¿Hay, por ahí, alguna alma caritativa que tenga la bondad de orientarme?
ΚΑΤΑ ΜΑΤΘΑΙΟΝ (Mateo 19:14 - original)
ὁ δὲ Ἰησοῦς εἶπεν· ἄφετε τὰ παιδία καὶ μὴ κωλύετε αὐτὰ ἐλθεῖν πρός με, τῶν γὰρ τοιούτων ἐστὶν ἡ βασιλεία τῶν οὐρανῶν.
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Sagradas Escrituras (1569)
Y Jesús dijo: «Dejad a los niños, y no les impidáis de venir a mí; porque de los tales esel Reino de los cielos».
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Reina Valera (1909)
Y Jesús dijo: «Dejad á los niños, y no les impidáis de venir á mí; porque de los tales es el reino de los cielos».
La Biblia de las Américas (1997)
Pero Jesús dijo: «Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a mí, porque de los que son como éstos es el reino de los cielos».
La Nueva Biblia de los Hispanos (2005)
Pero Jesús dijo: «Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a Mí, porque de los que son como éstos es el reino de los cielos».
Anoche, tarde, en noticiero televisivo, me informé de una categórica afirmación del Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, actualmente en Chile: "La Iglesia es la institución que con más fuerza ha luchado contra ese fenómeno, y esperamos que todas las otras instituciones luchen con la misma fortaleza y con la misma consciencia que la Iglesia católica".
Esta mañana, temprano leí palabras muy parecidas en la frecuentemente interesante columna semanal del sacerdote jesuita Felipe Berrios –Factor Humano - revista El Sábado, d’ El Mercurio–, seguramente escrita antes de las citadas declaraciones del Cardenal Bertone: “Incluso –en pleno ambiente de recogimiento propio de Semana Santa– algunas de las quejas de indolencia en el actuar han salpicado, injustamente, al mismo Papa Benedicto XVI. Es odioso que se quiera involucrar a Benedicto XVI, cuando él mismo ha sido la autoridad eclesiástica que más firmemente ha enfrentado el tema de abusos sexuales y ha dado señales claras de que estos delitos y quienes los cometen no se les tolerará en la Iglesia Católica. El Papa ha sido implacable en investigar, denunciar, esclarecer y pedir disculpas, en casos tan emblemáticos como los abusos sexuales en diócesis de Estados Unidos, en la Congregación de los Legionarios de Cristo y en la Iglesia Católica de Irlanda”.
Pero, luego, a través AFP, Associated Press, EFE y REUTERS, tomé conocimiento de cuatro noticias, diametralmente antagónicas de ambas defensas, todas divulgadas entre ayer y hoy –ver archivos anexos–, denunciando gravísimos encubrimientos de sacerdotes pedófilos de la Iglesia Católica, por parte del actual Papa.
Por eso, ahora estoy muy confuso, mismo perdido entre estas demasiado contradictorias situaciones, preguntándome si tales agencias internacionales de noticias –ninguna siquiera sospechosa de mínimo izquierdismo ateo– mienten, complotando contra El Vaticano, o si estoy sufriendo un ataque de analfabetismo funcional, o si el cansancio acumulado ya no me permite razonar correctamente …
¡¡¡Por favor, ayúdenme a comprender que, exactamente, sucede!!!
Mientras tanto, tentaré apaciguarme con la reflexión que concluye la referida columna de Felipe Berríos: “[…] un principio de respuesta, para superar la situación en que se encuentra la Iglesia Católica; tenemos que volver a la materia que le dio origen. Es decir, sacudirnos de la pompa que obstaculiza la sencillez y la verdad del Evangelio y que este vuelva a ser una buena noticia para todos. Para eso, hay que despojarse de todo lo que nos impide seguir a Jesús camino de la cruz, acercarnos a los pobres e identificarnos con los marginados”.
Jorge Araya
La Iglesia es la institución que más ha luchado contra la
pederastia, dice el cardenal Tarcisio Bertone
10 de abril de 2010
Santiago de Chile, 10 abril (EFE).- El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, aseguró –hoy, en Chile– que la Iglesia católica "es la institución que con más fuerza ha luchado" contra la pederastia, a pesar de que se ha visto salpicada por varios casos de abusos sexuales a menores.
"La Iglesia es la institución que con más fuerza ha luchado contra ese fenómeno, y esperamos que todas las otras instituciones luchen con la misma fortaleza y con la misma consciencia que la Iglesia católica", indicó, en declaraciones a la prensa, en la sureña ciudad de Concepción.
