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El polvorín

Revolución y contrarrevolución en la Banda Oriental. II

16 Septiembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Primera Parte: Revolución y contrarrevolución en la Banda Oriental.

1815-1830: La Propiedad (II)

Prof. Andrés Freire

El Reglamento Provisorio y la herencia compartida de Juan Jacobo Rousseau

 

Pero aparte de la tradición española hay otras fuentes más avanzadas en las que abrevo el artiguismo, la más importante fue la influencia del pensamiento roussoniano, esto ha sido establecido por la historiografía al señalar que Artigas fue lector de la Gaceta de Buenos Aires durante el período en que Mariano Moreno fue su redactor principal, esta influencia esta marcada desde sus primeros actos públicos.

A modo de ejemplo de esta clara relación puede observarse lo planteado por Artigas en el Congreso de Abril: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”, conceptualización de clara inspiración roussoniana, donde se deja en claro que la soberanía radica en el pueblo. Véase además que en otro documento fundamental como son las “Instrucciones del año XIII”, donde en su articulo IV se establece que el fin y objeto del gobierno, “debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los ciudadanos y de los Pueblos”, en esta enumeración de los derechos fundamentales del hombre no se menciona a la propiedad, cuando menos a titulo expreso, lo que hubiera sido inconcebible por otra parte para un roussoniano convencido.

Es claro que no puede tratarse de un olvido, la propiedad se omite mencionar como derecho fundamental en forma totalmente intencional, ya que Artigas ya era consciente desde hacia un buen tiempo de la necesidad de atacar de raíz uno de los flagelos que afectaban a la Provincia Oriental: El latifundio. Y eso era imposible sin afectar la propiedad privada.

Aunque no se quiera admitir hay mucho si en las Instrucciones que corresponden a las fuentes constitucionales norteamericanas y la obras de Thomas Payne, pero hay mucho también de la constitución francesa de 1793, sino en letra si en espíritu por tener una genealogía filosófica común.

Artigas combinadaPero además en 1813 luego de que Rondeau reúne al Congreso de Capilla Maciel y en él se vuelve hacia atrás en lo actuado por el Congreso de Abril, Artigas emite su bando en que proclama la nulidad de las resoluciones del mismo, el Protector escribe: “Yo voy a escribir a los Pueblos, y entonces veré si su voluntad es la misma que se ostenta en el Congreso de su representación. De lo contrario, yo os hago responsables delante de los mismos Pueblos de la continuación del abuso que hacéis de su confianza” (Archivo Artigas Tomo XI, pp. 232-5), o sea rechaza en nombre de la voluntad general la resolución de un congreso espurio que sólo podía y muy dudosamente reclamar en su defensa la asunción de la voluntad de todos, otra vez Rousseau es la implícita base teórica.

Y no sólo la presencia de los principios del Contrato Social bajando de las nubes de la teoría a la práctica política, sino un constante e implícito jacobinismo que ya se había visto también en el Plan de Operaciones, documento secreto elevado a la junta de Mayo por Mariano Moreno, donde se encuentra planteado el Terror de acuerdo al modelo francés y la política igualitarista hacia los diferentes grupos sociales.

De un modo u otro, Rousseau y los jacobinos estuvieron presentes en el Río de la Plata desde el comienzo del proceso revolucionario francés, ocupando el mismo doble papel que le cupo a la propia revolución “movilizadora y frenó al mismo tiempo, según la posición de clase y el horizonte de las experiencias de aquéllos que se remitían a la herencia de 1789 hasta 1794-5”.

Ya en 1795 se trato de llevar adelante en Buenos Aires la llamada “Conspiración de los Franceses”, por la que se impulsaba la creación y el posterior gobierno por parte de una “Convención Americana”.

En reiterados carteles y pasquines se amenazaba a los españoles con la guillotina, y la expropiación de sus bienes, en beneficio de la proyectada Convención; “París ya esta informado”, era la para nada sutil amenaza lanzada por los conspiradores.

La conspiración fue descubierta y reprimida con extrema dureza, esto sumado al hecho consumado del golpe reaccionario del 9 de termidor contribuyo a imposibilitar cualquier reanudación de la misma.

Pero las ideas resurgieron como ya hemos dicho en las ideas y la gestión de Moreno, el mismo “se reclamaba de manera abierta partidario de Rousseau, lo cual va acompañado de una elaboración críticas de experiencias tanto jacobinas como girondinas”.

