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El polvorín

Hacia la Apostasía Colectiva latinoamericana del 10 de diciembre

7 Diciembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

El 10 de diciembre realizaremos una presentación colectiva a la Iglesia Católica donde le haremos llegar nuestras solicitudes de apostasía en Argentina. Acciones en otros paises de Am latina.
No en mi nombre - Apostasía Colectiva en Argentina | Para Kaos en la Red | 29-11-2010

10 de Diciembre 2010

En el próximo mes de diciembre realizaremos una presentación colectiva a la Iglesia Católica donde le haremos llegar nuestras solicitudes de apostasía. La elección de la fecha para llevar a cabo esta acción, que tendrá lugar simultáneamente en Buenos Aires, otras ciudades de la República Argentina y en varios países de Latinoamérica, no es arbitraria: El 10 de diciembre es el Día Internacional de los Derechos Humanos, en conmemoración de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 1948.

Es importante mencionar que el 30 de marzo de 2009,  Apostasía Colectiva organizó una presentación similar, en la cual más de un millar de personas manifestaron su voluntad de retirarse de los registros de dicha institución. Una gran mayoría de ellas no han tenido respuesta positiva, pese a que ya ha  transcurrido más de un año y medio de esa presentación.

En aquella oportunidad, enmarcamos nuestro reclamo en la Ley de Habeas Data, además de  la Constitución Nacional y tratados internacionales. A pesar de que dicha ley fija un plazo de 5 días para una respuesta favorable, en los hechos las respuestas han sido en el mejor de los casos tardías y luego de insistentes contactos con la diócesis correspondiente. En muchos otros casos no hubo respuestas o estas fueron negativas.

A mediados de este año, en ocasión del tratamiento del proyecto de ley del "Matrimonio Igualitario" hemos visto cómo la Iglesia Católica ha presionado a diputados, diputadas, senadores, senadoras y fieles para que voten y se manifiesten en contra de la ampliación de derechos a toda la ciudadanía sin distinción de género, preferencia o identidad sexual. Basando su legitimidad en el alto porcentaje de personas bautizadas sin su consentimiento en el marco de un rito social naturalizado, la Iglesia implanta su moral dominante en las relaciones sociales, subyugando y condenando toda forma de vida que no se le doblegue. Para esto no tiene reparos en utilizar abiertamente recursos y medios estatales tales como subsidios, escuelas públicas o de gestión privada con subsidios del estado, e incluso autoridades funcionales a su ideología.

Agrupaciones y movimientos de derechos humanos, movimientos sociales, movimientos de trabajadoras/es, movimientos de mujeres, activistas de movimientos de diversidad sexual, feministas, ateas y ateos, personas que trabajamos, militamos, participamos y resistimos a todo discurso y operación de dominación sobre nuestros cuerpos, nuestros pensares y sentires y nuestras prácticas cotidianas de liberación, opondremos a su poder pastoral el poder simbólico de nuestro radical: ¡No en mi Nombre!

La apostasía colectiva es un acto de repudio público a la manipulación ideológica y material de la Iglesia Católica en la vida ciudadana. Es una forma de manifestar el desacuerdo con su política social, sexual y económica dejando en claro que NO nos representa ni queremos que reciba, del Presupuesto del Estado Nacional, subsidios ni privilegios en nuestro nombre.

Por ello, amparados en la ley de Habeas Data (Ley 25.326 de Protección de Datos Personales de la República Argentina) exigimos la rectificaciòn y/o supresión de nuestros datos personales de sus registros, invocando el art. 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el art. 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que garantizan la libertad de conciencia y de religión. Exigimos también respuestas favorables a los cientos de pedidos de apostasías prensentados en marzo del año pasado y que o no han recibido respuesta aún o que directamente fueron denegados.

Contacto:
prensa@apostasiacolectiva.org
Más información en:
www.apostasiacolectiva.org

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¿Qué significa ser apóstata? Más de un millar de argentinos y argentinas quiere renunciar al bautismo
Proponen que la pertenencia a la Iglesia pueda eliminarse en forma voluntaria. El pedido va más allá de lo individual: reclaman un Estado laico. El próximo viernes se presentarán en el Arzobispado.
Natalia Paez / Diario Tiempo Argentino | Para Kaos en la Red | 6-12-2010

 

Proponen que la pertenencia a la Iglesia pueda eliminarse en forma voluntaria, sin que ello implique abandonar la fe. El pedido va más allá de lo individual: reclaman un Estado laico. El próximo viernes se presentarán en el Arzobispado.

