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El polvorín

Kapuscinski Polémico.

29 Abril 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Miedo y asco en MVD
La columna de Daniel Figares.

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Kapuscinski Polémico.




images ¿Cómo es posible que la figura de un periodista, célebre en todo el mundo, de una punta a otra del planeta, pueda, de un momento al otro, convertirse en nada?

La respuesta a esta pregunta es el ya desaparecido Ryszard Kapuscinski.

El polaco, nacido el 4 de marzo de 1932  y fallecido el 23 de enero del 2007, supo disfrutar las mieles del éxito, el respeto de ajenos y extraños; y el inexplicable hecho de convertirse en un héroe -de carne y hueso- de su profesión. (A tal punto que al día de hoy otros son llamados con su nombre como si fuese título nobiliario: a Jon Lee Anderson del New Yorker, nuevo as del periodismo, se le ha venido llamando el “heredero de Kapuscinski”.)

Digamos que gran parte del éxito de Kapuscinski radicó en sus libros: “Ébano”, una impresionante crónica de la experiencia de R.K. como corresponsal en África durante más de treinta años.; “El Emperador”, sobre el emperador de Etiopía Haile Selassie; “La guerra del fútbol”, en el que habla sobre diversos conflictos africanos y latinoamericanos (el reportaje que da título al libro narra la guerra que llevaron a cabo Honduras y El Salvador); “El Sha”, sobre la época del Sah Mohamed Reza Pahlevi de Irán; o –casualmente- “Los cínicos no sirven para este oficio”, basado en entrevistas y conversaciones moderadas x Maria Nadotti sobre el ejercicio de la profesión periodística.

La razón de tan drástico cambio se debe a la reciente publicación de la biografía del cronista polaco, escrita x Artur Domoslawski. Según su biógrafo, discípulo y amigo de Kapuscinski –a quién considera su mentor-, el reportero de guerra habría acomodado muchas veces datos y situaciones a su arbitrio. Esto, dicho así, sin más, alcanza para barrer con toda su legendaria carrera. (¡Chau Leyenda!)

Los diarios británicos publicaron títulos como "El periodista estrella de Polonia, Ryszard Kapuscinski, es acusado de escribir ficción", y, "El periodista más importante de Polonia es acusado de mentiroso y espía en una nueva biografía".

Y aunque Domoslawski intente soliviantarlo con comentarios del tipo “mi libro no es una acusación. No es ese el tono del libro y es un gran error usar esa palabra. Lo único que digo es que prefiero poner algunos de sus grandes libros en el estante de literatura que en el reservado al periodismo”; “la relación entre realidad y ficción es muy compleja en su trabajo”; o que “tal vez debería existir una categoría aparte: ni ficción ni no ficción, sino un estante llamado Kapuscinski”… aunque Domoslawski intente, no le alcanza para minimizar el hecho.

Incluso, aportando a la controversia, salieron ya a la luz algunos hechos: como la historia sobre su amistad con el Che Guevara, a quien nunca conoció. Finalmente, cuando Jon Lee Anderson le preguntó sobre el tema, Kapuscinski admitió con franqueza que era un "error del editor". Pero es un error que el propio Kapuscinski jamás corrigió. Esa información apareció en la tapa de algunos de sus libros una y otra vez.

O - x ejemplo-, como cuando sugirió que el gran pez del lago Victoria se hizo tan grande xque se comía a las víctimas de Idi Amin que terminaban en el lago. Como metáfora es muy demostrativa de la tiranía y la crueldad de la época de Idi Amin Dada, pero está mal desde la perspectiva de los hechos. Esos peces procedían del Nilo –su traslado fue un experimento famoso en su época- y se hicieron más grandes simplemente xque se comían a los peces más chicos del lugar. Sencillamente. (Textual:” De repente, por la calle que venía del lago, llegó un nutrido grupo de niños corriendo y gritando: «Samaki! Samaki!» (en swahili, pescado). Enseguida se congregó allí mucha gente y se produjo una explosión de alegría: habría algo para comer. Los pescadores descargaron su trofeo sobre una mesa y cuando la gente lo vio, enmudeció de pronto y se quedó inmóvil. El pez era enorme y muy graso. Aquel lago no conocía antes peces tan inmensos y tan cebados. Y todo el mundo sabía que los sicarios de Amín llevaban tiempo arrojando al lago los cuerpos de sus víctimas. Y que de ellos se alimentaban los cocodrilos y los peces carnívoros.”)

Y además Domoslawski -que siguió las huellas de su maestro a lo largo del globo, de África a Bolivia-, se ha encontrado con que los propios testigos de Kapuscinski se quejan de que hay material falso e inventado. Y da numerosos ejemplos.


Si hubiera vivido unos años más, Ryszard Kapuscinski quizá habría podido obtener el Premio Nobel de Literatura. Entonces, los periodistas de muchos países habrían celebrado su designación x ser el primer escritor de "no ficción" que lo ganara desde Winston Churchill en 1953.

La importancia de este ítem no es menor. Sin ir más lejos, en el Buscador Google, con sólo poner su nombre ya se sugiere “Kapuscinski non fiction”, lo que da una clara dimensión de cómo fue catalogado todo su trabajo.

Lo que deja la biografía es un sabor amargo a decepción.

Atrás quedan las propias palabras que K. le decía al argentino Martín Caparrós: “Una mala persona no puede ser periodista”. O como cuando decía que extrañaba una supuesta edad de oro del periodismo donde sus practicantes eran honestos, respetados y conocidos.

El suplemento cultural del periódico argentino Clarín suma a las voces de la polémica a otros escritores. El cronista mexicano Juan Villoro fue duro con él. “La involuntaria impostura de Kapuscinski contradice al predicador de la honestidad periodística.” Y lo explica: “aceptó que la época mintiera acerca de él y escribió con maestría las verdades inverificables que concede la memoria.”

La periodista y escritora argentina Leila Guerriero, agrega: “Se llama periodismo literario a aquel que toma algunos recursos de la ficción –estructuras, climas, tonos- para contar una historia. Pero, de todos los recursos disponibles, hay uno –uno- que le está vedado: poner allí lo que allí no está. Si la pregunta es cuál es el límite entre el periodismo y la ficción, la respuesta es simple: no inventar.” E ilustra, sabiamente, que los periodistas pueden hacer muchas cosas diferentes unos de otros, “pero lo que no deberían tener son alucinaciones: escuchar lo que la gente NO dice, ver niños hambrientos allí donde NO los hay, imaginar que son atacados x un comando en plena selva cuando están flotando con un ‘bloody mary’ en la piscina del hotel.” (Cosa que ocurre muy a menudo en estos casos.)

¡¡Este tipo cubrió 27 revoluciones, 12 frentes de guerra, varios golpes de Estado y fue condenado a muerte cuatro veces x su labor periodística!!

No hay caso. No hay vanidad inteligente.


DanielFigares

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