Existe entonces una clara relación entre los diferentes movimientos revolucionarios del Río de la Plata y los jacobinos, relación dada cuando menos por “la existencia de una fuente común, Rousseau”, la que aplicada a dos procesos revolucionarios da resultados similares, sin negar la posibilidad teórica de que por Moreno antes o por Monterroso después Artigas halla tenido una influencia jacobina ya que además si bien la Inquisición y las autoridades coloniales hicieron lo imposible por tapar con un manto de silencio los sucesos de Francia, sus resultados fueron nulos.

En lo que hace a la concepción de la propiedad privada defendida por el artiguismo, esta presencia se puede rastrear claramente en el Reglamento Provisorio, ya que para resolver los graves problemas de la provincia, es decir el latifundio causante de la mayoría de los males, era necesario atacar la propiedad privada, y eso no se podía hacer desde el derecho natural, “a la propiedad había que reestructurarla como un derecho “nuevo”… contractualizado.

Y no en ese momento, sino cuando se pudiera realizar el arreglo formal de la Provincia, determinado por el soberano y la voluntad general”.

Y esa oportunidad llegara en 1815, pero deberá enfrentar una permanente oposición, Rousseau era objeto de mucha admiración pera a la vez los grupos sociales dominantes en cualquier parte del mundo, consideraban inaceptable cualquier intento de aplicar los principios teóricos esbozados por “el ciudadano de Ginebra” a la realidad.

Para este filosofo, en muchos sentidos un precursor y más allá de sus contradicciones un pre-socialista, la propiedad privada nunca fue algo bien visto, así en una de sus obras más escandalosas, el “Discurso sobre el origen de la desigualdad de los hombres”, nos señala que la salida del estado de naturaleza, donde el hombre era libre y feliz, se produce por la apropiación que un hombre realiza de parte de los bienes que hasta entonces eran propiedad

de la comunidad, al proclamar “Esto es mío”.

A partir de este momento la humanidad entraría en un “estado de guerra” del que se saldría por medio del “Contrato Social”, donde se concretaría la paz y la salvaguardia de la propiedad privada.

Pero lo fundamental es que entonces el origen del derecho de propiedad es contractual y no natural, como toda la ilustración señalaba, Rousseau fue un paso más adelante y por eso a la vez de ser un hombre ilustrado esta contra ella, ataca con ella según la feliz expresión de Puigross a la “Bastilla espiritual”, es decir a la superestructura ideológica que apoyaba y legitimaba el orden feudal, pero a la vez, pone semillas para que en otros tiempos otros puedan derrumbar los nuevos mitos que desplazaran a los caídos.

Siendo entonces esta la base de la propiedad, también es ese su pecado original, ya que del hecho de que unos tengan casi todo y otros casi nada surgen la envidia, el orgullo, la maldad, la avaricia, la guerra, dividiendo a los hombres en poseedores y desposeídos, y por lo tanto en dominadores y dominados, hay como un eco mucho más antiguo que resuena en estas palabras y que advierte a los ricos opresores. En síntesis la propiedad privada da origen a la desigualdad social y esta a su vez a la infelicidad humana.

Para superar en la medida de lo posible los males que acarrea esta situación (ya que no es posible el retorno al estado de naturaleza, ni deseable porque Rousseau no es un socialista, sino un teórico de la pequeña burguesía que se bate contra la gran propiedad, no contra la propiedad misma de los medios de producción, aunque en circunstancias históricas muy especiales sus discípulos lleguen a posiciones más avanzadas), se debe buscar la regeneración de los individuos, la religión, la sociedad y el Estado.

Y estas dos últimas son posibles por la modificación de su base contractual.

En Francia durante la experiencia jacobina en plena revolución francesa se intentó este camino, como lo señalo Albert Mathiez: “Los discursos de Robespierre eran los principios del Contrato en vías de realización en lucha con las dificultades y los obstáculos, eran la teoría descendiendo del cielo a la tierra, eran el combate épico de nuestra historia, cuando Francia jugaba su existencia para salvar su libertad”.

El mismo Robespierre en su dedicatoria a Rousseau afirma: “Tu ejemplo está ahí delante de mis ojos… Seré feliz si, en la peligrosa carrera que una revolución inaudita acaba de abrir ante nosotros, permanezco fiel a las aspiraciones que he bebido en la fuente de tus escritos”.

