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El polvorín

CHAVEZ: “ESTÁN DEMOLIENDO A UN PAÍS DELANTE DEL MUNDO”

25 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

                                                                                        MENSAJE DE LA 36

36

CHAVEZ: “ESTÁN DEMOLIENDO A UN PAÍS DELANTE DEL MUNDO”
Tras reiterar que las potencias colonialistas lo que quieren es el petróleo y por ello “se fueron contra un país de cinco millones de habitantes”
“POR RAZONES HUMANITARIAS”
LA OTAN PONE A PRECIO LA CABEZA DE GADAFI
“Ofrecen más de un millón de euros por la captura del líder libio”
“Los mercenarios  instan a “cazar” a Gadafi mientras los gadafistas bombardean el palacio”
“Los mercenarios piden al entorno de Gadafi que lo mate o lo capture y le ofrecen amnistía a quien lo asesine”
“Un empresario de Bengasí ofrece una recompensa de un millón de euros por Gadaffi”
“Las fuerzas leales a Gadafi han lanzado proyectiles de mortero sobre el complejo Bab el Aziziya”
“Gadafi ha dicho que abandonó su residencia por cuestiones tácticas y que está recorriendo la capital para ver en que estado a quedado”
“Su hija Aisha llama a los libios a unirse contra la OTAN y la injerencia extranjera”
LA OTAN LANZÓ 64 ATAQUES AÉREOS CONTRA RESIDENCIA DE GADAFI
 “Todos los libios deben estar presentes en Trípoli, hombres jóvenes, hombres de las tribus y mujeres deben barrer Trípoli de los traidores”
Los “túneles de riego” podrían resultar dañados por los bombardeos de la OTAN, lo que se considera un posible “desastre humanitario”
 “Combates en Trípoli tras la llamada de Gadafi a resistir en la capital”
“Intensos enfrentamientos que se extienden por toda la ciudad”

 

El líder libio habla por primera vez desde que los rebeldes tomaran el control Trípoli y la OTAN bombardeara implacablemente su cuartel general.

En Trípoli aún domina el sonido de los disparos. Las calles de la capital libia están desiertas, solo se ven milicianos y periodistas. Aunque los mercenarios de la OTAN aseguran controlar casi toda la ciudad, en muchas zonas todavía tienen lugar combates entre los imperialistas y los seguidores del coronel libio, Muamar el Gadafi. En diversos puntos de la ciudad se observan cortinas de humo. El líder todavía está en paradero desconocido y su fortín, Bab el Azizia, se encuentra bajo el control de la OTAN.

Según han informado los mercenarios, los gadafistas han bombardeado varios barrios de la capital y el bastión de Gadafi mientras en los distritos del sur se vive un intenso fuego cruzado debido a rumores que indican que Gadafi puede encontrarse en la zona. Un día después de que los mercenarios imperialistas tomasen el corazón de Trípoli, 35 periodistas permanecen todavía bajo control y vigilados por los fieles a Gadafi en el lujoso hotel Rixos.

Los gadafistas están respondiendo así a un llamamiento de su líder. Esta madrugada, en sus primeras declaraciones desde que los mercenarios han tomado el control de su residencia, Gadafi ha dicho estar dispuesto a "morir o vencer" en la lucha contra esta agresión imperialista. Es más, el líder libio ha asegurado a una radio local que su retirada del cuartel general de Bab el Azizia es un "movimiento táctico" después de que su fortín tripolitano fue alcanzado por 64 ataques aéreos de la OTAN, según afirma.

Poco después, en unas declaraciones divulgadas por la Al-Rai TV el mandatario ha pedido a todos los residentes de la capital que "barran" la ciudad de rebeldes. "Todos los libios deben estar presentes en Trípoli, hombres jóvenes, hombres de las tribus y mujeres deben barrer Trípoli de los traidores", ha dicho el líder libio, que asegura además que se ha paseado por la capital de incógnito y que no ha sentido que esta estuviera “en peligro”.