 

La apostasía es el derecho a renunciar a una religión, y el único medio que la Iglesia Católica reconoce como válido para que una persona bautizada pueda dejar de pertenecer a ella en forma voluntaria. El 10 de diciembre, en el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos, un grupo de militantes de asociaciones sociales y humanitarias se arrimará hasta la sede del Arzobispado de Buenos Aires a presentar cartas para dejar de pertenecer –formalmente– a esa institución.

La primera acción de estas características fue realizada en 2009, en la que según los miembros del grupo Apostasía Colectiva, un millar de personas hicieron sus solicitudes.

El lema es “¡No en mi nombre!” y hace referencia al poder de representatividad que se adjudica la Iglesia en temas legislativos y en la obtención de privilegios por ser la religión oficial. La situación se enmarca en un reclamo mayor: instalar la posición de un grupo de personas que están a favor de la separación del binomio Iglesia-Estado y la voluntad de que la Argentina sea declarado un Estado laico como lo son, por ejemplo, Uruguay o México, donde a pesar de esto hay multitudes de activos practicantes de la religión católica.

“Una gran mayoría de las cartas no han tenido todavía una respuesta positiva, pese a que ya ha  transcurrido más de un año y medio de esa presentación”, dijo a Tiempo Argentino Andrés Miñones, miembro de Apostasía Colectiva y ateo militante. Aunque los organizadores aclaran que renunciar al bautismo no implica renunciar a la fe. Ni supone que quien lo solicite se considere ateo.

El trámite se realiza mediante una carta al obispo o máxima autoridad eclesiástica que es presentada ante la diócesis a la que pertenece la parroquia donde se realizó el bautismo. “Ejercer la apostasía no es un acto ofensivo ni de desconsideración hacia los practicantes católicos. Es reconocer la condición propia, para aquellos que no comparten la fe de la Iglesia y no quieren que esta obtenga provecho de su indiferencia, es sencillamente un acto de responsabilidad propio de un espíritu libre y comprometido”, dice la organización en sus declaraciones.

“En aquella oportunidad (2009) enmarcamos nuestro reclamo en la Ley de Habeas Data, además de  la Constitución Nacional y tratados internacionales. A pesar de que dicha ley fija un plazo de cinco días para una respuesta favorable, en los hechos las respuestas han sido en el mejor de los casos tardías y luego de insistentes contactos con la diócesis correspondientes. En muchos otros casos no hubo respuestas o estas fueron negativas”, agregó Miñones.

Agrupaciones y movimientos de Derechos Humanos, movimientos sociales, de trabajadores, de mujeres, de diversidad de género, feministas, ateas y ateos, y algunos legisladores como María José Lubertino, que presentó un proyecto para que se descuelguen de los edificios públicos símbolos religiosos como crucifijos, adhieren a esta iniciativa. También recibieron el apoyo de artistas como León Ferrari. “Es una forma de manifestar el desacuerdo con su política social, sexual y económica, dejando en claro que no nos representa ni queremos que reciba, del Presupuesto del Estado Nacional, subsidios ni privilegios en nuestro nombre”, afirman.

Los activistas exigen la rectificación y supresión de esos datos  de los registros de la Iglesia. E invocan el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que garantizan la libertad de conciencia y de religión.

Además exigirán respuestas a los pedidos de apostasía presentados en marzo del año pasado que aún no recibieron respuesta o fueron denegados.


“Ha llegado el momento de ciertos cambios”

Verónica Giménez Béliveau

Doctora en Sociología. Investigadora del CONICET.

La apostasía es un acto personal que afirma la autonomía del sujeto frente a un rito socio-religioso impuesto.Todo aquel que ha sido bautizado tiene derecho (por la Ley de Habeas Data) a rechazar esta imposición.
Ahora bien, ¿alcanza con apostasiar, aun si muchos ciudadanos lo hacen, para laicizar el espacio público?Creo que no. El tipo de catolicismo que se ha desarrollado desde los años 1930 en Argentina propone un modo de relación con el Estado que se caracteriza por avanzar sobre las instituciones (con personal formado en las filas del catolicismo, con agentes especializados que actúan llevando a sus espacios profesionales los principios católicos), marcando el espacio público con los signos de la catolicidad: crucifijos, imágenes de vírgenes, juramentos para cargos estatales basados en los Evangelios.El problema central aquí es que las dependencias estatales son de todos los ciudadanos, que deberían acceder a ellas sin temer parcialidades producto de divisiones de género, de clase, de religión, de raza.
Estos signos de parcialidad deberían ser removidos de los espacios colectivos. Hacerlo, como toda disputa contra poderes instalados, requiere de una firme decisión política.Acciones colectivas en el plano de lo político que recorten beneficios centenarios de instituciones poderosas. Es difícil, pero no imposible. La historia argentina reciente nos ha demostrado que, de la mano de profundas transformaciones sociales, ha llegado el momento de ciertos cambios.

