Uruguay: Grave irregularidad en escuela de Ciudad de la Costa
CUIDEMOS A NUESTROS NIÑOS VIGILANDO A SUS MAESTRAS
"Para enseñar a los demás,
primero has de hacer tú algo muy duro:
has de enderezarte a ti mismo." BUDA
Este comunicado pretende informar, advertir y sensibilizar a todos aquellos que, de distintas formas, cumplen tareas de gobierno, educación, control y comunicación.
El documento que transcribiremos es una carta (hoy abierta aquí), enviada a la Inspección Departamental de Canelones Este, Costa, Atlántida, el 6 de febrero de 2010, que no ha tenido respuesta ni se ha tomado medida preventiva alguna, a casi un mes de iniciadas las clases en Primaria.
El tema es recurrente, hemos escuchado numerosas quejas y testimonios de parte de padres de alumnos de la misma escuela, sobre el mismo problema, que se sienten obligados a permanecer en silencio por temor a represalias contra sus pequeños. Es nuestro deber, entonces, respetar sus inquietudes sin mencionar sus casos particulares y sin identificarlos.
Desde nuestro punto de vista como periodistas, una revelación de este cariz sólo es válida cuando podemos documentarla, lo que ha sido posible gracias al aporte de una madre que nos cuenta todo un año de padeceres y se anima a hacerlos públicos cuando logra, al fin, poner a salvo a su hijo: "Mi tesorito ya está en otra escuela y está saliendo despacito de la desconfianza. Tiene hoy una maestra normal, para nosotros es un ángel después de lo vivido el año pasado."
El Magisterio ha elegido ―muy acertadamente― una abeja como insignia, por la naturaleza social de estos insectos donde el individuo en sí mismo carece de valor, en favor de su colectividad. Se considera la colmena como un superorganismo y a la abeja como símbolo de altruismo y laboriosidad. Condiciones todas que hemos visto desarrollar abnegadamente en nuestro favor, durante aquellos lejanos años escolares... Pero las reglas tienen excepciones y también existen, lamentablemente, abejas depredadoras...
Pensemos en los niños y actuemos al respecto, supervisando exhaustivamente a los educadores carentes de vocación que sólo ven en su profesión una fuente de trabajo, faltos de la enorme responsabilidad que implica forjar las generaciones del futuro.
Antes de abocarnos de lleno a la carta referida y su denuncia implícita, repasemos nuestra legislación:
Dice el Código de la Niñez y la Adolescencia, Ley N° 17.823:
Capítulo I ― ARTÍCULO 3°. (Principio de protección de los derechos). "Todo niño y adolescente tiene derecho a las medidas especiales de protección que su condición de sujeto en desarrollo exige por parte de su familia, de la sociedad y del Estado".
Capítulo II ― ARTICULO 9°. (Derechos esenciales). "Todo niño y adolescente tiene derecho intrínseco a la vida, dignidad, libertad, identidad, integridad, imagen, salud, educación, recreación, descanso, cultura, participación, asociación, a los beneficios de la seguridad social y a ser tratado en igualdad de condiciones cualquiera sea su sexo, su religión, etnia o condición social".
Capítulo III ― ARTICULO 15°. (Protección especial). "El Estado tiene la obligación de proteger especialmente a los niños y adolescentes respecto a toda forma de:
... ... ...
B) Trato discriminatorio, hostigamiento, segregación o exclusión en los lugares de estudio, esparcimiento o trabajo.
... ... ...
D) Tratos crueles, inhumanos o degradantes. ... ... ...".
CAPITULO IX ― ARTICULO 68°. "... ... ...El Instituto Nacional del Menor fiscalizará, en forma periódica, las instituciones privadas a las que concurran niños y adolescentes, sin perjuicio de la competencia de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP)."
