PSP) y que participó en la irrupción de opositores en el canal público Ecuador-TV durante la sublevación policial.
Ecuavisa dijo también que militantes del izquierdista Movimiento Popular Democrático (MPD), antiguo aliado del gobierno Correa, se incluyen en la lista de personas requeridas por la Fiscalía.
Se supo que unos 50 oficiales de la Policía, entre capitanes, mayores y coroneles, cumplen un "arresto domiciliario" en una unidad de la institución.
La Presidencia ecuatoriana retiró a los policías que daban seguridad a Correa y a la Asamblea y asignó esas funciones a los militares.
Ya con los ánimos más tranquilos, Correa agradeció la preocupación de sus colegas latinoamericanos, en especial al presidente colombiano, Juan Manuel Santos.
"Le estoy muy agradecido al presidente Santos, estuvo pendiente de mi situación todo el tiempo, creo que hablamos dos veces ese día … le agradezco muchísimo".
Destacó que la iniciativa de Santos fortalece la normalización de las relaciones colombo-ecuatorianas y la "confianza mutua que debe haber entre dos gobiernos".
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, advirtió que los intentos de golpe de estado "no han dejado de ocurrir en el hemisferio y pueden volver a ocurrir".
Aseguró que se quería "llevar la insurrección policial hasta la ingobernabilidad y la desestabilización del presidente [Rafael] Correa".
Falla intento de golpe de Estado en el Ecuador, pero zozobra se mantiene
http://www.huffingtonpost.com/mark-weisbrot/attempted-coup-in-ecuador_b_754212.html
En junio del año pasado, cuando los militares hondureños derrocaron el gobierno socialdemócrata de Manuel Zelaya, el presidente Rafael Correa de Ecuador tomó los acontecimientos personalmente: "Tenemos informes de inteligencia que dicen que después de Zelaya, yo soy el próximo", dijo Correa.
Ello resultó ser cierto el 30 de septiembre. A pesar de que algunos analistas siguen insistiendo en que lo sucedido fue sólo una protesta policial sobre posibles recortes en los beneficios que se salió de las manos. Pero a nadie, que viera la batalla campal, en la televisión, donde las fuerzas armadas, finalmente rescataron al Presidente Correa desde el hospital donde fue atrapado por la policía, esto puede parecerle una protesta. Fue un intento de derrocar al gobierno.
Las acciones coordinadas en diferentes ciudades, la toma de control de aeropuerto de Quito por una sección de las fuerzas armadas - todo esto indica un intento de golpe de estado planeado. La amenaza aún no se ha despejado del todo.
El gobierno señaló con el dedo a ex presidente, el coronel Lucio Gutiérrez, quien se presentó en la televisión pidiendo la expulsión de Correa. Acusó al presidente de todo, desde el apoyo a las FARC (la guerrilla de la lucha contra el gobierno de Colombia) hasta de arruinar la economía.
El golpe podría haber tenido éxito si Correa no fuera tan popular entre los ecuatorianos. A pesar de tener enemigos jurados en las altas esferas, la aprobación del presidente Correa fue de 67 % en Quito hace un par de semanas. Su gobierno ha duplicado el gasto en salud, aumentó significativamente el gasto social, y negoció con éxito la moratoria de los 3,200 millones de dólares de deuda externa, que se encontró ilegítima contratada. Ecuador logró superar la crisis global de 2009 sin recesión y prevé un crecimiento de 2,5 % este año. Correa, economista de profesión ha tenido que usar métodos heterodoxos y creativos para mantener el crecimiento de la economía frente a choques externos debido a que el país no cuenta con moneda propia. Ecuador adoptó el dólar en el año 2000, lo que significa que poco pueden hacer en el camino de la política monetaria y no tiene control sobre su tipo de cambio.
Correa había advertido de que podría tratar de disolver temporalmente el Congreso a fin de romper un impasse en la legislatura, algo que él tiene el derecho de peticionar en virtud de la nueva Constitución – lo que tendría que ser aprobado por el Tribunal Constitucional. Esto probablemente le dio a los golpistas algo de fuerzas y un pretexto. Los hechos del golpe en Ecuador tienen reminiscencias del golpe de Estado en Honduras, cuando el apoyo a Zelaya en un referéndum no vinculante en una asamblea constituyente, fué falsamente informado por los medios de comunicación - tanto hondureños como internacionales - como un intento de prolongar su presidencia.
La manipulación de los medios de comunicación, a semejanza de Honduras, tiene un papel muy importante en el Ecuador, con la mayoría de los medios de comunicación controlados por los intereses de la derecha que se oponen al gobierno. Esto ha ayudado a construir una base de personas – análoga la base de personas que obtienen toda su información de Fox News en los Estados Unidos, pero proporcionalmente más grande - que creen que Correa es un dictador tratando de convertir su país en una Cuba comunista.
