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El polvorín

Uruguay: ESPECIAL - CRÓNICA DEL BICENTENARIO

9 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Prof. Andrés Freire *

 

CAPÍTULO 1. LA REVOLUCIÓN DE MAYO DE 1810.

UNA INTRODUCCIÓN NECESARIA: EL TRIUNFO DE LA NUEVA DERECHA INTELECTUAL Y UN ENSAYO QUE NADIE MÁS PUBLICARÍA.

 

MWSnap234.jpgEste trabajo no pretende ser más que lo que es un pequeño ensayo destinado a divulgar en esta primera entrega la Revolución de Mayo de 1810 en Buenos Aires, antesala del año 1811, donde los orientales nos sumamos al huracán revolucionario que sacudía América Latina.

Y por eso precisamente, porque habla de la Revolución así con mayúsculas, es un ensayo impublicable, porque así como en Argentina, molesta y molesta mucho un Mariano Moreno con su jacobino plan de operaciones, y se busca negar el mismo carácter revolucionario de los hechos de 1810, con afirmaciones tan ridículas como que los hombres de 1810 hicieron la revolución sin saberlo, y todo eso al amparo de la Academia dominada por los mismos grupos que detentan el poder en nuestra sociedad.

Así como en Argentina se discute eso, en Uruguay la discusión es otra, ya han pasado varias décadas desde que los libros de Lucia Sala, Julio Rodríguez y Nelson de la Torre, recuperaron a Artigas en toda su dimensión, ahora el tiempo es otro, y Artigas molesta, y molesta mucho, porque por su principismo y su intransigencia revolucionaria son en nuestros días políticamente inviables, en un ciclo que lo llevó de ser el niño mimado de los jefes "el coquito de la campaña", en definitiva el hombre fuerte con el que contaban los latifundistas, a ser el conductor y conducido de la muchedumbre de criollos y paisanos pobres´.

Cuando Chesnaux se preguntaba: ¿Hacemos tabla rasa del pasado?, se respondía no, el pasado es zona de dura lucha, porque allí se combaten los mismos desafíos que nos ocupan hoy, con ropajes del pasado discutimos los problemas del presente y en las batallas de ayer se libran por anticipado los combates de hoy.

Y así como denuncia Eduardo Azcuy Ameghino en Argentina, se ha producido el triunfo categórico de una nueva derecha historiográfica, derecha disfrazada de progresismo, de revisionismo, pero derecha al fin, y triunfante porque abarca y domina todos los centros de poder intelectual construyendo respetabilidades, señalando que es puro y que no, y quien es el dueño de los saberes válidos, y todo con el bonito juego que señalaba hace tiempo Josep Fontana: "yo te escribo el prólogo de tu libro y tú me escribes el del mío".

Situación que se repite en nuestro país veamos sino el ejemplo del CLAEH, como usina de poder cultural e intelectual al servicio de esos mismos intereses, con el ahora opinólogo Gerardo Caetano, o su colega José Rilla, ambos colaboradores del plan 96 y la Reforma Educativa de Germán Rama, con sus posiciones políticas vinculadas a fuerzas que son partes de la derecha nacional (en sus tres vertientes rosada "independiente" y desteñida, también por ejemplo la incidencia del FESUR, o fundación Frederich Ebert en el Uruguay, que lleva el nombre del funesto líder de la socialdemocracia alemana que dirigiera la reacción contra las veleidades revolucionarias del proletariado alemán y armara los cuerpos libres para reprimir a la izquierda alemana, elemento que ya hemos analizado en otro trabajo anterior. Y con un José Pedro Barrán que ya a mediados de los noventa se despachó en un seminario declarando que había que dejar de escribir una historia de izquierda, es decir marcando un viraje decisivo que preanunciaba lo que otros después harían pasarse con armas y bagajes al terreno contrario, de este modo todo, hasta corrientes como la micro historia que tienen su origen en intelectuales vinculados al Partido Comunista Italiano pasan ya no a ser insumos para la lucha sino lo contrario, estímulos para la desmovilización y peor aún la desmotivación, y como siempre siendo el instigador Foucault, ese teórico que se esfuerza tanto en demostrar los micropoderes que hay en la sociedad que de un modo perverso nos oculta la contradicción principal, el dominio de una clase sobre otra, de este modo se puede decir alegremente el poder está en todos lados, entonces ya nadie querrá tomar el palacio de invierno porque simplemente pensará que o no existe, o simplemente será nada más que uno de los lugares donde el poder reside.

