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El polvorín

Carta de América del Valle, mientras solicita asilo político en la embajada de Venezuela

24 Junio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

Apoya la solicitud de asilo para América del Valle, perseguida política por defender la tierra de San Salvador Atenco

El día de hoy, tras cuatro años como perseguida política, América del Valle, integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco solicitó asilo en la Embajada de Venezuela en la Ciudad de México.

Pronunciamiento en torno a la petición de asilo político de América Del Valle a la República Bolivariana de Venezuela

Los abajo firmantes, pertenecientes a la comunidad internacional, le solicitamos le brinde asilo político a la luchadora social mexicana América del Valle Ramírez, quien es perseguida por el Estado Mexicano desde el mes de mayo de 2006, fecha en que el pueblo de San Salvador Atenco (en Texcoco, México) fue reprimido por la Policía Federal. Represión que dejó un saldo de dos jóvenes muertos, centenares de presos y una veintena de mujeres abusadas sexualmente.

Desde entonces América ha sido perseguida, enfrentado demandas judiciales con cargos iguales a los imputados a Ignacio del Valle Medina, dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, su padre, que fue sentenciado por estos cargos a 112 años de prisión sin haberse comprobado su culpabilidad, ya que la verdadera causa de su encierro fue haber dirigido la resistencia contra la construcción de un aeropuerto que los despojaría de sus tierras.
Es por eso que solicitamos el asilo político para América Del Valle que cumple el status de ser perseguida y acosada por el estado mexicano a causa de sus ideas.

ATENTAMENTE:

Obispo Samuel Ruiz García, Obispo Raúl Vera, Padre Miguel Concha Malo, Ana Esther Ceceña Oscar González, Pablo Romo, Gilberto López y Rivas, Miguel Álvarez Gándara, Dolores González Saravia, Héctor Díaz Polanco, Luis Hernández, Carlos Fazio, Lucio Oliver, José María Calderón, Raquel Sosa, Enrique González Ruiz, Silvia Ribeiro, Armando Bartra, Enrique Rajchenberg, Magdalena Gómez, José Steinsleger, Roberto Manero Brito, Oscar Ugarteche, Francisco López Bárcenas, Catalina Eibenschutz, Rafael Reygadas, Carlos Rodríguez Wallenius, Elvira Concheiro, Alicia Castellanos, Rubén García Clark, Martin Esparza Flores, Humberto Montes de Oca, José Antonio Almazan, Erika Zamora, Carmen Cariño Trujillo, Efrén Cortés, Héctor de la Cueva, Jorge Cázares Torres, Rebeca Peralta Mariñelarena, Luis Daniel Hocsman (Argentina), Bernardo Mançano Fernández, Elder Andrade de Paula y Roberta Lobo (Brasil), Leonel Rivero, Gonzalo Ituarte, Juan Brom, Jesús Serna Moreno, Margarita Favela, Aldo Rabiela, Cuauhtémoc Amezcua, Jorge Fernández Sousa, Juan Bañuelos, Clemencia Correa, Consuelo Sánchez, Guadalupe Valencia, Maya Aguiluz, Carlos Morera, Camilo Pérez Bustillo, Guillermo Briseño, Luis Arizmendi, Arturo Avila, José Gandarilla Salgado, Juan Campos Vega, Nayar López Castellanos, Claudio Albertani, Francisco Gallardo, Edgar Sánchez, Maricarmen Montes, Cristina Steffen; Grupo de Investigación Memoria y Futuro de la UAM Xochimilco: Verónica Gil, Adriana Soto, Mariana Robles, Marta Rivas; Grupo de Trabajo Desarrollo Rural de CLACSO: Luciano Concheiro, Alicia Izquierdo, Ricardo Pino, Raúl Villamil Uriarte; Angélica Rosas, Alberto Trejo, Griselda Gunther, Adrian Sotelo, José Ernesto Ramírez, Beatriz Canseco, Marta Guzmán, Silvia Carrizosa, Mayra Eslava Galicia, Guadalupe Espinoza, Germán Ortiz, Oscar Ramírez, Gabriela González, María del Carmen Rodríguez, Julio Muñoz, Andrea Trejo, Sarahi Ángeles, Miguel Ángel Aguilar, Rubén Sarabia Sánchez (Simitrio), Sergio Espinal, Artemio Ortiz Hurtado, Juan de Dios Hernández, Cayo Vicente, Leopoldo Ayala, Carmen Gallegos, Efigenia Garnica, Virginia Zamora, Jesús Guzmán Flores, Armando Martínez Rosales, Gabriela Rangel, Karla Isaeth Díaz Pérez, Rodrigo Castillo, Itza Varela Huerta, Amarela Varela Huerta, Ali Siles Bárcenas, Norma Cecilia Vázquez Monfil, David Navarrete Rosas, Marisol Gómez, Ricardo Martínez Martínez, Rogelio Reyes, Alejandra Hernández Arreola.

