Uruguay: Jorge Rossi “Mau Mau Story”
"EL HUMOR DE LA CANA Y OTROS BOLAZOS - THE MAU MAU'S STORY"
Jorge Rossi, cuando la vida puede más que los infiernos
13 de julio 2010
Había vivido en el Aeroclub Minas hace unos dos o tres años y Primera Página le realizó una nota, "donde denuncié la joda de la aviación civil y los militares", dice Jorge Rossi Rebufello (Montevideo, 1939), más conocido por Mau Mau. Agrega que quiere agradecer "a todos los medios de prensa de Minas" por la receptividad que tuvieron para con él, remarcando que los medios de Montevideo "están bloqueados con este tema, hay mucha guita de por medio". Contó que con Samuel Blixen, periodista de Brecha que estuvo 13 años en el Penal de Libertad, "fuimos compañeros, y le llevé varias carpetas de documentos y fuimos con una comisión integrada por 6 personas y nunca sacó nada".
Los primeros contactos con Minas vienen por una tía que hace años que falleció, Cecilia Rebufello que era obstetra, "pero el más importante es que a los 14 años hice mi primer vuelo en Minas, con un lejano pariente, Julio César Pereira", y agrega con orgullo:
"Soy piloto profesional e instructor de vuelo".
Tuvo un campo en Marmarajá, que terminó vendiendo, "y me fui a Brasil porque la cosa aquí se puso brava, y en el libro lo cuento".
HABLEMOS DEL LIBRO
Jorge Rossi estuvo en Minas dándole difusión al libro "El humor de la cana y otros bolazos – The Mau Mau's story" que acaba de publicar. Se trata de una obra muy personal y particular, porque mezcla su vida y su pensamiento, su historias de cárcel, sus viajes, reflexiones, hasta intervenciones de Jorge Zabalza. Es un libro como todo Mau Mau, raro, atípico, divertido, pero contundente. "Tiene mucho humor, me inspiré en el humor que había en la cárcel. Era un mecanismo inconciente de defensa que apareció naturalmente, nadie lo programó, para irritación de nuestros carceleros que no entendían cómo nos podíamos divertir. Había mucho humor en la cárcel, y eso me inspiró el libro y quedó fantaseado, disfrazado, por eso la tapa no tiene nada que ver con el libro, con el dibujito de un conejo piloteando un avioncito".
Dividido en seis partes, comienza con "Humor en la cárcel", que muestra la resiliencia humana, la respuesta a una estructura de vida bestial a través del humor, para poder mantenerse vivos y cuerdos. "Era lo que querían, no se animaban a matarnos, querían volvernos locos, con varios lo consiguieron".
La segunda entrega es "Viaje en bicicleta", es el diario del viaje que hace Mau Mau en bicicleta desde Bahía (Brasil) hasta San José de Mayo. Son más de 4.300 kilómetros, y en el relato reflexiona sobre la condición humana, y la belleza de la naturaleza, salpicada por las roturas de la bicicleta, el escaso dinero y algunos momentos de hedonismo, y la sensación de absoluta libertad.
Federico Leicht dice en la contratapa: 'La demostración fehaciente que la vida puede más que los infiernos y que las bicicletas pueden servir para dejar atrás a los demonios'. Agrega Mau Mau que se sorprendió de esa interpretación: "yo no había comentado a nadie que ese viaje era una necesidad de respirar la libertad que sentía. Fue de las mejores cosas que hice en mi vida".
En "The Mau Mau' story", cuenta su vida de preso, y tiene la presentación de Jorge Zabalza, que es notable. Rossi expresa agradecido que "la mejor parte que tiene el libro es la que no escribí yo, es la que me escribe el periodista Federico Leicht (quien escribió la biografía de Jorge Zabalza), a su vez el Tambero (Zabalza) en la página 45 me hace la presentación del capítulo que se llama "The Mau Mau 'story", que la hizo con mucho cariño y con acierto, y me gusta, y lo recomiendo, los dos fueron muy lúcidos en detectar aspectos del libro que yo no me había percatado".
Agrega que este capítulo, "The Mau Mau' story" es una descripción "objetiva, con testigos vivos, de mi saga como terrorista y guerrillero, para demostrar la payasada que fue esta guerra de los dos demonios. Este país es el reflejo de nuestra idiosincracia, esto fue una joda también".
