EL INVISIBLE EXILIO INTERNO

Que siempre hubo gente viviendo en las calles, es verdad. Pero que ahora hay más gente que antes viviendo en las calles también es verdad. Casi no hay plaza o espacio público donde no viva gente, o lo que queda de ella tras la droga, el alcohol y el hambre. Hay gente viviendo y cagando en la calle en la Plaza Independencia, en el monumento a la Bandera, en Bulevar Artigas y Garibaldi y en Bulevar Artigas y Caribes, en el lago del Parque Rodó, en el Templo Inglés, y así podría seguir y seguir por páginas y páginas.
Paralelamente a esto, nunca hubieron tantos refugios nocturnos y hogares diurnos como ahora. Nunca se hizo tanto por los desplazados como se está haciendo ahora, y sin embargo, cada día son más los expulsados por el sistema, los exiliados internos del capitalismo. ¿Por qué sucede esto precisamente ahora, cuando se supone que se ha comenzado a redistribuir la riqueza? Algo está fallando. Se construyen viviendas para erradicar los cantegriles, pero cada vez hay más cantegriles. Hay algo que no se está haciendo bien.
Por lo pronto, se me ocurre que debería estar prohibido vivir en la calle y debería estar prohibida la mendicidad, hasta la mendicidad embozada de venta de estampitas a voluntad debería estar prohibida. Revolver la basura y comerla, debería estar prohibido. Pero claro, para poder prohibir esas cosas hay que ofrecer alternativas. Es imprescindible ofrecer alternativas para prohibir la marginalidad.
En lugar de atemperar los efectos de la pobreza mediante planes asistenciales, hay que prohibirla, hay que hacerla insoportable. Luego de creados los organismos y los mecanismos pertinentes, hay que hacer insoportable la marginalidad como forma de obligar a los marginados a integrarse. ¿Qué lo que propongo es una barbaridad? Y bueno… proponga una alternativa. Lo que es cierto es que así como están las cosas, vamos de mal en peor.
Fuente: COMCOSUR AL DÍA