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El polvorín

El secreto de wikileaks: ¿EL IMPERIO ESTARÁ PROBANDO NUESTRAS REACCIONES?

6 Diciembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

1 de diciembre de 2010

Pedro Pérez Prieto - Crisis Energética

Hablando de Wikileaks, la web por la que se acaban de publicar en los principales medios del mundo las llamadas “filtraciones”, con cientos de miles de documentos que dicen contar lo que autoridades y diplomáticos estadounidenses piensan del mundo en general.
Al abrir el diario El País y ver que era uno de los difusores anunciados de las mismas, me he puesto a pensar que esto podría tener una doble lectura; soy así de enrevesado. Luego, abrí una página de las llamadas alternativas y mira por donde, hay alguien que viene a coincidir con algunas de mis reflexiones. He aquí su artículo:

Completaré esto con mis inquietudes de tipo raro de visión deformada y lateral:
Los gobiernos occidentales con poder en el mundo, ya venían sabiendo que se iba a publicar la filtración masiva y además, haciéndolo público en los medios que llamo “del pesebre y del abrevadero”. Ya es raro que los “revolucionarios” de Wikileaks hayan gozado de tanta libertad para entregar esto a los principales medios y lo hayan hecho de forma tan coordinada: todos simultáneamente y todos con mucha asepsia, filtradito, depuradito de aristas de maldad.
Por otra parte, estos medios, instrumento muy eficaz de los poderes occidentales establecidos, han generalizado, también de forma muy coordinada, la idea de que esas filtraciones podrían dañar la seguridad de algunas personas. Pero curiosamente, si lo que se desvelan en cientos de miles de documentos son decenas de miles de delitos, algunos de carácter genocida o de lesa Humanidad (aunque ellos no los llamen así, sino que más bien suelan emplear los eufemismos y las razones que mencionaba Chomsky en “Manufacturing Consent”: porque podrían dañar a “nuestros chicos del frente”).
Y estos medios del pesebre y del abrevadero, fieles a sus divinas enseñanzas y mundanas directrices, se atreven a proclamar que han borrado pudorosamente los nombres de los delincuentes, “para no ponerlos en peligro” y no dañar la seguridad que nos brindan estos delincuentes de altos vuelos. Esto por un lado.
Por el otro, resulta que tras este impresionante volumen de documentos (centenares de miles), uno va descubriendo en ese amasijo “depurado” que se nos ofrece en forma de galletitas sin azúcar, sin gluten y sin colorantes y sin nada (esto es, un pan como unas hostias, a su vez como la copa de un pino), que no se cuenta otra cosa que lo que los que conocemos el accionar del imperio (posiblemente de cualquier imperio) ya sabíamos que hacían: que torturan, desprecian enemigos y alimentan las neurosis de sus propias poblaciones contra ellos, falsifican pruebas, llaman idiotas a sus aliados lacayos, cipayos y serviles, eso sí, en la intimidad y demás etcéteras.
A los que ya sabíamos eso, no nos supone ninguna novedad. Sólo se puede escandalizar por estas publicaciones quien pensase que estos criminales NO ACTUABAN ASÍ hasta esta supuesta revelación. Y posiblemente sean muchos, a juzgar por el interés supuestamente despertado, que quizá tenga otros fines que los de divulgar y denunciar las injusticias de este mundo.
Creo que esto es más bien una prueba final, un testeo masivo de la población occidental, para ver lo maduros que se encuentran para arrancar abiertamente con una política abiertamente fascista que reemplace de forma justificada a la virtualidad de democracia en la que hemos vivido. Se hacen públicas a través de un tonto útil o un caballo de Troya adecuado las filtraciones, que probarían delitos de todo tipo, crímenes de lesa Humanidad de al menos dos docenas de países “democráticos” o “aliados estratégicos”, sobre muchas decenas de países “no democráticos” e incluso propios. Y se queda uno a la espera de reacciones.
Como era de esperar, ya viene el aluvión de las mismas y sus previsibles reacciones: los gobiernos amigos y aliados, insultados y vejados, seguirán sin poner en tela de juicio la “relación estratégica” con los delincuentes, asesinos, criminales y genocidas dominantes. No solo eso: seguirán estrechando relaciones con ellos. ¿Las razones aducidas? Como ya sabíamos su obsesión de que la “seguridad” (“su” seguridad, claro) va por delante de los derechos. Los gobiernos “enemigos” y sus muchos ciudadanos vejados, humillados, maltratados y expoliados o asesinados, volverán a confirmar por enésima vez, no sólo en sus carnes, sino ésta vez hasta por escrito, que las vejaciones y los expolios tradicionales, las acusaciones falsas y los ataques punitivos sin justificación se confirman.