Se nos dirá que hay algunos historiadores marxistas, como por ejemplo Ana Frega, y si los hay, pero están solos, e incluso y peor en cuanto a lo ideológico "mal acompañados", teniendo incluso ayudantes y equipos a su alrededor que serán muy sólidos técnicamente, pero no tienen esas convicciones ni ese posicionamiento ideológico.

Por otra parte la academia, el cenáculo de intelectuales orgánicos del progresismo, la prensa "independiente" minimizan ocultan, desvalorizan todo lo que se sale de los temas del poder, por eso nuestras producciones, y con "nuestras" me refiero por ejemplo a las de Gonzalo Abella, a las de Delia Villalba, a las de Guillermo Macío, no tendrán a pesar de su elevado nivel y calidad el reconocimiento de su seriedad científica, y la validación institucional más allá de que se pueda compartir o no sus planteos.

Por supuesto que no todo vale, hay requisitos que cumplir que separan el trabajo científico del panfleto, debemos ser serios en el trabajo historiográfico, actuar con profesionalidad, pero el hecho es que aunque cumplamos con esos requisitos, insistir en por ejemplo la Revolución de Mayo en Argentina o la revolución agraria artiguista, o los orígenes coloniales del latifundio y la lucha por la tierra en el Río de la Plata, nos harán caer en desgracia, ni que hablar si optamos por la vieja polémica en torno a si las raíces coloniales de América Latina y su modo de producción es predominantemente feudal o capitalista.

Una polémica que se ha sepultado pero que en parte tiene gran vigencia, así si nos inclinamos por un carácter más capitalista de la América latina, como tienden a sostener los trotskistas, o por un carácter más feudal (entendido este como la permanencia de vínculos de dependencia personal y de coacciones extraeconómicas) como sostienen acertadamente los teóricos e historiadores maoístas, nuestro interpretación del presente será radicalmente diferente y todo nuestro hacer político también.

Nuestra visión del pasado está entonces ligada íntimamente a nuestra visión del presente y a nuestra proyección del futuro, así otro de los historiadores de moda como Tulio Halperin Donghi, insiste en que la Banda Oriental era algo así como el Oeste norteamericano, donde cualquier pionero podía instalarse libremente en tierras realengas, sin dueño o de la corona, esta afirmación sin embargo no tiene asidero alguno en base a la documentación, los investigadores marxistas lograron probar que aquí había una verdadera hambre de tierras, sin lugar a dudas al sur del Río Negro, y en menor medida al norte.

Efectivamente la tierra que era la llave de acceso al ganado estaba en manos de los latifundistas que a modo de señores feudales dominaban con mano de hierro y poder de vida y muerte estas zonas, teniendo a su favor todo el aparataje de la justicia colonial, el mismo y su burocracia movilizados para garantizar su privilegio, como en el caso de Nuestra Señora del Rosario, actual Rosario, donde los vecinos en conflicto con un propietario ausentista fueron desalojados, tomándose además la providencia de quemarles las cosechas de trigo y talarles los montes de durazno, con el fin de echarlos definitivamente de la tierra.

Si bien las tierras se vendían muy baratas, eran carísimos los trámites requeridos para la adquisición de los mismos, esto llevó a que en vez de haber oportunidades de tierras gratuitas para todos, los pocos que tenían el capital y las relaciones necesarias denunciaran la mayor cantidad posible de tierras y se quedarán con ellas, no para contribuir al desarrollo y poblarlas sino precisamente para en su lugar explotar la ganadería y el ganado cimarrón con la menor cantidad posible de peones y un capataz, mientras el dueño en Montevideo y Buenos Aires disfrutaba las enormes ganancias, de este modo nos encontramos con una de las raíces del latifundio y por ende de nuestras desgracias actuales.

