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El polvorín

Ecuador - El Shwa Kawsay (buen vivir)

6 Mayo 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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María Angostura  

 
Igual que los conquistadores europeos de hace más de medio siglo que extrajeron, saquearon, se apropiaron de las riquezas del Abya Yala, de lo que hoy se conoce como América; la modernidad occidental sigue operando de la misma manera, y en particular en lo que hoy se llama Ecuador se maniobra con vertiginosa voracidad en ese sentido. Pero en este caso no nos vamos a referir al extractivismo que rampante y con el sínodo de la denominada “revolución ciudadana” que apura su acondicionamiento logístico, administrativo y legal para expoliar los minerales de nuestro país y destruir el valor más importante que poseemos las ecuatorianas: la naturaleza expresada en la tierra, el agua y la biodiversidad.

Nos referiremos a un proceso cultural que viene siendo usurpado a las culturas andinas; un concepto, una filosofía, una práctica, el Sumak Kawsay que la convirtieron en palabra traducida mecánicamente como “buen vivir” que la han ido conceptuado de acuerdo a su conveniencia, o la conveniencia del gobierno de Alianza País sería mejor expresado.

La razón occidental ha trabajado así siempre para anular al otro y sus representaciones, su pensamiento, su concepción con el objetivo de procrear dominio y poder sobre el otro. Interpreta, traduce, acomoda los procesos culturales a la forma económica dominante -el sistema capitalista en el caso del Ecuador- para garantizar la extracción de la plusvalía.

No debemos dejar de lado que ese racionalismo occidental se basa en la ahistoricidad y contradice el pensamiento andino, la noción de tiempo y espacio construido desde la realidad concreta y que significa el caracol, como forma de ver la ocupación de espacios y de visualizar el tiempo.

Aterricemos en el Ecuador actual, acaso esa no es la base del proyecto de los que gobiernan estas tierras, la historia la hacen ellos, no hay más historia que esa; el que usen los iconos, las imágenes y los símbolos históricos como Alfaro, el Che, Bolívar, el tren, la hoguera, las canciones no es precisamente porque reconocen esa historia, sino porque la historia es la razón occidental, es decir Rafael Correa y su proyecto político.

El proyecto del gobierno actual busca racionalizar en categorías que promueven la estática de la realidad: el desarrollo, la modernidad, el progreso que se promueven profusamente desde la mediática estatal y oficial, categorías elevadas a los supra, a lo mega que obviamente está representada en la denominada revolución ciudadana y personificada exclusivamente por el poder. Los otros, los que estamos a contracorriente en su lógica, formal por demás, buscan representarnos como la antítesis de esa lógica, es decir somos lo retrogrado y el pasado.

Desde esa perspectiva evidentemente, es entendible el proceso que han impulsado, mediáticamente en la más de los casos, para convertir el Sumak Kawsay en una norma constitucional, que le llaman buen vivir, en la palabra de orden de sus discursos y de su retorica para vendernos lo mismo con otro nombre: capitalismo, explotación y opresión. Sumak Kawsay (buen vivir) entendido para ellos, para su razón occidental, como el marketing que vende su proyecto de dominación y el cual todos los funcionarios públicos -encabezados por el ciudadano presidente- tienen que repetir para, por meritocracia acceder a los cargos públicos, esa es la forma de Estado que dicen erigir y que en los hechos significa DAS KAPITAL, o mejor entendido como opresión y explotación.

Desde ese proyecto se justifica y está alimentado el machismo, conforme lo afirman las palabras presidenciales vertidas en su rutinaria rueda sabatina del pasado 31 de diciembre, donde las mujeres son valoradoras en función de los centímetros de falda más arriba de las rodillas, o la esbeltez de las piernas conforme el paradigma de donaire y belleza de la mujer en función del adorno de las farras y las piernas que se puedan mostrar.

Desde esa perspectiva está justificado el autoritarismo, la criminalización de las luchas y la organización social; para ello es necesario seguir, inteligenciar, ubicar a los enemigos que buscan confrontar su racionalidad, para ello han desatado un aparato de inteligencia y represión conforme sus modelos, infiltración, sapeo, divisionismo, cooptación y persecución basado en los efectivos ejercicios y capacitación de los aparatos represivos de Chile, Israel, Francia, España hijos putativos de la CIA y el aparataje norteamericano que tanto dicen combatir. La palabra traducida del Sumak Kawsay, el buen vivir es la pantalla que todo lo cubre.

No podía faltar el desarrollo de su aparato burocrático, que ya como dijimos está basado en la meritocracia (del latín mereo, merecer, obtener) y que significa la elevación suprema de una forma física, sicológica del funcionario público, donde la tecnológica globalizada es la forma imperante: estudios de cuarto nivel de preferencia en universidades extranjeras, los lentes de pasta estilos sesenta, el Black berry, ipad, notebok, son la norma consustancial para estar en el buen vivir de Rafael Correa y la orgipiñata política y... desatada en las esferas gubernamentales; y donde el merecer obtener de los puestos públicos se basa en la en favores y clientelismos, político, económico y hasta sexual para acceder o sostener los puestos públicos o aprobar a los cargos de dirección.

A ello se debe sumar el haber sido transeúnte de alguna organización de izquierda, predicar los ritos de los manteles blancos sea ejecutado por los masones, los rosacruces o cualquier forma esotérica y medieval que diga que la Sandra Morán (adivinadora oficial del gobierno y que a los mayas les deja cortos) es la guía espiritual del gobierno. Todo ello conlleva una construcción de imaginarios, de iconos símbolos basados en esa ahistoria, donde los hechos las personas son vaciados de contenidos y el recitar el buen vivir en el presupuesto, en el discurso, en la propaganda, en los aparatos represivos marcan el concilio de los tiempos de la razón occidental, gubernamental, correista, de revolución ciudadana.

A este proceso que vive el Ecuador actual, podemos hablar de la usurpación simbólica, de la construcción de sinsentidos para sostener una forma económica basada en la explotación de las seres humanas y los seres humanos. Nada, para nada tiene que ver con los procesos de construcción simbólica, económica, política que viven los pueblos andinos y que no pueden ser traducidos en un simplona palabra o instrumentalización mediática.

Lo que vive el Ecuador actual es un proceso de saqueo, represión que se lo puede definir como el Shwa Kawsay para ser iguales a ellos lo traducimos conforme la real academia la de la lengua y los parámetros gubernamentales el “ buen robar” o el bien Robar”, en fin allá ellos que lo interpreten conforme su racionalidad occidental, nosotros desde los que queremos el cambio, la transformación, el caracol de la vida nos sumamos y vivimos conforme el precepto andino del “ama shwa, ama killa, ama llulla,”. No robar, No mentir, No ser ocioso.

 

 

La Haine
http://www.lahaine.org/

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