Y el Código dice mucho más, todo eso por lo que se aboga permanentemente... en teoría. ¿Qué pasa con la práctica? ¿Acaso los organismos del Estado competentes en la materia cuentan con personal idóneo para redactar pero les falta para ejecutar correctamente? Aunque así fuera, para eso existen los imprescindibles mecanismos de control, sobre todo para aquéllos que han elegido educar.
Leamos ahora la carta de este matrimonio que por solidaridad pide: "apenas, el derecho a ser escuchados".
Ciudad de la Costa, 6 de febrero de 2010.
Administración Nacional de Educación Pública
Sra. Inspectora Departamental de Canelones
Presente.
Entregamos este informe para que se evalúen las medidas a tomar en el caso que detallamos:
Somos padres de alumnos de la ESCUELA 232 DE SOLYMAR SUR, en el curso de segundo año, 2009, con la maestra Sra. ROSARIO SANABRIA. El desempeño de esta docente fue muy particular desde nuestro punto de vista. Brindamos los detalles para su justa evaluación.
Axel Surjan–Trofo de 8 años es un niño que se caracteriza, desde su inicio en el jardín, por ser entusiasta, inquieto, curioso, energético y voluntarioso para cualquier tarea que se le asigne, con compromiso y responsabilidad.
Se trata de un niño muy apreciado por sus pares y maestros, tierno, cuidadoso y defensor de los más pequeños. Insistiendo en ir a la escuela fines de semana y feriados, amó a todas sus maestras a quienes saluda afectuosamente hasta hoy.
Luego entró al salón de la Sra. ROSARIO SANABRIA y allí todo cambió radicalmente. Al poco tiempo de iniciado el curso comenzó a apagarse y se notó severamente afectada su autoestima.
Visitamos al Pediatra porque tenía dolores de garganta y pecho. Le diagnosticó posible angustia y recomendó llevarlo al Psicólogo. Comenzó a concurrir al Centro de Estudios Psico-Pedagógicos de Lagomar (CEPLA), con la Psicóloga Magali Pereira.
Axel ya concurrió a Psicólogo el año anterior, por el trámite burocrático que le permitió acceder a los servicios del mencionado Instituto; dicho profesional luego de tres meses de diagnóstico, le dio de alta sin el más mínimo reparo.
La única razón coherente de su pena o bloqueo emocional sería la situación escolar, tal vez como mecanismo de defensa, ya que en casa se está mejorando sustancialmente la realidad en general. Hemos luchado mucho por la crianza de nuestros hijos y este año tuvimos grandes logros en lo laboral y familiar.
La mamá no ha trabajado más de 4 ó 6 horas al día y no todos los días, para seguir de cerca la crianza y educación de sus hijos, con el evidente perjuicio en la disponibilidad económica del núcleo familiar. También se erradicó la televisión de la casa con el fin de fomentar la lectura y los momentos de reunión familiar, a todo lo cual Axel reaccionó con alegría, aunque evidentemente le gustaría tener una televisión.
Al tercer día de clase fue nuestro primer encuentro con la maestra, del cual salimos perplejos: antes de terminar de saludar y presentarnos, la Sra. ROSARIO SANABRIA comenzó con todo un despliegue de plañideras quejas y exclamaciones a viva voz, frente a los chicos, entre los cuales estaba Axel, declarando: "¡Nunca había visto algo así!, ¡es horrible!, no hace nada de nada!". Con evidente desprecio y haciendo gestos de asco, continuó: "¡Seguramente es hiperactivo y sería bueno poderlo medicar para que pueda aunque sea seguir la clase!"
En cuanto a lo antedicho nos cuestionamos la coherencia de semejantes afirmaciones y etiquetas, por parte de quien lo acababa de conocer, es decir, sin un análisis serio del caso, pensando también en el tipo de estructura de pensamiento a esta edad tan lábil, y la fijación en su mente de estas declaraciones categóricas desde su rol de respeto y autoridad, tal vez de más peso para el niño ―en las cuestiones curriculares―, que el de sus propios padres.