El cardenal Bertone, de visita en el país, viajó desde Punta Arenas a Concepción, una de las localidades más afectadas por el terremoto del pasado 27 de febrero, donde presidió una misa, en el atrio de la Catedral.
En la eucaristía, Bertone entregó a los asistentes un mensaje del papa Benedicto XVI, "de aliento y esperanza" y una exhortación a emprender "unidos, las tareas de reconstrucción", tras la catástrofe, que dejó casi 500 muertos, 800.000 damnificados y cuantiosas pérdidas materiales.
El Secretario de Estado del Vaticano dijo que transmitía "el saludo del papa Benedicto XVI, que quiere expresarles su cercanía, en momentos de dificultades para ustedes".
Agregó que, tan pronto se desencadenó la tragedia, el Pontífice "no dejó de rezar por las víctimas y sus familiares".
La misa duró casi dos horas y contó con la asistencia de unas 500 personas, entre las que se encontraban autoridades civiles, militares y parlamentarios.
Un grupo de representantes mapuches obsequiaron al cardenal sopaipillas, un alimento tradicional en Chile, que consiste en una base de harina de trigo, frita.
Este sábado, el Cardenal visitará los santuarios de Santa Teresa de Los Andes, unos 80 kilómetros al norte de Santiago, y de San Alberto Hurtado, en el barrio de Estación Central de la capital chilena.
Una carta del futuro Papa frenó la expulsión de un
cura pedófilo
10 de abril de 2010
El Papa Benedicto XVI, en un cargo previo en el Vaticano, recomendó cautela ante la expulsión de un sacerdote de la Iglesia Católica, que se declaró culpable de abusos a menores, según una carta dada a conocer el viernes, por abogados de las víctimas.
En una carta de 1985, escrita en latín y traducida para Associated Press, el entonces cardenal Joseph Ratzinger dijo al obispo de Oakland que necesitaba más tiempo "para considerar el bien de la Iglesia universal" mientras revisaba una solicitud para apartar al cura del sacerdocio.
La carta se dio a conocer mientras El Vaticano lucha contra las acusaciones de que el Papa administró mal los casos de abusos, cuando fue obispo en Alemania y responsable del Vaticano, antes de ser elegido Pontífice, en 2005.
Ratzinger escribió en la carta que los argumentos para expulsar al sacerdote eran "de importancia grave", pero, también, le preocupaba lo que "podría provocar el autorizar la expulsión para la comunidad de fieles de Cristo, especialmente considerando la poca edad de quien acusa".
Según Associated Press, que dio a conocer la noticia, el reverendo Stephen Miller Kiesle tenía, entonces, 38 años y había sido sentenciado, en 1978, a tres años de libertad condicional, después de declararse culpable del delito menor de conducta lasciva, por atar y abusar de dos niños, en la casa parroquial de una iglesia.
Según una carta de la Diócesis de Oakland, enviada a Ratzinger en 1981, Kiesle había solicitado dejar el ministerio activo y la Diócesis pidió a Ratzinger que accediera a que fuese "relevado de todas las obligaciones del sacerdocio, incluido el celibato".
"Esto es desafortunado"
Michael Brown, un portavoz de la Diócesis, realizó comentarios sobre la carta, pero dijo: "Creo que objetivamente [el registro] muestra que la Diócesis hizo lo correcto en 1978, y en 1987 fue retirado del sacerdocio".
Cuando se le preguntó sobre las informaciones respecto a los documentos, el viceportavoz del Vaticano, el reverendo Ciro Benedettini, dijo a REUTERS que "el entonces cardenal Ratzinger no encubrió el caso, pero quería estudiarlo con mayor atención por el bien de todas las personas involucradas".
Se negó a realizar más comentarios.
Los documentos entregados a REUTERS por el abogado de las víctimas, Jeff Anderson, muestran largos retrasos en las respuestas, la pérdida de documentos en El Vaticano y la molestia de la diócesis de Oakland.
Después de la respuesta de Ratzinger, el sacerdote George Mockel escribió al obispo John Cummins: "Según entiendo, al leer la carta, es que van a esperar hasta que Steve envejezca. Mi sensación es que esto es desafortunado".
