Por los fusilados de San Lorenzo.
Ángeles Arencibia
Las Palmas de Gran Canaria
Francisco González Tejera (Tamaraceite, 1960) es nieto de represaliados por doble partida. A su abuelo Francisco lo fusilaron en el 37 y a su otro abuelo, Juan, lo metieron preso en el campo de concentración de Gando. Francisco impulsa ahora un homenaje a los fusilados de San Lorenzo.
Representantes de distintas organizaciones vecinales, ecologistas, de la memoria histórica, sindicales y políticas se reúnen esta tarde para constituir la Plataforma por el Reconocimiento y Homenaje a los cinco fusilados de San Lorenzo. La cita es en la Casa de la Cultura de Tamaraceite, en el mismo edificio que albergó al Ayuntamiento de San Lorenzo. En el salón donde se celebraban los plenos municipales.
El 29 de marzo de 1937 Juan Santana Vega, alcalde comunista de San Lorenzo; Antonio Ramírez Graña, secretario municipal; Manuel Hernández Toledo, jefe de la Policía Municipal; Matías López Morales, secretario de la Federación Obrera, y Francisco González Santana fueron fusilados tras ser condenados por «un delito de adhesión a la rebelión» en un consejo de guerra. Todos ellos participaron en lo que eufemísticamente se llamó Los sucesos de San Lorenzo, un intento de resistir que acabó con fusilamientos, cárcel y con la desaparición del propio municipio, convertido en un barrio de la capital.
Francisco González Tejera es nieto de Francisco González Santana, uno de los fusilados. Cuenta que su padre y sus tíos, hijos de Francisco, se criaron en la Casa del Niño y que su familia pasó siempre mucho miedo. El abuelo materno, Juan Tejera, estuvo preso en Gando. «Yo viví cosas muy fuertes en mi familia, persecuciones..., lo típico del franquismo», relata.
La plataforma que se constituye hoy pretende enmendar lo que González denomina un «olvido histórico e institucional. Queremos», afirma, «que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria reconozca a esta gente».
La plataforma pedirá que se plante un monolito en el antiguo ayuntamiento y también una placa con sus nombres. También proponen unas jornadas anuales de análisis histórico de las que salga «una propuesta didáctica para los colegios de la zona, porque el mejor camino hacia la fraternidad es el conocimiento».
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