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El polvorín

Uruguay: Después de mí, el golpe preventivo (carta a Brecha)

21 Abril 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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ANDRÉS OLIVETTI - FERNANDO MOYANO

 

1. A CONFESIÓN DE PARTE RELEVO DE PRUEBA

 

En artículos divulgados por distintos medios quisimos exponer la idea de que el gobierno del FA es un gobierno SOCIALDEMÓCRATA, y que sigue el clásico ciclo que termina en una crisis política a la que sigue una nueva etapa de gobiernos de la derecha dura. Teníamos la intención de desarrollar este concepto en base al análisis que hizo en su momento Rosa Luxemburgo sobre el primer ciclo socialdemócrata de la historia, la República de Weimer en Alemania. Rosa, que fue asesinada por ese gobierno socialdemócrata, había previsto lo que pasó después, cuando la socialdemocracia fue barrida por el ascenso del nazismo. Pero la actualidad política puso en la agenda el tema de las fuerzas armadas y ese desarrollo quedó pendiente. Este otro tema debería llevar bastante. ¿Y con con lo otro en qué quedamos, podremos terminarlo algún día?

 

Mujica se encargó de solucionarnos ambos problemas a la vez. Explicó,mucho mejor de lo que podríamos hacerlo nosotros,cuál es la naturaleza de su gobierno, cómo va a terminar, y para qué quiere a las fuerzas armadas Con un claridad y brevedad que nos ahorra casi todo el trabajo. Veamos lo que dijo:



“… todas las luchas del pueblo uruguayo, por mejorar, por distribuir mejor, se va a poner a prueba, no sé cuándo, algún día, cuanto más lejos mejor, cuando alguna crisis mundial nos traiga una crisis de reparto. Y en esa hora tendrá un inmenso valor que los cuerpos armados de nuestro país obliguen a respetar la democracia, a que no existan aventuras, a que tengamos las tensiones que tengamos que tener, pero sin cataclismos institucionales porque en las crisis de reparto, en las grandes crisis sociales, obviamente, las instituciones a los ojos de mucha gente pierden valor práctico, porque la penuria tiende a obnubilar la visión de las grandes masas ¿Cuál es la última garantía en una sociedad, del juego y de la existencia institucional de la democracia de derecho que conocemos?... La verdadera garantía para una nación es que sus cuerpos armados, en los grandes momentos de tensión, cuiden y respeten el funcionamiento institucional"

 

Igual que Mujica, llamamos socialdemócratas a los gobiernos de partidos de programa burgués y base obrera, que quieren mantener el sistema de explotación capitalista y "mejorarlo" por la vía de "distribuir mejor", atender a ciertas reivindicaciones que alivien en algún grado las penurias de las grandes masas y al tiempo busquen el desarrollo del capitalismo, la inversión privada y la rentabilidad de las empresas. Se trata de una forma de redistribución parcial del plusvalor y formas de gestión política que pueda actuar de amortiguador de las contradicciones sociales, cuando estas pueden resultar peligrosas para el propósito de sostener el capitalismo.

 

Queda claro que esos gobiernos son posibles solamente en determinadas coyunturas históricas que están siempre limitadas. Políticamente la socialdemocracia es "el plan de emergencia" de la burguesía.

 

Uruguay conoció un "pequeño estado de bienestar" de tipo keynesiano en el segundo batllismo,

pero fue un gobierno netamente burgués y no socialdemócrata estrictamente hablando. "Alguna crisis mundial" lo barrió del mapa, y sobrevivieron años de gobiernos regresivos (concentración del capital y empobrecimiento de los trabajadores).

 

La crisis política de ese ciclo burgués regresivo -que tuvo su punto de peligro en el 2002- se resolvió dando paso al gobierno del FA (un partido de base obrero-popular que asciende por el impulso de todas las luchas del pueblo uruguayo) adecuando para ello su programa en forma netamente burguesa para el sostenimiento y promoción del capitalismo. Esto se combina, como en toda socialdemocracia, con alguna forma de contención mínima de las tensiones sociales (plan de emergencia, negociación colectiva) y una forma de redistribución DENTRO de los trabajadores (reforma tributaria) que permite un cierto alivio de los sectores más sumergidos SIN AFECTAR a la masa de plusvalor extraída (que incluso crece). Comparativamente es un modelo más regresivo que el batllismo porque ocurre en condiciones del capitalismo mundial que son más duras y dan menos margen de maniobra. Pero desde el punto de vista simbólico aparece como más progresivo, por la carga política y emocional de ser producto de las luchas del pueblo uruguayo, y porque se lo compara con los gobiernos neoliberales precedentes.