 

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Este viernes: Apostasía Colectiva de Nuestra América. Te esperamos
Basa su legitimidad en todas las personas bautizadas, la Iglesia intenta implantar su moral en la sociedad y las relaciones humanas, subyugando y condenando toda forma de vida que no se le doblegue.
No en mi nombre - Apostasía Colectiva en Argentina | Para Kaos en la Red | 6-12-2010

 

El día 10 de diciembre de 2010, en distintas ciudades de Nuestra América, presentamos nuestras cartas de renuncia a la Iglesia Católica.

Basando su legitimidad en todas las personas bautizadas, la Iglesia intenta implantar su moral en la sociedad y en las relaciones humanas, subyugando y condenando toda forma de vida que no se le doblegue.

La apostasía colectiva es un acto de repudio público a la manipulación de la Iglesia Católica en la vida ciudadana.

Es una forma de manifestar el desacuerdo con su política social, sexual y económica dejando en claro que NO nos representa y que no deseamos que reciba, del Presupuesto del Estado Nacional, subsidios ni privilegios en nuestro nombre.

Por ello, invocando el art. 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el art. 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que garantizan la libertad de conciencia y de religión, anunciamos nuestra renuncia formal a la Iglesia Católica Apostólica Romana y exigimos la supresión de nuestros datos personales de sus registros.

Apostasía Colectiva

Mandá tu adhesión a adhesiones@apostasiacolectiva.org

Bajá tu carta de http://www.apostasiacolectiva.org y llevala el 10 de diciembre a tu obispado/arzobispado o iglesia local.


Adhieren:
ArgAtea, Argentina Laica, Asociación Civil La Casa del Encuentro, Asociación Humanista-Ética Argentina Deodoro Roca, Ateos Mar del Plata, Colectiva Feminista las histericas, las mufas y las otras, Colectiva Las Deseantes, Comunidad Homosexual Argentina, Contraventoras, Entre Rios Laica, Grupo CarneSerVida, Insurrectasypunto, Jácara Colectiva Feminista, Misión Sacerdotal Tercermundista, Movimiento de Mujeres de Córdoba, Vox Asociación Civil, Comision Internacional de los Derechos Humanos para Gays y Lesbianas - IGLHRC, Colectivo La Tribu, Colectiva Feminista La Revuelta (Neuquén), Europa Laica, Secretaria de Diversidad Sexual del Partido Socialista de la Ciudad de Buenos Aires, León Ferrari, Liliana Felipe, Diana Maffia, Liliana Daunes, Cristina Ferreyra, Marcelo Ernesto Ferreyra, Martha Rosenberg, Fernando Esteban Lozada, Ruth Zurbriggen, Ana Zabala, Facundo Nicolas García, y siguen las firmas...

 

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Apostasia Colectiva en América Latina el 10 de diciembre de 2010
Expresaremos que no deseamos hacer parte de las logicas de exclusión y discriminación con las cuales la Iglesia Cristiana Católica Vaticana ha mantenido sus hilos de poder y dominación.
Germán Humberto Rincón Perfetti / Apostasía Colectiva | Para Kaos en la Red | 22-8-2010

El 10 de diciembre de este año (2010) se llevará a cabo una acción interesante a nivel latinoamericano con la cual expresaremos que no deseamos hacer parte de las logicas de exclusión y discriminación con las cuales la Iglesia Cristiana Católica Vaticana ha mantenido sus hilos de poder y dominación.
 