Tanto en los Decretos de Ventoso como en el Reglamento Provisorio, la propiedad privada es limitada en aras del interés social, se invierte de este modo lo que constituye la habitual lógica perversa de muchas leyes que ya Rousseau denuncio: “las leyes son siempre útiles a los que poseen y perjudiciales a los que no tienen nada”.

Siguiendo esta línea de razonamiento el Incorruptible llego a cuestionar la legitimidad del derecho de propiedad presente en la declaración de derechos de 1789 previa a la Constitución de 1791: “Definiendo la libertad, el primero de los bienes del hombre, el más sagrado de los derechos que recibe de la naturaleza, habéis dicho con razón que tenía como límites los derechos de otro: ¿por qué no habéis aplicado ese principio a la propiedad, que es una institución social?... Os propongo reformar estos vicios consagrando las verdades siguientes:

Artículo 1- La propiedad es el derecho que cadaciudadano tiene de gozar y disponer de la porción de bienes que le esta garantizada por la ley.

Artículo 2: El derecho de propiedad está limitado como todos los demás, por la obligación de respetar los derechos de otros”.

Similar concepción refleja el Reglamento Provisorio, en efecto la solución definitiva aportada para el problema del “arreglo de los campos”, tiene “una filosofía sorprendentemente  jacobina”, se establece como solución el reparto de las tierras de los emigrados, “malos europeos y peores americanos”, repartiéndose la tierra entre los más infelices, los negros libres, los zambos, los indios, criollos pobres y viudas de la misma condición.

Se limita el derecho de propiedad de unos (los contrarrevolucionarios al igual que en Francia) en beneficio de las grandes mayorías, en beneficio de la sociedad, redefiniendo el Contrato Social.

Esta redistribución no es total porque no se confiscan todos los latifundios, pero antes de cuestionar esto hay que tener en cuenta que “la revolución no se proponía liquidar todos sus aliados dentro de las capas ricas del campo en su lucha contra el centralismo porteño y el poder portugués, pero lo que es más importante, no era tampoco necesario para los fines que el Reglamento se proponía”… “los malos europeos y peores americanos eran dueños de la inmensa mayoría de la gran propiedad latifundista”.

Por otra parte algunos autores más conservadores insisten en revalorizar la idea de la presencia de la tradición española que legitima la propiedad por el trabajo, pero otra vez al tener presente el artículo 11 del Reglamento resalta la influencia de Rousseau.

Efectivamente por ese artículo se les otorgaba a los beneficiarios un plazo de dos meses para construir un rancho y dos corrales, so pena de que se le retire la donación del terreno, existe desde entonces desde el momento mismo de la adjudicación la obligación de trabajar. Y vemos aquí una coincidencia con la opinión del pensador ginebrino quien al discutir acerca de la legitimidad o no de los derechos del primer ocupante de un terreno, afirma la necesidad de cumplir con tres condiciones. La segunda es que “no se ocupe más que la parte necesaria para subsistir”; la tercera: “que se tome posesión de él, no mediante vana ceremonia, sino por el trabajo y el cultivo, único signo de propiedad que, a falta de títulos jurídicos, debe ser respetado por los demás”, en la primera condición se establecía que el terreno en cuestión no se halle ya ocupado por otro.

Coincidentemente también con lo sostenido por Robespierre no se apela a la redistribución de los bienes como forma de ejecutar una venganza sobre los expropiados, ya que no se busca dejarlos en la pobreza absoluta.

Así en el artículo 13 del Reglamento se determina que sólo se podrán repartir en su totalidad los bienes de los solteros, en cambio si los perjudicados son casados se atenderá al número de hijos buscando no damnificarlos, permitiendo entonces al expropiado conservar la tierra suficiente para asegurar la manutención de su familia, esto no sólo fue teoría se aplico por ejemplo en el caso de una viuda con nueve hijos a cargo que al reclamar ante la autoridad que se le había quitado toda la tierra para ser redistribuida, logro que se le devolviera la parte correspondiente contemplando su situación.

Robespierre pensaba lo mismo al abogar por la limitación de la propiedad afirmaba: “No les quito ningún provecho honesto, ninguna propiedad legítima, no les quito más que el derecho de atentar a la de otro… no les condeno más que a la pena de dejar de vivir a sus semejantes… el mayor servicio que el legislador puede rendirle a los hombres es forzarles a ser honestos”.