Creímos que esos epítetos se volverían un mandato que Axel tomaría como una calificación total de su persona y esto arruinaría definitivamente su rendimiento escolar. Lo que luego sucedió efectivamente.
De nuestro material de estudio del año 2007 hemos consultado "Criterios para el diagnóstico del trastorno por déficit de atención con hiperactividad". En el capítulo III "Trastornos psiquiátricos" del Tratado de psiquiatría DSM-IV, Tabla 23-2 dice: "Atender es cuidar, contener, sostener" y propone algunas técnicas para afrontar estos temas.
Desde nuestro personal punto de vista como padres, no sería un caso que coincida con dichos criterios, aunque no nos corresponde esta valoración, pero si fuera el caso nos preguntamos: ¿La solución es el destrato, la marginación y el desprecio? ¿Acaso será que esta sociedad nuestra, medica lo que produce?
Como somos una familia que cree en la educación de nuestra Escuela Pública y en la calidad de formación de los docentes en Uruguay, intentamos seguir en un principio lo que pidió la Sra. SANABRIA, quien indicó retirarle todos los privilegios y los juegos. Todo: amigos, salidas, postres, juguetes, regalos y lo más posible por los siguientes meses.
En otro encuentro, otra vez a viva voz, frente a todos sus compañeros y el mismo Axel, planteó lo siguiente: "Yo no entiendo para qué lo pasó a segundo la maestra de primero, eso fue un desastre, muy mal hecho, sólo para que se frustre, porque aquí en segundo sólo vino a frustrarse, ya que no va a poder hacer nada de lo que le propongo". Con franco asco insistió: "¡Me da mucha pena, le tengo mucha lástima a este chico!". Los ojos de los niños iban de ROSARIO SANABRIA a Axel y a mí (su madre), como en un macabro ping-pong.
A su vez la maestra manifestó usar todos los castigos que tuviera a mano para presionarlo y obligarlo a cumplir todos sus mandatos, alegando que "no hay inteligencias diferentes sino niños vagos", inclusive le suspendió la gimnasia y los recreos, dejándolo parado jornadas enteras, desacreditándolo frente a sus pares.
Le transmitimos entonces lo que indicó la psicóloga del CEPLA Magali Pereira, quien nos pide lo mandemos a algún tipo de actividad deportiva (que por el momento no podemos costear), pues necesita "descargar sus energías". Esto es obvio con un mínimo de conocimiento acerca del funcionamiento del cuerpo humano y el aprovechamiento de las sustancias simples que ingerimos. La existencia de energía no es una cuestión de rituales misteriosos, sino un dato físico bien conocido. La postura de la maestra sólo podría encajar en un fin de tormento, cuasi de tortura. ¿Cuál otro fin se podría ver?
En cuanto a lo antedicho, la Lic. Mora Fariña de Luna en su libro "Aspectos psicológicos en Sexualidad Humana", capítulo III, Etapa de latencia (6 años a pubertad), que coincide aproximadamente con el período escolar, dice: "...la ampliación del abanico de intereses del chico de esta edad hacia los deportes ―relación con el otro sexo― y la actividad escolar, disminuyen de alguna manera la actividad sexual." "La identificación está determinada y se refuerza a través de la pertenencia a un grupo de amigos del mismo sexo, con sus normas y características propias y diferentes para niñas y varones."
Estas funciones quedan truncas, a consecuencia de las prohibiciones de la Sra. ROSARIO SANABRIA.
Intentamos explicarle en casa las razones de su maestra y le exigimos más esfuerzo para tratar de superarse, a lo cual Axel manifiesta que por más que intenta no puede complacerla, agudizándose cada día su angustia.
Nuestro hijo, quien siempre fue tan alegre y jovial, siguió con dolores de cabeza, pecho y garganta, llanto y melancolía a diario, hasta que confirmamos, gracias a los profesionales (en la escuela la Psicóloga y en el CEPLA), que se trataba de un cuadro de angustia.