Diremos que apostatamos de nuestra fe. No deseamos continuar haciendo parte de esta Iglesia, por muchas razones, entre ellas:
 
1. No deseamos que hablen en nuestro nombre.
2. Incoherencia entre el discurso y la acción.
3. Políticas de control del cuerpo. Discurso dirigido a las personas “creyentes” pero no para sus jerarcas.
4. Oposición a la eutanasia y el aborto.
5. Excelentes maestros de la doble moral.
6. Beneficiarios de acuerdos inequitativos llamados “concordato”.
7. Maltrato laboral a las personas que les apoyan en la prestación de servicios.
8. Es de público conocimiento que la mayoria de personas que integran la jerarquia de esa iglesia son homosexuales, quien han sido nuestros amantes, pero en lo público nos deshacen, nos critican, nos atacan y en lo privado continúan llamandonos a sus sabanas.
9. Escándalos de pederastia acumulados en todos los países en donde tienen presencia.
 
Saludo de reflexión y prepararnos para la jornada latinoamericana.
 
Toda la información la encontrará en http://www.apostasiacolectiva.org/
 
Remita esta información a sus contactos.
 
Germán Humberto Rincón Perfetti
Representante para America Latina de la International Lesbian and Gay Law Association  www.ILGLaw.org
Representante Regional Gay Suplente ILGA-LAC ILGA www.ILGA.org
Bogotá, Colombia
571-2102534                     571-2102534              2102530
rinconperfettigerman@hotmail.com

http://www.apostasiacolectiva.org/

 

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La apostasía


Escrito por Administrator   de apostasiacolectiva.org
Sábado, 10 de Enero de 2009

La apostasía tiene tantas definiciones como religiones existen. Dado que ninguna es más válida que otra no prestamos atención a ninguna de estas definiciones. Desde esta web proponemos la apostasía en el sentido de darse de baja de la Iglesia Católica.

Para apostatar, en el pasado, se debía recurrir a un artículo del Código de Derecho Canónico, una suerte de Código Civil eclesiástico. Aunque el apóstata no lo reconociera como una legislación válida, debía invocarlo si deseaba darse de baja. Hoy, gracias a Dios (sarcasmo), la ley de Hábeas Data protege nuestros datos de instituciones manipuladoras como la Iglesia Católica, por lo que podemos pedir que se nos dé de baja sin aparentes contradicciones.

Pero… ¿por qué darse de baja? Las razones por las que una persona querría apostatar son de lo más variadas. Dado que la Iglesia Católica cuenta como católico a todo bautizado, hay ateos que sienten que es su obligación darse de baja para mantener una coherencia. También hay quien apostata por no estar de acuerdo con las doctrinas de la Iglesia aún cuando cree en Dios, entonces, apostata para que su nombre no sea parte de esa institución. Desde esta web proponemos apostatar precisamente porque para la Iglesia Católica todo bautizado es católico, está de acuerdo con sus doctrinas, y por lo tanto utiliza la cifra de bautizados (muy alta porque el bautismo se transformó en una cuestión cultural) para imponer sus puntos de vista en la legislación y conseguir privilegios.

La Iglesia Católica para ser escuchada argumenta que casi el 90% del país es católico (boletín AICA Nº 2500) e indirectamente apoya sus doctrinas. Es decir, se erigen en la voz del pueblo, y vos, que fuiste bautizado, sos contado como parte de ese 90%. La realidad es que el 90% del país fue bautizado, y que ni siquiera la totalidad del pequeño porcentaje de practicantes está de acuerdo con sus doctrinas (encuesta CONICET).

Si apostatás, se anota al lado de la anotación de tu bautismo que abandonaste la fe católica, el modo católico de darte de baja. Si vos no querés ser parte de ese 90%, entonces hacé el trámite. Apostatar es tu derecho. ¡Que no hablen en tu nombre!

 

¿Por qué apostatar?


 

En una sociedad como la nuestra, cualquier institución con una gran representatividad tiene más fácil el acceso a niveles altos de decisión y un mayor poder de negociación. De esto parece desprenderse la necesidad de tener información confiable sobre la cantidad de personas que tal corporación dice representar, y por otro lado procedimientos claros que permitan a las personas adherir a la misma y dejar de hacerlo en caso de que así lo deseen.

