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El polvorín

El Coltán, el Congo y las multinacionales ¿panorama venidero para Argentina?‏

12 Abril 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

4167863962_23be15219c.jpgEl coltan o coltán es una mezcla de los minerales columbita (una mena de columbio o niobio) y tantalita (una mena de tantalio). El coltán es de color gris metálico oscuro.

La columbita está compuesta por óxidos de niobio, hierro y manganeso [(Fe, Mn) Nb2O6], y la tantalita está compuesta por óxido de tantalio, hierro y manganeso [(Fe, Mn) Ta2O6] en cualquier proporción. Estos óxidos constituyen una solución sólida en ambos minerales. Son escasos en la naturaleza y dan un claro ejemplo de materiales que han pasado de ser considerados simples curiosidades mineralógicas a estratégicos para el avance tecnológico debido a sus nuevas aplicaciones.

El principal productor de coltan es la República Democrática del Congo con cerca del 80% de las reservas mundiales estimadas, [1] si bien existen mayores reservas probadas o en explotación en Brasil con el 10% de las reservas, Sierra Leona con el 5% de las reservas, y un 5% alrededor del mundo. Según informes de agencias internacionales de prensa, la exportación de coltan ha ayudado a financiar a varios bandos de la Segunda Guerra del Congo,[2] un conflicto que ha resultado con un balance aproximado de más de 5 millones de muertos,[3] como también ha servido a algunas mafias colombianas.[4] Ruanda y Uganda están actualmente exportando coltan robado del Congo a occidente (principalmente a los Estados Unidos), en donde se utiliza casi exclusivamente en la fabricación de condensadores electrolíticos de tantalio. Es utilizado en casi la totalidad de dispositivos electrónicos de consumo.

 

Congo democrático y acorralado

Para entender la dramática situación del Congo, debemos remontarnos hasta 1998, año en el que Ruanda y Uganda invadieron el país. Desde entonces hasta 2003 se calcula que murieron en esa ocupación cuatro millones de congoleños, ignorados por la prensa internacional y los países occidentales. Ochocientas mil personas masacradas por año en silencio, en el que se considera el conflicto con más muertos desde la Segunda Guerra Mundial. En 2003 la ONU consiguió que se firmara un acuerdo de paz y a finales de 2006 fue elegido democráticamente -en los primeros comicios libres y plurales en cuarenta años- el presidente actual, Joseph Kabila. Sus promesas fueron mantener la paz y reconstruir el país, pero tras años de cruentos enfrentamientos necesitaba dinero efectivo para reactivar Congo. Esperó ofrecimientos por parte de Estados Unidos y Europa para venderles sus materias primas, pero nadie acudió. Fue China quien le ofreció explotar los yacimientos y dar a la RDC el 30% de las ganancias. El acuerdo era mucho mejor que el anterior -las empresas occidentales le daban por lo mismo entre un 5% y un 12 %- y Kabila firmó. Desde entonces estalló el avispero y todos los actores presentes en la región se pusieron en pie de guerra. El primero de ellos Laurent Nkunda, un general rebelde congoleño de la etnia tutsi apoyado por Ruanda. José García Botía, portavoz de los Comités de Solidaridad con África Negra, sospecha que "Nkunda está agrediendo al Congo porque el Gobierno congoleño en los últimos meses ha estado negociando contratos mineros con China. Nkunda ha sido creado por Kagame -presidente de Ruanda-, que recibe el apoyo de países occidentales, como EEUU, Bélgica y Reino Unido. Por ejemplo, ahora que hay pruebas claras del apoyo de Ruanda a Nkunda y de que este guerrillero ha cometido bastantes masacres de población civil, el pasado 27 de noviembre de 2008 el Gobierno británico concedió una ayuda al Gobierno de Ruanda de 470 millones de libras. Una cantidad muy grande para un país muy pequeño. El peso de los países europeos que apoyan a Ruanda en este plan es muy importante. Además de Reino Unido tenemos a Bélgica, Holanda y ahora Francia. Y ellos divulgan que Ruanda es un país modélico en África". 

El papel de las multinacionales

Paralelamente hay muchos dedos que apuntan que son las multinacionales, con la complicidad de las potencias internacionales, las que han dado de nuevo alas al conflicto. De hecho, Naciones Unidas hizo una investigación y las conclusiones fueron que se trataba de una guerra dirigida por «ejércitos de empresas» para hacerse con los metales de la zona, acusando directamente a Anglo-América, De Beers, Standard Chartered Bank y cien corporaciones más. Todas negaron estar involucradas, mientras que sus gobiernos presionaban a la ONU para que dejaran de acusarlas. Insiste Botía "que detrás de todo ello están las multinacionales de estos países occidentales, que ven con pánico que China empiece a firmar contratos con el Gobierno Congoleño, pues su necesidad de materias primas es enorme. Así que por una parte estas multinacionales están sacando del Congo miles y miles de toneladas de minerales de muy alto valor sin pagar nada al gobierno congoleño, y financiando guerrillas por diversas partes del país para poder seguir saqueando el Congo a un coste muy bajo. Por otro, China ofrece por los minerales importantes cantidades de dinero y posee bastante liquidez, lo que supondría una importante ayuda para sacar al país de la miseria. Por último, decir que los minerales llevan catorce años saliendo por los países vecinos -principalmente por Ruanda- y están sirviendo para enriquecer a importantes grupos mafiosos que blanquean este contrabando". En medio de todo ello, el gobierno del Congo ha recibido apoyo militar de Angola y Zimbawe, países que ya le apoyaron años atrás, y es más que seguro que desde todos los bandos se estén cometiendo atrocidades y crímenes contra la humanidad.
 
 
 
Fuentes
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=78891
 

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