Pero si borramos esta página de nuestra historia, o mejor dicho si falseamos su significado y ocultamos lo que realmente sucede, será mucho más fácil en el presente negar la necesidad de una reforma agraria, porque desde esta visión o el latifundio no existe o se lo minimiza.

Y por eso mismo hoy en día todas estas afirmaciones que realizo sobreprobadas por Azcuy y antes por Lucia Sala y equipo han caído en desgracia, y así del mismo modo en que Eric Hobsbawm tuvo que salir al ruedo con un bello libro llamado "Ecos de la Marsellesa", para defender toda una tradición historiográfica que analiza desde una perspectiva de izquierdas la revolución francesa, así también debe salir Azcuy en sus obras a defender la única revolución que hicieron los argentinos, la Revolución de Mayo, y los otros dos ciclos revolucionarios que lo continúan, el ciclo artiguista y el ciclo paraguayo, hasta la guerra de la Triple Alianza.

 

¿HUBO UNA REVOLUCIÓN?

 

La pregunta parece un sinsentido, pero ahora la novedad es negar la Revolución de Mayo, decir que ésta no pasó o afirmar peor aún si cabe, que los hombres de 1810 hicieron la revolución no sólo sin proponérselo, sino sin saberlo, simplemente fue fruto de las condiciones objetivas, es decir que estos hombres se limitaron a tomar el fruto maduro que caía de la rama pútrida del imperio español en decadencia.

Se ignora entonces lo fundamental, lo que se llaman condiciones subjetivas, el amor a la patria, a la libertad, el desprecio a los tiranos que se halla presente en los actos y las letras, de los que algunos reproduciremos, esa ignorancia es buscada una y otra vez, porque por el mismo motivo en que no se cultiva el amor a la patria, porque el mismo entendido desde la perspectiva del nacionalismo revolucionario no desde el nacionalismo reaccionario, conlleva el enfrentamiento con el orden neocolonial actual, ese es el carácter dual de la ideología nacionalista, podemos decir "Fuera Botnia", y defender nuestra patria de una multinacional que sin aportar prácticamente nada a las cuentas públicas depreda nuestro suelo y nuestro agua, o algún "nacionalista" con tendencia a la xenofobia, puede poner el grito en el cielo porque los habitantes de Gualeguaychú protesten ante lo que es un grosero atentado a al medio ambiente y en el caso particular de ellos incluso a su vista.

La vinculación entre la ciencia histórica, su enseñanza y el nacionalismo no es para nada novedosa, desde siempre la Historia ha tenido su papel como legitimadora de uno u otro proceso social, y se ha pretendido enmascarar esa función como la mera descripción objetiva de hechos concretos, no por casualidad uno de los primeros documentos históricos hallados son las listas de los reyes mesopotámicos que los vinculan con sus dioses, y la misma vinculación se encuentra desde los comienzos entre el Estado- Nación y la enseñanza de la Historia, así algunos investigadores como Mario Carretero (en "Sean eternos.

Las efemérides y la enseñanza escolar en la historia argentina"), protestan una y otra vez atacando la utilización de la Historia y su vinculación con las efemérides escolares, en particular para el caso estudiado con la Revolución de Mayo. Y otra vez nos encontramos con la misma contradicción, si el recuerdo y el uso y abuso de la historia de nuestras fechas patrias, puede ser parte del ritual de un nacionalismo patriotero y chovinista, o puede ser en cambio una fuerza revolucionaria, no en vano es precisamente Carretero el que cuestiona el nacionalismo argentino, y el de otros pueblos del Tercer Mundo, su preocupación es política, el no es argentino es español, es decir proveniente de una nación cuyas empresas participaron activamente en el proceso de privatizaciones de la década de los 90, se quedaron con la principal línea área, los teléfonos, el agua y el correo, por eso este autor estudia y critica esta realidad, así como el nacionalismo catalán o vasco, porque son fuerzas que de un modo u otro en el día de mañana pueden afectar los intereses neocoloniales españoles. Nada hay de inocente o de objetivo en el planteo, en realidad podríamos preguntarle ¿por qué no cuestiona el nacionalismo castellano, que quiere imponer su cultura a la fuerza a vascos y catalanes? ¿Por qué no se cuestiona la obsoleta y onerosísima monarquía por ejemplo?

