Uruguay: REUNIÓN CON CANCILLERÍA POR HAITÍ
El Gobierno de Haití aceptó dar acceso ilimitado a un grupo de expertos de la Organización de Estados Americanos (OEA) para que verifiquen los resultados de los cuestionadas elecciones realizadas el pasado 28 de noviembre en ese país caribeño.
Así lo informó el secretario general adjunto de la OEA, Albert Ramdin, en declaraciones a la prensa este martes en Washington.
Ramdin señaló que la misión, designada por la organización hemisférica para la supervisión de los votos escrutados, estará integrada por expertos en legislación, estadísticas, tecnología de votación y la información, elegidos en consulta con los Gobiernos de Canadá, Francia y Estados Unidos.
Los integrantes de la referida comisión llegarán a Haití este miércoles con el objetivo de entregar una conclusión objetiva y argumentada sobre los comicios.
"Básicamente los expertos técnicos tendrán acceso ilimitado a la información e instalaciones, podrán examinar las tablas de resultados y los procedimientos que se siguieron para determinar el resultado", precisó el funcionario.
Agregó que, hasta ahora, no se ha fijado un plazo determinado para la presentación de las conclusiones finales, ni se ha establecido el tiempo que la misión durará en el país caribeño.
Sin embargo, indicó que el informe del análisis efectuado también será entregado al Consejo Permanente de la OEA.
"Queremos ser exhaustivos, queremos asegurarnos de que hacemos un buen control y al mismo tiempo somos muy conscientes de los límites de tiempo", exclamó.
Esta participación de la OEA se hace en respuesta a la solicitud del presidente haitiano, René Preval, quien en días pasado había solicitado al organismo la convalidación de los resultados presentados por el Consejo Electoral Provisional de Haití (CEP).
Abandono de Seitenfus
Por otro lado, Ramind también señaló que el representante especial de la OEA en Haití, Ricardo Seitenfus, abanadonará la nación caribeña en enero próximo.
"Él está saliendo del país por decisión propia (...) Había solicitado hace cuatro meses su retiro”, dijo Ramind.
Seitenfus fue destituido el pasado lunes tras emitir comentarios críticos sobre la gestión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Haití.
La destitución se produce tras la publicación del periódico suizo Le Temps de unas declaraciones atribuidas a Seitenfus en las que cuestiona el papel de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah, por su sigla en inglés), presente en el país desde 2004, y la política de la comunidad internacional hacia la nación caribeña
Según el criterio de Seitenfus, la Minustah impone tropas en un Estado que no está en guerra civil, ni representa amenaza internacional.
Indicó que Haití no es una amenaza internacional, que no se parece a Irak o a Afganistán, por lo que no se justifica la presencia de las tropas de las Naciones Unidas en la isla.
Ramind dijo que, hasta el momento, la OEA no ha designado al suplente de Seitenfus, pero aseguró que apenas éste sea seleccionado será difundido a los medios internacionales.
EL TERREMOTO CAUSÓ LA MUERTE DE MÁS DE 200 MIL PERSONAS
Guarionex Rosa
Santo Domingo
A pocos días de que el pueblo haitiano recuerde con tristeza la destrucción de su capital Puerto Príncipe y ciudades cercanas por el terremoto del 12 de enero, la situación del país sigue en una enorme incertidumbre de reconstrucción material, política y de salud.
Los males no le han dado tregua a Haití en los últimos 30 años luego de la explosión de la epidemia del Sida, que erróneamente los científicos señalaron que se propalaba por contacto con personas haitianas, homosexuales y drogadictos.
Como resultado de aquella calumnia, reconocida después por los científicos, en cuanto a los haitianos concernía como un error, el país perdió su turismo que le daba vida a las ciudades costeras y causó un enorme daño espiritual entre muchas familias.
El Sida aparecía entonces a partir de 1980 como una enfermedad de la cual era sospechoso cualquiera que tuviera una gripe virulenta o recurrente, sin importar el rango social, la condición económica o la dignidad en la vida pública que tuviera el afectado.
El 12 de enero pasado sobrevino el terremoto que destruyó la ciudad de Puerto Príncipe, donde cayeron la catedral de Nuestra Señora y el Palacio Nacional, entre otros sitios emblemáticos de la ciudad que tenían un centenar de años de construidos.
Cuando a las pocas horas del terremoto el presidente René Préval apareció ante las cámaras de televisión de CNN, lucía un hombre atontado, tan desorientado como la población que corría de un lado a otro, porque se habían caído su palacio y su residencia.
