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El polvorín

Cuánto vale ser pobre chileno o mapuche

6 Agosto 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

Nada provoca más insulto que la pobreza, ese estado en que todo está lejos, donde cada cosa es inalcanzable, donde sencillamente la vida es una cuesta arriba de manera constante y claro, la vida es corta y todos deberíamos poder usarla mientras está vigente de manera plena y sin sobresaltos.

La realidad es distinta, es dramática, es violenta y agresiva, todos los pobres del mundo tienen cosas en común, entre sus pocas propiedades está por supuesto, y sin lugar a dudas salir de la pobreza. No es creíble aquello de que los pobres son felices, esa es una falacia, un engaño, eso lo dicen los dueños de la fuerza de trabajo de lo pobres para que éstos no levanten cabeza, para que se den por bien pagado con lo poco/nada que obtienen de salarios luego de largas jornadas, y todos sabemos que las condiciones son muy precarias.

Recordemos cómo han mirado los dueños de casi todo y desde mucho tiempo a los ciudadanos que no son de su clase: “Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo. Lo demás es masa influenciable y vendible”. Eduardo Matte. Diario El Pueblo, 19 de marzo de 1892.

Como no recordar el 11 de mayo de 1903. Presidente de Chile Germán Riesco, ciudad de Valparaíso, huelga de trabajadores portuarios. Hay un pliego de peticiones donde se exigen aumento de salario, como respuesta militares en las calles del puerto, no hay disparos al aire… no se conoce con exactitud la cantidad de obreros asesinados.

En 1906 se produce un gran terremoto en la ciudad de Valparaíso, luego de varios días sin agua ni alimentos los pobres comienzan a bajar desde los cerros en busca de ayuda, agua fundamentalmente. El Almirante Gómez Carreño ordenó se detuviera a toda persona sospechosa, muchos fueron amarrados a los postes del alumbrado público y allí mismo fusilados… todos eran pobres.

Los periódicos de la época escribieron: “Con el fin de cumplir con estas órdenes, se llevaron a efecto en la ciudad numerosos fusilamientos, triste y dolorosa experiencia, pero indispensable en aquella ocasión para reprimir los desmanes de esa chusma inconsciente, siempre dispuesta al bandolerismo y al pillaje” (1)

En esta batalla para mejorar sus condiciones de vida, para poder acercarse un poquito al futuro, los pobres se han visto compelidos a lanzarse muchas veces a la calle tan solo para pedir mejoras, eso, que les mejoren los salarios y lo hacen porque lo poco no les alcanza. Cómo no recordar por ejemplo eso tan sencillo como exigir que se les pague en dinero y no en fichas. Masacre de la Escuela Santa Maria de Iquique. Presidente Pedro Montt; oficial responsable general Silva Renard… miles de familias pobres asesinados

En 1919 una huelga obrera en Puerto Natales. Presidente del país Juan Luis Sanfuentes; ministro de Guerra Ladislao Errázuriz Zañartu. La manifestación obrera fue reprimida de manera violenta por personal del ejército chileno y de la policía Argentina. Se reconocen dieciséis muertos, todos obreros, todos ellos pobres.

En 1920 la policía asaltó el local de la Federación Obrera de Chile Foch, en la ciudad de Punta Arenas. La policía disparó hasta agotar sus municiones y luego de más de media hora de disparos ininterrumpidos,  terminaron su patriótica labor quemando el local del sindicado, sangre obrera cubre las calles de esta lejana ciudad en el sur… todos pobres.

Siempre se nos aparecen en los calendarios de las masacres los Zañartu, los Matte, los Bulnes, los Undurraga, los Ossa, los Montt, los Sanfuentes, siempre… de ese lado, del lado que vienen las balas hacia el Chile país de pobres, Alto Bíobío, Nitratúe, Ranquil, Lonquimay se sigue matando sin piedad, se hace porque los intereses de la clase dominante, los que se dicen dueños de Chile así lo mandan.

Arturo Alessandri y la masacre del Seguro Obrero. Presidente Alfredo Duhalde y la masacre de la Plaza Bulnes. Carlos Ibañez del Campo. Eduardo Frei en El Salvador y Pampa Irigoin y luego la dictadura de las Fuerzas Armadas, y también asesinados durante los gobiernos de la Concertación.

Los ricos no hacen huelgas ni pliegos de peticiones, los dueños del poder solo les basta ir a golpear las puertas de los cuarteles militares para que se les asegure sus pertenencias, para que sus beneficios queden a buen recaudo. Los ricos, la clase dominante, los dueños de los grandes medios de producción, ese sector a quien se le hacen todas las concesiones, para quienes los gobiernos permanecen y están siempre a sus servicios. Los ricos, esos, que no tiene bandera, ni consigna y ni siquiera una canción nacional, no les hace falta, pagan poco y… tienen los bancos.

Y por estos tiempos de Bicentenarios, no hay que olvidar a Manuel Carvajal obrero asesinado en Plaza Echaurren en 1903, tampoco a José Briggs, Olea, Rodríguez, Díaz, Vergara, Calderón dirigentes mineros asesinados en la Escuela Santa María de Iquique, todos clase obrera y los otros miles que han quedado en la historia de Chile todos ellos… pobres del campo y la ciudad.

 

 

Por Pablo Varas

(1) Patricio Manns. Chile: una dictadura militar permanente (1811-1999). Editorial Sudamericana. Santiago de Chile 1999.

 

Tomado de El Ciudadano

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