Diputados: Agustín Guerrero, Víctor Castro Cosío, Adolfo Orive, Alejandro López Villanueva.

Organizaciones: Sindicato Mexicano de Electricistas, Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación: Secciones III de Baja california sur, IX y X del Distrito Federal, XIII de Guanajuato, XVIII de Michoacán, XIV de Guerrero, XIX de Morelos, XXIII y LI de Puebla, XXIV de Querétaro, XXVI de San Luis Potosí, XXXVI del Valle de México, XXXII de Veracruz, XV de Hidalgo, IV de Campeche, XXV de Quintana Roo, Comité Ejecutivo Nacional Democrático del SNTE, SUTIN, STUNAM, SUTIEMS, CUT, FPFV, UPVA 28 DE Octubre de Puebla, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con América Latina (Sicsal), Comité Monseñor Romero, Comunidades Eclesiales de Base, Derechos Humanos México, Movimiento Popular de Pueblos y Colonias del Sur, Pueblos en lucha por la Tierra, San Andrés Totoltepec, Mujeres para el Diálogo, Secretariado Social Mexicano, Municipio Autónomo de San Juan Copala, Coordinadora Estatal del Magisterio Democrático de Zacatecas Sección LVIII, Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, Promotora de Lucha de los trabajadores de la Educación en Querétaro, Movimiento de Unidad Socialista, Unión Democrática Magisterial, Unidad Sindical Democrática del IPN, Organización Zapatista Educación para la Liberación de Nuestros Pueblos, Comunidad de San Pedro Atlapulco, Estado de México.

Puedes apoyar la solicitud de asilo enviando tu adhesión al correo:

maresiamare@yahoo.com

 

 

 

Letter from America del Valle, seeking political asylum in Venez

 

23 de junio de 2010.- Hoy por la mañana América del Valle solicitó asilo en la embajada de Venezuela en México en la Ciudad de México. América, hija de Ignacio del Valle y de Trinidad Ramírez, líderes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco, es prófuga por luchar por la tierra, desde la masacre de Atenco el 3 y 4 de mayo de 2006, cuando fuerzas federales y estatales arremetieron criminalmente contra la comunidad de San Salvador Atenco, comunidades vecinas y organizaciones solidarias.

Hoy al mediodía, mientras se realizaba una concentración a las puertas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por la libertad de los 12 presos políticos de San Salvador Atenco, Trinidad Ramírez recibía una llamada de su hija que le avisaba de la decisión de pedir asilo en la embajada venezolana.

Ello mientras los ministros se reunían para resolver un amparo que liberaría o no a los 12 presos políticos de San Salvador Atenco, entre ellos Ignacio del Valle, padre de América, detenidos tras una brutal andanada del gobierno federal de Vicente Fox y estatal de Enrique Peña Nieto, que intentaban con detenciones ilegales, torturas, violaciones, muertes y amenazas parar el proceso de defensa de la tierra que el FPDT ha impulsado desde el año de 2001.