"Lo que estos documentos demuestran, irrefutablemente, es que el cardenal Ratzinger en sí, de su propia mano, no sólo postergó la remoción de este sacerdote, sino que escogió proteger la reputación de la Iglesia por sobre el bienestar de los niños", dijo Anderson.
Anderson sostuvo que los documentos no se dieron a conocer antes porque los abogados estaban concentrados en demandar a la Diócesis, no al Vaticano.
El grupo de defensa de las víctimas SNAP –siglas en inglés de la Red de Supervivientes de Abusados por Sacerdotes– dijo que esperaba que se conocieran más documentos que relacionen al Papa Benedicto XVI con la mala gestión de los casos de abusos de menores.
"Sospechamos, con firmeza, que hay más documentos condenatorios como este, que demuestran que Ratzinger se alineó con los sacerdotes abusadores, en lugar de con los niños vulnerables", dijo Joelle Casteix, director occidental de SNAP.
El Papa evitó la expulsión de un cura pedófilo por "el
bien de la Iglesia"
10 de abril de 2010
El hoy Papa Benedicto XVI se opuso a la expulsión de un sacerdote, de California, acusado de abuso sexual, según un intercambio de cartas de los años 1980, por parte de autoridades eclesiásticas, divulgado el viernes por el abogado de dos de las seis víctimas del caso.
La serie de correspondencias, divulgadas por el abogado Jeff Anderson, muestra la reticencia expresada, en varias ocasiones, por el entonces cardenal Joseph Ratzinger –actual Papa–, cuando altas autoridades de la diócesis de Oakland (norte de California) plantearon la necesidad de expulsar al sacerdote Stephen Kiesle, implicado en un sonado caso de pedofilia, en 1978.
Según las cartas, que datan desde 1981, la jerarquía de la Iglesia Católica en California recurrió a Ratzinger, porque era, entonces, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cargo desde el cual se resistía a la destitución del cura Stephen Kiesle "por el bien de la Iglesia Universal", según el texto de una carta escrita en latín.
Kiesle terminó por ser destituido en 1987.
En una carta enviada por el obispo de Oakland, John Cummins, al Vaticano, en junio de 1981, pide a las autoridades expulsar a Kiesle, citando un caso judicial de 1978, en el cual el sacerdote reconoció los hechos ante un tribunal, donde fue acusado de abusar de seis niños, de entre 11 y 13 años.
Otra carta de Cummins, enviada en febrero de 1982, al entonces cardenal Ratzinger, vuelve a reclamar la destitución de Kiesle.
"Es mi convicción que no habrá ningún escándalo, si se cumple con esta petición", escribió Cummins, advirtiendo que "podría surgir un escándalo en la comunidad, si al Padre Kiesle se le permitiera regresar a la actividad ministerial".
Luego, se envió otro pedido para actuar contra Kiesle, en septiembre de 1982, pero sólo recibió como respuesta que el tema se resolvería "en el momento oportuno", muestra el intercambio de cartas de la diócesis de Oakland.
En 1985, cuatro años después de la primera carta, las autoridades de la diócesis de Oakland seguían esperando una respuesta del Vaticano, sobre el estatuto del pedido para expulsar al sacerdote Kiesle.
Fue entonces cuando Ratzinger respondió a Cummins, en una carta en latín, en la cual, aunque admite la "gravedad" del caso, se declara reacio a tomar acciones inmediatas, porque necesita considerar el efecto que tendrá "en el bien de la Iglesia Universal".
Ratzinger le informa a Cummins que el caso debe ser sometido a una "cuidadosa consideración; por lo tanto, tomará un período más largo de lo normal".
En respuesta, el reverendo de la diócesis de Oakland, George Mockel, le dice a Cummins que cree que los funcionarios del Vaticano "van a congelar" el caso "hasta que [Kiesle] sea un poco más mayor", escribió sobre el cuestionado sacerdote, por entonces menor de 40 años.
Kiesle fue destituido en 1987 y trabajó, después, como coordinador, en una parroquia en Pinole, al norte de California, durante ocho meses, dijo a AFP Anderson, abogado de dos de sus víctimas, en un caso civil contra la diócesis de Oakland.
Anderson dijo que la correspondencia "definitivamente, pone al cardenal Ratzinger y al Vaticano en medio de un encubrimiento y una negación continua" de los casos de pedofilia, en el seno de la Iglesia Católica.
El portavoz del Vaticano, Ciro Benedettini, defendió el manejo del caso por parte de Ratzinger, en una declaración a la agencia de noticias italiana ANSA, el viernes.
