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El polvorín

Grecia: El FMI y El Banco Mundial exigen más ajustes

4 Mayo 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

La crisis en Grecia la pagan los más pobres
Crece la desocupación y se pierde poder de compra de la población. Uno de cada cinco griegos es pobre. La gente sale a la calle para enfrentar una crisis que puede extenderse a otros países de Europa.
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Por la Redacción de APM |
La crisis financiera de Grecia, que ya lleva varios meses y se profundiza a cada paso que da el gobierno del primer Ministro Giorgos Papandreou, continúa con los trabajadores movilizados, ya que estos son los que están sufriendo las medidas de ajuste y austeridad que los hunden en la pobreza y la indigencia.

Grecia gastó por encima de sus ingresos y posibilidades, lo que la llevó a un déficit fiscal de 13,6 por ciento y a una deuda pública del 115,1 por ciento de su Producto Interno Bruto informa un despacho de la agencia Prensa Latina. El conflicto financiero y económico ya se está extendiendo a España y Portugal y amenaza a Italia e Irlanda.

Pero son los más desfavorecidos los que están sufriendo las peores consecuencias, con caídas en los ingresos, suba de la desocupación y recortes en beneficios sociales. Un ajuste que recuerda a los peores años del neoliberalismo en América Latina y que ocasionaron graves crisis y más pobreza.

La nación helénica ha vivido ya tres meses de protestas sociales protagonizadas por los sindicatos y varios sectores laborales y los mismos se extenderán con las nuevas medidas económicas.

Sin otra solución a la mano y presionada por los mercados y prestamistas, hace unos días Papandreou aceptó el plan de rescate financiero propuesto por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), de 45 mil millones de euros para este año.

Pero a cambio, Atenas debe cumplir no solo el plan de austeridad ya en marcha desde febrero sino también, otro de mayor rigor que ya inquieta a los sindicatos por sus implicaciones para la población en general.

Desde principios de año se aplicaron fuertes recortes de los sueldos y pensiones para el sector público, además de elevar la carga impositiva, con lo que el país pretende ahorrar unos cuatro mil 800 millones de euros en 2010.

Allí, una de cada cinco personas viven por debajo del nivel de pobreza, y protestan porque consideran que los responsables de la crisis financiera siguen beneficiándose.

Según un dirigente sindical que participó en una reunión con el primer ministro Papandreou, a Grecia se le exige que en 2010 y 2011 rebaje en 10 puntos porcentuales el déficit público, lo que requerirá ahorros por valor de 25 mil millones de euros.

Ante esos requerimientos el gobierno anunció un alza del impuesto al valor agregado de los productos, otros gravámenes y más recortes salariales.

También está en análisis suspender el decimotercero y decimocuarto mes de salario en el sector público para los empleados y los pensionados, añadió el sindicalista.

Recientes encuestas arrojaron que los griegos rechazan la ayuda externa al considerar que estará condicionada a una reducción salarial adicional del sector privado y de los funcionarios, un aumento de la edad de jubilación en dos años y despidos de empleados públicos.

Además, el ejecutivo tiene listo un proyecto para la privatización y semi privatización de empresas estatales, que le aportaría unos dos mil 500 millones de euros.

Según los analistas un país de la eurozona no debe depender del FMI, sin embargo, Bruselas no dudó en entregarle en bandeja de plata a Grecia para salvar la estabilidad monetaria del bloque y calmar a los mercados sin importarle las consecuencias.

Hoy la inquietud es mayor porque España, Portugal, Italia e Irlanda también tienen fuertes deudas y en los últimos años han sufrido pérdida de competitividad.

El escenario no puede ser más peligroso, en la medida que las consecuencias de la desocupación y el desplome del poder adquisitivo del salario se hagan sentir por toda Europa, la protesta bajará a la calle en cada vez más países para expresar el descontento.

El malestar social que generan la desocupación creciente y el deterioro de las condiciones salariales, así como la reducción de la capacidad de consumo, exacerbará el estado de frustración colectiva, provocará pérdida de confianza en los políticos y alimentará las huelgas y protestas sociales.

Dentro de ese cuadro, la Unión Europea ya encendió un alerta general para detener un proceso que los expertos proyectan como una luz roja para la futura gobernabilidad de la región.
APM

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