América del Valle no está comprendida dentro de los amparos a los 12 presos políticos. Por lo que permanecería prófuga tras darse el fallo de la corte.

Tras conocerse su decisión, de la movilización de la corte partió un contingente solidario para concentrarse frente a la embajada de Venezuela en la ciudad de México, en la colonia Polanco.

Esta es la carta donde América del Valle apunta su decisión:

Carta de América del Valle

Al pueblo de México:
A los pueblos de la orilla del agua, Atenco:
A mi madre, a mi padre y mis hermanos:
A todas las organizaciones y personas que luchan por la libertad y la justicia en nuestro país:

Han pasado cuatro años desde aquella bárbara agresión del gobierno federal y el gobierno del Estado de México contra nuestro pueblo digno y rebelde de San Salvador Atenco. Desde aquellas salvajes golpizas contra hombres, mujeres y niños; del allanamiento y destrozo de nuestros hogares; el asesinato de Alexis Benhumea y Javier Cortés; el encarcelamiento de más de 200 compañeros; la humillación y violación de decenas de nuestras compañeras durante su traslado al penal; la expulsión del país de amigas chilenas, alemanas y españolas que atestiguaron y sufrieron la represión. Todo, a manos de los cuerpos policíacos estatal, federal y municipal. Todo, ordenado, dirigido y supervisado personalmente desde un lugar situado a unos metros de los hechos, por el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto. Todo, impulsado por la presidencia de la República para cobrarnos la afrenta de haberle impedido arrebatarnos nuestras tierras para cerrar el negocio del sexenio: el de abrir un nuevo aeropuerto con un corredor comercial a todo lujo de varios kilómetros de largo.

Durante estos cuatro años hemos debido luchar y resistir en condiciones sumamente adversas, pero aún así hemos logrado liberar a la mayoría de los presos, han vuelto a su casa la mayoría de los perseguidos y lo más importante es que el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) está vivo y luchando incansablemente por la libertad de los presos que faltan, pero también atento a impedir el despojo de nuestras tierras.

Hoy estamos a escasos días del desenlace jurídico de la lucha por la libertad de nuestros presos. Hemos jugado la última carta legal que tenemos para lograrlo (el amparo definitivo), y la decisión está en manos de la última instancia legal a la que podemos recurrir en México: la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Quisiera equivocarme, pero todo apunta a que en los próximos días, los ministros atenderán a una decisión de Estado: dejar en la cárcel a algunos presos políticos de Atenco. Sacarán a unos cuantos, reducirán las condenas de otros, pero la realidad es que la injusticia prevalecerá. Una decisión con la que especulan tanto el PAN como el PRI; tanto Calderón, como Peña Nieto, padre y creador de toda esta barbarie. Habiendo una decisión de Estado de por medio (como ocurre también en el caso del SME), es muy difícil que la Corte no la acate. Son contados lo jueces dispuestos a desacatar una orden así girada desde el poder. Por temor o conveniencia, por presiones o por intereses. Basta hacer un breve recuento de su reciente actuar:

La SCJN ha dejado libre e impune a un gobernador que en cadena nacional fue evidenciado protegiendo a una red de grandes empresarios pederastas denunciados por Lydia Cacho, el góber precioso no fue ni siquiera molestado por la Corte.

Más de 20 muertos dejó la represión en contra de la APPO en 2006, las fotos de los sicarios de Ulises Ruiz disparando contra el pueblo de Oaxaca aparecieron en la portada de varios diarios de circulación nacional, cuando la SCJN revisó el caso no puso tras la rejas a ninguno de los sicarios y mucho menos ejecutó acción alguna contra el gobernador oaxaqueño.

Liberó, eso si, a paramilitares responsables de la masacre de Acteal, entre ellos, dos asesinos confesos.