"Salpicón con todo un poco" es la siguiente parte del libro, en la que Mau Mau incluye sus pensamientos sobre diferentes temas, que hacen a un mismo tema, el hombre y el contexto existencial.
Explica Rossi que "salpicón era la comida que había los jueves en el penal, y este libro está destinado al mercado de los pichis, nombre que nos habían puesto los militares.
Yo cito en la primera página: 'Cariñoso nombre genérico diferenciaba a los enemigos de la patria de los salvadores de civilizaciones.
Pichi es diminutivo de bichicome que viene del inglés 'beachcomber', denominación que se daba a los marineros que desembarcaban en las Islas Polinesias, y que dormían en las playas".
La antepenúltima parte es "El hommus económico", al que Rossi define como "un ensayito seudo filosófico que me tiene bastante satisfecho, porque es un poco la síntesis del millón de páginas que yo leí en mi vida.
He leído unos 5.000 libros, agradezco al militarismo la oportunidad de cultivarme, tenía la oportunidad de leer mucho, leía unas 100 páginas por día durante 10 años. De todo leí". Cierra el libro con "La joda de la aviación civil". Aquí se explaya sobre la situación de la aviación civil que viene denunciando desde el 2005, "y que nadie quiere escuchar".
El libro tiene un costo de $ 89,90 se puede conseguir por mail: rossi.maumau@mail.com. Con "El humor de la cana y otros bolazos - The Mau Mau's story", se va a reir, pero también va a pensar, y eso no está mal. En próximas ediciones, una entrevista a Jorge Rossi
"EN MI ÉPOCA LA EDUCACIÓN PÚBLICA TE ENSEÑABA A PENSAR Y TE DABA VALORES"
Jorge Rossi: "Actualmente los revolucionarios están jubilados"
Por Gorge Gómez
19 de Julio 2010
Si bien a través su libro "El humor de la cana y otros bolazos - The Mau Mau's story", Jorge Rossi Rebufello deja escapar un sinfin de reflejo de su vida y de su pensamiento, en una conversación franca y casi de boliche se expresa con locuacidad y una sinceridad que
no siempre aparece en los hombres y mujeres de hoy, "pero no digo nada que no esté documentado, cito las fuentes.
Ando solo en una moto, regalado, desarmado, está descontado
el riesgo, voy para 72 años, me quedan dos cortes de pelo más, entonces si me 'boletean' es una acción política, van a decir 'mataron al Mau Mau'", dice sobre el final de la entrevista, siempre mirando a los ojos.

Definamos algo de entrada: ¿Quién es usted?
Soy uno de los tantos jóvenes pequeños burgueses que fuimos arrastrados por la ola histórica que sacudió a este país. Me vinculé al Movimiento de Liberación Nacional (MLN). Fui preso porque - Plan Cóndor mediante- me agarraron en Brasil, me repatriaron
en el año 1973 y estuve preso hasta 1983, en el Penal de Libertad. Cuando salí me encontré con la novedad -y me enteré de los entretelones- que la Fuerza Aérea había exigido como botín adelantado para apoyar el golpe de este señor (Juan María Bordaberry) -que está en una cárcel en Carrasco ahora, procesado
por cuádruple homicidio especialmente agravado-. La Aviación Civil creada por civiles uruguayos fue rapiñada con la típica viveza criolla.
Son curros que se mantienen hasta ahora, que incluye meteorología, Parques Nacionales, Marina Mercante, astilleros. Cuando salí del Penal de Libertad, intenté volver a mi profesión -todavía era joven-, tenía poco más de 40 años, pero me encontré que no existía más la Aviación Civil, que la tenía la Fuerza Aérea Uruguaya, y la aniquiló.
¿Sabe que esto ocurre en 3 países de 169 en el mundo?
Es un gran negocio. La Aviación Civil le reporta a la Fuerza Aérea Uruguaya 60 millones de dólares anuales, con los que cubren el 50% de su presupuesto.
Usted se movilizó para cambiar esta situación.