Reafirmando todo lo que hemos expuesto anteriormente hay otras similitudes como por ejemplo lo establecido en los Decretos de Ventoso se dice: “Las propiedades de los patriotas son inviolables y sagradas. Los bienes de las personas reconocidas como enemigas de la revolución serán secuestrados en provecho de la República”, más adelante reafirmando estas disposiciones se voto en la Convención un nuevo decreto que reafirma y complementa el anterior del 8 de ventoso al que ya me he referido, en este se determina quienes serán los beneficiarios de los bienes confiscados: “Todas las comunas de la República harán un listado de patriotas indigentes que ellas contengan, con sus nombres, su edad, su profesión, el nombre y edad de sus hijos. Los directorios de distrito harán llegar, en el más breve plazo, estos listados al Comité de Salud Pública”.

Esto es muy similar a lo que se encuentra establecido en los artículos 12 y 13 del Reglamento Provisorio, determinándose en el 12 lo siguiente: “Los terrenos repartibles son todos aquellos de emigrados, malos europeos y peores americanos que hasta la fecha no se hallen indultados por el jefe de la provincia para poseer sus antiguas propiedades”. Esto se complementa en el artículo siguiente donde se establece que “Serán igualmente repartibles todos aquellos terrenos que desde el año 1810 hasta el de 1815, en que entraron los orientales a la plaza de Montevideo, hayan sido vendidos o donados por el gobierno de ella”.

artigas 02También es importante la concordancia presente con el artículo 6: “Por ahora el señor alcalde provincial y demás subalternos se dedicaran a fomentar con brazos útiles la población de la campaña. Para ello revisará cada uno en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles; y los sujetos dignos de esta gracia con prevención de que los más infelices sean los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suerte de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad, y a la de la provincia”.

Tanto sea aquí como en los Decretos de Ventoso, se establece el respeto hacia la propiedad de los patriotas, pero también la expropiación de los bienes de los enemigos de la revolución; en beneficio de los patriotas en peor situación económica; o sea que una vez más es claro que hay una mentalidad común en cuanto a la propiedad.

Y el final de ambos procesos también será muy similar, las clases dominantes de ambos lugares del planeta, Francia y la Provincia Oriental no perdonaran jamás su ataque a la propiedad privada y su intransigencia revolucionaria.

Intransigencia que hoy en día es atacada desde muchos frentes, y más ahora donde los principios que deben guiar cualquier acción política se encuentran sumamente devaluados, y los grandes proyectos dejan lado al acomodamiento y el amiguismo, al “no se puede” y peor aún “no se puede” porque no se quiere, ni siquiera se intenta más que repetir con detalles un guión ya escrito en inglés, a Artigas se lo acusa de no haberse resignado a “lo posible”, pero en definitiva, en política: ¿quién determina que es posible o imposible?, solamente las clases sociales y el modo en que estas se enfrentan y articulan, yo pienso junto a Eduardo Azcuy que: “frente a la coherencia de los que triunfaron… existieron otras coherencias económicas (vinculadas a las clases oprimidas), que no deben ser excluidas de la historia, por haber sido, en aquel tiempo, lugar y circunstancia, derrotadas por quienes lograron mayor poder de fuego a la hora de las definiciones”. Cabe preguntarse: ¿acaso no es coherente la concepción de la propiedad manejada por el Protector? Claro que si, por eso en este comienzo de milenio donde abundan las indefiniciones, las deserciones, “el como te digo una cosa, te digo la otra”, Artigas molesta, porque su intransigencia y su coherencia lo vuelven políticamente incorrecto.

Como mayor elogio, podemos decir que bien pudo Artigas hacer suyas las palabras de otro gran revolucionario que dijo: “Si se me quiere hacer un reproche (…) es el de no haber desfigurado mi modo de pensar, de no haber dicho jamás sí cuando mi conciencia me gritaba no, de no haber hecho jamás la corte a los poderosos de mi país.