¿Y qué? Pues nada de nada. Un silencio ensordecedor de rechazos. Una creciente ola de aceptación de que “ésta” es la única forma de dirigir el mundo. Y si eso es lo que consiguen, lo están consiguiendo todo: la inepcia, la parálisis la inoperancia, el “todo me da lo mismo”, si no es el “eso es lo que había que hacer” o “más duro les daría yo a los iraníes o a los norcoreanos”. O los sorprendentes titulares de los aliados vejados, que gritan : “es un atentado contra la soberanía de los Estados”, pero no porque sus aliados hayan calificado a nos de arrogantes, como al francés bajito; a otros, como el italiano de puteros no fiables y acabados y a sus aliados británicos de la nobleza de pagar prostitutas a los altos dirigentes de su principal suministrador de crudo, sino por publicar la vejación. En privado, al parecer, vivían confortablemente tragando con esas calificaciones. Al hacerse públicas, los humillados se arrojan no contra el ofensor, sino contra el dedo que señala la ofensa. Una pandilla de carcamales dirige el mundo
Y es que seguramente, estos golfos siderales están probando a escala masiva (de otra forma, no se entiende que se publiquen cosas que todo analista con sentido común ya sabía o intuía) un nuevo modelo, para meter mano judicialmente y extraterritorialmente a cualquiera que ose denunciar a los delincuentes planetarios oficiales; esto es, a nuestros hijos de puta, por ponerlo en palabras de Franklin D. Roosevelt al referirse a Anastasio Somoza (alias Tachito).
Sin ir más lejos, ha faltado tiempo para que los periódicos y medios del pesebre y del abrevadero sacaran en público los documentos descafeinados, para que el podenco mayor del reino, en este caso, el Fiscal General del Departamento de Justicia de los EE. UU., Eric Holder (¡buen nombre para un perseguidor de filtradores de pacotilla! Lo mismo que Botín para un banquero) anuncie que les va a meter a estos elementos de Wikileaks por lo penal. Faltaría más.
Maduritos para el fascismo y el nazismo. Esto me huele a que están haciendo la prueba del nueve con nosotros. No hay un acto heroico en Wikileaks, ni en Julian Assange; hay una posible penetración programada para filtrar esto y experimentar las reacciones: “proteger al delincuente contra los riesgos de estas filtraciones”; esto es, los delincuentes no pueden ser elevados a público, expuestos o denunciados, por razones de su propia seguridad (¡ay, si los generales argentinos o Pinochet hubiesen utilizado esta veta!); su lugar es, por esencia, el anonimato y la impunidad; tiene que tener derecho a la impunidad y a la inmunidad, porque si no, sus vidas, dedicadas a apoyar a los que se dedican a acabar con muchísimas vidas, pueden correr peligro.
Mientras, en mi país, supuestamente en profunda crisis, el personal mira de soslayo y se concentra en lo verdaderamente importante: el duelo Madrid-Barça y unas diez mil jovencitas, que abarrotan la presentación formal de un jovencito sajón del mundo del “show Business” y dan grititos de alborozo.
Me imagino las sonrisas del verdadero poder, tras esas caras serias de circunstancias de Clinton, aparentando preocupación. Si la población ni se inmuta con estas cosas, es que la prueba ha sido un éxito: ya podemos ponernos de nuevo las camisas pardas, negras o azules, según convenga, con los correajes pasados por las hebillas y la cartuchera al cinto y salir a perseguir públicamente a los que ponen “en peligro” a nuestros alegres chicos del frente; esos que tiraban napalm sobre población civil como el que lava y para proteger “nuestros intereses”.
En el fondo, el control de los flujos de energía no es más que un capítulo importante de esta novela de terror.
Me parece trágico, me parece triste. Me parece que nos queda poco tiempo de este grado de libertad, precariamente conseguido. La disminución de los recursos es ya evidente. Ahora resulta que, de repente, todo el mundo en Europa y en EE. UU. vivía “por encima de sus posibilidades” y esto nos lo cuentan los mismos que ayer mismo insistían en crecer y crecer y crecer. Ya no saben ni a qué atenerse ellos mismos.
Publicado en el foro de Crisis energética

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