Toqué todas las puertas de este gobierno, que era fácil que me las abrieran porque casi todos los integrantes del actual gobierno en lo que respecta al 'EME PEPE', como digo ironizando, y que es el hijo putativo del MLN, estuvieron presos conmigo y nos conocemos. Ya
el 3 de marzo de 2005 estaba reunido con Jorge Vázquez -
hermano de Tabaré- y subsecretario d e la Presidencia en ese momento. Me abrió las puertas del Ministerio de Defensa, donde estuve reunido con el Pepe (José) Bayardi, y con el actual general Luís Lazo, que era el segundo en el Ministerio de Transporte, quien
estuvo preso conmigo cuando era teniente coronel. Me fue fácil introducirme, pero no fue fácil que alguien me diera respuestas o hiciera algo. Adriana Peña, la hoy intendenta, me atendió muy bien en el Palacio Legislativo, era diputada, y a pesar de no ser del Frente Amplio me escuchó, pero a ella tampoco le llevaron el apunte respecto a la situación de la Aviación Civil.
¿Por qué se hizo ese traspaso?
Porque les ha significado 2.600 millones de dólares acumulados
a través de estos 40 años. Esto que digo no tiene por qué creerme, esto figura en actas del Parlamento anterior, y eso es reconocido por el ministro de Batlle.
¿Siente que lo defraudaron en sus ideales?
Sí, totalmente. Uno sale de la cárcel convertido en un bicho más político aún de lo que era. Son muchos años, estoy decepcionado por esta campaña que hice con mucho sacrificio, volví de Brasil después de 23 años de exilio, llegué a Montevideo con 40 dólares en el bolsillo, y me iba caminando desde Pocitos hasta el Palacio Legislativo para gestionar esto. Terminó en un rotundo fracaso. Sólo quería que se cumpliera lo que dice la Constitución de la República, (que) en el artículo 332 Inciso E dice que la Aviación
Civil pertenece al Ministerio de Transporte. Sin embargo, hace más de 40 años que está en el Ministerio de Defensa.
¿Qué visión tiene del gobierno del FA?
Soy un ereticus criticus pero es la primera vez que gente de izquierda critica a su agrupación política. Eso no ocurría con blancos y colorados.
Yo lo hago porque loaprendí de los compañeros en el penal. Cuando uno se desviaba venían y te lo decían, y uno reflexionaba, y corregía la conducta. Ahora hay quienes dicen que eso es hacerle el juego a la oposición y a la derecha; creo que no. En este país necesita no sólo conversar, hay que hacer más. Siento la nostalgia profunda por no poder ejercer mi profesión y más me duele ver como se militarizó la Aviación Civil, y también siento la nostalgia
de haber conocido el Uruguay con una nutrida clase media que fue la que formó el MLN.
En el libro habla de la economía uruguaya. ¿Por qué se mete en ese tema?
La economía no es una ciencia exacta y los economistas son muy payadores. Se me pone la piel de gallina viendo los números que publicita el Banco Central. Este país debe 34 mil millones de dólares. El FA duplicó la deuda externa en 5 años, y gastó el doble que Jorgito Batlle, que gastó 8.500 millones de dólares. Ahora acaban de pedir 7 mil millones más.
¿Eso se puede confundir con desarrollo y progreso? Cada uruguayo debe 11 mil dólares y el gurisito recién nacido también, y cada uruguayo paga de promedio 2 mil dólares de impuestos por año.
La mitad de los uruguayos gana $ 9.000 o menos. Yo soy privilegiado que despierto mucha envidia, porque este país es una maravilla, aquí los presos se jubilan y yo estoy jubilado de preso, recibo una pensión PER (Pensión Especial Reparatoria) de $ 18.500, y hay un proyecto de ley de López Goldaracena, de llevarla a $ 25.000, lo que no es nada de más, porque la canasta básica pasa los 34 mil pesos. Lo que está mal repartida es la riqueza; este país es una gran estancia cuyos límites territoriales son sus alambradas. Soy piloto y lo sobrevolé todo, y no hay nadie, hay 190 mil uruguayos poblando el interior entre el río Uruguay y Rivera, o sea sigue siendo la gran estancia cimarrona que el Pepe Artigas
en 1815 quería reformar con el reglamento de tierras, y así le fue: pasó los últimos 35 años de su vida tomando mate con el negro Ansina bajo un ibirapitá en Paraguay.
Ese es el quid, nos pueden vender versos que Botnia va a generar empleo, que el hierro va a generar empleo, son versos, en Fray Bentos trabajan 34 personas, estuve allí, no anda nadie por la calle de noche, andá por Fray Bentos y vas a ver dos canaletas en el asfalto -carreteras que pagaron los uruguayos- de camiones
cargados para Botnia.