En el caso de la guardería ABC, puso por encima la tradicional impunidad de los funcionarios que se enriquecen a costa de abaratar la calidad de los servicios que ofrecen, al profundo grito de justicia emanado del dolor por la muerte de 49 niños.

Ya una vez la Corte discutió el caso Atenco y decidió una aberración jurídica al referir que sí hubo violaciones a los derechos, pero que nadie era responsable de tales.

En nuestra patria no hay justicia. Me parece evidente que la Corte no puede sostener la aberración indefendible del “secuestro equiparado”, lo cual anularía las vergonzosas penas de hasta 112 años de cárcel para nuestros presos. Pero tienen la orden de buscar la maniobra “legal” para que algunos de nuestros compañeros aún no salgan libres, y todo indica que eso es lo que al final decidirán, más allá de la intención honorable de algunos de los jueces de poner fin de una vez por todas a esta profunda injusticia (nuestro reconocimiento a ellos). ¿De qué se trata? De ejercer un castigo ejemplar, descomunal contra los símbolos de la lucha social. Es una forma de advertir a los que se decidan a luchar, a qué se atienen si persisten en su intento. Saben que la situación es inestable. Tienen miedo, tratan de disuadir al pueblo de toda decisión de rebelarse, para atemorizarlo. Y por eso mismo es que creo que hay una decisión de Estado. La clase política requiere mantener la amenaza vigente, y por ahora no hay mejores candidatos para ello que los rebeldes, insumisos e incorruptibles campesinos del FPDT. Pero nosotros no lo aceptamos, queremos justicia, no más engaños de los mercaderes del derecho. No nos vamos a resignar, vamos a seguir luchando, porque en un país como el nuestro, donde se cierran las puertas de la justicia, la alternativa que nos queda es luchar y organizarnos para detener tanta impunidad.

Me encuentro ahora en esta embajada en México de la República Bolivariana de Venezuela, pidiendo asilo político después de cuatro años de incesante persecución política en mi contra, de no poder salir a la calle ni ver a mis seres queridos, de no poder volver a mi casa ni a mi pueblo. Cuatro años que han sido de amedrentamiento pero también de indoblegable resistencia. Tengo varias órdenes de aprehensión en mi contra, todos los amparos que he solicitado han sido rechazados por el poder judicial. Para mi, no hay más opciones, menos ahora que la Suprema Corte de Justicia de la Nación está a punto de cometer otra brutal injusticia.

Los cargos por los que a mi me persiguen, son los mismos y en los mismos hechos que los de mi papá. Y frente a esta decisión de Estado de dejarlo preso, me he visto orillada a tomar esta decisión, el asilo político, para continuar la lucha desde fuera, pero con más fuerza y en mejores condiciones. He logrado evitar ser encarcelada cuatro años, y por supuesto que si no han logrado apresarme, menos aún lograrán que me entregue por delitos que no cometí.

Es al pueblo de Venezuela y a su presidente, a quienes pido ayuda, porque he sido testigo de su alto espíritu de solidaridad hacia los pueblos que sufren injusticia. Muestra de ello son todos los programas que otorga el pueblo venezolano con médicos, profesores, petróleo barato, operaciones de la vista a cientos de miles de pobres en nuestra América, combatiendo al imperio yanqui y al capitalismo depredador con gran fortaleza y dignidad.

Me voy, pero no me rindo. Y desde aquí quiero agradecer al pueblo humilde que me ha protegido y resguardado todos estos años; no tengo con qué pagarles más que con mi lucha y mi fuerza.

Quiero que lo sepa mi pueblo, Atenco, a quien tanto amo y admiro por su valentía, con quien tengo muchos proyectos y espero regresar pronto para concretarlos, junto a mis compañeros. Quiero que lo sepa mi padre y mi madre y toda mi familia, también que lo sepan mis hermanos de lucha de todos los rincones de mi patria que es México:

Si sigo de pie es por todos ustedes, y aunque mañana esté lejos, cuéntenme entre las filas de los que resisten y luchan por un país mejor, por un México sin despotismo político, sin la corrupción, explotación y despojo que hemos sufrido por años, y que ya no estamos dispuestos a tolerar.

