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El polvorín

Esta guerra es de Obama

29 Junio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

El mundo está al borde de una nueva conflagración: naves de guerra de Estados Unidos y su peón en Medio Oriente, Israel, avanzan por el Golfo Pérsico con claras intenciones de atacar a Irán. A continuación, un análisis sobre la justificación que de esta inminente guerra hace el académico israeli-americano Amitai Etzioni. El argumento de este autor es aleccionador por el desgraciado papel que en él juegan los prejuicios racistas, el desprecio por la evidencia empírica (al igual que en el caso de Irak, donde contra todas las evidencias, se decía que poseía armas de "destrucción masiva"), y el inmoral entrelazamiento entre los intereses empresariales y los planteamientos teóricos prevalecientes en el mundillo académico norteamericano.

Irán, la guerra de Obama

Amitai Eztioni es uno de los sociólogos más influyentes del mundo. Nacido en Alemania y emigrado a Israel en los años fundacionales de ese Estado, se radicó tiempo después en Estados Unidos donde inició una larga carrera académica que lo llevó a transitar por varias de las más prestigiosas universidades de ese país: Berkeley, Columbia, Harvard, hasta culminar, en los últimos años en Washington, D.C., como Profesor de Relaciones Internacionales de la George Washington University. Pero sus actividades no se limitaron a los claustros universitarios: fue permanentemente un hombre de consulta de diversos presidentes estadounidense, especialmente de James Carter y Bill Clinton. Y desde el 11-S, con el auge del belicismo, su voz ha resonado con creciente fuerza en el establishment estadounidense. Hace pocos días ofreció un nuevo ejemplo de ello.

       Incondicional apologista del Estado de Israel, acaba de publicar en la MilitaryReview, una revista especializada del Ejército de Estados Unidos, un artículo que pone en evidencia el “clima de opinión” que prevalece en la derecha estadounidense, en el complejo militar-industrial y en los más encumbrados sectores de la administración, y muy especialmente en el Pentágono. El título de su artículo lo dice todo: “Un Irán con armas nucleares, ¿puede ser disuadido?” La respuesta, huelga aclararlo, es negativa. Esta publicación no podía llegar en un momento más oportuno para los belicistas estadounidenses, cuando reiteradas informaciones –silenciadas por la prensa que se autodenomina “libre” o “independiente”- hablan del desplazamiento de navíos de guerra estadounidenses e israelíes a través del Canal de Suez y en dirección a Irán, lo que hace temer la inminencia de una guerra.

        En varias de sus últimas “Reflexiones” el Comandante Fidel Castro había advertido, con su habitual lucidez, sobre las ominosas implicaciones de la escalada desatada por Washington en contra de los iraníes, cuya pauta no difiere sino en lo anecdótico de la utilizada para justificar la agresión a Iraq: acoso diplomático, denuncias ante la ONU, sanciones cada vez más rigurosas del Consejo de Seguridad, “incumplimiento” de Teherán y el inevitable desenlace militar. Las sombrías predicciones del Comandante lucen optimistas en comparación con lo que plantea este tenebroso ideólogo de los halcones estadounidenses. En una entrevista concedida el miércoles pasado a Natasha Mozgovaya, corresponsal del periódico israelí Haaretz en Estados Unidos, Etzioni ratifica lo expresado en la Military Review, a saber: Irán pretende construir un arsenal nuclear y eso es inaceptable. La única opción es un ejemplarizante ataque militar, y es preferible desatarlo un mes antes y no diez días después de que el satanizado Irán disponga de la bomba atómica. En su artículo el profesor de la GWU insiste en señalar que cualquier otra alternativa debe descartarse: la diplomacia fracasó; las sanciones de la ONU carecen de eficacia; bombardear las instalaciones nucleares no cambiaría muchos las cosas porque, según declaraciones del Secretario de Defensa Robert Gates, lo único que se lograría sería retrasar el avance del proyecto atómico iraní por tres años; y, por último, la disuasión no funciona con "actores no racionales" como el actual Gobierno de Irán, dominado por el irracionalismo fundamentalista que contrasta con la mesura y racionalidad de gobernantes israelíes que asesinan a activistas humanitarios en pleno Mediterráneo. Por consiguiente, lo único realmente eficaz es destruir la infraestructura de Irán para imposibilitar la continuación de su programa nuclear.

       Ese ataque, agrega, “podría ser interpretado por Teherán como una declaración de guerra total”, pero como las tentativas de diálogo ensayadas por Obama fracasaron es urgente e imprescindible adoptar drásticas medidas si Estados Unidos no quiere perder su predominio en Medio Oriente a manos de Irán. Por sus grandes reservas petrolíferas -sólo superadas por Arabia Saudí y Canadá, y muy superiores a las de Iraq, Kuwait y los Emiratos- Irán excita el ansia de rapiña del imperialismo estadounidense, que con el 3% de la población mundial consume el 25% de la producción mundial de petróleo. Además, no hay que olvidar que la guerra es el principal negocio del complejo militar-industrial, de modo que para sostener sus ganancias hay que utilizar y destruir aviones, cohetes, helicópteros, etcétera. Así, la diabólica pareja formada por la “guerra preventiva” y la “guerra infinita” continúa inalterable su curso, ahora bajo la presidencia de un Premio Nóbel de la Paz cuyo servilismo ante tan oscuros intereses unido a su falta de coraje para honrar ese premio coloca a la humanidad al borde de un abismo.Y esta guerra no puede decirse que sea parte de "la pesada herencia de mis predecesores", como suelen decir los gobernantes afectos a la resignación y el inmovilismo. No es la guerra de Bush continuada por su sucesor, sino que es un genuino producto de la nueva administración imperial. Llamemos las cosas por su nombre: esta es la guerra de Obama.
 