 

NOTAS:

Nos referimos al Terror como lo que fue efectivamente, un medio de defensa extremo empleado por los revolucionarios franceses, en circunstancias donde el propio destino y sobrevivencia de la nación francesa estaban en juego, donde una feroz guerra civil azotaba el territorio francés y los campesinos fanatizados por los curas refractarios de la Vendée  crucificaban a los republicanos. Como libro relativamente económico y que tiene una imagen sintética pero de buen nivel que recoge los avances de la investigación de la historiografía socialista en torno a la revolución francesa recomiendo “La revolución francesa” de George

Rudé, Editorial Vergara, Buenos Aires, se consigue en las librerías de nuestra capital. Kossok, Manfred., “Elementos jacobinos en la independencia de Hispanoamérica. Ensayo de una determinación de posiciones”, en Kossok, Manfred., “La revolución en la historia de América Latina”, La Habana, 1989, Editorial Ciencias Sociales, pp. 220-1. Este libro fue parte de uno de los tantos que hace ya casi 20 años en el peor momento de la situación cubana entre el bloqueo y la caída del “socialismo real”, como parte de la campaña “Cuba no esta sola” el Movimiento 26 de marzo compro para colaborar con el proceso revolucionario, hoy en día probablemente pueda conseguirse en su local central alguno de aquellos ejemplares a costo muy accesible.

Muy recomendable, junto a otros del historiador cubano Alberto Pietro. Kossok, Manfred., “Elementos …”. Op. Cit. Dotta, Mario., “Los decretos de ventoso y el reglamento artiguista de 1815”, en la revista “Hoy es Historia”, Número 40, julio-agosto 1990, Montevideo, p. 34. Dotta, Mario., op. Cit. P. 31.

En este sentido hay una amplia bibliografía para consultar en particular el “Discurso sobre el origen de la desigualdad de los hombres”. También es interesante el libro “Tres retratos de la Revolución Francesa” de Albert Manfred, Ciencias Sociales, La Habana, 1989, donde el autor establece el relato del joven Rousseau y sus cartas personales, en una de ellas afirma “yo, partidario tenaz de la República, Que no incliné la cabeza ante la camarilla de la corte. No quiero adoptar las reglas de París. No voy a adular ni a suplicarle al ricachón” (ob.cit.p. 28), rechazar a la corte no tenía nada de radical u original en la época, era si se quiere la moda, pero rechazar a la burguesía era en si mismo otro asunto que sólo se explica teniendo en cuenta que por su vida y su ambiente de origen Rousseau es un plebeyo. Mathiez, Albert., “Robespierre el incorruptible”; Montevideo, 1989, Ediciones del Nuevo Mundo, pp. 22-3. Robespierre citado por Alvarez Junco, Gosé y Gilolmo, Emilio., “ Los jacobinos” , Madrid, 1970, Edicusa,p.21 . Rouseau, Juan Jacobo., “El Contrato Social”, Buenos Airs, 1961, Los libros del mirasol p .168 Robespierre citado por Alvarez Junco, Gosé y Gilolmo, Emilio., “Los jacobinos ”, Madrid, 1970, Edicusa, p .157. Dotta, Mario., op.Cit.P.33. De la Torre, N., Rodríguez., J.C., Sala de Touron, Lucía.,“Artigas…”, Montevideo, 1967, Arca,p.135. Rouseau, Juan Jacobo., “El Contrato Social”, Buenos Airs, 1961, Los libros del mirasol p.166. Ibidém. Robespierre citado por Alvarez Junco, Gosé y Gilolmo, Emilio., “ Los jacobinos”,p.135. Decreto del 6 de Ventoso, citado por Dotta, Mario,op.Cit.P.2 9. Decreto del 8 de Ventoso, citado por Dotta, Mario,op. Cit.P.30. Azcuy Ameghino, Eduardo., op. Cit.P.272. Robespierre citado por Alvarez Junco, Gosé y Gilolmo, Emilio., “Los jacobinos”, p.21.

 

 

 

Tomado de Diario La Juventud

imagen1

www.diariolajuventud.com.uy

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malcolm allison 09/16/2010 16:58



 


Dado el interés en los
hechos históricos relativos al surgimiento de la Republica Oriental del Uruguay, tanto en Latinoamérica como en el Japón, consignamos una versión bilingüe


 


アセンシオの蜂起


Levantamiento de
Asencio




El "grito de Asencio" el 28 de febrero de 1811
en Uruguay. Los gauchos participaron en el
levantamiento contra los españoles
1811年2月28日 ウルグアイの ” アセンシオの蜂起 ”
スペインの圧制に立ち上がった。ガウチョは重要な
働きをした。 









