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El polvorín

Uruguay: NORMA CEDRÉS: MÉDICOS Y PSIQUIATRAS INDAGADOS POR TORTURAS

2 Marzo 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

1977. Unico caso de "mujer prisionera muerta" por suicidio en dictadura

Médicos y psiquiatras indagados por torturas

Denuncia apunta a responsabilidad del personal sanitario en la represión.

Mauricio Pérez | www.larepublica.com.uy 2/3/2011

 

La Justicia deberá indagar el rol jugado por médicos y psiquiatras militares en las sesiones de tortura durante la dictadura, de prosperar una nueva denuncia por violaciones a los derechos humanos perpetradas en dicho período. La denuncia apunta a desentrañar los tormentos psíquicos contra presos políticos.

 

Familiares y amigos de la militante del Partido Comunista Norma Cedrés de Ibarburu presentaron ayer ante la Justicia una denuncia penal por su muerte, ante la presunta responsabilidad de los servicios represivos de la dictadura, en su decisión de autoeliminarse, sobre fines de 1977.

 

La denuncia fue formulada contra los mandos civiles, militares y policiales de la dictadura cívico-militar (1973-1985) y todos los posibles responsables, por acción u omisión, ya sea en calidad de autores mediatos o de coautores, en el "homicidio político", "determinación al suicidio" y "detención ilegal" de Norma Cedrés, según el escrito presentado por la abogada María del Pilar Elhordoy, al cual accedió LA REPUBLICA.

 

Cedrés, militante del Partido Comunista, viuda y madre de un niño de 10 años, fue detenida por efectivos de las Fuerzas Conjuntas en su domicilio, el 22 de octubre de 1975, en el marco de la "Operación Morgan", una acción de "gran escala" impulsada contra los adherentes a dicha organización política.

 

Cedrés fue sometida a diversas y reiteradas torturas físicas y psíquicas durante su reclusión, siendo la única "mujer prisionera política" muerta por suicidio en una unidad militar en dictadura. Sin embargo, el patrón para su eliminación física y psíquica fue utilizado en todas las detenidas para lograr "la muerte o la enfermedad y/o deterioro mental", según expresa la denuncia.

 

En este sentido, la "patología psiquiátrica" de Cedrés fue utilizada como "la herramienta más eficaz" para su "eliminación física", por cuanto su condición de viuda y madre sería la "llave" utilizada por los represores, con asistencia de médicos y psiquiatras, para su "destrucción" física y psíquica, en "búsqueda de terminar con su vida de cualquier manera", señala el escrito.

 

"El hostigamiento permanente fue la clave y estuvo en manos de los psicólogos y médicos/as a su cargo la tarea de buscar 'las fallas' de Norma para que ella misma lograra lo que ellos buscaban, esto es: o la locura total o la muerte. Es bien sabido y de público conocimiento, incluso hoy en día es innegable y casi ridículo no admitirlo, que la dictadura y la reclusión permanente de los presos y presas políticas buscaba las dos cosas antes dichas (locura o muerte). Estos eran los caminos para la eliminación del supuesto 'enemigo'", dice el escrito.

 

El homicidio de Cedrés, por tanto, "integró un plan de represión sistemática de opositores políticos que procuraba impedir cualquier manifestación en defensa de la democracia y en contra del golpe de Estado producido años antes y sostenido en el tiempo".

 

"La víctima fue hostigada hasta el cansancio y se torna inadmisible aceptar que su muerte fue un hecho puntual y no una sucesión de actos predeterminados que buscaban un objetivo. Norma Cedrés no escapó a este macabro plan. (...) En este caso, la víctima es claramente inducida a la locura extrema y una vez llegada a esta, se da, estratégicamente un paso adelante, uno más dentro del plan y elaboran la forma de que 'sea ella la responsable de sus actos'", aduce la abogada.