El terremoto causó la muerte de más de 200 mil personas y heridas a muchos más, quienes se encontraron en el desamparo, con los hospitales, las parroquias, la universidad, los liceos y escuelas públicas en el suelo y las comunicaciones con el exterior cortadas.
El Gobierno de la República Dominicana socorrió inmediatamente con personal médico, enfermeras, ambulancias, comida caliente y el presidente Leonel Fernández viajó por avión para ofrecerle aliento y colaboración a su colega haitiano, Préval.
La destrucción que se observó en los primeros momentos por la televisión vía satélite, sensibilizó en tal forma al mundo entero que el enviado de CNN, doctor Sanjay Gupta, un corresponsal médico reconocido, tomó el bisturí para operar heridos en la calle.
Cólera: el acabose
La epidemia del cólera que en dos meses ha matado a cerca de 3,000 personas fue el acabose y reveló la fragilidad de la compactación de la ayuda internacional en la cual están comprometidos muchos países y organismos internacionales de todo el mundo.
El brote está consumiendo las energías de Haití, distrayendo su atención en la enorme tarea de reconstrucción que no comienza y haciendo que la epidemia se aposente en territorio dominicano, con la contaminación de personas y el ambiente de ríos y lagos entre los dos países.
Las varias reuniones internacionales y el reclamo de los haitianos para que se patentice la ayuda exterior no han tenido ningún resultado.
El primer ministro Jean Max Bellerive declaró ayer su inconformidad con el manejo internacional porque no le permite al país jugar su rol.
Bellerive había expresado esa inconformidad hace tres semanas cuando se reunió en Santo Domingo la comisión de seguimiento del caso haitiano. Aunque sus quejas fueron expresadas en privado, la parte dominicana tomó buena nota de las mismas.
Se cree que la epidemia del cólera que ya traspasó la frontera dominicana, como era de esperarse y ha provocado poco más de cien casos de enfermedad y ninguna muerte, se originó en las vecindades del cuartel del regimiento de Nepal que integra la MINUSTAH, fuerza de paz de la ONU.
Naciones Unidas no ha reconocido esa situación, pero desde el primer momento, sin acusar a nadie, el presidente Préval declaró que la epidemia había sido importada a su país, creyéndose que no pudo ser por la frontera porque tal enfermedad no se conocía en la RD.
El quebranto haitiano ha suscitado enorme controversia y ha revivido el rencor subyacente contra la comunidad internacional. Como resultado de esas contradicciones, la semana pasada fue destituido el representante de la OEA, Ricardo Seitenfus.
Al señor Seitenfus, de Brasil, el periódico suizo Les Temps le atribuyó decir que el Consejo de Seguridad de la ONU ha impuesto a los cascos azules desde 2004 tras la salida del Presidente (Jean Bertrand Aristide).
Según el señor Seitenfus, Haití paga por su proximidad a Estados Unidos “y a sus pobladores se les castiga por declarar su independencia en 1804 y cometer un crimen de lesa majestad para un mundo inquieto”.
El funcionario de la OEA fue más lejos al decir: “Occidente es entonces un mundo colonialista, esclavista y racista que basa su riqueza en la explotación de tierras conquistadas.
El modelo revolucionario haitiano da miedo a las grandes potencias”.
Tranque electoral
El tranque electoral tras los comicios del 28 de noviembre pasado durante los cuales salieron adelante en primer lugar la ex primera dama Mirlande Manigat, con el 31%, y Jude Célestín con el 21%, provocó una poblada en Puerto Príncipe porque en el conteo el Consejo Electoral dejó fuera a un candidato muy popular, el cantante Michel Martelly, quien supuestamente obtuvo el 21%.
La ambivalencia del Consejo, dependiente también de las presiones internas y externas, al parecer ha sido responsable de que no haya decisión para el pase a una segunda vuelta entre Manigat y Célestin o entre los tres.
La segunda vuelta de las elecciones debía celebrarse más adelante en enero para que el nuevo gobernante tome posesión en mayo. El presidente Préval ha anticipado que no se mantendrá en el poder más allá del 14 de mayo, fecha de su término.
Las rivalidades políticas de hoy recuerdan a los estudiosos de Haití las de 1957 cuando compitieron los candidatos Francois Duvalier, Louis Dejoie y Daniel Fignolé, que como Martelly era el amo de las barriadas pobres. En el tranque de aquella vez, pasó a la Presidencia Duvalier, quien duró en el poder hasta su muerte en 1971.