Con tapa tipo catástrofe del diario Clarín -donde levantaba la acusación de Gerardo Morales y además dándola por cierta- hizo que se colgaran en cadena todos los medios que en sincronía vienen haciendo operativos contra el gobierno nacional y sus “allegados”.
Milagro Sala apareció crucificada por todos estos medios y no se ahorraron ofensa: Mafia, manejo de la droga, Jujuy una ciudad aterrorizada por las bandas tupaqueras. Los males del mundo cayendo sobre una mujer, su pasado, su familia. Fue el principio y hubo desconcierto ante tamaña agresión.
Y, por supuesto, ahí se comprende el significado y peso de una operatoria de Clarín y sus multimedios. Se puede decir que en algún sentido, este incidente inventado por Gerardo Morales, produjo una modificación en la Organización Tupac Amaru y, de manera inevitable, en Milagro Sala. Daba la impresión que el mundo se venía abajo.
Hay un antes y un después de ese día.
Y si los medios no pudieron manchar la persona ni la organización, es básicamente por dos razones, lo que la Tupac tenía para mostrar: su obra, sus 3500 viviendas, sus centros educacionales, las fábricas, las cientos de Copa de Leche, el reciente inaugura centro para personas con capacidad diferente, los parques, las piletas. Eso fue la gran espalda que sostuvo a la Tupac.
Y otro hecho de suma importancia, fue que en ese momento salieran personas, medios de comunicación independientes o la Red organizaciones sociales u sociedades tan disímiles como Carta Abierta o la FTV, la CTA, poniendo el pecho y haciéndose cargo de que se estaba ante un operativo y había que desarmarlo.
Hubo notas periodísticas memorables de Horacio Vertbizky, Sietecase, Mauro Federico, Anguita, Sandra Russo y una sumatoria de voces que realmente, por con vigor, fueron quitando pieza por pieza del armatoste armado por el multimedio, y dejando a la vista de todos, lo que realmente es la Tupac, una organización social única, por envergadura y por tener la particularidad que su eje no está en Buenos Aires, sino en el extremo noroeste del país: San Salvador de Jujuy. Y por la pertenencia de una dirigente como Milagro Sala.
“Construcciones”
Así titulaba por esos días su artículo Daniel Cecchini. Y decía: Los ogros y los demonios se construyen, sobre todo si se tiene el poder de los medios. Ahora le tocó a Milagro Sala, una militante social de sufrida vida, transformada de la noche a la mañana en emblema de la violencia en la Argentina. Si la mujer construyó 3500 viviendas con subsidios del Estado, garantizando techo y trabajo a miles de personas, no importa: es un ejemplo más del clientelismo político que pudre a la sociedad argentina.
De construir estos emblemas sabe mucho el Grupo Clarín. Hubo una época oscura en que, además de construir demonios, también se dedicó a inventar ángeles.
A santificar, por ejemplo, a los genocidas del Proceso que le proporcionaban fabulosos negocios –como la compra de Papel Prensa a un precio irrisorio, o le brindaban otro tipo de mercancías producidas por la represión ilegal: niños robados por los cuales hoy no vacila en demonizar –vaya, otra más– los exámenes de ADN”.
Voces.
E imágenes.
Milagro y detrás, en panorámica, las cientos de casas del Alto Comedero, con las imágenes de Evita y el Che en los tanques de agua. Era el principio, la respuesta al operativo. Hubo días después, un saludo y un beso de Cristina, en la Casa Rosada. Y un “seguí así”. Y todo comenzó a girar en otro sentido.
Cada eran vez más los que se iban nucleando detrás de la Tupac.
Carta Abierta
Puede que un punto de quiebre haya sido la mañana que Milagro Sala fue invitada especialmente a Carta Abierta para exponer su verdad. Como muy pocas veces en la historia de nuestro país, un sector importante de la intelectualidad, se hacía cargo de salir con los tapones de punta defendiendo a una organización social de base.
Era algo nuevo.
Y lo importante de ese encuentro fue el intercambio de voces, de estar dispuestos a ver e identificar de donde venían y para quién eran las balas. Fue una mañana y un encuentro sublime (Aquí, más abajo mandamos los videos de ese día subidos a You Tuve en la página de Carta Abierta) Ello nos ahorra palabras.
A veces la vida te empuja, te demuestra que no se puede manejar la ralidad, que hay situaciones donde los hechos se imponen por sobre el deseo. La Tupac ni Milagro volverían a ser lo que eran hasta el día que a Gerardo Morales se le ocurrió acusar a Milagro.
Ahora hay un cambio y se está en otro lugar. ¿Y donde se cierra el ciclo de exposición de Milagro y la Tupac?
Probablemente, en el programa del canal 7 cuando después de una larga semana de adelantos, Milagro fue la piso en el programa 6,7 y 8. Ya en enero, con la fiesta multitudinaria de los Reyes Magos y los miles de pibes festejados en San Salvador y la presencia de Milagro, quedó como cerrado el fallido operativo de los grupos hegemónicos de comunicación. Milagro dice y repite claramente, yo no tengo tiempo que perder, hay que dar trabajo a la gente, hay que dar de comer a los chicos, hay que levantar fábricas, el futuro lo hacemos nosotros o nadie nos lo va a regalar. Quiero tranquilidad, quiero seguir trabajando.
Eso dice Milagro.
Como resumen, una podría afirmar que de aquel operativo iniciado por el senador Morales ha este presente donde Milagro Sala y la Tupac han pasado desde la tranquilidad de una construcción social que actuaba en la tranquilidad del cuasi anonimato, donde la consigna es trabajo y trabajo, ahora todo ha quedado expuesto y no hay retroceso.
Y el cambio de la imagen de Milagro Sala como una figura que ha cobrado nivel nacional… en ese sentido, hay que insistir que no le regalaron nada a la Tupac ni ha Milagro, simplemente, quedó a la vista una obra, una construcción social que tenía para mostrar y mostró que existe algo nuevo en el país. De eso no hay dudas.
¿La exposición mediática?
Ahora no se puede volver la rueda al pasado. Por eso titulamos esta nota, estar en la luz. Y con alegría. El eje de la Tupac y de Milagro seguirá siendo el mismo: queremos trabajo, educación y salud. Es la bandera que se levantó desde la primera Copa de Leche hasta la última fábrica o vivienda que levantaremos mañana.
Tupac prensa