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El polvorín

Uruguay: - Cien años de institucionalidad, 2da parte -

29 Diciembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

LOS ERRORES BOLCHEVIQUES:

Las 21 condiciones

 

- Cien años de institucionalidad, 2da parte -

 

 

FERNANDO MOYANO

 

Hemos empezado con el tema de los CIEN AÑOS de la izquierda institucional uruguaya. “¿Cien años para qué?”. En plena época de festejos, balances, deseos y propósitos, hay sin embargo poco espíritu de reflexión.

 

En una nota anterior (1) y a propósito de la división del Partido Socialista en el año 1921, hablamos del error que cometieron los bolcheviques al imponer las “21 condiciones” para ingresar a la recién creada Internacional Comunista, en 1920. Ese tema fue el que determinó esa división.

 

Hace unos años la verdad bolchevique era indiscutible, con el agregado de que eran al menos tres verdades indiscutibles pero diferentes, la ortodoxa soviética, la trotskista, y la maoísta. Y en otro lado estaban quienes consideraban que los bolcheviques eran los culpables de todas las calamidades. Hoy esas disputas rituales son muy raras, pero dudamos que eso quiera decir que estamos mejor que antes.

 

No solo la experiencia bolchevique, todas las ideas marxistas han sido puestas nuevamente en cuestión. Para algunos la “Madre de Todas las Derrotas” fue haber abandonado la “idea marxista”, para otros por el contrario, haberla seguido. Un reproche común que se escucha contra Marx y Engels es que  pretendieron fundar un “socialismo científico”, cuando no hay en el terreno social verdades absolutas e inconmovibles. En vez de “científico”, se apela entonces a un “socialismo ético”.

 

Creo que allí el error está en una falsa idea de lo que es la CIENCIA misma. ¿Cuándo la ciencia tuvo la verdad absoluta e inconmovible? La ciencia, como todo producto racional del conocimiento humano, está sometida a la revisión crítica de su propia práctica dentro de la realidad. La “verdad científica” cambia permanentemente. Lo mismo y con más razón este intento –mal llamado “marxismo”- de ir creando una ciencia de la transformación social revolucionaria desde adentro de la práctica revolucionaria, sometido a la crítica, como toda ciencia. Las ideas marxistas también cambian, y cuando se habla de “desviación”, hay que tener en cuenta que hay veces que se está CREANDO EL CAMINO.

 

Es cierto que ha habido intentos nefastos de considerar al “marxismo” como una verdad inconmovible, pero no tenemos ninguna obligación de tomar como quintaesencia del marxismo precisamente lo peor de su experiencia histórica. Ni éste ni ningún otro producto de la actividad racional de los hombres puede ubicarse por encima del propio proceso  histórico de construcción racional. Y si alguien sostiene que Marx y Engels pretendieron hacer algo así, le recomendamos leer el Anti-Dhüring.

 

De modo que al analizar este error de los bolcheviques en los años 20, lo que queremos hacer es, justamente, someter una determinada práctica política a la revisión histórica concreta, criticar sus errores y analizar las causas de los mismos para ir sacando conclusiones e ir construyendo una ciencia.

 

 

El colapso de la II Internacional,  producto de la política imperialista de los socialdemócratas europeos en la guerra de 1914-1918, llevó a las corrientes internacionalistas a buscar un nuevo camino a partir de las conferencias de Zimmerwald (1915) y Kienthal (1916), dos ciudades suizas.

 

El triunfo de la Revolución de Octubre  en 1917 abrió un camino diferente, pero además de ofrecer una alternativa también introdujo sus propios problemas en ese proceso de recuperación del movimiento revolucionario. El aislamiento de la Rusia Soviética y un auge revolucionario en Europa Central al final de la guerra significaron un cambio de situación frente a la bancarrota política de la socialdemocracia. Fue en ese marco que nació la Internacional Comunista,  fundada en marzo de 1919 en  Moscú en condiciones muy precarias. Solo pudo llegar al congreso un pequeño número de delegados.

 

El II Congreso  de la IC fue en Moscú en julio-agosto de 1920,  cuando los revolucionarios rusos estaban terminando de derrotar a la ofensiva burguesa e imperialista en la Guerra Civil, pero cuando al mismo tiempo la agitación revolucionaria en Alemania y otros países de Europa Central  se  extinguía sin remedio. Ya hacía un año que la socialdemocracia se había impuesto sobre los revolucionarios alemanes, y que había caído la muy breve República Soviética de Hungría.