Tras las palabras de su líder, el portavoz del Gobierno libio, Musa Ibrahim, ha asegurado que el régimen es capaz de resistir la ofensiva de los rebeldes durante "meses o años", según ha aseverado en una conversación telefónica con la televisión Al Urubá y Al Rai, prometiendo que las fuerzas de seguridad convertirán el país en un volcán de lava y fuego. Unas declaraciones en las que ha aprovechado para asegurar que unos 12.000 voluntarios tribales se dirigen en estos momentos hacia Trípoli para frenar el avance rebelde.

Nadie respirará tranquilo en Libia hasta que Gadafi sea detenido. A pesar de que el conflicto está lejos de terminar, los insurgentes controlan casi todo Trípoli. Según un portavoz rebelde, ya han tomado el 95% del país. En mitad de esta guerra también de propaganda, jóvenes, mujeres y hombres salieron a las calles para abrazar la bandera de la Libia monárquica. Daban por hecho que Gadafi y sus 42 años de dictadura eran historia. La batalla por Trípoli ha dejado más de 400 muertos y al menos 2.000 heridos, según los mercenarios en declaraciones recogidas por la cadena panárabe Al Arabiya.

Rusia, sin embargo, advierte que el régimen libio aún se mantiene fuerte. El presidente ruso, Dmitri Medvédev, ha afirmado que, a pesar del éxito de los mercenarios en Trípoli, Gadafi mantiene cierta influencia y capacidad militar. "De momento, la situación sigue siendo la que era. De hecho, hay dualidad de poder" en Libia, ha subrayado el jefe del Kremlin, citado por la agencia Interfax.

Mientras el dirigente libio sigue en paradero desconocido, el Consejo Nacional de Transición (CNT) sigue dando pasos para consolidar su legitimidad al frente de Libia. Hoy se reunirá en Doha (Qatar) con representantes de los Gobiernos de EE UU, Reino Unido, Francia, Italia, Turquía y Qatar, para intentar conseguir fondos para recuperar la economía libia tras seis meses de conflicto, según ha anunciado el primer ministro del órgano de representación de los rebeldes libios, Mahmoud Jibril. Además, el CNT ha sido invitado a participar en una reunión extraordinaria del Consejo de la Liga Árabe del próximo sábado.

La mañana del martes, la del tercer día de la batalla de Trípoli, comenzó con fuertes combates alrededor de la residencia de Gadafi y del hotel Rixos, donde están enclaustrados los periodistas invitados por el régimen que se ven incapaces de salir de las instalaciones. Incluso los leales a Gadafi dispararon, según portavoces de sus enemigos, con morteros y proyectiles de grueso calibre contra la Plaza Verde, escenario de alguno de los últimos discursos del líder libio. También los francotiradores hacían de las suyas.

A media tarde, minutos antes de que se apoderaran del cuartel general tripolitano de Bab el Aziza, camionetas con milicianos a bordo seguían marchando hacia la capital y no todos los focos de combate se habían apagado.

En la que sin duda era una de las imágenes que definieron la jornada de ayer, la cadena Al Yazira mostró a rebeldes peleando por derribar una de las esculturas favoritas del coronel Gadafi: un puño gigante aplastando un avión de combate estadounidense. El coronel Gadafi la hizo instalar en la fachada de uno de los edificios del complejo que fue bombardeado en 1986 por orden del ex presidente Ronald Reagan, en un momento en que Libia era considerada como un Estado terrorista. El edificio derrumbado se convirtió en telón de fondo de Gadafi para los discursos más importantes, incluyendo sus desafíos a los rebeldes en el inicio de la sublevación.