Primero se deteriora nuestra fuente de riqueza primaria, que es la tierra, se plantaron eucaliptos en Soriano, tierras excelentes, con índice coneat de 200, es un crimen ecológico.
Que me perdone el Pepe que es el presidente y lo conozco, pero está equivocado cuando dice que debajo de los eucaliptos pueden pastar las vacas, eso no es así, no se puede combinar la producción, abajo del eucaliptos y pinos no crece nada.
Se lo ha criticado a Mujica porque habla mucho ¿Qué le parece a usted?
Es muy inteligente el Pepe. Sé que soy un poco cáustico cuando
lo defino como un Chicotazo (Benito Nardote) de izquierda.
Pero Pepe es muy inteligente.
A usted también le gusta hablar. ¿Su lengua no le ha traído problemas?
No porque no digo nada que no esté documentado, cito las fuentes, y hasta ahora no.
Ando solo en una moto, regalado, desarmado, tengo una pistolita de chumbo para tirarles a los perros que me hicieron caer de la moto en Castillos. Está descontado el riesgo, voy para 72 años, me quedan dos cortes de pelo más, entonces si me boletean es una acción política, van a decir mataron al Mau Mau.
¿Qué expectativas ha despertado el libro?
La gente que lo ha leído - no se si es para adularme pero me lo han comprado, no es un proyecto económico, el precio es el costo, $89,99, o sea $ 90 pero es para joder, es técnica de judío. El libro tiene mucho humor, me inspiré en el humor que había en la cárcel. Era un mecanismo inconciente de defensa que apareció naturalmente, nadie lo programó, para irritación de nuestros carceleros que no entendían como nos podíamos divertir. Recordar todo eso me inspiró el libro y quedó fantaseado, disfrazado. La
tapa no tiene nada que ver con lo que el libro contiene, con el dibujito de un conejo piloteando un avioncito.
¿Vendrán más libros?
Estoy preparando un anexo de este que se va a llamar "Repiteco de salpicón y cartas a Juan Julio". Juan Julio es un personaje imaginario, me inspiré en algo del Juan Julio de Peloduro (Julio E. Suárez), que aparentemente tuvo un pasaje por la Juventud Uruguaya de Pie (JUP), con el cual me mando cartas. A la
gente le hace gracia porque las respuestas aparecen en mi correo electrónico, todos saben que soy yo mismo que me respondo y tiene bastante humor, siguiendo esa filosofía de la cárcel mezclé lo
dramático -están los expulsados del campo, los habitantes de los cinturones de pobreza- y el humor.
Me contaba que en el Penal de Libertad tenían una biblioteca
fantástica y que leyó 5.000 libros ¿Cuánto lo nutrió esa lectura?
Teníamos una biblioteca fantástica con 12 mil títulos.
Cuando los militares descubren en 1974 que la biblioteca del penal de Libertad es la biblioteca política más completa del país, donde estaban todas las obras de Marx, Lenin, Trotsky, hicieron una pira y los quemaron.
¡Reeditaron la inquisición y el nazismo! Cerraron la biblioteca
durante 2 años, entonces este libro tiene un poco de la táctica que asumimos en el penal para salvar algunos libros. "El estado y la revolución" podía tener las tapas de "Caperucita Roja y el Lobo", y así se salvó mucho. Este libro tiene mucho de eso, de que es un libro en joda, pero cuando lo leen yo no soy de escribir libros en
joda. Una definición del humor decía: "Es una manifestación
superior del intelecto, y hay que empezar a ejercerlo sobre uno mismo". Hago humor sobre mí, he tratado de conocerme a través del humor, un poco aquella frase del Quijote que dijo "yo se
quien soy", y si uno se lo pregunta, a mí me provoca risa.
Y Cervantes era inteligente, tenía algunas certezas. (Risas)
Era un manco brillante, si hubiera tenido dos manos para escribir. No le perdono es que haga morir cuerdo al Quijote, porque el Quijote era grande porque era loco, lo hace morir cuerdo, eso está mal. Yo cuestionando a Cervantes (de nuevo risas).
Usted tiene mucho de Quijote, la aventura, la vida trashumante.