Y quiero que lo tengan siempre bien presente: ¡Venceremos! Ahora más que nunca, es momento de unirnos, de pelar juntos contra el enemigo común. Mineros de Cananea, de Pasta de Conchos, pueblo de La Parota y Copala, trabajadores del SME, maestros de la CNTE, estudiantes universitarios, padres de la guardería ABC, de los muertos y las muertas de Ciudad Juárez, familiares de los miles de inocentes asesinados por esta llamada “guerra” contra el narcotráfico, pueblo pobre y trabajador, sin prestaciones, ni buenos salarios, sobreexplotados y humillados, a ustedes me dirijo con todo mi respeto, tenemos que estar juntos, tenemos que acabar de una vez con tanto despojo y represión, tanto de Felipe Calderón, como de quien aspira a ser su sucesor, Enrique Peña Nieto.

Que también lo escuche fuerte y claro el Estado. No pudieron con Atenco y no podrán conmigo. Sigo y seguiré de pie, resistiendo, porque la saña de los de arriba jamás podrá marchitar la rebeldía sembrada y regada por años en la tierra de nuestra nación. Ni sus jueces ni sus medios mentirosos, ni su cárcel ni su persecución, ¡nada detendrá nuestro camino a la justicia y la libertad! En la trinchera que nos toque estar, estaremos con la frente y nuestro puño en alto.

Ni la embajada de la República Bolivariana de Venezuela, ni el Presidente Chávez, ni por supuesto los millones de venezolanos y venezolanas, tienen nada que ver con lo que afirmo. Ellos tienen su lucha propia, la cual admiro y siento como propia, pero nada han tenido que ver con mi decisión de entrar a esta embajada y pedir asilo, lo cual ha sido decisión mía, exclusivamente.

No estoy dispuesta a permanecer más tiempo escondida, acosada, maniatada. Ya son más de cuatro años así, y la situación no tiene visos de cambiar. Mi única alternativa para recuperar la libertad por ahora es acogerme al asilo político por parte de un gobierno realmente democrático y del pueblo; de una pueblo solidario con la rebeldía de sus hermanos de otras tierras. Quiero mi libertad para seguir luchando, para seguir estudiando, para seguir viviendo. Por eso he decidido pedirle al pueblo de Venezuela, a su presidente, Comandante Hugo Chávez, que me acojan en su territorio mientras logro recuperar mi derecho a seguir luchando en mi propio país.

Que el mundo entero voltee a mirar lo que sucede en México. Que observe atentamente lo que está por ocurrir en estos días: que la mayor instancia de justicia de nuestro país, es incapaz de plantar cara ante una decisión de Estado, aún cuando éste cometa la más burda y lacerante de las injusticias.

 

Letter from America del Valle, seeking political asylum in Venez

To the people of Mexico:
To the peoples at the edge of the water, Atenco:
To my mother, father and brothers:
To all the organizations and people struggling for freedom and justice in our country:

Four years have gone by since that vicious attack by the federal and state governments against our honorable, rebellious people in San Salvador Atenco. Since those savage beatings of men, women and children; the search and destroy of our homes; the murders of Alexis Benhumea and Javier Cortés; the imprisonment of more than 200 comrades; the humiliation and rape of dozens of our women comrades on the way to prison; the deportation from the country of our Chilean, German and Spanish friends who witnessed and suffered the repression. All this at the hands of state, federal and municipal police. All ordered, directed and personally supervised from a spot just a few feet away by State of Mexico governor Enrique Peña Nieto. All this set in motion by the President of the country to make us pay for the affront of having stopped him from grabbing our lands to close the biggest business deal of his regime: the inauguration of a new airport with a deluxe commercial corridor extending for several miles.