Era imprescindible para los mercenarios adueñarse de Bab el Azizia. Porque el impacto psicológico tiene que ser tremendo entre quienes todavía respaldan a Gadafi, pero tampoco conviene a los mercenarios dar todo por concluido. Con Gadafi nunca se sabe, y los mercenarios han dado sobrados ejemplos de cantar victoria con facilidad asombrosa. Sin ir más lejos, con la anunciada detención de Saif al Islam, supuestamente arrestado el domingo, que apareció al día siguiente repartiendo abrazos a sus fieles en Trípoli.Fue un fiasco para el Consejo Nacional de Transición, que hace las funciones de Gobierno de los insurgentes y es reconocido ya por casi todos los países.

Un portavoz del Consejo Nacional de Transición, el Gobierno rebelde con sede en Bengasi, donde comenzó el levantamiento, dijo que los rebeldes asumían que Gadafi se encontraba todavía en Libia, aunque no tenían idea dónde podía estar. "Creemos que está en Trípoli o cerca de Trípoli", aseguró el portavoz, Guma el Gamaty, a la BBC de Londres. "Tarde o temprano, lo vamos a encontrar, y espero que sea detenido vivo, así es como nos gustaría capturarlo. Porque si se resiste, morirá".

Además, otros frentes siguen abiertos. Esta noche, las fuerzas leales a Gadafi han bombardeado la ciudad de Zuara, situada junto a la frontera con Túnez, según ha informado la cadena de televisión emiratí Al Arabiya. Un testigo llegó a contar a la agencia Reuters que Túnez ha cerrado esta madrugada la principal frontera con Libia por las noticias de que las fuerzas de Gadafi estaban batallando en Zuara. También esta madrugada atacaron la ciudad de Ajelat, ubicada al oeste de Trípoli, con misiles y tanques, según informa la cadena panárabe Al Arabiya.

"Todavía hay algunos focos de resistencia", dijo ayer el ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, en una entrevista de radio en París, pero, afirmó, "la caída de Gadafi está cerca". Junto con Estados Unidos y Reino Unido, Francia jugó un papel central en las campañas diplomáticas y militares para derrocar al coronel Gadafi y Juppé declaró que esos esfuerzos todavía necesitan tiempo "para llegar al final de esta operación".

En el frente oriental, los mercenarios marchaban ayer hacia el oeste y se aproximaban a Ras Lanuf, vital instalación petrolífera conquistada, perdida y vuelta a conquistar en más de una ocasión, conforme al patrón que ha seguido esta guerra en varios de sus frentes bélicos. Porque la alegría desbordante se ha vivido en las orientales Ajdabiya y Brega más de una vez, para sumirse después en la depresión, como sucedió 48 horas atrás en Trípoli. Pero, pese a los evidentes reveses sufridos, los avances de los mercenarios de la OTAN se iban consolidando paulatinamente. Ahora, la marcha atrás es más difícil que nunca. Nadie piensa ni la Alianza ni los líderes francés, británico y estadounidense, y así lo han afirmado, que la suerte no está echada ya para Gadafi y su camarilla. Pero mientras se desconozca el paradero del líder libio, por acorralado que esté, el conflicto no ha terminado.

Los mercenarios de Bengasi celebran la caída del cuartel general de Gadafi, aseguran haber tomado el puerto petrolero de Ras Lanuf.

Los pitidos y el ruido del motor de los coches volvieron ayer, a las siete de la tarde, a Bengasi, el bastión de los mercenarios, para celebrar la supuesta caída de Ras Lanuf, el puerto petrolero del este de Libia retomado por enésima vez en lo que va de conflicto, pero sobre todo la toma del palacio de Bab al Azizia,el cuartel de Gadafi en Trípoli.

"Ha sido muy difícil", decía ayer Sadi, uno de los jóvenes que celebraba en la plaza central de Bengasi la caída del palacio. "Ha habido que superar tres barreras para acabar conquistando Bab al Azizia. Llevo todo el día hablando por teléfono con mis amigos en el frente y hace unos minutos me han dicho que todo se había acabado. ¡Solo falta Muamar!", gritaba.