No, no. He sido idealista, lo cual no es malo. Pero no lo aprendí de mi mismo, lo aprendí de José Ingenieros (Buenos Aires, 1877 – 1925), un gran filósofo argentino.
Cometí el error de leer con 18 años "El hombre mediocre" de
Ingenieros, y eso me llevó a la cárcel, como también me llevó a la cárcel la excelente educación pública uruguaya que te hacía pensar, te daban valores, y uno buscaba la transformación en la sociedad.
Actualmente los revolucionarios están jubilados, los tupamaros
se han dedicado a la política o a escribir libros. Ya es otra la historia.
Tomado de Primera Página.
Presentando la “Mau Mau Story”
(Jorge Zabalza y Federico Leicht)
Hasta pasada la segunda mitad del siglo XIX, la única y exclusiva forma de interpretar los hechos históricos consistió en entenderlos producto de la acción y pensamiento de los grandes hombres, raras veces lograba colarse una gran mujer, escapando de “atrás de su gran hombre”. Esta interpretación fue, en definitiva, heredera de la mitología griega, los dioses y semidioses que torciendo a su antojo la historia de los pobres mortales que la sufrían. Parece mentira, pero la visión de los “superhombres” que hacen la historia manejando un montón de marionetas, aunque parezca absurda, continúa dominando en la educación y el sentido común hasta hoy día.
Hasta hace poco, la epopeya de los tupamaros también parecía salida de la mano de Homero, relato de los hechos y desechos de grandes personajes, en especial los que han tenido presencia en los medios masivos y en las instituciones de la república liberal. El delirio de atribuírles a unos pocos grandes hombres la potestad de hacer –y deshacer- la revolución tiene un reflejo en las subjetividades individuales, generando el sentimiento homérico de ser una gran “vaca sagrada”, vedettismo que se trasluce en las actitudes de algunos de los privilegiados por escribas y cronistas. Me incluyo en la lista de vedettes.
Sin embargo, ser tupamaro es estar poseído por un espíritu insurrecto, en el pasado no nos distinguimos por elucubrar reflexiones teóricas muy elaboradas, sino todo lo contrario, el “perfil” tupa más destacado fue arremeter contra los pronósticos teóricos más en boga, por ejemplo, el Uruguay paraíso democrático, excepción en América Latina, “cuidad esas libertades que gozáis!” nos dijeron y, realmente, no las cuidamos nada, les hicimos sacarse la careta y mostrar las fauces del fascismo escondidas tras las apariencias republicanas, no están dadas las condiciones, sostenían los doctrinos del marxismo criollo, pero...los tupas éramos una caterva de insurrectos, podría decir el Mau Mau, pasamos por encima de las recetas dogmáticas y nos lanzamos tras los pasos del Ché Guevara, el hereje. Que algunos hayan mudado su espíritu, comprando uno “democrático y políticamente correcto” en el mercado de las vanidades, no quita que la inmensa mayoría de los sobrevivientes de la primer derrota ande a monte, vagando por afuera de las estructuras partidarias y libres de los corsés de las instituciones burguesas.
En la interna del movimiento no fuimos tan insurrectos, nos educamos en el ordeno y mando necesario a la organización guerrillera, las urgencias prácticas no nos dejaron debatir profundamente los grandes temas de la lucha por transformar la sociedad, o, mejor dicho, no los debatimos organizadamente pero agotamos esa discusión en los patios y celdas de esas cárceles que llenamos de personajes, de individualidades intelectualmente muy desarrolladas. Por una lado, las estructuras partidarias necesitan feligreses acosumbrados a la ley del gallinero –esa que cita Mau Mau- pero por el otro, no puedeb evitar producir a sus propios sepultureros, personajes indomables aferrados al pensamiento crítico, que cuestionan permanentemente las arbitrariedades del aparato político. Obedientes o insumisos en la vida orgánica de la “interna”,para el aparato ha sido muy difícil domeñar el espíritu que nos insurreccionó contra el sistema y por eso, muchas tupamaras y muchos tupamaros son una combinación de ambas características, obedientes por momentos, insumisos en otros, “oficialistas” en algunos aspectos, críticos acérrimos en otros. Esa libertad de orejanos prohijó la publicación de un cúmulo de testimonios, análisis y relatos, obra de mujeres y hombres que habían pasado al anonimato luego de liberados de las cárceles, cuya vida en la legalidad permitida ha transcurrido muy lejos la realidad virtual y de esa fama televisada que es puro cuento.