Un evento que nos hizo definitivamente desconfiar del desempeño de esta educadora, fue el siguiente: Axel concurre al salón un lunes con su moña nueva, recién planchada y con el nombre escrito con corrector blanco al dorso, en la orilla. Se dio vuelta la cola de la moña y el nombre allí pintado quedó a la vista, entonces la Sra. ROSARIO SANABRIA le manifiesta ante todos los alumnos: "¡Ay Axel, con ese letrero parecés un cachorro, un perro!", provocando su ridiculización y riéndose de él con todos los niños. A partir de ese día, obviamente, Axel dejó de apreciar su moña. (La Directora no lo creyó cuando se lo comentamos).
El siguiente evento, ya nos puso en alerta roja: Axel recibe con ansia y alegría su XO y aprecia la facilidad de escritura con ella y los muchísimos desafíos que consigue resolver con éxito, ya que en el teclado no le cuesta escribir como con su lápiz. Entusiasmado por mostrarle a la Sra. ROSARIO SANABRIA su logro presentando sus deberes (un extenso resumen de la Batalla de Las Piedras), se le rompe la pantalla en clase. La maestra entonces le dice: "Jodéte", con desprecio, delante de todos los alumnos, que confirmaron luego la expresión impropia de la maestra.
También cuando lleva su obsequio de cumpleaños (la Enciclopedia de Desastres Naturales), dispuesto a compartir sus nuevos conocimientos acerca de los "Tsunamis" que la Sra. ROSARIO SANABRIA relatara en clase (como solía hacer con las noticias macabras de la televisión), se lo negó declarando: "¿Pero vos que querés, que nos deprimamos todos?" (La Directora tampoco creyó esto cuando se lo comentamos).
Por añadidura, el libro de lectura llegó a su mochila sólo en tres ocasiones en el año.
Frente a estos hechos recordamos que hasta el propio Varela decía: "La educación aumenta la felicidad, el hombre ignorante pasa la vida como una sombra."
Vimos con tristeza cómo el entusiasmo de Axel por aprender fue desapareciendo como agua entre las manos, mientras el rol didáctico de la maestra se limitó a motes, desprecios y "cartelotes" en cada hoja del cuaderno, sin considerar absolutamente ni un solo logro de Axel en todo el año. La motivación, dice Freud, "es una fuerza interior inconsciente, motivada por el estímulo externo".
La Sra. ROSARIO SANABRIA no ofreció nunca motivación pero sí sabe tildarlo de "lerdo". Un ejemplo de ello fue cuando hubo una cartelera cuyo tema fueron los insectos, que pidió la docente a la clase, oportunidad que se aprovechó para hacer algo positivo y allí se puso en juego toda su creatividad y esfuerzo, para sacar aunque más no fuera un logro, de este patético segundo año.
Axel superó con valentía el miedo al obvio rechazo que obtendría de quien lo detesta, ya evidentemente (en casa tratamos de ocultárselo o explicarle que la señora tendrá sus problemas). Axel daba la clase, y la maestra lo interrumpió con un desafortunado comentario: "¡Ay Axel, pará ya de dar esa clase, que nos vas a matar del asco". Todo el salón resonó de risa ante el desencanto de nuestro hijo.
A las profesionales del CEPLA les resultó extraño que las grandes mejorías en casa no se reflejaran en su rendimiento escolar, aparentemente había un gran bloqueo emocional con la maestra. Nos preguntamos:¿Tal vez autoconservación?
Como madre fui a hablar otra vez (aunque ya obviamente no adelantaba mucho), a plantear que me parecía que repetirle hasta el cansancio: "Vas a repetir, dale, hacé, vas a repetir", no ayudaba a la situación. Comenté que esa constante letanía se parece demasiado a los "Mantras" que usan los orientales para fijar ideas en el inconsciente, pero en este caso en forma negativa. La maestra me respondió bruscamente: "¡A mí no me vengas con la filosofía de la vida, yo no le pienso perdonar ni una!" (está grabado en un celular). Pensé que estas amenazas más que violencia simbólica, son abuso de poder.