Hasta Bengasi llegaron las imágenes de los rebeldes encaramados sobre la estatua del puño de oro que destroza un avión estadounidense y que preside el palacio desde los bombardeos ordenados por Ronald Reagan en 1986. Los rebeldes festejaron a cañonazos la caída de ese símbolo del régimen y esperaron con impaciencia la primera imagen del coronel muerto o arrestado. Esa imagen no llegó y los ciudadanos prolongaron su fiesta por las calles con derrapes y disparos de Kaláshnikov.

Pese a la euforia y la sensación de que todo ha terminado, las operaciones de la OTAN en Libia continuarán hasta que se establezca la seguridad en todo el país, según dijo ayer en la capital rebelde el ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu. El diplomático compareció en rueda prensa junto con Mustafa Abdel Yalil, presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT), para afirmar también que todo el dinero que el régimen tiene depositado en bancos occidentales debe "descongelarse para que los libios cuenten con recursos financieros, especialmente antes de que acabe el Ramadán". El Grupo de Contacto sobre Libia, del que forman parte 10 países, se reunirá esta semana para estudiar el levantamiento de estas sanciones y fijar los pasos para la transición en el país una vez que el régimen haya sido disuelto.

El Consejo Nacional de Transición es ya para la mayoría del planeta el único interlocutor libio posible. A Estados Unidosy la mayoría de los miembros de la Unión Europea se le sumaron ayer Irak, Grecia, Nigeria, Marruecos y Bahréin. Estos dos últimos países han sufrido manifestaciones populares contrarias a sus Gobiernos para pedir más apertura y reformas democráticas. También la Autoridad Nacional Palestina y la Liga Árabe han mostrado su aceptación del Consejo Nacional de Transición impuesto por la OTAN. En total, son ya unas 40 las naciones que reconocen a los mercenarios de la CNT como representante legítimo del pueblo libio. China y Rusia se han encargado en los últimos meses de mantener contactos permanentes con sus portavoces, pero siguen considerando a los rebeldes una parte más con la que tratar.

De este a oeste, el país y toda su capacidad de producir combustible está en manos de la OTAN. Solo quedan algunos puntos aislados en el mapa y la zona de Sirte, leal todavía al gobierno de Gadafi. Según fuentes de inteligencia, las tropas de Gadafi tratan ahora de crear un pasillo que conecte Sirte con el suroeste del país hasta Argelia para transportar desde allí la gasolina con la que poder seguir luchando. "La situación es todavía caótica y es imposible determinar con seguridad lo que está ocurriendo en el terreno", destaca la misma fuente.

Los mercenarios aseguraron ayer haber tomado el puerto petrolero de Ras Lanuf, al oeste de Bengasi, obligando a la retirada de las tropas gadafistas, que eran el objetivo de la aviación de la OTAN.
"Hemos tomado Ras Lanuf. Ellos han huido hasta el Valle Rojo", declaró a la agencia Reuters un portavoz rebelde, que reiteró que también había caído en sus manos la refinería de Brega. Ras Lanuf alberga una de las terminales petroleras y de ahí salían 195.000 barriles de crudo al día antes del conflicto.

La aviación de la OTAN rastrea todo el país en busca de fuerzas gadafistas. Las Naciones Unidas convoca el viernes la primera cumbre sobre la nueva Libia.

"Trípoli ya no está bajo control de Gadafi", aunque permanecen activos algunos "focos de lucha", aseguró ayer el portavoz militar de la Operación Protector Unificado de la OTAN, el coronel canadiense Roland Lavoie. Aunque Lavoie declinó confirmar si la OTAN bombardeó el bastión de Gadafi en Trípoli, los testigos del ataque aseguran que los aviones de la Alianza atacaron con fiereza la fortaleza del dictador y sobrevolaron sin descanso la zona.