During these four years, we’ve had to struggle and resist in highly adverse conditions, but even so, we’ve been able to free most of the prisoners. Most of the pursued people have been able to come home, and most important of all, the Peoples’ Front in Defense of the Land (FPDT) is alive and struggling tirelessly for the freedom of the remaining prisoners, always on the alert to stop the plunder of our lands.

Today we’re just a few days away from the legal resolution of our prisoners’ struggle for freedom. We’ve played the last legal card we have (a petition for a protective writ), and the decision is in the hands of the highest judicial body we can turn to in Mexico: the federal Supreme Court.
I hope I’m wrong, but all indications are that in the next few days, the judges will make a State decision, leaving some of the Atenco political prisoners in jail. They’ll let a few go and reduce the sentences of others, but the reality is that injustice will prevail. A decision involving speculation of both the PAN and PRI parties, of both Calderón and Peña Nieto, the father and creator of all this carnage. Since there’s a State decision involved (just as there is in the SME case), it’s highly unlikely that the Court won’t abide by it. Only very few judges are willing to disobey an order handed down from the realms of power, whether for fear, personal benefit, pressure, or hidden interests. We only have to look at a few of their recent decisions:
The Court has let a state governor go free and unpunished after taped conversations were released on a national news chain proving his protection of a network of big business pedophiles denounced by Lydia Cacho; the “precious guv” wasn’t the least bit bothered by the Court.

More than 20 people were killed in the repression against the APPO in 2006, and photos of Governor Ulises Ruiz’s hired killers firing on the people of Oaxaca appeared on the front page of several national newspapers, but when the Court reviewed the case, it didn’t put any of the assassins behind bars, much less take any action against the Governor.

But it did free the paramilitaries responsible for the Acteal massacre, including two men who had confessed to the murders.

In the case of the ABC Nursery, the Court upheld the traditional impunity of functionaries who enrich themselves by cheapening the quality of services offered, even in the face of the cry for justice springing from grief over the death of 49 children.

The Court already discussed the Atenco case and came up with a legal aberration, saying that yes, there were human rights violations, but that no one is responsible for them.
In our country there is no justice. It’s clear to me that the Court cannot uphold the indefensible aberration of “aggravated kidnapping”; a clear stand on this issue would revoke the shameful sentences of up to 112 years in prison for our prisoners. But the Court has orders to look for a “legal” maneuver to prevent the release of some of our comrades. All indications are that this will determine the final decision, despite the honorable intention of very few judges to put an end to this deep injustice once and for all (our acknowledgement to them for this). What’s this all about? Handing down a spectacular, exemplary punishment to people who are symbols of social struggle. It’s a way of warning all those who decide to struggle of what will happen to them if they follow through with their intentions. The decision-makers know the situation is unstable. . They’re afraid. They’re trying to discourage people from making any decision to rebel. They’re trying to terrify them. That’s why I think this is a State decision. The political class must make good on its threats, and for now, what better candidates than the rebellious, unbowed, incorruptible campesinos of the FPDT. But we don’t accept this. We want justice, not more tricks from law merchants. We’re not going to resign ourselves to this. We’re going to keep on fighting, because in a country like ours where the doors of justice are closed, the only alternative left to us is to struggle and get organized to stop all this impunity.

I’m now in the Venezuelan Embassy in Mexico, seeking asylum after four years of unceasing political persecution against me, of not being able to be out on the streets, of not being able to see my loved ones, of not being able to go home to my house or to my town. Four years of intimidation but also of unbending resistance. There are several arrest warrants out for me. All of the protective orders I’ve requested have been denied by the judiciary. For me, there are no options left, especially now when the Supreme Court is at the point of committing another brutal injustice.
The charges against me are the same as those against my dad. And in the face of the State decision to keep him locked up, I find myself driven to make this decision to seek political asylum, to continue the struggle from outside the country, more vigorously and in better conditions. I’ve been able to avoid imprisonment for four years, and it goes without saying that if they haven’t been able to capture me, they’re certainly not going to make me turn myself in for crimes I didn’t commit.