"El entonces cardenal Joseph Ratzinger no encubrió el caso, como queda claramente entendido al leer la carta, sino que expresa la necesidad de estudiar el caso con una cuidadosa atención, teniendo presente el bien de todas las personas implicadas", dijo Benedettini.
Por este caso, Kiesle fue sentenciado a tres años de libertad condicional. En 2004 fue sentenciado a seis años de cárcel, por abusar de una niña, en 1995.
Para Anderson, Kiesle logró una pena muy blanda en el caso de 1978 "por la influencia que tiene la Iglesia".
Este nuevo caso de pedofilia se suma al escándalo que ha golpeado, en los últimos meses, a las iglesias de Irlanda, Austria, Estados Unidos e, incluso, de Alemania, lugar de nacimiento del Papa Benedicto XVI.
Un nuevo escándalo de pedofilia sacude la Iglesia
canadiense
Por Michel Viatteau - 9 de abril de 2010
Canadá está sacudido por un nuevo escándalo de pedofilia: hace 20 años, varios sacerdotes y responsables del Vaticano podrían haberse mantenido silenciosos frente a acusaciones contra un sacerdote transferido a la Santa Sede, para ocupar puestos de responsabilidad.
El caso referido a Bernard Prince, hoy secularizado y encarcelado, fue revelado por una carta, de 1993, del obispo de Pembroke de entonces, Monseñor Joseph Windle, de la cual la AFP obtuvo, este viernes, una copia, y se suma al creciente escándalo por la inacción de la Iglesia Católica respecto de casos de abuso sexual, protagonizados por sus sacerdotes.
El documento fue presentado ante un tribunal de Ontario, que debe estudiar varias demandas de víctimas del ex sacerdote, actualmente de 75 años y condenado, en 2008, a cuatro años de prisión, por abusar de 13 niños, hace varias décadas.
Cuando la carta fue escrita, Prince acababa de ser designado en El Vaticano, donde tuvo responsabilidades relativamente importantes, en el seno de la administración encargada de las misiones, hasta su retirada, en 2004.
"Cuando el padre Prince fue propuesto, por primera vez, para su actual cargo en Roma [...], expliqué en la misiva al arzobispo José Sánchez, secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos que, aunque la acusación contra el padre Prince era muy seria, no me opondría a que se le diera una segunda oportunidad, en la medida en que eso le obligara a abandonar la escena canadiense", escribió Windle.
No obstante, al enterarse luego de la amplitud del caso –en un principio, había creído que se trataba de un "incidente aislado", cuando las víctimas podrían ser más de 15–, Windle se opuso, firmemente, a cualquier tipo de promoción, incluida a la dignidad de obispo, que El Vaticano podría analizar otorgar a Prince, en esta carta dirigida al representante del Papa en Canadá, Monseñor Carlo Curis.
"Los obispos de Ontario que están al tanto de la situación (y son muchos), muy probablemente compartirían mi opinión, en ese sentido", añade, antes de citar a seis altos prelados.
Una promoción de este tipo, argumenta, podría incitar a alguna de las víctimas a abandonar su silencio y las consecuencias serían "espantosas" para la Iglesia canadiense y para la Santa Sede.
En un principio, Bernard Prince podría haber escapado al escándalo y las demandas, ya que sus víctimas, de origen polaco y con un gran respeto por la Iglesia Católica, renunciaron a denunciarlo.
El propio Prince tiene raíces polacas, según el abogado que representa a la mayoría de sus víctimas, Robert Talach. El sacerdote cometió la mayor parte de sus delitos en la pequeña localidad de Wilno, en Ontario, donde nació y que se enorgullece de albergar la primera comunidad polaca que emigró a Canadá. Windle indica que "las víctimas son de origen polaco y su respeto por el sacerdocio y la Iglesia les ha llevado a renunciar a hacer públicas estas denuncias, o a presentar una demanda contra un sacerdote". "Si hubiera ocurrido en otra parte, es muy probable que se hubieran realizado acusaciones, hace mucho tiempo, generando un escándalo", añadió.
Transferido al Vaticano, Prince tuvo responsabilidades relativamente importantes, en el seno de la administración encargada de las misiones, donde se quedó hasta su retirada, en 2004. Las agresiones sexuales que cometió, entre los años 1960 y 1980, no se conocieron hasta 2005.