Lavoie añadió que la situación todavía era "peligrosa para los civiles", de modo que no quiso vaticinar cuándo terminarán las operaciones militares. Dijo además que la OTAN "apunta a los cuarteles generales", así que "si Gadafi está en uno de los lugares desde donde se controlan y organizan los ataques" de su Ejército, "es un objetivo legítimo y le atacaremos".

Lavoie tampoco quiso confirmarlo, pero los mercenarios también han asegurado que la aviación de la Alianza ha intensificado sus tareas de observación en busca de Gadafi o lo que quede de sus fuerzas. El diario The Daily Telegraph asegura que la Fuerza Aérea británica y aeronaves de otros países rastrean todo el país, sobre todo al sur, en el desierto, para localizar los vestigios del régimen.

Mientras la OTAN vislumbra el final de la operación militar, la diplomacia internacional empieza a prepararse para la próxima fase en Libia.
Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, convocó ayer oficialmente a los líderes de la Unión Africana, Liga Árabe, Unión Europea y de la Organización para la Cooperación Islámica a una primera reunión el viernes en la sede del organismo en Nueva York.

El propósito del encuentro es "desarrollar vías en las que la comunidad internacional pueda trabajar junta en la fase posterior al conflicto" y garantizar que la transición se lleva delante de una manera "ordenada". Abdel-Elah al Khatid, su enviado especial para Libia, ya discute en Doha la próxima fase con los responsables del Consejo Nacional de Transición.

"Tenemos que estar listos para responder cuando las autoridades libias nos especifiquen las áreas en las que les gustaría tener nuestra asistencia", señala la ONU, donde admiten que este proceso no está exento de "riesgos". Por eso, explican, la esperanza que genera el cambio de régimen debe cimentarse con una buena planificación que garantice la unidad de acción.

La asistencia de la ONU se centraría en áreas como la seguridad, la recuperación económica, la preparación de elecciones o la redacción de la futura Constitución. Pero en estos casos, como condición previa, desde el organismo se deja claro que es vital que el conflicto cese y haya una fuerza que garantice el alto el fuego. Eso requeriría la autorización del Consejo de Seguridad.

En paralelo, el presidente estadounidense Barack Obama habló de la situación en Libia con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy. Los dos mandatarios coincidieron en que Muamar el Gadafi y su entorno deben "aceptar" que su tiempo pasó y que deben ceder el poder "de una vez por todas". Pero también creen que el Consejo de Transición Nacional debe mostrar su "liderazgo".

Mientras tanto, el ministro alemán de Exteriores, el liberal Guido Westerwelle (FDP), propuso ayer en Berlín que el dinero confiscado de las cuentas europeas de la familia Gadafi pase a disposición de los mercenarios libios. Propone una nueva resolución de Naciones Unidas que lo regule. El jefe de la diplomacia alemana dijo que se trata de "evitar que el país se hunda en el caos". Alemania concederá un primer crédito de 100 millones de euros a los rebeldes libios.

Gaddafi podría estar utilizando una red de tuberías de suministro de agua para esconderse.
Tras la toma de su palacio de verano, los rebeldes ya pudieron comprobar su existencia.
Los periodistas también apuntaron a la posibilidad del uso de este entramado en mayo.
El que es el gran orgullo de ingeniería libio, podría convertirse ahora en un objetivo militar legítimo para la OTAN.  

La busca y captura de Muamar Gadafi se ha convertido en una prioridad para los mercenarios tras conseguir controlar prácticamente el 80% de Trípoli, según el propio informe de los mercenarios de la CNT. La toma de su palacio presidencial en la capital, donde se creía que podía estar el líder libio, y sus posteriores declaraciones, que demostraban que el líder libio sigue dirigiendo y con vida, han generado un gran desconcierto sobre su paradero, llegando a aceptar la propia OTAN “no tener ni idea” sobre el lugar donde Gadafi sigue comandando a sus tropas. Sin embargo, varios indicios apuntan a que podría seguir en Libia, pero en una Libia a 182 metros de profundidad.