En nuestro país, la Iglesia Católica es posiblemente la institución que mayor nivel de representatividad se adjudica, y simultáneamente es la que menos claridad ofrece a la hora de demostrarla. Si bien no está absolutamente claro como se determina la cantidad de fieles católicos, cada tanto dan indicios de que lo hacen a partir del número de bautismos que registran en sus libros. Tres ejemplos: Cuando en 2007 se anunció que la cantidad de musulmanes en el mundo superó a la de católicos, el Secretario del Pontifico Consejo para el diálogo interreligioso, Felix Machado, afirmó en el diario La Prensa que "la Iglesia católica sí puede contar con datos precisos y sin márgenes de error porque en cada parroquia, incluso la más pequeña o en cualquier lugar perdido del mundo, existe un acta de los bautizados". El Arzobispado de Buenos Aires afirma que "entre 1993 y 1997 aumentaron un 10 por ciento la cantidad de bautismos, primeras comuniones y confirmaciones". Por otro lado, según apologetica.org "Ocho de cada diez latinoamericanos están bautizados.". En ambos casos, la noticia no es simplemente el número de bautismos, sino que a partir de estos datos el texto intenta deducir la cantidad o el incremento de fieles. Otro problema es que se hace complicado encontrar otra fuente de información que no sea la misma Iglesia. En 2007 una iniciativa de un particular obtuvo como respuesta de la Secretaría de Culto que las estadísticas disponibles sobre la cantidad de fieles católicos son las que publica AICA, una agencia de noticias católica. Es que como la creencia religiosa es "información sensible", no hay censos sobre creencias religiosas, y la poca información que se tiene al respecto parte de encuestas que recién últimamente se están haciendo de una manera sistematizada.


Dado que la Iglesia considera a cada bautizado como un integrante más del catolicismo, el proceso de ingreso a la institución católica es tan claro como irregular. Un bebé de cinco días de vida adhiere al catolicismo (lo que implica creer en todos sus dogmas, como la resurrección de Cristo, la Santísima Trinidad o la transubstanciación del pan y el vino en cuerpo y sangre de Cristo) por el solo hecho de estar bautizado. Independientemente de lo que decida cuando tenga edad de hacerlo, y de cómo se posicione respecto a temas de religión, el niño en los papeles ya es católico. Así, si bien en un trabajo del CONICET el 71% dijo que son los hijos e hijas los que deben elegir su propia religión, los registros de la Iglesia parecen demostrar que en la práctica esto no sucede.

Volviendo a los datos sobre la cantidad personas que adhieren al catolicismo, parece bastante difícil acceder a los datos oficiales que la Iglesia dice poseer. Las referencias a estos datos dicen que los obtienen del Anuario Pontificio, del que no se publican más de 10 mil ejemplares cada año y para todo el mundo. Según sabemos, en Argentina sólo hay dos y sin acceso para consultas del ciudadano común por lo que la cantidad de fieles sigue siendo un misterio.

De todas maneras, tanto las estadísticas de la Iglesia, como las encuestas que conocemos (la citada del CONICET, por ejemplo), coinciden en que casi un 90% de los argentinos y argentinas recibieron el bautismo, y por lo tanto engrosan en padrón de la Iglesia Católica. Dicho de otra manera, casi el 90% de los los habitantes de nuestro país pertenecen a la Iglesia Católica en los papeles, y por lo tanto ésta habla en su nombre. Ahora que tenemos una idea de las bases sobre las cuales la Iglesia Católica justifica su poder a la hora de negociar con el estado nacional, vamos a hacer un breve repaso de cuales son los temas sobre los que la Iglesia se manifiesta, y cuál es su posición en ellos.

Hace poco más de 20 años se aprobó en nuestro país la ley de divorcio vincular. La posición de la iglesia es clara al respecto. En su catecismo puede leerse "1650 Hoy son numerosos en muchos países los católicos que recurren al divorcio según las leyes civiles y que contraen también civilmente una nueva unión. La Iglesia mantiene, por fidelidad a la palabra de Jesucristo ("Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio": Mc 10,11-12), que no puede reconocer como válida esta nueva unión, si era válido el primer matrimonio. Si los divorciados se vuelven a casar civilmente, se ponen en una situación que contradice objetivamente a la ley de Dios. Por lo cual no pueden acceder a la comunión eucarística mientras persista esta situación, y por la misma razón no pueden ejercer ciertas responsabilidades eclesiales. La reconciliación mediante el sacramento de la penitencia no puede ser concedida más que aquellos que se arrepientan de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo y que se comprometan a vivir en total continencia." (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P56.HTM). La reacción de la Iglesia en su momento fue coherente con su catecismo. A pesar de la representatividad que la Iglesia dice tener en la sociedad, las encuestas en aquel momento mostraban que un 63% estaba en favor del divorcio vincular. Esta cifra ascendía al 87% en otra encuesta del año 2006. Si el 88% es católico, tal como dice la Iglesia, de ese 87%, menos del 10% puede deberse al apoyo de quienes no profesan esa fe. El 77% restante necesariamente fueron bautizados que apoyan la legalización del divorcio vincular.