Atacando el nacionalismo argentino, catalán y vasco, él ha demostrado su carácter nacionalista castellano, del mismo modo en que otros atacando la Revolución de Mayo, demuestran su carácter reaccionario, porque en política, pedagogía e historiografía la reacción es una sola.

Porque el operativo político, historiográfico, pedagógico, es el mismo, el operativo combinado es eliminemos de raíz todos los malos ejemplos, por eso es que como se lo cuestiona María R. del Valle en un artículo ampliamente recomendable llamado la "Cuando la Patria está ausente: Clarín, el 25 de Mayo y las corrientes "renovadoras", la Patria está ausente y con ella el pueblo también.

Siendo la única revolución que han protagonizado hasta nuestros días los argentinos, es Mayo antes que nada un mal ejemplo que si no se puede ignorar se trata de desfigurar, así durante años se intentó negar la autenticidad del "Plan de Operaciones", que hiciera Mariano Moreno y que reflejara los aspectos más avanzados de esta revolución, la polémica sólo terminó cuando fallecieron los últimos historiadores que dudaban de su autenticidad.

Veamos a continuación sucintamente como sucedieron los hechos aquellos días. Ya desde las invasiones inglesas la realidad política venía cambiando en le Río de La Plata, ante la cobardía mostrada por el vergonzoso virrey Sobremonte, (que se quedó instalado en el interior so pretexto de reunir fuerzas para derrotar a los invasores), las clases altas de Buenos Aires habían impuesto un nuevo virrey Liniers, mientras tanto y a razón de su destacada participación en la liberación de la ciudad hecha por las milicias criollas básicamente, lo que puso de manifiesto su poder por un lado y por otro la debilidad creciente de España, éstas pasaron a constituirse en un factor de poder de primerísimo orden.

Así llegamos al año 1808 donde pretextando el pase por tierra para atacar a Portugal, las tropas francesas ocupan España y fuerzan más adelante el episodio conocido como las abdicaciones de Bayona, donde el rey de España y su majestad Fernando VII en adelante "el deseado" son obligados a abdicar a favor de "Pepe Botella", es decir el hermano de Napoleón, José Bonaparte famoso por su afición a las bebidas alcohólicas.

Mientras en España se comienza a desarrollar la insurrección primero y la guerra contra el invasor después los hechos repercuten en toda América y también en el Río de la Plata, llegando un nuevo virrey envidado por la Junta de Gobierno que representa a los españoles en lucha contra el ocupante francés, este virrey enseguida tomará duras medidas represivas, pero sólo contra un sector, los criollos.

Efectivamente, en 1809 se habían producido 2 intentonas contra el virrey Liniers, una dirigida por criollos y otra por españoles, la excusa era la sospecha de que este hombre era un afrancesado, y que podía entregar el virreinato a Francia, Cisneros perdona a los españoles y ejecutó a los criollos, obsérvese que Liniers no había caído antes porque las milicias criollas que eran el verdadero poder militar lo habían apoyado en concreto los Patricios, Arribeños, Húsares y Granaderos.