 

Muchas organizaciones socialdemócratas de la corriente internacionalista solicitaban ingresar a la nueva Internacional. Es entonces que el II Congreso aprueba las “21 condiciones”.

 

El tono de ellas es marcadamente insurreccional en inmediatista. Rompe los ojos que los bolcheviques intentaron desesperadamente recuperar el fuego revolucionario que ya se extinguía en Europa.

 

“En casi todos los países de Europa y América la lucha de clase está entrando en la fase de la guerra civil. En esta situación los comunistas no pueden de ninguna manera depender de la legalidad burguesa. Estos están obligados a crear por todas partes una organización clandestina paralela… [y] divulgar las ideas comunistas…  en el ejército, con una actividad de propaganda sistemática y enérgica…. La Internacional Comunista, que opera en una situación de dura guerra civil, debe tener una estructura mucho más centralizada que la de la Segunda Internacional”.

 

En efecto, la apuesta es marcadamente verticalista, tanto en cada partido como en la estructura internacional.

 

“Toda la actividad de propaganda y agitación debe ser… conforme al programa y a las decisiones de la IC… Los periódicos y demás publicaciones, así como todas las editoriales del partido, deben estar completamente subordinadas al presidium del partido… el programa de cada partido perteneciente a la IC debe ser ratificado por un congreso regular de la IC o por el Comité Ejecutivo… Todas las decisiones de los congresos de la IC, así como las decisiones de su Comité Ejecutivo, son vinculantes para todos los partidos pertenecientes a la IC”

 

La orientación que se propone es de confrontación abierta y sin matices con todas las variantes de la socialdemocracia, incluyendo  las posiciones intermedias. Por último:

 

”Todo partido que quiera pertenecer a la IC debe llamarse: Partido Comunista de tal o cual país. … Los miembros del partido que rechacen como principio las condiciones y tesis elaboradas por la IC deben ser expulsados del partido”.

 

De modo que en Uruguay, los socialistas internacionalistas del año 21 solo estaban cumpliendo esa directiva terminante cuando cambiaron el nombre del partido y expulsaron a la minoría. Pero hay algunos otros aspectos a tener en cuenta.

 

El Partido Socialista aprueba su solicitud de ingreso a la IC en setiembre de 1920 (un mes después del II Congreso de la IC que fija las “21 condiciones) por 1927 votos a 175. Pero la aceptación las “21 condiciones” en sí mismas, que son el motivo de la ruptura (no así en ingreso a la IC, como vemos) solo se produce en abril de 1921 por los ya citados 1007 votos contra 110. A su vez, la aplicación concreta de esta directiva (cambio de nombre con expulsión de disidentes) se cumple en setiembre del mismo año, fecha que es la que recuerda  el PCU en sus aniversarios.

 

Pero en ese mes precisamente se reúne en Moscú el III Congreso de la IC, que comienza a tratar de REVERTIR el error cometido, congreso que levanta la consigna “IR A LAS MASAS” y aprueba las tesis del FRENTE ÚNICO (frente con algunos sectores de la socialdemocracia o sectores intermedios).

 

Cuando aquí estaban cumpliendo la orden, desde allá ya les estaban mandando la contraorden. Como dijimos, esto se debía a la frustración de las expectativas insurreccionales que tuvieron los bolcheviques en los procesos revolucionarios centro-europeos de los años 20.

 

El IV Congreso de la IC se realizó en nov-dic de 1922, y allí se trata de desarrollar y profundizar esta línea del FRENTE ÚNICO. Además se tratan algunas situaciones concretas y no solo europeas, como   el problema de los pueblos negros y el tema de lo que hoy llamamos “Tercer Mundo”, pero solo en lo referido a EEUU, Asia y países del Pacífico. Ni una palabra sobre América Latina.

 

Para las corrientes trotskistas, este congreso de la IC será el último que reivindiquen. Desde su V congreso (el de la “bolchevización”), la IC comienza a funcionar en forma hiper-centralizada como un partido internacional unificado, y en el VI congreso (recién realizado en 1928) se adoptará la línea ultra-sectaria “clase contra clase” del estalinismo. ES A ESO que se refiere Mujica cuando habla de los ultra-izquierdistas que favorecieron el ascenso de Hitler. Lo que hace es repetir en titular los argumentos de Trotsky en “El gran organizador de derrotas” (1929) y obras posteriores.