It’s to the people of Venezuela and their president that I’m turning for help because I’ve witnessed their strong spirit of solidarity towards other peoples suffering injustices. Some examples of this are the programs offered by the Venezuelan people providing doctors, teachers, cheap oil, and eye surgery to hundreds of thousands of poor people in our America, combating yankee imperialism and predatory capitalism with strength and dignity.
I’m leaving, but I’m not giving up. And from where I am, I want to thank all the humble, honest people who have kept me safe during these years. The only thing I have to repay them with is my struggle and my vital force.
There’s one thing I want my people, the people of Atenco, to know ––the people I love so much and admire for their courage, the people I’ve shared so many projects with, which I hope to be able to come back and carry out along with other comrades. I want my father and mother and my whole family to know this, too, and all my brothers and sisters in struggle in the far corners of my homeland, Mexico: If I keep on struggling it’s because of all of you, and even though tomorrow may be far away, you can count me in the ranks of all of you who resist and struggle for a better country, for a Mexico without political despotism, without the corruption, exploitation, and looting that we’ve suffered for years and that we’re no longer willing to tolerate.

And I want you to always bear this in mind. We will win! Now, more than ever, is the time to unite, to fight together against our common enemy. Miners of Cananea, of Pasta de Conchos, opponents of La Parota, people of Copala, workers of SME, teachers of the CNTE, university students, parents of the children of the ABC nursery, parents of men and women killed in Ciudad Juárez, families of thousands of innocent people killed in this so-called “anti-drug war,” poor and working people without job benefits or decent wages, over-exploited and humiliated ––I speak to you with the greatest respect. We have to stand together. We have to do away with all this plunder and repression once and for all, whether by Felipe Calderón or by the one who wants to take his place, Enrique Peña Nieto.
Let the State hear this, loud and clear. They couldn’t crush Atenco, and they won’t crush me. I’m in struggle and always will be, resisting, because the viciousness and cruelty of those on top will never be able to wither the rebelliousness that’s been sown and watered for years in the lands of our nation. Not all their judges or their lying media or their jails or their persecution will ever stop us on the road to justice and freedom! Whatever our battle trenches may be, we’ll be fighting with our heads held high and our fists raised.

Neither the Venezuelan Embassy, nor President Chávez, nor the millions of Venezuelan people have anything at all to do with the statement I’m making. They have their own struggle, which I admire and feel is mine, but this has nothing whatsoever to do with my decision to come into the Embassy and ask for asylum. This decision has been mine alone.

I’m not willing to stay hidden, hounded, and hobbled any longer. This has been the case for four years, and there’s no sign of any change in the situation. My only alternative for regaining my freedom at this time is to seek asylum from a government of the people that is truly democratic, a people that has stood in solidarity with its brothers and sisters in other lands. I want my freedom to keep on struggling, to keep on studying, to keep on living. That’s why I’ve decided to ask the people of Venezuela and its President, Commander Hugo Chávez, to accept me in their territory until I recover my right to keep struggling in my own country.

May the whole world turn its gaze to what’s happening in Mexico. May it carefully observe what will take place in the next few days: the highest court of justice in our country will show that it is incapable of standing up to a State decision, even when this is the most harrowing, barefaced injustice imaginable.

Tuesday, June 29th is a day of international actions demanding freedom and justice for Atenco. Show your support at your local US Embassy or Consulate or other appropriate spot. In Mexico City there will be a march from the Ángel de la Independencia to the Supreme Court building at 4:00 pm

Translation: carolina

 

Tomado de Centro de Medios Libres http://cmldf.lunasexta.org/

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