Tiempo atrás, la relación entre el gobierno nacional y la Iglesia se puso tirante luego de unas declaraciones del ex Vicario Castrense que sugerían que se debería aplicar un castigo bíblico al ex ministro de salud por propiciar una campaña para repartir preservativos. La polémica no debería extrañar. La Iglesia Católica se opone al uso de métodos anticonceptivos. El Catecismo dice claramente "2370 La continencia periódica, los métodos de regulación de nacimientos fundados en la autoobservación y el recurso a los períodos infecundos (HV 16) son conformes a los criterios objetivos de la moralidad. Estos métodos respetan el cuerpo de los esposos, fomentan el afecto entre ellos y favorecen la educación de una libertad auténtica. Por el contrario, es intrínsecamente mala 'toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o como medio, hacer imposible la procreación (HV 14). Al lenguaje natural que expresa la recíproca donación total de los esposos, el anticoncepcionismo impone un lenguaje objetivamente contradictorio, es decir, el de no darse al otro totalmente: se produce no sólo el rechazo positivo de la apertura a la vida, sino también una falsificación de la verdad interior del amor conyugal, llamado a entregarse en plenitud personal'. Esta diferencia antropológica y moral entre la anticoncepción y el recurso a los ritmos periódicos 'implica... dos concepciones de la persona y de la sexualidad humana irreconciliables entre sí (FC 32)." (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P87.HTM). Muchos se horrorizaron ante las declaraciones del Vicario, pero no se puede dejar de reconocer que él estaba siendo coherente con su libro sagrado y el catecismo de su iglesia. Las cifras que aportaron la encuesta del CONICET indican que el 88,9% afirma que el gobierno debería promover el uso de preservativos y el 86,9% que los hospitales deberían ofrecer métodos anticonceptivos de manera gratuita. Así, casi como mínimo el 76% de los bautizados no coinciden con la condena que la Iglesia hace de los métodos anticonceptivos.

La educación sexual en las escuelas es un tema que vuelve al debate cada tanto puesto que, a pesar de que hubo intentos desde hace varios años de incluir la sexualidad como materia o al menos como un tema dentro del plan de estudios obligatorio y finalmente se consiguió aprobar la ley que obliga al Estado a proveerla, aún no se ha implementado en la mayoría de las provincias. La Iglesia se muestra muy preocupada por este tema, han salido continuamente a hacer declaraciones y han ejercido importantes acciones lobbistas al momento del tratamiento de dicha ley por el legislativo para impedir su sanción. "La Iglesia cuestionó con firmeza los lineamientos que obligan a enseñar en las aulas los métodos anticonceptivos, entre otras pautas de educación sexual, y advirtió que ese carácter obligatorio "no deja margen de acción a los padres para objetar aquellos contenidos que pudiesen atentar contra sus convicciones religiosas y morales". " dice una noticia de La Nación ante una de esas polémicas. De nuevo cabe preguntarse qué pasa en la sociedad con ese tema. Siempre tomando la misma encuesta del CONICET, el 81,3% opina que en las escuelas se debería informar sobre métodos anticonceptivos y el 78,8% que en las escuelas se debería dar cursos de educación sexual. Así, siete de cada diez fieles opinan de manera contraria a su Iglesia.

Entre los temas sobre los que la Iglesia se muestra más preocupada, el aborto es posiblemente el más debatido. Recientemente fue aprobado en Uruguay por la legislatura, pero el presidente Tabaré Vazquez privilegió sus convicciones religiosas por sobre la la posición más amplia del partido político que lo puso en la presidencia y vetó la ley desoyendo el mayoritario pronunciamiento legislativo. De nuevo, para conocer la posición de la Iglesia se puede recurrir al Catecismo: "1398 Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae." (http://www.vatican.va/archive/ESL0020/__P55.HTM). El aborto es condenado sin vueltas ni grises por la Iglesia Católica. Sin embargo y volviendo a la encuesta del CONICET, el 63,9% opina que el aborto debe permitirse en algunas circunstancias y un 14,1% que debe ser un derecho de la mujer. Resumiendo, el 78% de manifiesta que, con o sin límites, aprueban el aborto. Así, más del 68% de los que recibieron el sacramento del bautismo aprueban una práctica que la Iglesia misma condena con una pena gravísima como la excomunión.