Y todas las contradicciones estallarán en la llamada Semana de Mayo, el 18 de Mayo de 1810 llegan las alarmantes noticias a conocimiento de la población, la derrota del levantamiento español, el 19 de Mayo se le pide al virrey una convocatoria a un Congreso, el 20 de Mayo este consulta a los jefes militares y estos a su vez le piden la renuncia, finalmente el virrey cede y se convoca al cabildo abierto, donde además de los cabildantes podían participar todos los vecinos de cierto renombre, de solar en la ciudad, se cursaron 500 invitaciones pero sólo concurrieron 250 fruto del clima de presiones y amenazas veladas. Finalmente el 22 de mayo se vota la destitución del virrey, pero los realistas maniobran y el 24 de mayo se instala la Junta como nuevo órgano de gobierno, pero integrada por el ex - virrey como Presidente y dos españoles contra sólo dos criollos, pero el 25 de Mayo los patriotas reaccionan y se hacen con el control de la Junta, ¿Por qué se produce este cambio?

Porque desde la madrugada del 24 de mayo los patriotas conspiran desde el cuartel de Patricios, y amenazan con usar la fuerza para lograr esos cambios, de hecho ya lo habían hecho antes, en las noches del 22 y el 23 de Mayo cuando conspiraban y rodeaban el Cabildo encubriendo sus pistolas y puñales entre los pliegues de sus amplios ponchos.

El hecho de que en ese momento no se derramara sangre, no es pretexto para negar que se esté operando una transferencia por la fuerza del poder del Estado, en otras palabras una revolución, no será una revolución social, pero si una revolución de independencia nacional, y abrirá nuevas contradicciones.

El plan de operaciones de Mariano Moreno es como ya hemos dicho el documento más avanzado obra de quien junto a Castelli, encarnaban el ala más radical y democrática de la revolución.

Moreno luego de saludar dos veces la insurrección victoriosa, planea de modo impecablemente jacobino la forma de destruir el Estado colonial español y de llevar la emancipación a toda América, jugando además hábilmente con las contradicciones interimperialistas planea como actuar frente a los imperios de Inglaterra y Brasil.

Si uno lee el plan de Moreno, podemos ver como en los puntos del 4 al 8, establece a título expreso los pilares de la dictadura revolucionaria que siguiendo el modelo francés se aplicará para extirpar de raíz a los elementos fieles aún al antiguo régimen colonial.

Por un lado estímulos honorarios, lisonjas, por otro el destierro y la pena capital, aconsejando textualmente "decapitar" a todas las autoridades coloniales que se capturen, expresamente siguiendo el modelo que los propios españoles habían practicado con los revolucionarios criollos y ni que a hablar de los indígenas, más adelante a todo esto se le agregara la pena de confiscación de bienes, y la internación de los españoles y patricios en el interior del país, la Patagonia o las islas Malvinas, si estos no se adhieren al nuevo régimen, con lo obtenido se solventaran los gastos de guerra. Mostrando un conocimiento profundo de la psicología individual y social, así como de la realidad socio económico, como medidas que profundizarán la revolución y harán posible el camino hacia el Alto Perú, Moreno propone en el punto 18 "tratar, y hacer publicar con la mayor brevedad posible el reglamento de libertad e igualdad entre las distintas castas", atacando la discriminación y el trato diferencial a los mestizos como contrario al derecho, y luego en el punto 19 propone prohibir la trata de esclavos y más adelante liberarlos a condición de que los varones se incorporen al ejército revolucionario, eso si los amos eran realistas, si los amos eran del bando patriota también serían liberados pero "rescatándolos con un tanto mensual de los sueldos que adquieran de la milicia, para de esta forma no descontentar a sus amos, pues es evidente que tocando al hombre en sus intereses claudica no sólo el patriotismo sino la buena fe, y demás circunstancias que lo adornan".

En estos breves párrafos puede observarse la profundidad de su programa, prevé la igualdad civil de las castas y la libertad de los esclavos, menos generoso con los indios que Artigas, pero más avanzado que éste en el trato hacia los negros, ya que a titulo expreso se busca eliminar la esclavitud, cosa que Artigas más allá de sus sentimientos personales y que liberó a los esclavos fugados a amos españoles, nunca hizo, habrá que esperar décadas para que en el Río de La Plata ambas cosas se hagan realidad.