 

La denuncia promovida por José Ibarburu, hijo de Norma Cedrés, y otros amigos de la víctima apunta a demostrar la responsabilidad de médicos y psiquiatras en los procedimientos represivos (torturas) desarrollados dentro de las unidades militares en dictadura. Asimismo, la denuncia promueve catalogar el crimen como un delito de lesa humanidad.

 

ANULAR LA LEY MALDITA YA!! JUICIO Y CASTIGO A LOS RESPONSABLES DE TANTO HORROR!

Marys Yic

Forjando la Memoria: NORMA CEDRÉS

 

Norma Cedrés de Ibarburu nació en el Departamento de Lavalleja, tenía 47 años de edad, viuda, un hijo, militaba en el Partido Comunista. Es secuestrada el 22 de octubre de 1975 en el operativo a gran escala contra el PCU por “La Operación Morgan”, así llamada por la inteligencia militar, que fue responsable  durante diez años de la represión y destrucción al Partido Comunista.

 

Norma llegó al pena de Punta de Rieles con otras compañeras del Partido Comunista, era el año 1976. Ese campo de concentración: -Establecimiento Militar de reclusión Nº 2-; fue creado  para la destrucción psíquica de las prisioneras políticas. Los oficiales y la comandancia que lo regenteaban, eran los mismos que mediante torturas aberrantes, habían interrogado a las prisioneras políticas en los cuarteles y centros clandestinos al ser detenidas. Es decir: era una extensión de la salas de torturas con una función más sofisticada: destruirlas a largo plazo.

 

Venía de centro clandestino “El infierno”  “300 Carlos". Todos dependientes del Organismo  Coordinador de Operaciones  Antisubversivas OCOA y del Servicio de Información de Defensa. Este organismo fue creado en 1971 por el comando General del Ejército y disuelto en 1985. Todas las unidades militares disponían de efectivos que integraban este organismo y fue en 1975 que comenzó a registrarse la utilización de centros clandestinos donde se sometían a los detenidos a crueles torturas.

 

Pero el objetivo de los militares y civiles cómplices; como médicos y siquiatras continuarían su obra macabra hasta el final. La observaron, la persiguieron sin cesar, la aislaron  infinidad de veces en los calabozos, la interrogaron en medio de su delirio. Para tapar los gritos de desesperación y dolor de los  cuerpos lacerados, los torturadores ponían una música estridente. Entre esos cuerpos se encontraba Norma Cedrés. Allí comenzó el camino sin retorno.

 

Testimonios de sus compañeras:

"Hablaba mucho de su hijo, contaba anécdotas, le preparaba cosas para la visita, él era muy importante en su vida. Participaba de la vida del sector como una más, leíamos en grupo, estudiábamos y hacíamos manualidades.

De repente, hizo su primer intento de suicidio. Al principio no sabíamos qué hacer, decidimos que el sector en bloque la protegiera, incluso en la noche nos turnábamos para cuidarla. Lo hablamos entre nosotras sin que nadie del otro lado de la reja se enterara, la escuchábamos, cuidábamos que comiera, que durmiera, la acompañábamos al baño, durante un tiempo logramos que no se enteraran los milicos, sabíamos que si se daban cuenta iban a tratar de reventarla. Mientras estuvo en el C lo logramos. Pero claro, hay maneras de caminar, posturas, hay gestos… ellos nos observaban desde el S 2 todo el tiempo, siempre. Capaz que por eso la trasladaron a la barraca"

 

"Gloria Labanca, era médica y estaba en el sector, denunció que Norma nunca recibió un tratamiento adecuado para su desequilibrio. Le daban medicamentos, es cierto, pero eso lo contrarrestaban con calabozos de castigo donde la hostigaban y los oficiales entraban de noche a interrogarla"

"Se oían los gritos noche tras noche, la escuchábamos despiertas, desconsoladas. Norma en el calabozo y nosotras en los sectores E y D escuchábamos y sólo podíamos sufrir con ella"

 

"Eran los peores años, vivíamos condiciones horribles de cana. Era la època en que desaparecieron más compañeros, acá y en Argentina, eran todas cosas que incidían desfavorablemente, nuestro único recurso era estar al lado, tratar de salvarla"