El Departamento de Estado de los EE.UU emitió un comunicado de dos frases de la secretaria de Estado Hillary Clinton el 1 de octubre que instó a "todos los ecuatorianos a unirse y trabajar en el marco de las instituciones democráticas de Ecuador para llegar a una restauración rápida y pacífica del orden." A diferencia de la declaración de la Casa Blanca en respuesta al golpe de Estado de Honduras el año pasado, también expresó su "pleno apoyo" al presidente electo. Esta es una mejora, aunque es poco probable que refleje un cambio en la política de Washington hacia América Latina.
La Administración Obama hizo todo lo posible para apoyar al gobierno golpista en Honduras el año pasado, y de hecho todavía está tratando de convencer a los gobiernos de América del Sur - entre ellos Ecuador, Brasil, Argentina y la organización colectiva de la UNASUR - a reconocer al gobierno ilegal y golpista allí. América del Sur se niega a reconocer al gobierno de Lobo, ya que fue elegido bajo una dictadura en elecciones fraudulentas. El resto del hemisferio también quiere garantías de que se detenga el asesinato de periodistas y activistas políticos en Honduras, que se ha mantenido e incluso empeorado con la "elección" de Lobo en el gobierno.
Como los gobiernos de América del Sur temían, el apoyo de Washington para el gobierno golpista en Honduras en el último año ha alentado el aumento de la probabilidad de golpes de derecha contra los gobiernos de izquierda democrática en la región. Este intento ha fracasado en Ecuador, pero habrá seguramente más amenazas en los meses y años venideros.
Esta columna fue publicada en The Guardian Unlimited (Reino Unido), el 01 de octubre 2010
Attempted Coup in Ecuador Fails, But Threat Remains
In June of last year, when the Honduran military overthrew the social democratic government of Manuel Zelaya, President Rafael Correa of Ecuador took it personally. "We have intelligence reports that say that after Zelaya, I'm next," said Correa.
Yesterday it turned out to be true. Some analysts are still insisting that what happened was just a police protest over possible benefit cuts that got out of hand. But to anyone who watched the prolonged, pitched gun battle on TV last night, when the armed forces finally rescued President Correa from the hospital where he was trapped by the police, this did not look like a protest. It was an attempt to overthrow the government.
The coordinated actions in various cities, the takeover of Quito's airport by a section of the armed forces - all of this indicated a planned coup attempt. And although it failed, at various points during the day it was not so clear what the outcome would be.
The government pointed a finger at former president and army Colonel Lucio Gutierrez, and he was on television yesterday calling for the ouster of Correa. He accused the president of everything from supporting the FARC (the guerrilla group fighting Colombia's government) to wrecking the economy.
The coup might have had a chance if Correa were not so popular. Despite his enemies in high places, the president's approval rating was 67 percent in Quito a couple of weeks ago. His government has doubled spending on health care, significantly increased other social spending, and successfully defaulted on $3.2 billion of foreign debt that was found to be illegitimately contracted. Ecuador managed to squeak through 2009 without a recession and is projected to grow about 2.5 percent this year. Correa, an economist, has had to use heterodox and creative methods to keep the economy growing in the face of external shocks because the country does not have its own currency. It adopted the dollar in 2000, which means that it can do little in the way of monetary policy and has no control over its exchange rate.
Correa had warned that he might try to temporarily dissolve the Congress in order to break an impasse in the legislature, something that he has the right to request under the new constitution - it would have to be approved by the Constitutional Court. This probably gave the pro-coup forces something they saw as a pretext. It is reminiscent of the coup in Honduras, when Zelaya's support for a non-binding referendum on a constituent assembly was falsely reported by the media - both Honduran and international - as a bid to extend his presidency.
Media manipulation has a big role in Ecuador too, with most of the media controlled by right-wing interests opposed to the government. This has helped build a base of people - analogous to those who get all of their information from Fox News in the United States, but proportionately larger - who believe that Correa is a dictator trying to turn his country into a communist Cuba.
The U.S. State Department issued a two-sentence statement from Secretary of State Hillary Clinton late yesterday afternoon that urged "all Ecuadoreans to come together and to work within the framework of Ecuador's democratic institutions to reach a rapid and peaceful restoration of order." Unlike the White House statement in response to the Honduran coup last year, it also expressed "full support" for the elected president. This is an improvement; although it is unlikely that it reflects a change in Washington's policy towards Latin America.
The Obama Administration did everything it could to support the coup government in Honduras last year, and in fact is still trying to convince the South American governments - including Ecuador, Brazil, Argentina and the collective organization of UNASUR - to recognize the government there. South America refuses to recognize the Lobo government because it was elected under a dictatorship that did not allow for a free or fair contest. The rest of the hemisphere also wants some guarantees that would stop the killing of journalists and political activists there, which has continued and even become worse under the "elected" government.
As the South American governments feared, Washington's support for the coup government in Honduras over the last year has encouraged and increased the likelihood of right-wing coups against democratic left governments in the region. This attempt in Ecuador has failed, but there will be likely be more threats in the months and years ahead.
This column was published on The Guardian Unlimited (UK), on October 1, 2010
http://www.huffingtonpost.com/mark-weisbrot/attempted-coup-in-ecuador_b_754212.html