 

No "alguna crisis mundial" sino la crisis actual que no se ha revertido y se profundiza, anuncia el fin de este pequeño ciclo. El alivio de las condiciones de dependencia estructural vino por factores coyunturales, básicamente el aumento de los precios internacionales de nuestros productos de exportación, pero no hay ni aumento físico ni diversificación de la producción, al contrario. Cuando ese beneficio en los precios internacionales se revierta el peso de la deuda externa más abultada aún, la mayor vulnerabilidad que se toma con el modelo forestal, etc., nos van a traer "una crisis de reparto". Es decir, el fin del modelo de mínima redistribución que es uno de los factores que hizo posible este ciclo de socialdemocracia muy desteñida de por sí. ¿Aguantarán los factores políticos y simbólicos ellos solitos en esas grandes crisis sociales?

Esa es la pregunta que se hace Mujica, porque la penuria tiende a obnubilar la visión de las grandes masas, que tal vez ya no estén tan dispuestas a creer en instituciones [burguesas] que pierden valor práctico a sus ojos. Es previsible que la lucha de clases se recrudezca, con grandes momentos de tensión.Él es conciente de que la política de reparto que es propia de la socialdemocracia tiene sus límites, puede existir en tanto sea funcional al capitalismo como mecanismo de contención de la rebelión de los explotados (mientra las grandes masas crean en las instituciones). Y sabe que su tiempo se termina.

 

 

Y hace un "análisis marxista al revés". todos los elementos clave figuran en su planteo: contradicciones de clases, leyes del capitalismo, crisis, penuria de las grandes masas. Pero la conclusión está invertida, lo que hay que hacer es IMPEDIR una revolución social.

 

 

Si fuese un representante de la izquierda reformista que quiere superar al capitalismo gradualmente y por la vía pacífica, propondría eliminar las fuerzas armadas, como hizo Frugoni en su momento. Si fuese un revolucionario plantearía aprovechar la crisis para un cambio, porque para eso son las crisis. Pero Mujica NO QUIERE salirse del capitalismo, ni tampoco correr el riesgo de que las grandes masas lo hagan por su cuenta. No quiere ningún cambio, y la crisis es para él un factor de peligro. Su preocupación principal -y lo dice a texto expreso- es dar una GARANTÍA a la burguesía (local o imperial) de que ese cambio no va a ocurrir.

Mujica está allí para EVITAR el cambio mientras esté, pero también en tanto pueda entregar la casa en orden cuando se vaya.

 

Y la garantía que le piden los dueños de casa (Mujica es solamente un inquino temporario) es la misma de siempre. Decía el emperador romano Septimio Severo: "Tengan satisfechos a los soldados, y olviden todo lo demás".

 

 

Se deja de vueltas y va al grano. Como vemos aquí ya no hay nada sobre la pretendida "defensa nacional", la hipótesis de conflicto que maneja es de un futuro enfrentamiento INTERNO y no con un enemigo exterior.

 

 

Sobre las posibles "funciones agregadas" de las fuerzas armadas, se han ido planteando tantas que más que preguntar "¿para qué sirven las fuerzas armadas?" la pregunta sería ¿para qué NO SIRVEN? La lista sin acabar va incluyendo: guerra a los narcos, perseguir pesqueros piratas, misiones en el exterior para mantener la "paz mundial", auxilio en situaciones de emergencia como ser inundaciones, cuidar los materiales para casas a construir, rehabilitación de drogadictos por el servicio militar, tareas auxiliares de transporte, guardia perimetral en cárceles, funciones protocolares y guardias de honor, contribuir a la formación de los escolares si quieren subirse a los tanques (propuesta del senador Saravia), "organizar" (no se sabe bien qué, pero siempre se les atribuye esa capacidad), guerra a la pobreza (tampoco sabemos cómo). A estas funciones materiales hay que agregarles las de orden espiritual que plantean los propios militares, sostener el "Valor, Disciplina, Lealtad, Honor y Patria".Por suerte ahora Mujica deja también de lado este planteo polifuncional o multiuso de las fuerzas armadas. Como dijimos, va al grano.