Por otra parte todo el plan de operaciones recuerda la experiencia jacobina y también a ese pensador progresista tan demonizado como es Maquiavelo, el mismo que señalaba que los hombres olvidan o perdonan antes un homicidio que les priven los bienes, ya veía al tratar el tema de la liberación de los esclavos en manos de patriotas que veleidosa que era la probidad de los hombres acomodados que acompañaban la causa, la acompañaban si pero hasta cierto punto, ya estaba Cornelio Saavedra y sus partidarios diciendo que la revolución comenzaba y terminaba el 25 de Mayo, mientras que para Moreno, Castelli, Artigas, Monterroso, sólo era éste el primer acto de su libertad.

Así mismo plantea seguir fernandeando (es decir utilizar la máscara de la lealtad a Fernando VII, todo el tiempo que se pueda para consolidar su posición interna e internacional) y señala la estrategia para extender la revolución a la Banda Oriental: ganarse a los curas, alcaldes y comandantes de cada pueblo para la causa, y en vez de batirse contra Montevideo fuerza principal del imperio español, ir conquistando lenta pero persistentemente a toda la campaña, previendo ganarse a Don José Artigas y a José Rondeau, por su experiencia militar y su dominio de la campaña. Finalmente podemos ver como en el punto 7 del artículo 9 de dicho plan, en una formulación que no será superada más que por la revolución agraria artiguista, y que es por cierto mucho más avanzada que lo que se impondrá después de 1820 en ambas márgenes del Plata, la llamada papeleta de conchabo (trabajo), el cepo o el reclutamiento forzoso para el ejército, se propone ofrecer tierras gratuitas en la Banda Oriental y la frontera a todas las familias pobres, a las que además se les costeara el viaje, y deberán vivir 10 años luego de los cuales podrán incluso venderlas, tratando de estimular la agricultura, actividad poco desarrollada ya que lo que imperaba era la explotación del ganado cimarrón, incluso por los dos primeros años se les debía otorgar unas cabezas de ganado, dinero, grano y herramientas.

Estos son sólo algunos aspectos del plan de operaciones morenista, pero tan importante como el plan es la guerra revolucionaria que en el norte argentino se desarrolló a continuación, armado con estas propuestas Castelli se dirigió al Alto Perú, logrando la adhesión de indios y mestizos a la Junta.

Esta fue la revolución de Mayo, Revolución si con Mayúscula, de conspiradores encubiertos en el manto de la noche con pistolas y puñales aprontados, de planes secretos y públicos, de indios, mestizos y negros que se van sumando, de paisanos y criollos pobres, de jacobinos y curas, la gloria de la semana de mayo fue también para los orientales el primer paso hacia su libertad, pero de ese otro mayo el de 1811, escribiremos más adelante.

 

*Profesor de Historia, integrante de la Asamblea Popular

 

Para saber más:

1. Aramayo, Benito Carlos, "Revolución de Mayo. Proyecto económico y guerra popular revolucionaria". En Revista "Política y Teoría"; Revista del Partido Comunista Revolucionario de Argentina, disponible en Internet N 71, septiembre y noviembre del 2010.

2. Azcuy Ameghino, Eduardo: La revolución que cayó del cielo, en Razón y Revolución, nro. 14, primavera de 2005, reedición electrónica. Disponible en Internet.

3. Azcuy Ameghino, Eduardo: "El latifundio y la gran propiedad colonial rioplatense". Editorial Fernando García Cambeiro, Buenos Aires, 1995.

4. Azcuy Ameghino, Eduardo: "Historia de Artigas y la independencia argentina", Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 1993.

5. Bagú. Sergio, "Mariano Moreno", Biblioteca de Marcha, 1971, Montevideo.

6. R del Valle, Maria. "Cuando la Patria está ausente: Clarín, el 25 de Mayo y las corrientes "renovadoras" de la historiografía oficial argentina En Revista "Política y Teoría"; Revista del Partido Comunista Revolucionario de Argentina, disponible en Internet N 71, septiembre y noviembre del 2010

 

Tomado de Diario La Juventud

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www.diariolajuventud.com.uy

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