“El gran río hecho por el hombre” podría ser ahora su refugio, una obra faraónica de ingeniería diseñada por el propio coronel en 1984 para, suministrar de agua procedente de los acuíferos saharianos a las grandes ciudades como Trípoli o Bengasi. Este proyecto de 17.000 millones de euros pudiera no ser únicamente un simple sistema de trasvase, sino una auténtica fortaleza bajo tierra construida por Gadafi para garantizar su propia seguridad ante la creciente hostilidad de los países occidentales hacia su régimen.
El entramado consiste en 4.071 kilómetros de tuberías de hormigón, que llegan a alcanzar los cuatro metros de diámetro, un laberinto de túneles que podría estar sirviendo al coronel no solo para esconderse, sino para moverse a sus anchas por toda Libia.

En abril, tras la toma del palacio de verano del líder libio en Al Bayda, los rebeldes ya pudieron comprobar la existencia de este laberinto subterráneo. El dictador no solo contaba con varios túneles que permitían su huida ante un eventual ataque del recinto, sino que además poseía varios dormitorios y cuartos de baño.  

El diario “The Guardian” hablaba ya por entonces de que funcionarios de inteligencia occidentales habían sugerido la posibilidad de que el régimen de Gadafi pudiese estar ocultando armas pesadas y carros de combate en esta red de túneles para evitar que objetivos estratégicos como estos pudiesen ser alcanzados por los bombardeos de la OTAN. Incluso estas mismas fuentes apuntaron a que en la guarida subterránea también habían sido hallados varios lingotes de oro.

Los periodistas también apuntaron a la posibilidad de existencia de este entramado en mayo, tras una rueda de prensa de Gaddafi, a la que acudió sin que nadie presenciara su entrada en el edificio. La prensa planteó tras aquel suceso que, al tratarse la conferencia en los bajos de un hotel, cabía la posibilidad de que el dictador pudiera haber accedido al recinto a través de algún tipo de galería bajo tierra.

El gobierno libio, en lo que podría ser una clara estrategia militar, advirtió ante los primeros ataques de la OTAN que los “túneles de riego” podrían resultar dañados por los bombardeos, lo que consideró un posible “desastre humanitario” para el país. Sin embargo, tras las informaciones que apuntaban a un segundo uso estratégico de estas tuberías, el que es el gran orgullo de ingeniería libio, podría convertirse ahora en un objetivo primordial en la búsqueda del coronel. Los servicios de inteligencia norteamericanos, además podrían contar con información de primera mano sobre la localización de estas tuberías, ya que fueron varias compañías europeas y surcoreanas las encargadas de llevar a cabo el proyecto.

Chávez considera un atropello de potencias imperiales lo que ocurre en Libia.
“Están demoliendo a un país delante del mundo”, dijo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en referencia a Libia, tras reiterar que las potencias colonialistas lo que quieren es el petróleo y por ello “se fueron contra un país de cinco millones de habitantes”.
“Independientemente de la situación de Libia, nada justifica este atropello y es un atropello contra el mundo y una amenaza contra el mundo”, manifestó el mandatario.

Chávez realizó las declaraciones durante una breve rueda de prensa en el Palacio de Miraflores (casa de Gobierno) tras darle la despedida al ministro de Exteriores ruso, Sergey Lavrov.
El mandatario, quien revisó temas bilaterales con el Canciller de Rusia, sostuvo que la situación en la nación del norte de África es “muy lamentable, creo que han destrozado un país y siguen destrozándolo”.
El presidente subrayó que “el drama de Libia” no termina con la caída del líder libio, Muammar Al Gaddafi, “comienza nada más”.
Recordó que Venezuela cumplió en un principio “con el deber moral y político” de denunciar la arremetida contra Libia.

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