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El polvorín

URUGUAY - UNA CLASE DE ÉTICA Y HONESTIDAD INTELECTUAL

26 Marzo 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Con esa frase definiría lo ocurrido este viernes 23 de marzo en el salón azul de la casa de la cultura de Treinta y Tres.

Foto0001.jpg Escuchar a científicos del nivel de Carlos Céspedes - Doctor en Ciencias Agronómicas, Máster en Ciencias Ambientales, Licenciado en Ciencias Biológicas, Profesor de Ciencias del Suelo de la UDELAR -  y Gustavo Piñeiro -

Foto0004.jpg Licenciado en Geología, docente en Geología Ambiental, Máster en Ciencias Ambientales de la UDELAR- , me refrescó el espíritu, me reconfortó profundamente. Me confirmó que aún nuestro país tiene una reserva moral en la que se puede creer. Escuchar técnicos que prefieren decir  verdades que incomodan al poder en lugar de vender un discurso complaciente con el que podrían ganar mucho dinero, me brinda un regocijo difícil de describir. Ambos disertaron sobre temas relacionados con el Día Mundial del Agua, cuestión que se conecta inevitablemente con un amplio abanico de sub temas, los que fueron abordados con tres virtudes esenciales para el éxito de este tipo de jornadas: lenguaje accesible, claridad conceptual y argumentación
contundente. Pensando en los que lo no pudieron asistir, me atrevo a sintetizar algunos
aspectos de esta estupenda clase de ciencia y ética, basándome en los apuntes que pude tomar, advirtiendo a mis lectores que no transcribo textualmente declaraciones de los disertantes, sino intento resumir algunos conceptos manejados por ellos.

Hablar de recursos renovables y no renovables, puede ser una forma de excusar abusos ambientales.  Si bien es cierto que hay en el planeta recursos que se recuperan mediante ciclos naturales, ello depende de que se respeten los tiempos de la naturaleza, cosa no siempre conveniente para los intereses del mercado.
No se puede gestionar la naturaleza como si fuera una fábrica. Ese error lleva al agotamiento de los recursos del planeta, ya que no se respetan sus tiempos de recuperación. No es cuestión de tomar del suelo, del agua y del aire, todo lo que la industria requiere al paso que marca el mercado, como si la naturaleza fuera una fuente inagotable de materia prima.


Los más valiosos recursos del planeta no están medidos monetariamente. Cuando se habla de las ganancias que nos deja el arroz, por ejemplo, no se toma en cuenta las enormes cantidades de agua que se contamina en cada zafra, el daño ambiental que provocan los pesticidas en el suelo y el aire, con lo que por supuesto tampoco se miden los trastornos de salud atribuibles a estas causas. Es que la salud, el aire, el agua y los componentes del suelo, no tienen precio de mercado.
Aratirí es la amenaza ambiental más grande de la historia uruguaya. Se estima que este proyecto consumiría más de un millón de metros cúbicos de agua por año y previendo que no sería suficiente la que tiene disponible en las proximidades de sus minas, gestiona autorización para extraer agua de la Laguna Negra y del Canal Andreoni.  Además, entonces, de poner en peligro los humedales de Rocha con su mineroducto,  de desviar los  cursos del río Yi y los arroyos Las Palmas, Las Conchas y Valentines – con la consiguiente afectación de toda la cuenca hídrica que va hacia la Laguna Merín por un lado y hacia el Río Uruguay por el otro -, Aratirí alteraría también la costa océanica, ya que la disposición final de sus residuos sería mediante un canal de dos kilómetros y medio que se internaría en el Atlántico, según propone la segunda versión de su Estudio de Impacto Ambiental. Todo eso se suma al daño irreparable a las corrientes superficiales y subterráneas en el área directamente afectada. Nunca se había visto tanta agresión en un solo proyecto extractivo, el que además de este aspecto hidrológico, contiene amenazas al aire y la calidad del suelo en una amplia región.
Uruguay está cometiendo el error político muy grave de crecer en base al sector primario. Cuando nos hablan del crecimiento sostenido de los últimos años, no se tiene en cuenta que el  PIB de nuestro país crece por la venta de materias primas que nos compran países que las utilizan para desarrollar su industrialización, que es lo que deberíamos estar haciendo nosotros, en lugar de seguir comportándonos como una colonia abastecedora que paga además, mucho derecho de patente por la tecnología que importa.
La venta de bonos de carbono nos hace cómplices de los grandes contaminadores. Uruguay está negociando su “capacidad contaminante ociosa”, con lo que estamos haciendo posible que los grandes destructores del planeta contaminen cada vez más. La mayoría de nosotros no está consciente de la “trampa” diseñada por los países ricos para comprar a los pobres sus bonos de carbono, que son una especie de licencia para contaminar, con lo que blanquean su conducta destructiva polucionando por encima de lo que les permitirían sus propios créditos ambientales.

Seguramente otras personas que asistieron a esta estupenda jornada podrán aportar muchos otros detalles que a mí se me escapan en este resumen. Solo quería trasmitir brevemente la sensación de enriquecimiento personal con que salí de la Casa de la Cultura el pasado viernes. Estoy cada vez más convencido de que el conocimiento nos hace fuertes, el saber nos capacita.

¡Qué bueno que haya expertos como éstos, dispuestos a compartir generosamente lo que saben, para que el pueblo pueda estar mejor informado! Por aquello que expresaba el poeta y aún se sigue cantando: “la inocencia no mata al pueblo, pero tampoco lo salva, lo salvará su consciencia, y en eso me apuesto el alma.”                                                                                     Aníbal Terán Castromán  

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