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El polvorín

Perú: ALAN GARCÍA: si Ollanta Humala gana las elecciones de 2011, yo propiciaría un golpe de Estado

8 Diciembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

Alan García cree, como Pinochet, como Videla, como Fujimori, que los tanques valen más que millones de votos antisistema.

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Los golpes bajos de García
 
Alan García es un gran demócrata. La prueba es que confiesa que si Ollanta Humala gana las elecciones de 2011, él propiciará un golpe de Estado. ¿Voto ciudadano? ¿Voluntad popular? ¡Pamplinas! García cree, como Pinochet, como Videla, como Fujimori, que los tanques valen más que millones de votos antisistema.

Alan García es un hombre honrado, que lucha contra la corrupción. Por eso dijo a Jaime Bayly, aspirante a candidato, que el sueldo de tres mil dólares mensuales del primer mandatario es un adefesio, y aconsejó: “No seas cojudo. La plata viene sola”.

Alan García no es un cojudo. Su socio Jorge del Castillo y él saben cómo gobernar y dar leyes que favorezcan a los poderosos, aunque empobrezcan al país y al pueblo. Así se logran cuentas bancarias inconfesables, casas de lujo en barrios exclusivos de Lima o París.

Alan García es un firme defensor de los derechos humanos. Cientos de cadáveres de la Isla Penal El Frontón demuestran su entusiasmo al respecto.

Lo de El Frontón todavía está pendiente, y puede –y debe– llevar a la cárcel al autor intelectual de tan cobarde masacre. En su momento, ante el Consejo Supremo de Justicia Militar, el general Máximo Martínez, Director Superior de la Guardia republicana, subrayó el peso que tuvo la impaciencia de García por terminar con los presos sublevados.

Si se hubiera actuado con la libertad debida, sin el apresuramiento de las llamadas telefónicas continuas, entre ellas las del Presidente de la República, el motín hubiera podido ser debelado por medios convencionales: rendición por hambre, sed, cansancio, ruidos, bombas lacrimógenas, precisó el general.

Alan García es un hombre que respeta la Constitución y los tratados internacionales, particularmente los suscritos con la Organización Internacional del Trabajo. Lo prueba su reunión de setiembre de 2008, en Palacio de Gobierno, con obreros de construcción civil expulsados de su Federación por estar comprometidos en actos de corrupción y extorsión a empresas del ramo. El APRA los reclutó para formar una Federación paralela.

La segunda parte de la estrategia consistía en hacer que los ministros presionaran a las empresas constructoras para que entregaran todas las obras a la organización paralela. Encargado de la misión fue el entonces ministro de la Vivienda, Enrique Cornejo, el de Collique. El objetivo era liquidar a la Federación de Construcción Civil a fin de debilitar a la CGTP.

Pero Alan García es un hombre de paz. Por eso arma a los falsos sindicalistas, que no trabajan pero sí extorsionan. En vista de la cual metieron bala en Cañete a obreros de construcción, matando a uno e hiriendo de gravedad a seis. Los incontrolables instintos de García indican que está dispuesto a seguir matando obreros, y no sólo por hambre.
 
Los golpes bajos de García | Columna del Director | Diario La Primera
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La infidencia del imprevisible Jaime Bayly
 
Está contra la pared, nervioso y con el ceño fruncido, en aprietos por la infidencia del imprevisible Jaime Bayly. Está en problemas y saca de su manga un extraño calificativo ya usado. “Es novelista, es novelista, no le hagan caso”, dice nuestro voluminoso gobernante.

Pero la noticia lanzada por Bayly cunde por todos los rincones y la gente comienza a cotejar la credibilidad de cada cual, terreno en el que ya sabemos quien lleva las de perder, por sus antecedentes, contando solamente desde las promesas vanas de su campaña electoral, sin remitirnos a su primera administración.

Le lanza a Bayly el calificativo de novelista porque éste reveló que en su casa, el gordo, desde un muelle mueble, le dijo que no sea cojudo y que no se preocupe por lo poco que un presidente puede ganar porque la plata llega sola.

Admite que cenó con Bayly pero que no dijo que si el señor Humala ganara las elecciones, él propiciará un golpe de Estado o impedirá, quebrantando la ley, que Ollanta ejerza la presidencia. Hasta niega haber mencionado apellido alguno.

“Es novelista, es novelista, hay que dejarlo”, repite; mientras la frase escrita por Bayly: “Aunque me metan preso, Humala no será presidente”, se expande y en las páginas de Facebook crecen los comentarios.

Un poco de historia. Antes también llamó novelista a Gustavo Gorriti al pretender descalificar su libro “Petroaudios” según el cual el candidato García recibió ayuda de espías de la empresa “chuponeadora” Business Track para ganar las elecciones en el 2006.

Gorriti escribió que durante la campaña electoral del 2005-2006, según fuentes cercanas a Manuel Elías Ponce Feijóo, uno de los mandamases de los chuponeadores, García lo convocó a Ponce a la oficina del entonces no tan gordo en Paseo de la República, cerca del edificio de RPP.

“García y Ponce Feijóo bajaron al semisótano del edificio y ahí discutieron sobre rivales electorales: ‘Usted ayúdeme con el comandante que yo me encargo de la gorda’, habría dicho García’”, escribió Gorriti.

“Es novelista, es novelista, no le hagan caso”, dijo el presidente aquella vez, como ayer, y es muy curioso oírlo porque su vida y su obra se parece a un novelón, de esos malos, de eso muchas páginas, que se venden poco. Durante su carrera política, nos ha demostrado que es narrador de cuentos.

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