La eutanasia también es un tema que preocupa a la Iglesia, y se hizo notorio en casos como los de Terry Schiavo y Eluana Englaro. El catecismo dice "2277 Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable. Por tanto, una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador. El error de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre." (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P80.HTM). Sin embargo, distintas encuestas mencionan que el 55% afirma que está a favor de la eutanasia. De nuvo, de ese 55% sólo un 10% puede ser no bautizado. El restante 44% forzosamente recibió el sacramento.

También la Iglesia se opone al sexo prematrimonial. El catecismo dice claramente "2350 Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad." (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P86.HTM). Aún así es una práctica muy difundida no sólo por ser placentera, sino que el 54,6% afirma que el sexo antes del matrimonio es positivo según la mencionada encuesta del CONICET. Al menos el 45% de los bautizados no están de acuerdo con la posición de la Iglesia respecto al sexo prematrimonial.

La homosexualidad es condenada por la Biblia desde el Antiguo Testamento, y la Iglesia Católica es coherente con esta idea. En el catecismo advierte "2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que 'los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados' (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.". (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P86.HTM). A pesar de la contundencia de la Iglesia a la hora de condenar a la homosexualidad como una grave depravación y si bien es de reconocer que nuestro país es altamente discriminador en este tema, "sólo" es condenada como una enfermedad por el 31,8% de quienes respondieron la encuesta del CONICET.

La cultura, que en principio parecería ser un tema más relajado, también merece la atención de la Iglesia Católica. Varias muestras de arte fueron condenadas y boicoteadas por la Iglesia Católica. El caso más conocido en Argentina fue el del artista plástico León Ferrari, cuya muestra en Recoleta fue primero víctima de ataques de fundamentalistas católicos y luego prohibida por denuncias de sectores de la Iglesia Católica. En la literatura y sus posteriores versiones cinematográficas podemos contar los casos de Harry Potter y El Código Da Vinci que también fueron condenadas por la Iglesia, y tuvieron intentos de boicots. El denominador común para todas estas obras es que, en la proporción esperable al medio en que se desarrollaban, todas estas expresiones artísticas fueron un éxito que no se explica sólo con la concurrencia del 10% de la población no bautizada. Claramente una porción muy importante de los que integran en padrón de la Iglesia Católica concurrieron a ver estas obras sin demostrar interés por la condena de su institución.

En síntesis, se observa como la Iglesia, cuya moral pretende ser revelada y por lo tanto no debería ser discutida por ninguno de sus adherentes, tiene un nivel de representatividad excesivamente bajo en estos temas a pesar de pretender hablar en nombre del 88% de los argentinos.
Las posiciones a las que hiciemos referencia anteriormente no son declaraciones de un sacerdote sorprendido en la calle por un periodista. Es la palabra oficial de institución católica tomada del Catecismo que figura en la página misma del Vaticano. Cada vez que la Iglesia mueve todo su aparato de poder para oponerse al divorcio, al aborto, a las uniones homosexuales, a la educación sexual, a políticas anticonceptivas o expresiones artísticas, intentando imponer sus moral religiosa a católicos y no católicos por igual, están hablando en nombre de todos los bautizados, utilizándolos para inflar su representatividad.


Si estás bautizado, no importa cuan crítico seas de la institución católica. Le Iglesia en tu nombre condena el aborto, la homosexualidad, boicotea los intentos del Estado por generar una política de educación sexual, condena y se opone al uso y reparto de anticonceptivos, a la eutanasia, al divorcio. En nombre tuyo intenta censurar expresiones artísticas y como si fuera poco, gracias a tenerte entre sus integrantes, se asegura que el estado la sostenga y le otorgue privilegios especiales. No importa que pienses por cuenta propia y tengas otras opiniones, ellos te usan para apoyar sus intereses.

Si vos no estás de acuerdo con las posiciones de la Iglesia en los temas antes mencionados y tenés interés en mantener una actitud coherente con tus ideas, tenés dos cosas para hacer:

  1. No bautices a tu hijo o hija. Haciéndolo estás alimentando sus listados con alguien que no debería ser utilizado para los intereses de la Iglesia. Con sólo unos pocos días de vida no se puede tomar posición sobre estos temas ni elegir libremente una religión. Ya tendrá tiempo para hacerlo, y si está de acuerdo, ingresar él por cuenta propia a la Iglesia. Que no hagan lo que hacen en nombre de tu hijo o hija.
  2. Salí de la Iglesia para quitarles apoyo. Que no hagan lo que hacen en tu nombre. ¡Apostatá!