ガウチョというものは 仕事がきついので 当然 肉体的に強健である。 口数が
少なく 尊大で 挑発には 激しく反応する。

ガウチョには 次ぎに述べるような価値観がある。 :

勇気、忠誠、 ホスピタリティ。 だから アルゼンチン、 ウルグアイでは 
gauchada ( 男気を示す行為 )をするというのと guachada ( 卑劣な
行為) というのは 正反対の意味を持つ。 19世紀には 一部の貴族階級、
都市のブルジョア階級にとって ガウチョとは 野蛮で危険な男という意味で
あり ガウチョという言葉は ほとんど軽蔑の言葉であった。

19世紀のガウチョ気質は ガウチョの間で育った ホセ・ ヘルナンデスの作品
に反映されている。 「 マルティン・フィエロ 」の中に ガウチョ気質が 見うけ
られる。 ( 当時のガウチョ言葉を尊重して そのまま 書いています。






"No me hago al lao de la güeya ( güella = huella )
Aunque vengan degollando,
Con los blandos yo soy blando
Y soy duro con los duros,
Y ninguno en un apuro
Me ha visto andar titubiando.


En el peligro !Que Cristos!
El corazón se me enancha.
Pues toda la tierra es cancha,
Y de esto naide se asombre:
El que se tiene por hombre
Ande quiera hace pata ancha.


Soy gaucho y entiéndalo
Como mi lengua lo explica,
Para mi la tierra es chica
Y pudiera ser mayor,
Ni la víbora me pica
Ni quema mi frente el sol.


(...)


Lo que al mundo truje yo
Del mundo lo he de llevar.
Mi gloria es vivir tan libre
Como el pájaro del Cielo,
No hago nido en este suelo
Ande hay tanto que sufrir;
Y naides me ha de seguir
Cuando yo remonte el vuelo.


- 8 -


Yo no tengo en el amor
Quien me venga con querellas,
Como esas aves tan bellas
Que saltan de rama en rama en rama
Yo hago del trébol mi cama
Y me cubren las estrellas.


Y sepan cuantos me escuchan
De mis penas el relato
Que nunca peleo ni mato
sino es por necesida;
Y que a tanta alversidad [adversidad]
Solo me arrojo el mal trato.
Y atiendan la relación
Que hace un gaucho perseguido,
Que fue padre y marido ha sido
Empeñoso y diligente,
Y sin embargo la gente
Lo tiene por un bandido.

(Estrofas en los Capítulos II y III del citado Martín Fierro).





Poco más de medio siglo después, el escritor y estanciero Ricardo
Guiraldes se siente emocionalmente obligado a dar su homenaje a los
gauchos (en los inicios de s XX reducidos a la categoría laboral de "peones",
es decir de jornaleros rurales), de de la ubicación en la "escala
social."

Guiraldes se ve compelido a reconocer -con mucha nostalgia- los valores
del gaucho, es un gaucho, al cual sintomáticamente llama "Don Segundo
Sombra" al cual le adeuda su iniciación como hombre, Don Segundo
Sombra es su mentor, le da nociones de un especial  honor y respeto al
prójimo, le enseña a tratar con la naturaleza, e incluso (y esto es clave)
es quien le proteje de sus temores y fobias burgueses, éste es uno de
los motivos por los cuales Guiraldes, muy joven, concluye -tras que Don
Segundo le despidiera- "lo vi irse en el horizonte (...) y me fui como quien
se desangra".






 





半世紀後、リカルド・ギラルデスという農園主が 20世紀になって 社会的に農村
の人夫、または日雇い労働者というイメージに成り下がったガウチョのイメージの
復権をせねばならないと考えた。

ギラルデスは ガウチョの価値観にノスタルジーを持って 思い出し 認めた。 
そのガウチョ像を暗示するかのように ガウチョに” 第二の影の旦那 ”と名づけ
人間としての修行を始めた。 ” 第二の影の旦那 ”は 彼の師匠となり ガウチョ
に対する 特別の名誉と敬意を感じ そして これが肝心な点であるが - 
ガウチョと自然に付き合い ガウチョを ブルジョアが持つ 恐怖と嫌悪観から
護った。 ギラルデスは 若くして ガウチョに目覚めさせられた後、 「 ガウチョ




















El polvorín 09/16/2010 17:10



Jajajjaaaaaaaaaa Muy bueno