 

Corresponde señalar también que es precisamente el año 1921 cuando ocurre el X Congreso del Partido Bolchevique (aún estaba Lenin) en el que se rechazan los planteos de la Oposición Obrera (Alexandra Kollontai, Schlipnikov y Medvedev, estos últimos ejecutados ambos en 1937) que proponían entre otras que la dirección de las unidades industriales estuviese en manos de los sindicatos, en vez de directores unipersonales designados centralmente. Ese congreso aprobó como medida “transitoria” (que se volvió definitiva) la prohibición de las fracciones en el partido. Cuando estaba funcionado el congreso se produjo el levantamiento de Kronstadt y la represión del mismo. Y al mismo tiempo el congreso aprueba la Nueva Política Económica que trata de corregir algunos errores que dieron lugar al malestar que se expresa tanto en el levantamiento de Kronstadt como en otros acontecimientos. Aunque la NEP originase a su vez otros peligros.

 

Los bolcheviques, como otras corrientes de izquierda dentro de la socialdemocracia europea, se vieron empujados por la revolución obrera. Cuando esta se fue agotando, eso también se reflejó en su evolución política. La forma de esa involución es diferente a las de otros revolucionarios europeos, y el factor que hace la diferencia es que ellos están en el poder y deben defenderlo. Lo que ocurre no es una DERROTA que los de desaloje del poder sino un VACIAMIENTO de la condición de clase de ese poder. Este proceso comenzó tempranamente.

 

Nos remitiremos aquí solamente al aspecto de esta evolución política general (que nosotros consideramos equivocada) que nos interesa para en tema que estamos tratando, las relaciones internacionales entre partidos. Encerrados y amenazados, los bolcheviques privilegian aquellos aspectos de la nueva Internacional que les resultan más útiles para atender sus propios problemas:
  
“Los partidos comunistas deben llevar a cabo una propaganda explícita para impedir el envío de municiones a los enemigos de las repúblicas soviéticas; además deben realizar una labor de propaganda, con todos los medios, tanto legales como ilegales, entre las tropas enviadas a sofocar las repúblicas obreras”.
  

Formalmente ESO ESTÁ BIEN, es internacionalismo proletario. El problema es cuando se hace de este tipo de tareas el CENTRO de la Internacional, por encima de la lucha propia de cada partido por los problemas de la clase trabajadora en cada país, y se les quita toda autonomía para decidirlo. Esto terminó siendo un “internacionalismo asimétrico”, un falso internacionalismo de tipo burocrático que establece una relación centro-periferia y un “intercambio desigual” en términos políticos.

 

En nuestro continente, esto tendrá consecuencias muy negativas, cuando los seguidores serviles desplazan a los verdaderos revolucionarios. Tal es el caso de Perú, donde el partido de Mariátegui cambia de nombre luego de su muerte el partido se estaliniza a impulsos de un oportunista pro-soviético, luego convertido en rabioso anticomunista.

 

Con el tiempo, esa relación política se superpondrá a la herencia de la relación económica centro-periferia que se toma del propio sistema capitalista. El Che hará una acertada crítica a este tipo de “social-imperialismo”.

 

En nuestra nota anterior hicimos referencia a un militante comunista de origen hindú llamado Manabendra Nath Roy, que participó en el II Congreso de la IC. En esa instancia, las ideas de Roy eran más avanzadas que las de Lenin. Esto motiva un cambio de redacción en las tesis (2) sobre si “los comunistas deben apoyar el movimiento democrático-burgués en los países atrasados” y se llega “a la conclusión unánime de que debe hablarse de movimiento revolucionario-nacional en vez de movimiento democrático-burgués”.

 

Pero ¿cuál era el problema CONCEPTUAL DE BASE? Lenin lo plantea de esta forma: “¿… la fase capitalista de desarrollo de la economía nacional es inevitable para los pueblos atrasados que se encuentran en proceso de liberación …?” Y contesta que NO.

 

Este tema es DEMASIADO IMPORTANTE como para despacharlo en un párrafo aquí. Preferimos tratarlo en una o varias notas especiales. Antes de tratar este OTRO ERROR que ocurre simultáneamente al de las “21 condiciones” debemos terminar con lo que empezamos.

 

Nos quedan sin embargo varios aspectos a tratar, lo que necesariamente deberá ser tema de una próxima nota.

 

 

 

(1)      El caso de los cumpleaños cambiados. Aprovechamos para aclarar que en esa nota cometimos un error aritmético al señalar que uno de los cumpleaños sería de 79 años y no de 89 como realmente es. 2010 – 1821 = 89.

(2)      Véase: http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1920s/internacional/congreso2/03.htm

 

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