A mis preguntas de si molestaba en clase a sus compañeros, respondió: "¡Menos mal que no le da por molestar, sino habría que echarlo!".
Ya desesperada recurrí a la Directora, pero siempre me dice que no puede ser. Esta Directora se caracterizó desde hace mucho por apañar a sus maestras, sin evaluar el daño en los niños, como pasó con la maestra Margarita de cuarto año, quien es famosa por sus horrores en su desempeño, disculpada por ser una señora mayor, "Quien necesita su sueldo…"
También en una ocasión la Sra. ROSARIO SANABRIA me paró en el patio cuando llegaba a buscar a Axel, para decirme sin saludarme: "¡Esto tengo que desahogarlo, estoy totalmente desbordada, no sé qué hacer, me desespera, no sigue mis órdenes!". Le comenté que si lo maltrata se bloquea cada vez más, ¡entonces la señora hace un berrinche insólito en medio del patio y me pide que lo cambie de escuela o lo mande sólo dos veces por semana y sólo un par de horas porque ella no lo soporta más!
Esto me lo repite en otras ocasiones, a oídos presentes de Axel, además de insistir en el tema de la necesidad de medicarlo con Ritalina para que así haga alguna "tareíta". Consulto con la Psicóloga de la escuela y la Directora y esta última plantea la siguiente solución: que el alumno le lleve su cuaderno los lunes a la Dirección... ... ... ¿?
Lo que nos reclamaban desde la escuela con respecto a la disciplina en casa para que madure, es algo normal en Axel. Cuelga su ropa, hace su cama, se baña y viste correctamente, come a su hora y lava sus dientes como le indicó su Odontóloga (Ma. José Ureta). Mantiene todos sus juguetes ordenados como le enseñamos, además de roles específicos en la casa, como llevar la basura orgánica al compostero y cuidar una perrita abandonada que hay en nuestra calle (le da agua y comida a diario y pasa ratos sentado en la vereda mimándola), luego lava sus manos. También es impulsivo y disperso, pero según la Sra. ROSARIO SANABRIA "es muy diferente"... Sabemos que no existen dos personas iguales…
Nos hemos informado sobre la madurez emocional. Cito textualmente parte de la conferencia de D. Winnicott (Atlanta Psichiatríe Clinic 1963): "En este capítulo he optado por describir el crecimiento emocional en los términos de recorrido desde la dependencia hasta la independencia"… ..."Hablamos de la madurez del ser humano no sólo en relación con el crecimiento personal, sino también respecto de la socialización… ...La independencia no es nunca absoluta. El individuo sano no queda aislado, sino que se relaciona con el ambiente, de un modo tal que puede decirse que él y su medio ambiente son interdependientes. Logrando este recorrido, la psiquiatría tiene ante sí a un crecimiento sano"...
¿Cómo negar entonces, a la luz de estos conocimientos y desde nuestro punto de vista, que Axel es maduro?
En cuanto al tema tan mencionado por la docente de si Axel es hiperactivo o diferente y aconsejando Ritalina como solución, no es exactamente lo que puede leerse en el capítulo 5 del texto: "Niños Índigo: un desafío a la paternidad del nuevo milenio", de la Psicóloga Leonor Gutiérrez.
A causa del grave daño psicológico y físico en nuestro hijo, en octubre concurrió dos semanas, en noviembre una semana y luego no fue más a esa escuela. Aunque siguió yendo al CEPLA y haciendo deberes caseros.
Decidimos que el daño de faltar es mínimo, en comparación a lo antes relatado. De hecho fueron desapareciendo los síntomas de angustia a medida que pasaban los días, desde que dejó de asistir a clases.