Atilio Boron.
 
Reflexiones de Fidel:
Cómo me gustaría estar equivocado
La contienda inevitable
Saber la verdad a tiempo
 

 

 

 

 

 

Knowing the truth timely
 
As I was writing every one of my previous Reflections, and a catastrophe was quickly zeroing in on humanity, my major concern was to fulfill the primary duty to inform our people.
 
Today, I feel more relax than 26 days ago. As the situation evolves, I can reiterate and expand on the information to the national and international public.
 
Obama has committed to attend the quarterfinals match on July 2, if his country’s team makes it to that stage. He supposedly knows better than anyone that the quarterfinals will not be contested because very serious developments will take place before that; or at least he should know.
 
Last Friday, June 25, an international press agency known for the attention to details in its reports, published a statement by the “…Navy Commander of the elite Corps of the Guardians of the Islamic Revolution General Ali Fadavi…,” warning “…that if the United States and its allies inspect Iranian ships in international waters ‘they will have their response in the Persian Gulf and the Strait of Hormuz.’”
 
The information was taken from the local news agency Mehr of Iran.
 
According to the press dispatch, said news agency reported that “Fadavi added that ‘the Navy of the Revolutionary Guardians currently has hundreds of vessels equipped with missile launchers.’”
 
The information, produced approximately at the same time of what Granma published or perhaps before, seemed at some points an exact copy of the Reflections elaborated on Thursday June 24th and ran by that paper on Friday 25th.
 
The coincidence can be explained by the simple use of a logical reasoning. I was completely unaware of what the Iranian local agency had published.
 
I have absolutely no doubt that as soon as the American and Israeli warships are deployed -alongside the rest of the American military vessels positioned off the Iranian coasts- and they try to inspect the first merchant ship from that country, there will be a massive launching of missiles in both directions. At that moment exactly the terrible war will begin. It’s not possible to estimate how many vessels will be sunk or from what country.
 
Knowing the truth timely is the most important thing for our people.
 
It doesn’t matter if almost everybody, I’d dare say 99.9% or more of my compatriots, instinctively cling to hopes and agree with my sincere wishes to be wrong. I have talked to people close to me, and I have also received news from many noble, selfless and hardworking people who have read my Reflections and do not challenge my considerations in the least but rather absorb, believe and swallow my reasoning through a dry throat; however, they immediately go back to the tasks to which they devote their energies.
 
That is precisely what we expect of our compatriots. But it would be worse to suddenly become aware of extremely gave events without having heard as much as a news about such possibility. Then there would be confusion and panic, and that would be unworthy of our heroic Cuban people, which was very close to becoming the target of a massive nuclear strike on October 1962, and still did not hesitate for a second in discharging its duty.
 
Our brave combatants and the military chiefs of our Revolutionary Armed Forces taking part in heroic internationalist missions were close to becoming the victims of nuclear strikes against the Cuban troops deployed close to the Angolan south border from where the South African racist forces -at the time positioned on the Namibian border- had been expelled after the battle of Cuito Cuanavale.
 
The Pentagon, with the consent of the President of the United States, supplied the South African racists through Israel with about 14 nuclear bombs, more powerful than those dropped on the Japanese cities of Hiroshima and Nagasaki, as we have indicated in previous Reflections.
 
I am neither a prophet nor a fortune teller. Nobody told me a word of what was to happen. It has all been the result of what I today describe as a logical reasoning.
 
We are neither new to this complicated issue nor are we meddlesome.
 
It is possible to predict what will happen in the rest of the Portuguese and Spanish speaking Americas during the nuclear post crisis.
 
Under such circumstances, it will not be possible to talk of capitalism or socialism. A stage will open that will see the management of the available goods and services in this part of the continent. Certainly, every country will continue being ruled by those who head the governments today, some very close to socialism and others euphoric over the opening of the world market to fuels, uranium, copper, lithium, aluminum, iron and other metals being sent to the developed and rich countries today that will suddenly disappear.
 
An abundance of food exported now to that world market will also disappear abruptly.
 
In these circumstances, the most basic products needed for life: food, water, fuels, and the resources found in the hemisphere south of the United States will suffice to preserve some of the civilization whose unbridled advance has led humanity into such a disaster.
 
Nevertheless, there are still some uncertainties. Will the two mightiest nuclear powers, the United States and Russia, be able to refrain from using their nuclear weapons against each other?
 
There is no doubt, however, that from Europe the nuclear weapons of Great Britain and France, allied with the United States and Israel, -the same that enthusiastically imposed the resolution that will inevitably unleash the war, which for the abovementioned reasons will immediately become nuclear- are threatening the Russian territory even though this country and China have done everything within their capabilities to prevent the conflict.
 
The economy of the superpower will fall to pieces like a house of cards. The American society is the least prepared to endure a catastrophe like the one the empire has created in the same territory where it started.
 
We don’t know which will be the effect on the environment of the nuclear weapons that will unavoidably explode in various parts of the world, and that in the least serious variant will happen in abundance.
 
As for me, to advance a hypothesis would be pure science fiction.
 
Fidel Castro Ruz
 
 

 

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