Uruguay: Es asi... Por Daniel Figares.
La verdad es que, algo cansado de todos los artificiales gestos protocolares del mundo, y xque a mi tampoco “me engañan con cuatro mentiras los maracanaces que vienen del pueblo a elogiar divisas ya desmerecidas y hacernos promesas que nunca cumplieron” -como bien escribió Serafín J. García, en esa notable obra que todos conocemos como el “Orejano”-, me perdí la mayoría de los actos de asunción del Pepe Mujica.
Yo también, con el tiempo, pasé a preferir la verdad a la idealización, como Serafín J. García –precisamente-, y sí, tendré que tachar "EL DÍA MAS UTÓPICO DE LA REVOLUCIÓN INTELECTUAL Y POLÍTICA" (al decir de Fernández Huidobro) del casillero de mi calendario.
No obstante seguí atentamente algunos acontecimientos, escuché fragmentos de sus discursos que después leí de los distintos resúmenes de prensa, observe algunos videos, conversé con algunos presentes cercanos… digamos que, estuve al tanto.
Anoto tan sólo dos cosas: primero la falacia del saliente presidente Tabaré Vázquez que, haciendo la gran Batlle que en el momento que le entregó la cinta presidencial le dijo que le dejaba un país en orden (cuando se habían esfumado las reservas monetarias del Uruguay para asistir al gran fraude bancario sin precedentes que nos dejó una pérdida de 2.400 millones de dólares en el 2002), dijo, muy suelto de cuerpo, que se había cumplido con las leyes y la constitución. No la debe haber leído toda, xque se le olvidó que siendo presidente no puede trabajar para una empresa que contrate con el estado –como la Asociación Española de su padrino masón, el colorado Oscar Magurno-; y se le olvidó también en el caso de una figura fundamental de su entorno, su comodín, el Dr. Gonzalo Fernández, que, integrando también el estado fue, a la vez, el propietario de un buffet de abogados que le ganó muchos juicios al propio estado que el integra. Se le fue de la memoria a Tabaré que lo que fuera “Aguas de la Costa”, que brindaba sus servicios en José Ignacio aun hoy tenga un gran porcentaje de acciones en manos de privados, siendo que con respecto al agua acá en Uruguay modificamos específicamente sobre este tema (el manejo del agua) impidiendo que en ninguna de sus etapas se escape de la órbita del estado. Se le olvidó. (También en el caso del monopolio de Ambev (Compañía de Bebidas de las Américas) –de capitales brasileños, belgas y británicos, tengo entendido- sobre las cervezas y la presencia de los franceses en algunas aguas.)
Y dejando un poco atrás ‘la sociedad del conteiner de basura’ de Vázquez (gente con caballos, bicicletas, carros, mochilas revolviendo cada quince minutos los contenedores en busca de algo que comer, reciclar o poder usar o vender // la mugre circundante, el olor a orín y excrementos de aquellos que lo usan de baño público); nos adentramos en los tiempos de Mujica: ‘la sociedad de los acampantes’, la gente que duerme en carpas maltrechas, bolsas de dormir, nylons y cartones, alguna raída frazada o acolchado, a veces en medio de un improvisado fogón, a veces no, en cualquier espacio público en donde los encuentre la noche o la tarde o el momento que vivan…
Anoto sobre Mujica lo segundo: la frase “Se hará [o habrá] un manejo profesional de la economía” echa x tierra toda inquietud social que pueda querer tener su gobierno. El ‘manejo profesional de la economía’ es la regla de oro de la sociedad de clases y la madre de la creciente pobreza.
No dudo que Mujica pueda ser honesto, que se retire con lo que vino, que haga algunas obras que –a la luz del lamentable estado de deterioro de nuestra calidad de vida- sean vistas como buenas, aunque así como buenas absolutamente insuficientes.
Lo que no me banco es el ES ASÍ (no queda otra-es lo que hay) que nos bajan como línea.
Ya Debord (a quien no me canso de citar) había entrevisto muy tempranamente la artificialidad de la política: “En efecto –escribía Debord-, los gobiernos y las numerosas instancias subalternas que los secundan tienden en todas partes a volverse más modestos, se conforman ya con hacer pasar x tranquila y rutinaria tramitación de los asuntos corrientes su gestión funambulesca [extravagante, exagerado, llamativo, grotesco] y espantada de un proceso que se está volviendo cada vez más insólito y que ellos desesperan de poder dominar. Todo esto trae el aire de los tiempos; pues al igual que ellos, la mercancía espectacular [mediática] se ha visto llevada a una asombrosa inversión de su tipo de justificación mentirosa. Ésta presentaba como bienes extraordinarios, como clave de una existencia superior y aun tal vez elitista, unas cosas enteramente normales y corrientes: un automóvil, un par de zapatos, un doctorado en sociología. Hoy en día se ve obligada a presentar como normales y familiares unas cosas que efectivamente se han convertido en algo extraordinario. ¿ES QUE ESTO ES PAN, VINO, UN TOMATE, UN HUEVO, UNA CASA, UNA CIUDAD? Claro que no, ya que una concatenación de transformaciones internas, económicamente útil a corto plazo para quienes detentan los medios de producción, ha conservado los nombres y una buena parte de las apariencias de esas cosas, pero quitándoles el sabor y el contenido. Se asegura, sin embargo, que los diversos bienes de consumo corresponden indiscutiblemente a esas denominaciones tradicionales, y se aduce como prueba el hecho de que ya no existe otra cosa y que, x tanto, ya no hay comparación posible. Como se ha procurado que muy poca gente sepa dónde encontrar las cosas auténticas allí donde todavía existen, lo falso puede asumir legalmente el nombre de lo verdadero que se ha extinguido. Y EL MISMO PRINCIPIO QUE RIGE PARA LA ALIMENTACIÓN Y EL HÁBITAT DEL PUEBLO SE EXTIENDE A TODO, HASTA LOS LIBROS Y LAS ÚLTIMAS APARIENCIAS DE DEBATE DEMOCRÁTICO QUE CONSIENTEN MOSTRARLE.”
Debord cree que “la contradicción esencial de la dominación espectacular [mediática] en crisis es que ha fracasado en lo que era su punto más fuerte, en ciertas triviales satisfacciones materiales que, si bien excluían otras satisfacciones, se consideraban, sin embargo, suficientes para obtener la adhesión reiterada de las masas de productores-consumidores. La sociedad del espectáculo había empezado en todas partes x la coacción, el engaño, y la sangre; pero prometía una continuación feliz. Ahora ya no promete nada. Dice simplemente “ES ASÏ”.”
Sin embargo, este ‘pragmatismo’ ha sido combatido desde Carlos Marx para acá x muchos otros que, con sus ideas, nos mostraron que la falacia del ‘pragmatismo’ se choca con una sociedad que pretende avanzar sin el lastre nefasto de principios claudicantes como estos.
Lo dice premonitoriamente Debord, que anuncia la caída inevitable de todas las ciudades de la ilusión. “Los días de esta sociedad están contados; sus razones y sus méritos han sido pesados y hallados ligeros; sus habitantes se han dividido en dos bandos, uno de los cuales quiere que desaparezca”.
Daniel Figares
Tomado del blog Miedo y asco en MVD