De todas maneras en casa y el CEPLA, Axel aprende todo lo que se le enseña: las tablas, a leer y escribir mejor, fechas patrias, a redactar cuentos, resolver problemas, cuestiones inherentes a la ciencia y al funcionamiento del mundo, los animales y su comportamiento, el tema complejo del agua potable y su cuidado, el reciclaje, los movimientos terrestres, las formaciones de los minerales, estrategias bélicas artigüistas, las armas usadas; así como lo espiritual, que fue parte de sus logros en este año; conocimientos amplios acerca de los dinosaurios (pide enciclopedias para su cumpleaños en vez de autitos, alegando que la información que posee ya la conoce). Tenemos el diagnóstico de dicho Instituto.
Desde nuestro lugar de padres con esta terrible experiencia que otros vivirán en estas manos, realmente nos cuestionamos: ¿Qué pretendemos con nuestra educación pública?
Nos sentimos sin posibilidad de pedir ayuda de nadie para evitar el maltrato a nuestros niños, sin que nuestra palabra como usuarios tenga validez en esta escuela, por una cuestión de escalafón y de amiguismos, casi políticos, dentro de una institución hermética, que apaña la maldad, por las formas y planillas correctamente armaditas. Allí los padres no osan levantar su voz por miedo a las represalias contra sus hijos, a merced de estas dictadoras cuasi morbosas, que no consiguen valorar más mérito que el de la copia mecánica desde el pizarrón, de conocimientos cerrados, digeridos y verticalistas; con un punto de vista y una didáctica obsoletas, que nos recuerda la de los tiempos de dictadura en Uruguay.
Entonces debemos creer que la copia es el único objetivo. Y nos preguntamos: ¿Qué clase de Ciudadanos buscamos formar, si el contenido no cuenta, tampoco la participación o la creatividad, sino la letrita prolijita y hueca? ¿Qué clase de nuevo hombre se forma en ese sistema?
Y nos preguntamos también: ¿Realmente la escuela 232 con su maestra ROSARIO SANABRIA, representa TODO el sistema educativo uruguayo?, ¿o es un caso aislado, a considerar por parte de dicha inspección?
Queremos creer, por el bien de nuestro futuro, que NO TODAS las maestras son señoras "berrinchudas" y falsas, en pose de buenas cuando están en público y mostrando la cara cruel a nuestros niños por ser distintos (a su juicio).
¿Acaso ser distinto no es lo que caracteriza al humano, como contrapartida del objeto inanimado, lo que distingue la vida de la muerte? Entonces cada vez que se nos habla de diversidad ¿es un mero doble discurso?
Reflexionamos sobre lo que ustedes ―los verdaderos profesionales en quienes depositamos nuestra confianza y por esa fe entregamos esta carta― llaman "Curriculum oculto", porque en realidad no somos más que padres que pretenden salvar a la futuras generaciones de caer en estas manos.
No es por nuestro niño ¡ya lo cambiamos de escuela! No es por nosotros, es por solidaridad. ¡Es por todos que pedimos ayuda!, pensando que el daño hecho a temprana edad es permanente y no tiene vuelta atrás. Pedimos, apenas, el derecho a ser escuchados.
Kerstin Vogelbacher y Alejandro Surjan–Trofo
Ciudad de la Costa, teléfono 696.6069
Con la esperanza de encontrar respuestas y un justo accionar por parte de las autoridades competentes en pro de soluciones para un tema que consideramos de gravedad, este comunicado se envía a:
Presidencia de la República
Ministro y Subsecretaria de Educación y Cultura
Autoridades de ANEP
Senadores y Diputados de la República
Prensa oral, escrita y televisiva
Elizabeth Óliver de Ábalos
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Miguel Ábalos y Elizabeth Óliver Telefax: (00.598.2) 601.5483
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Canelones ― Uruguay