 

"Un día la sacan del calabozo y la traen a barraca, ahí la cuidábamos igual que las compañeras del sector, ya estábamos en 1977. La barraca tenía un sistema diferente a los sectores, si bien las compañeras se movían con más libertad, entraban y salían al patio cuando querían, también estaban más expuestas porque la guardia no abría la reja como en el celdario – ruido que nos alertaba a todas - para hacer su recorrida, están todo el tiempo ahí"

 

“los oficiales entraban por la noche a interrogarla (...) Una noche, después del “silencio”, se abrió la reja y entró el teniente Mendoza con una soldado. La obligaron a levantarse y prepararse para salir. Norma estaba con un camisón blanco, largo. Cuando se arrodilló a buscar sus cosas debajo de la cucheta el oficial le dijo:”Levantate, che, apurate”. Ella se irguió con aquel camisón blanco largo y le contestó: “Sepa que nunca estaré de rodillas ante usted, traidor a la patria”. Quedamos heladas. La llevaron al calabozo"

 

"Ese día estábamos despidiendo a una compañera cuando de pronto oímos el grito de una milica: “¡No pueden entrar al baño!”. Inmediatamente pensamos lo peor y corrimos sin obedecer la orden. Entramos una, dos, luego una tercera compañera… “La puerta del baño estaba cerrada por dentro, colgada de la cadena de la banderola estaba Norma. Había que tratar de que la cuerda no apretara. Entramos al baño contiguo, una compañera trepó al water, pasó por el murito hacia el otro lado y abrió la puerta. La sujetamos para que la cuerda no la ahorcara y una compañera trató de desatarla. Norma quedó tendida en el suelo, luego la llevaron al Hospital Militar… dicen que agonizó varios días en estado vegetativo. Entonces - cuenta una compañera que estaba internada en el hospital - ocurrió lo más brutal, se instaló en la sala de detenidos el juzgado Militar, los testigos eran los enfermeros, le dieron la libertad fijándose como domicilio el Hospital Saint Bois"

 

El 16 de enero de 1978 el corazón de Norma dejó de latir. Era la libertad, pensó Norma, la libertad…

 

(Información tomada del libro “Ovillos de la Memoria” y del Tomo 1 de la Investigación Histórica de Álvaro Rico)

 

No se puede entender a quienes pretenden que el tiempo ejerza una acción atenuante sobre el horror y la violación a los derechos humanos más fundamentales. No es posible poner un punto final y alejarnos de estos hechos. Tendremos memoria hasta el final de nuestros días, y seguiremos exigiendo la aclaración de todos y cada uno de estos hechos y que los responsables sean juzgados como lo marca la ley.   Por MARYS YIC

 

 

 

Enviado por Marys Yic

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Roberto Lehn Fortuny 03/03/2011 03:27



Estimados:


Días atrás, leí un blog que aludía a un oficial militar al que no se lo podía procesar porque estaba de comisión en el exterior, como
agregado militar en alguna embajada uruguaya. El sujeto, estaba vinculado a un hecho de sangre (homicidio o lesiones graves) en la persona de un militante revolucionario.   El
blog, señalaba, creo recordar, hasta que no se lo podía "ubicar". La verdad, no lo entiendo para nada. Ese hecho --que me indigna-- habla de desidia, de desatención, de no querer ocuparse de las
cosas importantes, en esta  etapa. A un asesino o torturador de tal envergadura   se lo puede ubicar en cualquier país del mundo, y desde allí, se lo puede hacer expulsar
--con deshonor-- al terruño, para posteriormente, ser juzgado, como corresponde. Cabe recordar el caso del coronel Pedro Durán Saenz,
agregado militar argentino adscripto a la embajada argentina en México, quien fuera encargado del centro clandestino de detención "el pozo" de la ciudad de Quilmes, Pcia. de Buenos Aires,
quien fuera expulsado de este país de una forma tan desonrosa que hasta causó baja de las filas del ejército argentino. Muchas gracias.