En los últimos años hubo una explosión de creación literaria sobre el movimiento tupamaro. Así fué que un grupo de compañeras de Punta Rieles desovillaron sus “ovillos de memoria”; que muchos y muchas coautores de atentado a la constitución, pero sin nombres célebres, aparecen en las entrevistas realizadas por Aldrighi y Habernkon; que en las muchas fugas -y más tentativas- relatadas por Samuel Blixen aparecen los desconocidos de siempre, democratizando la lucha por “aspirinarse” que hasta ahora parecía genialidad de algún genio de la revolución. Miguel Ángel Olivera y Carlitos Liscano nos convocan a salir de la pobreza propia de los “hombres de aparato” refrescando las sensibilidades que despertaron entre rejas. Por otra parte Jorge Torres y Andrés Cultelli se atrevieron a recobrar el papel de pensadores críticos, que desempeñaron en los albores del MLN(T), dijeron lo suyo sin pedir permiso a nadie y sin temores a libelos condenatorios. Gracias a la libre expresión que ellos y ellas conquistaron –y de otros que puedo haber olvidado eneste momento- los historiadores dispondrán de abundantes elementos para reconstruir el complejo espectro de las mentalidades y sensibilidades conque cientos de jovenes se arrojaron al espacio guerrillero. Tendrán asimismo a mano variados y contradictorios testimonios sobre los mismos hechos (¿cuántas versiones hay de la fuga de Punta Carretas?), porque la verdad histórica no es propiedad privada de nadie, sino un mosaico de pequeñas baldosas multicolores y multifacéticas.
Ahora Jorge Rossi se integra al movimiento que va dejando documentada una visión de la historia construída con testimonios de la militancia anónima. Fue otro de los personajes libertarios del Penal de Libertad, segundo en la tabla de los más sancionados a la Isla de Castigos, solamente el Pepe “Capitán” Martínez le ganó en días de castigo. Además del hostigamiento represivo de la guardia, supo sobrellevar sinsabores y puñaladas traperas que partían de los mamelucos grises...con ironía y buen humor, las mismas que impregnan todos sus escritos, esos que diariamente invaden el espacio cibernético. Aventurero de alma, contrabandista del aire, cinco mil quilómetros a pedal para regresar a La Paloma, continúa poblando baldíos con su carpita, un envidiable coraje juvenil a los setenta años. Me parece, opinión de atrevido, que a la hora de escribir su testimonio no puede ser tan desorejado como es a la hora de vivir...¡algo de orden, hermano! El capítulo “Mau Mau Story” de su trabajo es imperdible, historia y filosofía puras.
Un abrazo, hermano.
Jorge “Tambero” Zabalza
El conjunto de historias que el lector tiene delante y que Mau Mau se ha encargado de hilvanar, transmiten el pálpito, la respiración, el sudor y la lágrima de uno de esos privilegiados de la existencia que no han vivido impunemente. Para las nuevas generaciones -con un estilo que rescata lo mejor de nuestra tradición oral, o charla de boliche- la transmisión de la cruda experiencia de uno de los períodos más fértiles de nuestra historia. La demostración fehaciente, también, de que la vida puede más que los infiernos, y de que las bicicletas pueden servir para dejar atrás a los demonios. Para los más jóvenes, una lección de historia -sobre todo de memoria, amor y libertad- en el marco nada auspicioso de esta inercia progresista que hoy propone, impone y dispone lo opuesto. Un sablazo en el lomo para muchos de sus ex compañeros que hoy están encargados de dirigir esta abúlica indolencia desde el poder. Este detallado -y muy memorioso- anecdotario es una alarma en la memoria de muchos de los protagonistas de la gesta revolucionaria que en la década del sesenta y setenta buscaron emancipar conciencias, quebrar mandobles, acabar con la siesta de un país que –curiosamente- cuarenta años después parece mucho más dormido, y que ellos se encargan de arrullar con empeño.
Federico Leicht.
Correspondencias entre Mau Mau y JuanJulio:
Carta para tranquilizar a Juanjulio.-
Gracias Mau Mau.
Ivonne Leites por El Polvorín-.