 

 

Su función sería que

cuiden y respeten el funcionamiento institucional, que es precisamente lo contrario a lo que han hecho. Ante esto argumenta Mujica, prosiguiendo con su marxismo al revés:

 

 

"No consideramos que los responsables de los golpes de Estado sean directamente los cuerpos armados, en el fondo hay otros factores que juegan, pero esos factores hondos, si se quedan sin instrumento práctico, serán fuerzas negativas de nuestra sociedad, pero no mucho más".

 

 

O sea: que los cuerpos represivos no actúan de por sí, sino como agentes de la clase dominante.

 

 

2. LA TÁCTICA DE MUJICA

 

 

Sería tonto escuchar a Mujica sin tratar de comprenderlo, quedarse en el rechazo a sus formas folclóricas sin percibir su propuesta racional más allá de eso. Como buen pragmático, sus ideas giran siempre en torno a la TÁCTICA, entendiendo por esto la "astucia de la jugada". Por ejemplo, lo de liberar a los "viejitos" no es en realidad una cuestión de humanismo sino una jugada para impedir que los fascistas tengan un mártir que termine siendo un símbolo para ellos. Y así con todo, el juego de Mujica es una abundancia de movimientos tácticos. Pero ¿sobre qué estrategia?

 

 

Sería muy importante abordar una discusión seria de los aspectos de ESTRATEGIA y TÁCTICA y qué lugar ocupa cada coas. Hay veces que se cae en el RECHAZO a toda consideración táctica, a la que se la toma por oportunismo, y se tiende a definir la política solamente en función de principios generales rígidos. Esto puede conducir a limitaciones políticas graves.

 

 

Mujica sabe que eso de que las fuerzas armadas son "profesionales" o neutrales es un cuento, y que las "instituciones" que defienden es simplemente un eufemismo para decir que defienden el capitalismo. Pero el que plantee que las fuerzas armadas están para defender el capitalismo no tiene nada de extraño, ya que él se ha proclamado abiertamente como partidario del capitalismo. Nada tiene de raro que reivindique el papel del PERRO GUARDIÁN, que es exactamente lo que hace ("Los tenemos como a un perro peligroso, atado al fondo") y proponga soltar al perro, porque él también es guardián de lo mismo que guarda el perro.

 

 

Pero vayamos a su propuesta táctica. Consiste en buscar la "completa integración" de los cuerpos armados, incluso a la vida política, incluso a la partidización de los militares. Si hay blancos y colorados, buscar que haya frenteamplistas. Su táctica, una vez más, es dividirlos y apostar a los "militares progresistas", la misma apuesta que vimos hace 40 años y que tuvo resultados nefastos, la misma apuesta que ABRIÓ LAS PUERTAS AL GOLPE DE ESTADO. Esta movida táctica se integra a todas sus otras movidas.

 

 

Utilizar las empresas capitalistas para desarrollar el país, utilizar las inversiones extranjeras para que haya más empresas capitalistas, utilizar los acuerdos con el imperialismo para que vengan más inversores, etc. En todas estas astucias, entra una astucia más. Utilizar a las fuerzas armadas para que el capitalismo sea más estable y ofrezca más garantías. Para ello, para poder manejar al perro peligroso, tratamos de ganarlo para nosotros. Y para ello adaptamos la política a lo que es lógico y aceptable para ese perro guardián. Les ofrecemos aumentos de sueldos, liberar a los torturadores, que se explayen en las misiones en el exterior, que ganen espacios en la sociedad... Sin lugar a dudas con esa política aparecerán los militares que estarán de acuerdo con el Frente Amplio, ya que el Frente Amplio ahora está de acuerdo con los militares.

 

 

Como siempre, la astucia tiene resultados. Los militares fascistas recrudecieron su defensa de Doctrina de la Seguridad Nacional, y la movida táctica logró una división... en el Frente Amplio.

 

 

Llegado el caso, las fuerzas armadas servirán para obligar a las masas

obnubiladas a respetar las instituciones.

 

Esta película ya la vimos.

Fue la delos Comunicados 4 y 7, la de "llevar la lucha de clases a los cuarteles". La idea de "integrar" las fuerzas armadas tampoco es nueva, en 1985 se llamaba "reinsertarlas". Y como dijo el gral. Rapella en ese momento, los que se tienen que reinsertar son los civiles. La estrategia de Mujica es reinsertar -o integrar- el gobierno del Frente Amplio al esquema guerra de contrainsurgencia de los militares.

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