"Es teóricamente absurdo que los bautizados adhieran al aborto, al divorcio, a la legitimación de parejas homosexuales..."
Mons. Castagna

 

¿Cómo apostatar?

 

¿Cómo?

Enviando una carta informando de la decisión de dejar de pertenecer a la Iglesia Católica y por lo tanto exigiendo que se modifiquen los registros donde figuramos como católicas o católicos. La carta no debería tener demasiadas justificaciones dado que la decisión de dejar de pertenecer a la institución es íntima y no es necesario dar explicaciones de ello. De todas maneras de aquí se puede descargar la carta modelo que proponemos, a la que por supuesto se pueden hacer todas las modificaciones que consideren necesarias. Es importante que la carta contenga datos del bautismo (parroquia y fecha aproximada, al menos el año).

¿Dónde?

La carta debe ser enviada a la diócesis a la que pertenece la parroquia donde fueron bautizados. Aquí puede encontrarse el detalle de las diócesis y arquidiócesis de todo el pais, sus zonas de cobertura, domicilio postal, responsable y algunos datos de contacto. Puede ser enviada por correo postal o entregada personalmente, pero en todos los casos conviene tener alguna constancia de entrega. Si se envía por correo es mejor hacerlo al menos certificada, y si se entrega en persona conviene llevar una copia para que sea sellada a modo de acuse de recibo.

¿Y luego?

La carta exige una respuesta favorable en el término de cinco días. Lamentablemente no conocemos ningún caso en los que se hayan respetado este plazo, pero si en el transcurso de los 15 días se han recibido respuestas informando de que se estaba tramitando la modificación de los registros. Si no llega ninguna respuesta hay dos caminos posibles. Intentar un contacto informal con la diócesis para verificar el estado del trámite y en todo caso apurarlo, o bien hacer una denuncia en la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales. No son opciones excluyentes y bien se puede consultar primero y a falta de respuestas proseguir con la denuncia, pero para la segunda va a ser necesaria la constancia del envío y posiblemente se vuelva todo un poco más engorroso.

Posibles respuestas:

Si se recibe alguna respuesta, posiblemente sea alguna de las que siguen

  • Invitación a presentarse a la diócesis para demostrar su identidad o hacer la renuncia en forma personal. Si es posible asistir es recomendable porque seguramente agilizará el trámite
  • Invitación a hablar personalmente con un obispo/vicario/sacerdote para reconciliar posiciones. No es necesario ya que no tenemos que dar explicaciones de nuestra decisión y ellos deberán actualizar sus registros.
  • Aviso de que la carta debe ser enviada a la diócesis del domicilio actual del interesado y no a la diócesis correspondiente a la parroquia de bautismo. No todas las diócesis se manejan de esta manera, pero hemos visto casos en los que así sucede. En principio parece una trabaja burocrática más, pero también puede facilitar el trámite si es que va a ser necesario ir personalmente luego. Nada se pierde intentando.
  • Aviso de que se cursa el pedido a la parroquia respectiva. Todo marcha bien y el pedido está en curso
  • Fotocopia de la partida de bautismo con la notación de renuncia al margen. Feliticaciones! Estás fuera de la Iglesia Católica

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Antonio Sánchez 12/07/2010 22:50



Pues claro porque la Iglesia somos todos los bautizados, no nada mas los sacerdotes como mentirosamente lo quieren hacer creer los señores antireligiosos y anticatólicos. Por esta razón es
un derecho de la Iglesia expresar su libertad y su derecho a manifestar sus deberes y sus obligaciones frente al gobierno que engañosamente se hace pasar por el estado; cuando en erealidad el
estado somos también todos los ciudadanos mexicasnos, es decir todos los registrados civilmente; por lo tanto la Iglesia y el Estado somos los mismos seres humanos, y no unos el Estado y otros la
Iglesia, como nos quieren engañar con sus mentirotas. Ya estu vo suave de engaños al pueblo mexicano. "Amor y paz en Dios a los hombres de buena voluntad y a toda la humanidad.".



El polvorín 12/07/2010 23:01